miércoles, mayo 23, 2007

¿Periodismo nacional o periodismo de provincia?

Ramón Barreras Ferrán

Fue quizás la sapiencia de Luis Sexto, la agudeza mental de José Alejandro o los argumentos de Víctor Joaquín los que influyeron definitivamente para que me decidiera a escribir estas líneas. Pero eso lo explicaré al final.
Nunca me ha parecido bien que en el Noticiero Nacional Deportivo exista una sección titulada “Desde provincias”, con las informaciones procedentes de cualquier parte del país, menos de la capital. Y me he preguntado: ¿ Ciudad de La Habana no es una provincia? ¿O es que hacen predominar la consabida disquisición entre lo estrictamente nacional y lo estrictamente territorial, sólo a partir del sitio donde se genere? Realmente no encuentro adecuada la clasificación.
Está también el tema –y la polémica— de los enviados especiales. No de los que salen al extranjero a darle cobertura informativa a hechos diversos, sino a los que las direcciones de los órganos mandan a las provincias del país desde las redacciones centrales cuando ocurre un hecho de trascendencia (léase huracán, visita de alto nivel, inauguración de obras…), a pesar de que en la mayoría de ellas (para no decir en todas) funcionan corresponsalías con periodistas y fotorreporteros capaces. Y eso ocurre también ahora con los municipios, en muchos de los cuales hay emisoras radiales y corresponsalías de Televisión. La historia se repite. Los agraviados antes por la llegada de “los nacionales”, en ocasiones inesperada y sin previo aviso, agravian ahora a “los municipales”. A nadie, absolutamente, le agrada que lo menosprecien profesionalmente o le impongan decisiones sin el elemental sentido de la persuasión, tan socorrido desde hace mucho por los estudiosos de la Comunicación.
Y no miro el asunto desde la óptica estrictamente territorial y mucho menos con celos baldíos, pues tuve la oportunidad de laborar durante quince años en un periódico nacional y me siento muy a gusto en mi periódico cienfueguero. Es que resulta absurda la diferenciación, ese tipo de límite, de clasificación entre lo estrictamente capitalino y lo del resto del país.
Hay naciones en las cuales muchas redacciones de los medios de difusión con alcance o circulación nacional están en ciudades del mal llamado “interior”. En Centroamérica, por ejemplo, conozco varios.
Cuba tiene la singularidad de tener un periódico en cada provincia, incluyendo al municipio especial de la Isla de la Juventud, y emisoras radiales y telecentros de TV, y han comenzado a proliferar las plantas de carácter municipal, como materialización de un principio básico de los procesos comunicativos: acercar cada vez más los mensajes --y algo muy importante: la cultura-- a los receptores.
Pues me atrevo a asegurar, sin temor a la equivocación, que en ese mal denominado “interior del país” (¿dónde se encontrará el exterior?) se hace un periodismo de altura, similar o superior en ocasiones al de medios de alcance nacional. Porque en el caso cubano, el periodismo es uno, con características de identidad muy sólidas, apegado a la creación y a lo más genuino del arte, y fiel y revolucionario hasta los tuétanos, como el pueblo mismo.
No son pocos los festivales y concursos en los cuales los lauros mayores van a parar a manos de creadores que laboran en los medios con alcance o circulación provincial, sencillamente, porque el tamaño del espectro no determina el resultado. El Premio Primero de Mayo-2007, convocado por la CTC, fue muestra fiel de ello. “Dondequiera cuecen habas”, y hay periodismo bueno y malo lo mismo en un órgano de prensa territorial que nacional.
Es cierto que en la conciencia humana y sobre todo, de los que evalúan es muy difícil influir de manera definitiva con algunas líneas de opinión, como éstas, porque el convencimiento es una acumulación de mensajes, como bien establece la Teoría de la Comunicación. Pero sería saludable, a la hora de considerar lo que se hace en términos periodísticos, diferenciar menos y no establecer estigmas geográficos.
Soy de los que piensa que el periodismo cubano tiene tantas virtudes y defectos como cualquier otro, y hasta me inclino a afirmar que desanda caminos acertados en varias direcciones, superiores incluso, en su concepción y materialización, al de algunos países del área con más recursos materiales y financieros.
Y recientemente, Luis Sexto, “Pepe” Alejandro y Víctor Joaquín me lo ratificaban en una animada charla. Ellos, con una basta experiencia en la profesión, conocedores de lo que se hace a lo largo y ancho del archipiélago porque lo recorren en actividades, encuentros, conferencias y talleres, afirmaban que en muchos medios provinciales se está haciendo un periodismo que descuella por la calidad y marca pautas profesionales.
Nuestro periodismo es sencillamente cubano, independientemente donde se genere. Por tanto, no resulta válido –ni lo será nunca— establecer una diferencia conceptual tan marcada entre lo nacional y lo provincial.

lunes, mayo 14, 2007

En El Norte se desnuda a Daniel Samper Ospina



¿Un taller sobre crónica? ¿Y qué puedo enseñar yo sobre crónica, cuando sobre este género hay muchos maestros en el país?
Fueron dos de las reflexiones que me vinieron inmediatamente después de la invitación de mi amigo Rubén Darío Buitrón para hablar sobre este género periodístico en el diario El Norte, de Ibarra, donde actualmente se desempeña como asesor editorial.
Tras revisar alguna bibliografía, fui a Ibarra y tres días después tenía una sensación de haber aprendido más sobre crónica, en una especie de reflexión colectiva sobre el oficio.
Una de las grandes lecciones fue que debemos creer más en nosotros mismos, que con autocrítica y disciplina podemos llegar a hacer un buen periodismo (no solo crónicas) desde cualquier trinchera en la que nos encontremos. Y un ejemplo de ello fue el ejercicio que hicimos con un texto del periodista colombiano Daniel Samper Ospina, director de la revista SoHo. Su crónica La Habana en una jinetera, fue tomado para la lectura colectiva sobre cómo incursionar en este género. Al final la conclusión fue diferente:.

Veamos:
- Es un texto muy bien logrado, que transmite muchas sensaciones y graficas varios escenarios.
- El respeto por el idioma es de una limpieza ejemplar. Denota dominio por parte del periodista.
- El periodista está suficientemente documentado. Es decir, no solo escribe bonito, sino con solvencia.

Pero…¿Samper Ospina conoció verdaderamente a Magally, la jinetera de la historia? Pues en el grupo de periodistas del diario El Norte, no todos estaban convencidos: algunos motivos.
- La diferencia del tono descriptivo entre Magally y la Habana, es diferente. “Se nota que realmente recorrió Habana la Vieja, pero está distante de Magally, la jinetera, con quien es más duro”, fue una conclusión. Ejemplo: (Sobre Magally) A esta mujer no hay que hablarle. No hay que decirle nada. Sin mayores pretensiones eróticas, cuando esta mujer está con el cliente hace un trabajo mecánico, parecido al de doblar una camisa…(Sobre La Habana) El sol les cae por encima y todas esas casas gigantes y viejas, carcomidas por el tiempo, pero alumbradas todavía por el color que alguna vez tuvieron, se ven grandiosas. Están impregnadas de una nostalgia insoportable.
- Ciertos datos no concuerdan. La descripción casi fotográfica de: Es de tener en cuenta que la selva del pubis le rebosa el borde de los calzones. Que tiene poblada las axilas; está divorciada de lo que muestra la fotografía: un cuerpo lampiño.
- Me contó todo esto durante dos horas y luego, con la noche ya entrada, se fue calle abajo: esta mujer, Magally, que tiene 19 años, y sueña con Brad Pitt, y abre los ojos mientras la descosen por dentro sobre una cama vieja y oxidada. Este es el último párrafo y se armó un debate que llegó hasta lo ético: al final ¿se acostó con la jinetera? ¿Era necesario para vivir a fondo la crónica?

Interesante discusión de los entrelíneas de un artículo publicado en la revista SoHo, al que usted también puede sumarse ingresando a
http://www.soho.com.co/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=5208
y luego dándonos su opinión.

jueves, abril 26, 2007

La “alfombra roja” de la “apenas” del Ecuador

Desde el nombrecito desentonaba con un evento de la categoría de la IX Bienal Internacional de Pintura de Cuenca: “Desde la alfombra roja”
Sí. El nombrecito confirmaba esa peligrosa tendencia que cada vez es más evidente en los medios de comunicación ecuatorianos: la farandulización.
El canal: Telerama.
El Objetivo: informar todos los detalles de lo que al menos una de las presentadoras calificó tres veces seguidas en un mismo párrafo como un “importante acto cultural”.
La estrategia: cuatro entrevistadores, dos a la entrada, una en la platea alta y otra en la baja, entrevistando solamente -otratendencia frecuente en los medios de comunicación- al poder.
Y así pasaron desde el alcalde de la ciudad, el gobernador, concejales, coordinadores, jefes de las periodistas, hasta la embajadora de los Estados Unidos. Y los pobres respondiendo unas peguntas del calibre de: “Y el gobierno cómo ha apoyado a este importante evento”, sumada a la repregunta de “Y el gobierno cómo seguirá apoyando a importantes eventos como este”.

¿Y de lo que la comunidad debe conocer sobre la Bienal? Nada.
Apenas una breve referencia de la polémica por la homofóbica posición de un funcionario municipal que se atrevió a censurar una propuesta por el simple hecho de que el autor intentó compartir un momento suyo junto a su novio, mediante una valla pública.

¿Y sobre la información de los lugares, museos, plazas y calles en los que se ha instalado la Bienal? Nada.
Apenas la lectura apresurada de la información estadística del evento, y el relato casi deportivo del ingreso de los invitados, claro, todo auspiciado por lavadoras Mabe, y además “gracias al diseñador Luis Tippan (Tipán) por cederme el vestido para esta noche “.

Y como en esta tranquila madrugada en Ibarra no queda más que soportar, luego de la deportiva y farandulera “alfombra roja”, al pesado del Lobo y al anticuado del Marco en TV Clips, mejor me duermo para mañana seguir con el taller de crónicas con un puñado de periodistas que sueñan con ser mejores, y no como aquellos de televisión de la “apenas” del Ecuador.

Y usted, si también vio la “alfombra roja”, qué ¿opina?

martes, abril 24, 2007

La implacable policía, la implacable prensa

Anita tenía trece años cuando dio con mi familia. Vivía en una parroquia cercana y llegó solicitando trabajo. En casa necesitábamos esa ayuda así que la contratamos: el pago sería quincenal y le daríamos afiliación al seguro social; el trabajo sería entre las 08:00 hasta las 17:00; sábados hasta el mediodía.
Tres meses después confirmamos lo que ya habíamos sospechado. Anita nos estaba robando sistemáticamente. Pero antes de correrla o denunciarla, analizamos qué estaba sucediendo. Lo que sistemáticamente desaparecía era arroz, azúcar, unas fundas de leche…es decir ella y su familia tenían hambre, por eso robaba comida…así que decidimos hacernos de la vista gorda, no presentar reclamo alguno y buscamos acercarnos más a la familia: una madre alcohólica y un hermano detenido varias veces.
Anita tartamudeaba, y por eso la maestra de una de mis hijas propuso que la despidamos, pues María Elisa empezó a tartamudear. A Anita la dejamos de ver luego que financiamos un tratamiento dental para ponerle una prótesis…Además la pusimos en manos de una especialista del Sistema Red de Prevención del Maltrato a Niños y Niñas, SIREPAN, que le ayudó con sus maltratos y baja autoestima.
La lección que nos dejó el paso de Anita por la vida de nuestra familia es que hay gente dispuesta a hacer lo que sea por el hambre de los suyos…incluso robar…y aunque nada justifique el hecho de delinquir, debemos tener presente los motivos y las consecuencias de estos hechos si se hacen públicos…

La reflexión la hago a propósito de una información publicada en el diario en el cual soy editor…el 27 de abril se expuso una información sobre la detención de una persona, luego que fuera denunciada por otra que se decía víctima de robo por parte del acusado. La Policía, implacable y diligente, organizó una rueda de prensa en la que mostró al sospechoso con las pruebas del delito: una carabina que se utiliza para cacería y un par de zapatos. Eso era todo.
La nota se publicó en contraportada, con fotografía a color y con los nombres completos del sujeto.

¿Y la presunción de inocencia?
¿Y el derecho a la honra ajena y la protección de los nombres de los acusados?
Esas fueron un par de preguntas lanzadas por correo electrónico por un colega que vio la nota en la edición electrónica…y entonces claro, caímos nuevamente en el error que se desliza por una de las principales causas: el exceso de confianza…
Y nuevamente fuimos víctimas de la implacable Policía y su departamento de relaciones públicas…

lunes, abril 09, 2007

El Tin y “mi Capi”



Por Rubén Darío Buitrón
En el Ecuador ocurren casos vergonzosos en la relación entre el poder y los medios. Y es más burdo en el ámbito deportivo.
Ya sucedió con el caso Bolillo, el 8 de mayo del 2001. A las 21h30, en la cafetería del hotel Hilton de Guayaquil, seis individuos, entre ellos Jacobo Bucaram Pulley, primer hijo del prófugo ex presidente Abdalá Bucaram, y Joselo Rodríguez, dirigente del club Santa Rita de Vinces, en el que jugaba Dalo Bucaram, agredieron a Hernán “Bolillo” Gómez y a sus acompañantes, entre ellos el capitán Vinicio Luna.
Gómez recibió el impacto de la cacha de una pistola en la nariz y Rodríguez efectuó tres disparos. Uno de ellos impactó a Gómez en una de las piernas.
El episodio nunca quedó claro. A la prensa se le pidió silencio “por el bien del país” (la Tricolor estaba en camino hacia el mundial en Japón-Corea) y los medios callaron.
Un periodista valiente, ético y sin ataduras hubiera escrito un libro aleccionador sobre las relaciones del fútbol profesional con los partidos políticos y las de la prensa deportiva con la oscura dirigencia. Habría bastado investigar las presuntas promesas hechas a Bucaram para que su hijo jugara en la Tri y mirar qué periodistas deportivos, tomados del brazo del Emperador, participaron en la “multitudinaria” marcha en Quito para pedir al Bolillo que no renunciara al equipo.
Con el tiempo se comprobó que las clasificaciones al mundial fueron mágicas: la emoción, el orgullo y el patriotismo pelotero lograron que el país olvide aquel suceso y gracias al silencio mediático el Emperador siguió acumulando poder.
Seis años después son claros los efectos de ese silencio. Con su enorme arrogancia, el Emperador no perdonó que Agustín Delgado, uno de los jugadores más honestos y brillantes que ha dado el fútbol ecuatoriano en los últimos años, exigiera públicamente que se cancelara a los jugadores los premios económicos ofrecidos por la federación. Pocos meses bastaron para que el Emperador se tomara la revancha del Tin cuando éste perdió la cabeza en un partido entre Liga y Barcelona al finalizar el torneo 2006.
Al Tin lo sancionaron por un año y no puede jugar en ningún club no solo del país sino del mundo. Delgado quedó sin ingresos y también la fundación infantil que él auspicia en El Chota.
Se trata de un burdo acto de racismo y revanchismo que contrasta con la premura del Emperador para abrir los brazos a su hijo pródigo, Vinicio Luna, quien vuelve a la selección tras once meses de cárcel por haberse involucrado en un presunto caso de coyoterismo en la embajada de Estados Unidos.
Es paradójico, aunque ya no sorprende, que la lucha del Tin no tenga los espacios mediáticos que merece. Días antes, en la puerta del penal García Moreno, los periodistas deportivos transmitieron en vivo la salida de quien ellos, con una confianza que cruza los límites de la ética periodística, llaman “mi Capi”. Y el Emperador, siempre tan sonriente, comprobó de nuevo la facilidad con la que la prensa deportiva “da vuelta a la página”.

miércoles, marzo 21, 2007

¿Por qué Toyota es Toyota?


Simple: porque hay periodistas dispuestos a escribir cualquier cosa a cambio de un viaje a Japón o Venezuela, con todos los gastos pagados.
Por qué Toyota es Toyota es un concurso que una agencia publicitaria lanzó al interior de las salas de redacción de diarios, revistas radios y canales de televisión.
La estrategia: responder a la pregunta ¿Por qué Toyota es Toyota?
El objetivo: valerse de la credibilidad de los medios para que sean esos mismos medios quienes, cuando el artículo esté publicado, sean los que asuman ante sus audiencias las razones de por qué Toyota es Toyota, claro con textos forzados por la premura de ganarse el premio.
¿Cómo involucrar no solamente a los periodistas deseosos de viajar gratis a Japón o Venezuela, sino también a los medios?
Pues a más de la convocatoria, se remitió una carta a los directores de los medios de comunicación para que motiven a sus periodistas a participar, y a cambio la agencia de publicidad “pautaría” el artículo de esos periodistas en los medios a los que pertenecen. Es decir se tendía el gancho de “su periodista escribe y nosotros le pagamos la publicación de su periodista”. Así, el periodista gana, el medio gana, la agencia gana, y Toyota gana.
Los grandes perdedores: la INDEPENDENCIA y la ÉTICA

Cuando la convocatoria llegó a la redacción del diario en el que soy editor general, esbocé una sonrisa y pensé en la máxima del maestro Ryszard Capuscinski: “los cínicos no sirven para este oficio”.
Pero cuando revisé las revistas Diners, Soho, National Geograpihc, y otras donadas a la redacción, como Anaconda, en sus páginas estaba el ansiado artículo de por qué Toyota es Toyota.
Y no es que tenga nada contra Toyota, sino que realmente desconcierta saber que hay periodistas dispuestos a decir cosas como “…cuando uno se siente satisfecho y con sus expectativas cumplidas experimenta una sensación inigualable, algo que lo puede explicar solamente quien tiene un Toyota. Por eso un Toyota es un Toyota…” o “En Toyota se fabrican vehículos convencidos de que cada día se deben depurar los procesos para que estos sean menos contaminantes…”

Para confrontar esta hilarante historia, recurro a una experiencia expuesta en el libro “Por un periodismo independiente, Cómo defender la ética”, de Eugenie Goodwin:
Don Bluhm, reportero del Milwaukee Journal, realizó una serie de artículos sobre la recuperación de México en la parte turística, tras el terremoto de 1995. Dos meses después de publicados los trabajos, le llegó una convocatoria a un concurso sobre “artículos de prensa sobresalientes que contribuyan a clarificar la imagen de México”. Bluhm presentó sus artículos y ganó el segundo lugar: 12.500 dólares; 12 y media veces más de lo que un ganador de un Pulitzer recibe en los Estados Unidos.
Los editores del Milwaukee Journal investigaron a los patrocinadores del concurso y los identificaron: el Secretario de Turismo de México, los presidentes de dos organizaciones nacionales de viajes y el presidente de una cadena de hoteles de México. Entonces, editores y periodista en conjunto llegaron a la siguiente conclusión: “Un concurso orientado a la promoción del turismo en México asume la apariencia de un conflicto de interés que compromete la credibilidad de periódico”. Decidieron devolver el premio.

Y aunque Bluhm, que se quedó sin el dinero pero con su ética y credibilidad intactas, nunca llegue a tener un Toyota, y por ello tampoco descubrir por qué un Toyota es un Toyota, sí sería importante saber de todo esto…

¿usted qué piensa?

martes, marzo 20, 2007

Prensa crítica y prensa en crisis

Rubén Darío Buitrón

Una prensa crítica es responsable. Contribuye a la construcción de un país democrático, diverso, consensual, reflexivo, analítico y tolerante. Junto a sus audiencias lucha contra la corrupción y contra quienes están detrás de ella (partidocracia, poder económico, intereses estratégicos internacionales, ciertos sindicatos, cierta fuerza pública, cierta jerarquía religiosa).
Una prensa en crisis es irresponsable. Contribuye al analfabetismo político de la sociedad, a la desazón general, a la espiral del caos, a la violencia, a la pérdida de credibilidad en las instituciones, al desprestigio de las ideas sociales, a la satanización de la política y los políticos, a la insensibilidad humana, a la frivolidad, al humor burdo.
Una prensa crítica pone en escena los problemas del país con serenidad, calidad y profundidad. Es equilibrada e inteligente. Contextualiza los hechos, intenta ubicarlos en su real dimensión, muestra antecedentes y consecuencias, investiga cada detalle, no es ingenua, no cae en la trampa de los maquiavélicos con máscara de víctimas.
Una prensa en crisis pone en escena los problemas del país sin pensar en los graves efectos sociales que puede generar una información mal hecha, escandalosa, prejuiciosa, sin equilibrio, con fuentes no confrontadas. Su agenda y su distribución temática tiene una prioridad: hacer daño o ganar raiting.
Una prensa crítica no se deja manipular ni influir. No se considera “cuarto poder” ni intenta dar lecciones de conducta a la sociedad. Es, antes que crítica, autocrítica: reconoce sus errores, trabaja en sus limitaciones, acepta observaciones, no se cree infalible y está en permanente renovación de sus valores democráticos, cívicos y éticos.
Una prensa en crisis se deja manipular e influir. Se considera “cuarto poder” y desde el punto de vista de las excluyentes elites económicas y políticas intenta dar lecciones de conducta a la sociedad. No es autoanalítica, no reconoce sus errores, se cree intocable y olvida que la credibilidad tiene directa relación con sus valores democráticos, cívicos y éticos.
Una prensa crítica hace pedagogía social. Educa. En ella se reflejan los ciudadanos para debatir con franqueza, expresarse con libertad, integrar un abanico temático e ideológico que refleje todas las corrientes.
Una prensa en crisis no hace pedagogía social. Maleduca. En ella caben la especulación, el sensacionalismo, los hechos mal contados, las fuentes interesadas, los estigmas, la discriminación, el regionalismo.
La prensa crítica asume su rol social e intenta cumplirlo en cada titular, texto, palabra, noticia, opinión. La prensa en crisis no asume su rol social y bloquea el desarrollo nacional y el pensamiento colectivo. Ambas tienen el derecho a exigir cuentas a los gobernantes, pero ambas también deben rendir cuentas a sus audiencias: la opción es quién hace periodismo para la gente común y quién hace periodismo para el poder. Los ciudadanos sabrán elegir a quién creer y a quién ignorar.

http://www.simbolosdelibertad.com/2007/02/21/el-poder-de-las-cadenas-radiales/

miércoles, marzo 14, 2007

El ADN y la paternidad de la imprudencia

Una nota periodística publicada en un diario local de Cuenca, sobre la determinación de una “paternidad post mortem” mediante pruebas de ADN, ha puesto en evidencia dos cosas: cómo ha avanzado la aplicación de la ciencia en casos de indagaciones civiles y penales, y cuán ilusos podemos llegar a ser los periodistas.
Me explico: tratar el tema de la paternidad en una nota que oculta al hijo no reconocido (se lo llama Juan, para “protegerlo”) pero identifica al supuesto padre, Arcesio Rigoberto Ochoa Chica, “don Arcesio”, deja flotando las preguntas de ¿me deben interesar los trapos sucios de Arcesio? ¿Y esto, en qué me aporta?
El meollo es que “don Arcesio” tuvo una relación extramarital de la que nació Juan, y ahora, dos años y nueve meses después de la muerte del que quiso llamar papá, puede obtener el ansiado apellido y allanar el camino para conseguir parte de lo que la misma nota deja ver como las reales intenciones de Juan: “estar en capacidad de hacer valer sus derechos como hijo legítimo...pues don Arcesio dejó una cuantiosa fortuna (haciendas, vehículos, acciones en empresas constructoras, cuentas de ahorro y de crédito, etc.), la que a través de los caminos legales la pretenden sus hermanos y sobrinos...”
Expongamos mejor este llamado a la reflexión de los periodistas:
¿Una historia privada, muy personal de “don Arcesio”, sus relaciones extramaritales y los constantes reclamos de Juan y su procurador judicial, deben trascender el ámbito de las comisarías o los juzgados hacia los medios de comunicación? Definitivamente creo que no, por el bueno nombre que todos se merecen -aún después de muertos- y el respeto de los familiares de "don Arcesio".
Al parecer, en este caso, a través de la presión mediática se quiere lograr un pronunciamiento judicial a favor de Juan, que de paso y personalmente considero libra una injusta batalla en la que no recapacita en el daño moral que le causa a un difunto señor al que se le saca los cueros al sol sin darle la posibilidad de defenderse ni de explicar por qué no quiso reconocerlo, ni tampoco hacerle partícipe de su “cuantiosa fortuna”.
Si el ámbito legal le permite tomar ese camino legal a Juan, pues el periodístico no. Y eso no lo debe saber Juan, sino el redactor que se atrevió a hacer públicas las intimidades de una familia, maquillándolas también con párrafos al estilo de “Si finalmente la Primera Sala Especializada de lo Civil de la Corte Superior de Justicia de Azuay dicta sentencia a favor de Juan, el reconocimiento post mortem será el primero que suceda en el Ecuador y acaso en América Latina”.
Apasionada defensa a favor de la paternidad –cuyo mayor beneficado en este caso es Juan- pues su interés parece ser únicamente la “cuantiosa fortuna”. Todo derecho tendrá Juan, pero es un campo vedado para la prensa por consideraciones éticas y morales, como aquel de difundir la intimidad familiar para facilitar el acceso a una herencia.
Otra cosa hubiera sido explicar, por ejemplo, los procesos de identificación post mortem en las investigaciones civiles y penales que se aplican en la actualidad, sin siquiera mentar toda la historia privada de Juan y "don Arcesio".

En la red se puede leer la primera parte de esta historia en
http://www.elmercurio.com.ec/web/titulares.php?seccion=fzuyEtT&codigo=iBgI0GUYe7&nuevo_mes=08&nuevo_ano=2006&dias=29¬icias=2006-08-29

Y después de leerla, ¿usted qué opina?

viernes, marzo 09, 2007

Hábitos profesionales de los periodistas latinoamericanos


Por Oscar Ordóñez A.
Trabajan a tiempo completo. Tienen menos de cuatro horas para entregar sus notas de prensa. Son periodistas de escritorio más que de calle. Y casi todos prefieren a la entrevista exclusiva como fuente primordial de información, por encima de una rueda de prensa o los documentos que existan sobre el tema que escriben.

Así trabajan los hombres y mujeres de prensa en casi toda la región. El estudio "Hábitos de trabajo del periodista latinoamericano", investigación impulsada por la Fundación Konrad Adenauer y el Instituto Prensa y Sociedad (Ipys), ambas organizaciones de Lima, Perú, lo acaba de demostrar.

Este estudio encuestó a 182 periodistas de 11 países: Argentina (20), Bolivia (20), Chile (15), Colombia (20), Ecuador (20), Guatemala (20), México (18), Paraguay (12), Perú (10), Uruguay (11) y Venezuela (16).

Si bien este universo de periodistas no representa a la totalidad de reporteros de América Latina, a juicio de Paul Linnarz, director del Programa Regional "Medios y Democracia en América Latina" de la Fundación Konrad Adenauer, del Perú, y encargado de comentar esta investigación, explica que "las respuestas de esta encuesta ya contienen cierta información valiosa", que permiten proyectar ideas generales sobre las condiciones logísticas, humanas y éticas de trabajo de los periodistas.

Las encuestas se realizaron sólo en las ciudades capitales de estos países en marzo de 2004. En el caso de Bolivia, sólo en La Paz.

Los resultados de este estudio, que se encuentran en un disco compacto y cuya propiedad intelectual pertenece a la Konrad Adenauer, se entregaron hace poco, en la última reunión de corresponsales del Ipys, en Lima, Perú.

De los 182 periodistas encuestados, 90 escriben para los periódicos; 39 trabajan en radio; 37 en televisión; nueve pertenecen a agencias de noticias y siete se desempeñan en páginas de internet.

Esta encuesta de 34 preguntas se dividió en tres partes, cuyo fin trata de conocer con qué herramientas técnicas trabajan los periodistas dentro de sus respectivas salas de redacción; así como sus hábitos de trabajo y sus cualidades profesionales.

Contra el tiempo

Este estudio demuestra que la mayoría de los periodistas de América Latina
(84 por ciento) trabaja contra el tiempo. Y cerca de la mitad de los encuestados dispone de menos de cuatro horas para entregar sus notas de prensa (43).

En Bolivia y Guatemala, por ejemplo, todos los periodistas (100 por ciento) dijeron que trabajan a tiempo completo. En el caso de nuestro país, este apunte coincide con el "Retrato del periodista boliviano", de Raúl Peñaranda, cuando dice que "menos de un tercio de los periodistas trabaja una jornada normal de ocho horas o menos. La jornada típica de un periodista puede tener incluso 12 horas de trabajo continuo".

Volviendo a la encuesta latinoamericana, en Ecuador (95), Colombia (95), Perú (90), Venezuela (94), Chile (80), Paraguay (80) y Argentina (85) y México (78) el tiempo apremia también a los periodistas.

Uruguay, al parecer, no refleja la realidad boliviana. El 27 por ciento de los encuestados dijo que trabaja a tiempo completo, mientras que el 73 por ciento lo hace a tiempo parcial.

Y cuando la encuesta les pide que detallen de cuánto tiempo disponen para elaborar su nota de prensa, desde su concepción hasta la entrega final, se notan las diferencias.

Por ejemplo, seis de cada diez periodistas bolivianos deben entregar sus notas de prensa en menos de cuatro horas.

En México, en cambio, se lo toman con más calma: sólo el seis por ciento de los periodistas entrega sus notas de prensa en menos de cuatro horas. Y el
61 por ciento lo hace entre cuatro horas y una jornada de trabajo. Un 17 por ciento entrega sus notas entre dos y cinco días; y el resto de los periodistas en una semana o más.

Periodistas de escritorio

El 56 por ciento de su tiempo de trabajo los periodistas latinoamericanos lo pasan en la oficina. Y el 44 restante, en la calle recabando informaciones y datos para ir a la sala de redacción y terminar sus notas de prensa.

Sin embargo, las diferencias entre un país y otro resultan interesantes. Por
ejemplo: los periodistas argentinos pasan frente a su computadora el 85 por ciento de su tiempo. La diferencia la marcan los colegas guatemaltecos:
ellos reparten su tiempo entre el 62 por ciento en la calle frente al 38 restante en la oficina.

Más de la mitad de su tiempo, los periodistas de México (66), Uruguay (65), Ecuador (62), Chile (59), Colombia (58) y Venezuela (58) permanecen en el trabajo. Pero Bolivia registra una distribución de horas casi equilibrada.
El 47 por ciento de su tiempo los periodistas están en la oficina y el 53 restante en la calle.

La tendencia revela que tenemos periodistas de escritorio. He aquí uno de los elementos para considerar que su cansancio se deba a las largas horas de trabajo que permanecen frente a sus computadoras. Según el periodista polaco Riszard Kapuscinsky lo ideal es que el periodista se interne en el mundo del cual va a escribir. Y por lo visto eso no ocurre con los encuestados.
Además, claro está, este estudio se llevó a cabo sólo en ciudades capitales de los 11 países. Y el periodismo de ciudades intermedias, provincias o pueblos, por lo visto, no se parece al de la capital.

Así lo dice el informe del capítulo argentino de este estudio: "El número de encuestados elegidos (20) nos obliga a señalar que este resumen es apenas una muestra bastante sesgada y caótica de estos hábitos de trabajo en la ciudad de Buenos Aires, el lugar en la Argentina con mayor concentración de medios de comunicación, y, por ende, mayor cantidad de trabajadores de prensa. Pero difícilmente estos hábitos se repiten en estas proporciones en otras ciudades, debido a la falta de infraestructura, conectividad y a la existencia de otros ritmos y tiempos en la producción informativa".

La entrevista, noticia de primera mano

Dentro de una escala de valores (donde 0 equivale a Nunca; 1 a Casi nunca; 2, Muy rara vez; 3, Muchas veces; 4, Casi siempre y 5, Siempre) se pidió a los periodistas que indiquen la importancia que para ellos tienen las siguientes fuentes de información: a) Nota de prensa o material enviado por la fuente; b) Declaraciones tomadas en conferencia de prensa; c) Entrevista exclusiva con la fuente; d) Información background (libros, otros artículos sobre el tema); e) Páginas web del Estado; f) Páginas web privadas; g) Opinión personal, reflexiones propias; h) Análisis de cifras, balances, estadísticas; i) Información de otros medios.

El promedio de respuestas giró sobre la entrevista en exclusiva con la fuente (4). Los incisos e, f, g, i tienen un promedio de "Muy rara vez" (2).
Y en cuanto a los análisis de cifras, balances y estadísticas, la respuesta gira en "muchas veces" (3).

Pero la tabla de manera independiente nos dice que en México sopesan más las notas de prensa o material enviado por la fuente (4); en cambio, Bolivia, Guatemala y Perú le restan importancia a ese tipo de información (2).

La conferencia de prensa la valoran en Bolivia, Guatemala, Paraguay y Venezuela (4). Y cuando se les pregunta sobre la entrevista exclusiva con la fuente, Argentina, Bolivia, Colombia, Chile y Venezuela la prefieren más que a nada (5).

Respecto al inciso d) como fuente de información, México la tiene como su favorita (5). Los periodistas de Paraguay casi nunca recurren a la información contenida en libros o artículos sobre el tema (1). En el caso boliviano, los periodistas muy rara vez recurren a este tipo de información
(2) para elaborar sus notas de prensa.

Conclusiones

Este estudio saca a la luz que los periodistas "-que apenas tienen tiempo para una investigación fundamentada- requieren de apoyo".

Para Linnarz, los medios de comunicación deben recibir informaciones exclusivas vía internet sobre varios temas, y llenar "los vacíos de la demanda periodística".

Algo así como "noticias a la carta para los periodistas". La ventaja de este servicio, dice Linnarz, brindará una especialización en temas concretos. Y se combatiría la poca seriedad en el servicio de noticias que algunas páginas virtuales vienen ofreciendo.

Así, nos animamos a pedir a estos servidores el estofado boliviano de la crisis política del presidente Mesa, y "saber todo cuanto se ha cocinado sobre la agonía, muerte y entierro del Papa Juan Pablo II. Ah, incluya fotos, por favor".


http://www.saladeprensa.org/art613.htm

lunes, marzo 05, 2007

Disneylandia y la provincia 23


Por Rubén Darío Buitrón

La polémica por la provincia 23 ha puesto en apuros a la prensa nacional. Sin pensarlo mucho, la mayoría de medios tomó el atajo fácil: convertirse en caja de resonancia de advertencias, amenazas, declaraciones, comunicados, reclamos, endurecidas respuestas presidenciales desde una abandonada población fronteriza e irónicas contrarréplicas municipales desde Disneylandia.
El caso de la provincia 23, que quizás nunca se concrete porque la decisión final la tendrá el congreso gutierrista-alvarista-nebotista-, ha desnudado los vacíos e inconsistencias del periodismo ecuatoriano.
Registrar cada ofensa y agresión verbal de los contendientes no es hacer información. Es convertir los espacios periodísticos en un ring de boxeo.
Probablemente los medios se confunden por los falsos ecos de lo que publican: imponen el tema como punto central de la agenda informativa y reciben aplausos del centenar de personajes (0,0001 por ciento de la población) que intentan convencer al país de que su interés particular o de grupo es el interés de todos los ecuatorianos.
Si los medios repensaran su rol e hicieran periodismo responsable, debieran reflexionar sobre la importancia estratégica de cada noticia que publican y sus efectos para un país frágil, trizado y moribundo.
Pero la prensa insiste en dejarse llevar por las pasiones, actitudes viscerales y susceptibilidades de los “líderes de opinión”. Sin buscar las contrapartes y dar a todas el mismo espacio y relevancia -como aconsejan los manuales básicos de periodismo- sus primeras reacciones fueron inflar una parte del problema.
Hablaron con reiteración de lo que perdería Guayas con la provincia 23, pero no hicieron información contextual y documental: más allá de que el suscriptor del proyecto sea el presidente Correa, ¿los periodistas han investigado las razones históricas que llevaron a tres cantones guayasenses a sentirse marginados frente al espectacular crecimiento de una parte de Guayaquil, cantón central de la misma provincia?
Tampoco cumplieron otro requisito básico del buen periodismo: ponerse en los zapatos de los otros, caminar las calles de los tres cantones, recoger los sentimientos de la gente común, percibir la sensación de sentirse marginado.
¿Los periodistas sabían que el alcantarillado en Santa Elena solo llega al 40 por ciento o que en Salinas el 30 por ciento de su población no tiene agua potable? Si lo sabían, ¿por qué no lo dijeron antes? ¿Por qué no fijaron responsabilidades y exigieron rendición de cuentas? Si no lo sabían, ¿qué clase de periodismo hacen por sus ciudadanos?
Con el caso de la provincia 23, muchos medios –críticos de la demagogia, el populismo y el efectismo- han hecho demagogia, populismo y efectismo. Mientras los titulares de la prensa celebran el gancho de derecha de Nebot contra el jab de izquierda de Correa, tanta agresividad, promovida por la prensa, terminará en un K.O. que echará abajo lo poco que del país queda en pie.

jueves, marzo 01, 2007

¿Sabe usted qué día es hoy? Una trampa para ciudadanos desprevenidos

Me imagino. Solo me imagino cómo se solazará el perspicaz periodista de radio luego de su tarea cumplida: hacerles ver a los ciudadanos como perfectos idiotas.
Tendrá un rostro de complacencia. Seguramente dibujará una sonrisa burlesca. Diez o más víctimas de su sagacidad, de su perspicacia, de su profesionalismo. Diez o más víctimas de la pregunta: ¿sabe usted qué fecha celebramos hoy?
Seguramente esos diez o más víctimas del docto periodista, ese momento tenían otras prioridades, no precisamente salir a las calles con la lección aprendida, sospechando que un académico comunicador se le cruzaría por su camino para abordarlo con la repregunta “Sí, está correcto, es la Batalla de Tarqui, pero ¿recuerda la fecha?”
Y la inquietud que nos asalta es: ¿Está para eso la prensa? ¿Estamos para poner cáscaras de guineo al ciudadano común, restregarle en la cara su aparente ignorancia?
¿Debe la prensa generar dudas? o dar soluciones
Al final del inquisidor ejercicio, nada.
Solo el comentario de que todos deberíamos saber los detalles de esa historia inventada, acomodada a los intereses de pocos, en la que nada ni nadie, incluidos los medios de comunicación, han hecho reparos, investigaciones serias o algo por el estilo.
Nada. Ninguna reseña histórica, radioteatro o cualquier iniciativa que aporte por parte del docto periodista a desterrar la aparente ignorancia del ciudadano común.
Y entonces volvemos a pensar en esa concesión que la sociedad –o sea esos mismos ciudadanos a los que se les para ante la grabadora inquisidora en cada fecha histórica- hace a los medios para que manejemos el espectro de la comunicación para ser útiles. Para llenar de respuestas y soluciones a la vida cotidiana.
La verdad es que si un ciudadano no sabe el origen de una fecha histórica, el medio debería asumir su responsabilidad de educar y no limitarse a la tramposa tarea de saltar a las calles y sorprender a desprevenidos ciudadanos con la pregunta de ¿sabe usted qué fecha celebramos hoy?

Y usted, que no importa si no sabe qué fecha celebramos hoy, ¿qué opina?

viernes, enero 19, 2007

La biografía no autorizada de Evo Morales


Ricardo Tello
Cuando ingresó al auditorio de la Fundación por el Nuevo Periodismo Latinoamericano de Gabriel García Márquez, en Cartagena de Indias, Colombia, llamó la atención por su larga cabellera agarrada por una especie de cordón negro. Y por su juventud.
Darwin Pinto Cascán, para sus escasos 23 años, tenía bastante trayectoria periodística acumulada en El Deber, un diario boliviano donde tiene su trinchera.
Dueño de una gran capacidad de visualizar imágenes a través de textos, Darwin es uno de los dos periodistas jóvenes que se han arriesgado a escribir una biografía no autorizada sobre Evo Morales, líder cocalero que llegó a la presidencia de Bolivia.
El otro es Roberto Navia, a quien conocí en Sao Paulo, Brasil, durante el Primer Encuentro Latinoamericano de Investigación Periodística.
Formalito, desde su peinado hasta su forma de vestir, en apariencia es lo opuesto a Darwin. Pero en el fondo tiene las mismas motivaciones de todo periodista joven, ético y comprometido con lo latinoamericano.


- ¿Por qué una biografía de Evo Morales?

Porque es un hombre del que se habla mundialmente al que no conoce casi nadie. Por que es parte importante en el presente de Bolivia y, para bien o para mal, será parte fundamental en su historia. Nueve millones de bolivianos dependemos de lo que él decida.

- En el espectro de la red mucho se ha comentado sobre esta biografía concebida como “no autorizada”. ¿Por qué?

La cualidad de “no autorizada” no es un gancho amarillista como se pudiera pensar, sino más bien, es una garantía de que el escrito está basado en documentos y testimonios sin ningún tipo de censura. Lo malo de una biografía autorizada, es que el personaje te puede mentir o te puede decir cosas que le interesa que se sepan, dejando de lado otras, que no por ser poco decorosas, dejan de ser parte de su vida.

- Una biografía “no autorizada” demanda un incuestionable apego a la fidelidad de los hechos. ¿Cómo sistematizaron la recolección de datos?

La biografía está organizada cronológicamente. Primero recorrimos todo el país detrás de las huellas de la vida de Evo (no sé cómo pudimos hacer eso y mantener nuestro trabajo de periodistas al mismo tiempo). Una vez tuvimos el material, empezamos a clasificarlo cronológicamente, y después hicimos una pauta en la que nos distribuimos los capítulos que haría Roberto y los que haría yo.

- ¿Han tenido problemas con organismos de seguridad del Estado, se han sentido en peligro o todo lo contrario, hay apertura para un trabajo de este tipo sobre alguien que al momento representa el poder democrático?

La biografía ha salido al mercado el pasado martes. En Bolivia hay un fuerte estado confrontacional (movimientos sociales apoyados por el Gobierno que quieren hacer justicia tras 500 años de humillación VS sectores mestizos e indígenas del Oriente que no quieren ser atropellados por estas reinvindicaciones justas, pero mal enfocadas, ya que vulneran la constitución política del Estado), y esperamos las reacciones al libro recién la próxima semana. En un tal Evo..Biografía no autorizada, hemos tratado de ser objetivos, y eso quizá nos genere problemas. Los masistas nos acusarán de oligarcas, y los oligarcas nos tildarán de masistas. Pero no será el miedo el que nos impida aportar con este documento a historia de este país. Los organismos de seguridad del Estado están trabajando mucho en estos días. Hace poco secuestraron a un cubano anticastristas y lo expulsaron para Colombia.

- Seguramente hay descubrimientos que definen la personalidad no pública de este líder cocalero, forjado en las luchas reivindicativas. ¿Cuáles consideran las más importantes?

El papel fundamental de su padre que lo llevó a andar por desiertos, por montañas, por cañaverales conociendo gentes de todos colores y clases…la enseñanza que el viejo Morales le dio a Evo sobre la necesidad de los hombres dignos. También las lecturas que escuchaba Evo sobre Mao Tse. Esos libros se los leía por las noches,en clandestinidad un primo suyo perseguido por subversivo. Sus años de trompetista fueron claves porque siguió viajando por el país, su llegada al Chapare huyendo de un desastre natural de su natal Orinoca, la muerte de sus padres, los atentados contra él por parte de los militares, su incursión en la Politíca..Muchísimas cosas que se hallan en el libro, como el hecho de que el MAS, la sigla del movimiento de Evo, originalmente era un ala de la Falange Socialista Boliviana, osea, la derecha en toda su magnitud.


- El tema de la fidelidad siempre será una preocupación. ¿Los detalles que ustedes revelan construyen históricamente al personaje, o un perfil, nada más, del personaje?

Evo tiene un tremendo problema de afectos. Cuando muere su padre, mueren con el viejo Dionisios los afectos de Evo. Sus amores o desamores no significan nada parea él. Lo importante para Evo radica en lo colectivo y en lo étnico. Vainas de mujeres no le quitan el sueño. Él es fiel sólo con sus ideas de reivindicar a los pueblos indígenas, aunque para eso tenga que fracturar el país y enfrentarse con la otra mitad de los bolivianos blancoides-mestizos que quieren vivir en paz y que no tienen la culpa del marginamiento indígena de 500 años. De que la oligarquía saqueó Bolivia por 500 años es cierto, pero no fuimos los departamentos del oriente y el sur del país los que lo hicimos.

- Al final del trabajo, ¿sienten que es un aporte? ¿Por qué?

En un país lleno de panfletería política, este libro es un humilde aporte (lo reporteamos por cinco años y lo escribimos en nuestras tres semanas de vacaciones) porque está escrito sin apasionamientos políticos ni regionales. La idea es que en el futuro, los que quieran saber que pasó en este tiempo, no se encuentren con libros-armas, escritos por uno u otro bando. La única pasión que entró en el libro fue la periodística, y en la medida de las posibilidades, la literaria también.

- En lo profesional, ¿qué representa este trabajo para ustedes?

Es un libro sobre alguien de cuyas decisiones dependemos 9 millones de Bolivianos. Nada más.

sábado, diciembre 09, 2006

Víctimas de la prensa: probando una cucharada de la misma sopa

La pesadilla de Patricia llega por una pantalla de TV
Fue realmente penoso. Con sus ojos muy abiertos y la voz casi quebrándose Patricia decía: “Y cómo le explico a mi hijo que su padre no es un ladrón”.
Patricia Enríquez es una reconocida periodista deportiva en Cuenca. Inició en radio, pasó a prensa y ahora tiene su propia revista. Como ella misma dice: “me retiré del diario porque literalmente llegué a acostarme con la fuente”. Tras varios años de ejercicio se casó con el árbitro FIFA Patricio Carpio y en una consideración ética, se retiró y fue tras su propio sueño.
La pesadilla de Patricia llega casi todas las semanas, con los comentarios del “periodista” Vito Muñoz (a quien algún programa cómico le moteó como “pito feroz”)
Como Muñoz, sin ningún empacho, se deja ver como hincha incondicional del Barcelona “Sporting Club”, y como Patricio Carpio ha pitado varios partidos en los que el “equipo torero” perdió, entonces pasó a ser víctima de los comentarios negativos del periodista-hincha.
“Y ahora pitará este ca-ca…Carpio…”
Puede parecer como una inocente equivocación –cacareo repentino- pero obviamente tiene un doble sentido muy fuerte.
La angustia fue peor cuando Patricia, que mira los programas deportivos en compañía de su hijo, escuchó cómo una noche “pito feroz” trató de “ladrón” a Patricio Carpio.
La mañana del sábado cuando Patricia contaba a un grupo de ex compañeros suyos cómo se sentía que a través de un medio de comunicación llamen injustamente y sin pruebas a uno de los suyos “ladrón”, pensé en cuántas angustias similares se reflejarán en los rostros de centenares de mujeres y niños cuyos padres aparecen como “presuntos” en las garras de la Policía y sus ruedas de prensa semanales.
El análisis es doble.
¿Los periodistas tenemos “patente de corso” para tildar de lo que sea a quien sea?
¿Los periodistas deportivos tienes “patente de corso” para ser hinchas y tildar de lo que sea cuando su equipo pierde?
¿Y usted qué opina?

Mi hermano en la crónica roja

“El primer recuerdo de mi hermano de crianza es una descolorida foto en la que dos niños, de unos cinco años de edad, se dan de trompadas con viejos guantes de box. Estábamos de modelos para el fotógrafo de las cosas lindas de la vida que es mi padre.”
Este es el primer párrafo de una especie de despedida leída al pie del féretro donde estaba Guido Vintimilla, mi hermano de crianza, hijo de don Rodolfo Vintimilla, fundador del diario El Correo, en Machala.
Guido era complicado. Sus razones tendría para haberse tomado una copa de cianuro mientras escuchaba a todo volumen la ópera Rigoletto, de Giuseppe Verdi.
La noche de domingo cuando recibí la llamada anunciando su muerte, fui hasta su casa como hermano, más que como periodista. Lo encontré en el piso de la cocina, de espaldas y las piernas semidobladas. En su mano una botella de plástico y un chorro de agua de una llave que, en los estertores de muerte, quedó abierta.
Buscaba un último sorbo. Algún vecino escuchó un desesperado grito que llamaba a su madre…
Lo mejor era que la diabética mujer no vea ese terrible cuadro de dolor en el que el actor principal era su hijo único, aquel en quien tenía las esperanzas puestas de que la cuide ahora que estaba vieja y enferma. Los únicos testigos: sus familiares, otros vecinos y unos agentes con cámara digital de fotos en mano.
Al día siguiente, una cruda fotografía del hombre acompañaba a una imprecisa nota de prensa en el diario La Tarde. La autora, una despampanante periodista de crónica roja a al que nunca se le escapa nada, ni a ella ni a su red de uniformados colaboradores que le entregan todo: notas y fotos.
La atribulada madre vio el cuadro. No soportó, cayó en una especie de coma diabético. Exactamente un mes y medio después murió por inanición. Decidió dejar de comer para ir en busca de su amado hijo.
Cuando vi la nota de prensa, me aborrecí. Trataba de recordar cuántas veces había hecho algo similar…
Este tema lo hemos discutido con los compañeros de la redacción y hemos sacado conclusiones claras, una de ellas: la sociedad nos ha hecho una importante concesión al permitirnos que la mantengamos informada, pero no debemos perder la sensibilidad ni tampoco olvidar que nuestra materia prima, a más de ideas, son seres humanos.
¿Y usted, si alguna vez ha sido víctima de la prensa, qué opina?

jueves, noviembre 16, 2006

¡No abandonen a Minchala, por favor!

Cuando yo me muera, me encantaría que digan de mi lo que realmente saben: digan que a veces tenía crisis de inseguridad, que frecuentemente me era difícil tomar decisiones.
Cuenten que fui egocéntrico, que abandonaba con facilidad a mi familia, y con poca frecuencia buscaba solidarizarme con mis compañeros de trabajo, cuando ellos reclamaban salarios justos o mejores condiciones.
Pregunten a mis amigos de la adolescencia y seguramente les dirán que más de una vez fui condicional e infiel. Que digan que no me gustaba el deporte, que aprendí a fumar temprano, que bebía copiosamente…
Que si muero violentamente y el alcohol y la imprudencia estaban presentes, pues que también lo digan…que no engañen a nadie…

La noche del martes 14 de noviembre fue movida en Cuenca. Cerca de las 21:00 Jacinto Minchala caminaba con su hermano rumbo a la casa de ambos, y debían ir junto al río Yanuncay. Jacinto resbaló y las turbulentas aguas se encargaron de desaparecerlo.
Más tarde, cerca de la 01:00 del miércoles, los periodistas Rocío Álvarez y Enmanuel Idrovo se divertían junto al río Tomebamba. Habían bebido unas copas. Nadie sabe con exactitud pero la muchacha cayó a las también turbulentas aguas. Idrovo, dicen los testigos, quiso salvarla y también fue arrastrado por la corriente.

Al día siguiente la ciudad se despertó alertada por la noticia: dos periodistas habían sido arrastrados por las aguas del río Tomebamba. Según la versión noticiosa de Francisco Ramírez, corresponsal de Telesistema, fue que los dos comunicadores participaban en un operativo de búsqueda de Minchala, y por ello cayeron al río.
Se trataba de dos periodistas, conmoción total…
La cobertura que alcanzó este hecho en los medios radiales locales fue desproporcionada. Se informaba la desaparición de dos amigos, no de cuatro personas, que era la cifra que sumaba un balance de las crecidas de los ríos cuencanos en los últimos cinco días, y que además confirmaba que un solo cuerpo había sido recuperado.
El periodista de EL TIEMPO comentó en la redacción que el grupo de colegas, frente al frío cadáver de Álvarez, rescatado al día siguiente del percance, decidieron no hacer fotografías y tomas con cámaras.
¿Repentino acceso moral?
¿Consideración ética siempre ausente cuando el muerto no es conocido?

El día que fue hallado el cuerpo de Idrovo, la mañana del 16 de noviembre, ninguno de los medios escritos había dicho una verdad completa.
Si bien en nada hubiera aportado el hecho de incluir los detalles de la especie de fiesta privada e imprudencia mezcladas, aquella noche del martes 14 de noviembre, tampoco aportaron las mentiras como que estaban en cobertura participando en un operativo de búsqueda de Minchala, o que fueron llevados a la orilla del río crecido a esas horas de la madrugada “por curiosidad periodística”.
Allí había una noticia: cuatro personas se ahogaron por imprudencia al acercase peligrosamente a las orillas de los ríos Tomebamba y Yanuncay. Nada de exagerados despliegues informativos que terminaron excluyendo a Minchala, único al que no hallaban cuando esto era escrito.

Los titulares decían “Periodistas ahogados”. Nadie tituló “Obrero ahogado”, cuando Minchala despareció. Y si llega a aparecer, no será velado en el Salón de la Ciudad, como los diligentes colegas de Idrovo lo consiguieron.
¿Los periodistas tenemos un áurea especial que nos pone sobre cualquier ciudadano común?
¿Mañana olvidaremos a Rocío Álvarez y Emmanuel Idrovo como lo hicimos con Jacinto Minchala desde el momento mismo que desapareció?

Por eso, cuando yo me muera, llenen mis recuerdos con verdades, por favor.

Y usted, ¿qué opina?

jueves, noviembre 02, 2006

Los medios en el medio

Por Rubén Darío Buitrón

¿Cómo entender que cuatro años después los medios volvieran a tropezar en la misma piedra?
Que las encuestadoras se equivoquen o acomoden sus cifras según quienes financien sus sondeos no es nuevo: lo dicen los candidatos, los dicen los analistas, lo dicen los politólogos, lo dicen, incluso, los candidatos finalistas.
Pero los medios confiaron otra vez en las encuestadoras. Y volvieron a equivocarse. Dos ejemplos: ninguna encuestadora previó el tercer lugar de Gilmar Gutiérrez y ninguna anticipó la debacle febrescorderista en Guayas.
Para colmo, ningún medio investigó lo que podría ocurrir –y finalmente sucedió- con el oscuro contrato entre el Supremo Electoral y la empresa brasileña E-vote.
Las encuestadoras no parecen querer cambiar. Quizás no les interesa o, talvez, su negocio es, precisamente, jugar a la incertidumbre.
Pero los medios tienen la obligación de hacer autocrítica. Entender qué ocurrió adentro, por qué no hubo la capacidad de leer las entrelíneas de los hechos presuntamente evidentes más allá de lo que en las salas de redacción creen que hay que hacer, sin percibir por dónde caminan las distintas realidades.
¿Cómo decidieron CNN y Ecuavisa quiénes eran los candidatos favoritos? ¿Con base en qué análisis y qué reflexión los medios impresos pusieron en su agenda el seguimiento a determinados aspirantes y no a otros? ¿Por qué limitaron sus coberturas al acompañamiento de los postulantes sin mirar más allá de lo aparente, sin entender que los apoteósicos recibimientos en pueblos y ciudades no necesariamente significan votos seguros sino pura novelería o eficiente organización logística de los mandos locales para agradar a sus candidatos? ¿Qué factores ajenos al periodismo determinaron que una cadena (TC, Gamavisión, Cablevisión) apoyara abiertamente al candidato millonario y que otra (Teleamazonas) atacara de manera furibunda al aspirante de Alianza País?
Así como los medios exigen rendición de cuentas a los políticos, los medios deben rendir cuentas a la sociedad, porque a ella se deben. Entonces, ¿confiarán de nuevo en las encuestadoras? ¿Asumirán que el país es fácil de leer? ¿Irán tras los candidatos mostrando lo aparente sin mirar lo que ocurre en el Ecuador silencioso cuando se marchan las cámaras y las comitivas? Si lo hacen, lo más probable es que les toque, de nuevo, poner cara de sorprendidos.

lunes, octubre 23, 2006

“La sombra de un reportero de crónica roja”, o ¡Que alguien nos salve de Carrera!



En la sala de redacción siempre ha sido nuestro ejemplo. Motivo recurrente de nuestros análisis y conclusiones sobre como no se debe hacer periodismo.
Jonathan Carrera, esa especie de “Bonafont” de la crónica roja, fue motivo de una crónica en la revista SOHO de agosto, y destruyó nuestros argumentos de cómo desterrar de la opinión pública a personajes tan nefastos para la profesión.
“Elé, ahí está…tanto que le critica y le hacen una nota en la SOHO”, fue un comentario en la redacción del diario en el que trabajo. Y no es que está mal que se le haga una nota a Carrera, lo que está mal es que no se le confronte, se le observe su mediocre y antiética actuación en la televisión, eso nos deja insatisfechos. Al menos en lo personal.
Y es que realmente ofende. “Carrera tiene 35 años, lleva tres en la televisora (TC), que lo arrancó de El Extra, el periódico más sensacionalista del Ecuador, conocido porque destila sangre”, dice parte de artículo concebido por Paúl Rosero para dicha publicación.
Realmente revelador: Carrera pasó por las facultades de Economía, Filosofía, Psicología y Ciencias de la Educación y no por eso tiene una formación sólida, lo que pasa es que “No culminé ninguna de las carreras por vagancia –lo digo porque no soy mojigato ni hipócrita- por dedicarme a la tontera menos a lo que debía hacer”. (página 110)
¿Merecemos los periodistas que un individuo que no culmine nada “por vagancia” sea considerado un referente en la profesión, con el argumento que la misma revista sostiene: “…como él en crónica roja no hay otro”?
Este “fiel lector de Gabriel García Márquez” que dice que las noticias se deben “presentar descarnadas” y que cree que ayuda a la sociedad cuando especifica “que fue asesinado con 107 puñaladas”, sale al aire “sin haber anotado un solo dato de los acontecimientos que presenta” porque cree que “no hay ciencia, licenciado, coges, ves, visualizas, te sientas y las ideas fluyen”…
Carrera se deja ver en toda su dimensión cuando sostiene que “hay días que el hampa no colabora”, pues en verdad si se porta bien, no habrá motivo para que este individuo salga en pantalla a querer “ayudar a la sociedad”.
Mientras el hampa “siga colaborando”, y los suicidios se sigan dando; mientras la crónica roja y el sensacionalismo sigan vendiendo a espaldas de la responsabilidad de quienes manejan los medios, habrá Carrera para rato, y la frasecita trillada de “nuevamente la mano del infortunio se tendió…” será la antesala del trabajo de alguien que nunca terminó nada por vago, y que tiene las agallas de no ser mojigato al momento de admitirlo, como si esa fuera la fórmula del éxito.

¿Y usted qué opina?

domingo, agosto 27, 2006

El papel del recolector de basura.

La idea podría calificarse de seria. Al menos en lo formal…

Cinco candidatos presidenciales, “a los que las encuestas les favorecen”, se dieron cita este 22 de agosto en el edificio de Expo Plaza convocados por la Cámara de Comercio de Guayaquil para un debate, que a la final duró cuatro horas, moderado por el periodista argentino Andrés Oppenheimer.
Álvaro Noboa, León Roldós, Rafael Correa, Cynthia Viteri y Fernando Rosero, por primera vez juntos en lo que va de la bastante anticipada campaña presidencial 2006 en el Ecuador, durante 240 minutos expusieron ideas sobre sus propuestas en el campo de la educación, salud, modelo económico, etc, a ser ejecutadas en caso de llegar al palacio de Carondelet.
Pero, qué recogieron los medios, sobre todo la televisión, sobre este importante hecho del campo político. Solamente el espectáculo, los enfrentamientos, los insultos.
Al menos eso es lo que alcancé a ver en los noticieros de la noche, y en los resúmenes de la prensa escrita la mañana siguiente, excepto El Universo, que amplió un detalle de las respuestas, y Cablenoticias, CN3, que en el primer noticiero del 23 de agosto hizo un resumen de las propuestas de cada candidato separados por temas, precisamente ecuación, salud, modelo económico, etc.
¿Y el resto?
Recuerdo que en una charla con un compañero periodista, Juan Francisco Beltrán, recordaba una reflexión de Martín Caparrós durante uno de los talleres de periodismo de investigación que se dictó con el auspicio de la Fundación para el Nuevo Periodismo Latinoamericano, FNPI, en la que Caparrós sostenía que “los periodistas a veces son como los carros de sanidad municipal, recogemos solamente la basura”.

¿Es lo más importante el registro del espectáculo y el circo?, o las propuestas

Creo que a todos nos arrancó una sonrisa ver a Álvaro Noboa batiendo sus brazos y exigiendo cuentas a sus oponentes sobre el pago de impuestos. Pero ¿y qué dijo él sobre dar educación al pueblo?

“Es que eso le gusta a la gente”, dijo una compañera de la redacción cuando analizábamos el tema la mañana siguiente en el Diario (De paso no sé de dónde, con cierta frecuencia, sacamos la seguridad para afirmar que realmente “eso” es lo que le gusta a la gente).

Pero nosotros, como periodistas, debemos dar “lo que le gusta a la gente” o lo que la gente necesita que se le dé y que a la hora de estar frente a las urnas le ayude a tomar una decisión.
¿Y el contexto y el análisis? Por qué no se invitó a todos los candidatos…y qué opinaron los asistentes de las respuestas de los candidatos?
Casi cuatro horas de debate reducidos a segundos de un innecesario intercambio de insultos…
Ese es nuestro papel…?

Y usted qué piensa..?


(Esta ideas las escribí al día siguiente el debate político, pero por descuido no subí el documento al blog sino hasta varios días después…en este tiempo comentarios similares han sido publicados en la prensa nacional. Un excelente síntoma de reflexión en los medios…)

jueves, julio 27, 2006

¿Periodismo, literatura o poesía?

El debate sobre si en los medios de comunicación se hace periodismo o literatura (y tal parece que ahora hasta poesía), es un asunto aún pendiente en ciertos ámbitos. Y en este campo la improvisación y la mediocridad le está haciendo mucho daño al oficio.
Recuerdo que desde las primeras discusiones en las aulas universitarias la respuesta ya era contundente: el periodista informa, sólo informa. No es gestionador de nada (respuesta inmediata), ni tramitador o intermediario (periodismo con resultados) ni mucho menos literato o poeta (Roberto Bonafon o Jhonatan Carrera). Pero hay una nueva corriente que impulsa al periodismo como un género literario: el nuevo periodismo.
Para ello debemos identificar dos campos que tienen que ver con los géneros: Las noticias, donde la esencia misma del oficio no permite un periodismo literario pues con todos los aspectos técnicos y éticos de los que el periodista debe estar pendiente, no le dejan espacio para crear mundos irreales, inventados, figurados, al mejor estilo del realismo mágico.
Cito el siguiente ejemplo: José N., buzo de la Armada realizaba labores para rescatar el extremo de una dragadora en el embalse de Amaluza, de la central hidroeléctrica Paute. Una mañana de inmersión, el buzo, un sargento experimentado, no volvió más; todo un misterio pues se había desatado la cuerda de seguridad, que corría paralela a la línea de aire que le proporcionaban desde una barcaza en la superficie del lago. La nota salió titulada así: José N. se fue seducido por los cantos de sirena. Autor: yo. (Cuando planteo la discusión de cualquier tema, prefiero ilustrarlo en primera instancia con los errores que creo he cometido, la que me parece una posición ética)
Pésimo y horroroso título que buscaba mostrar, literaturescamente lo que se tenía como hipótesis: que José N. se había quedado con pocas reservas de oxígeno y poco antes de que se terminen totalmente empezó a alucinar y por eso se soltó de su línea de seguridad.
Con las observaciones de mis amigos lectores, empecé a entender que lo nuestro es únicamente informar, no parafrasear poetas, literatos ni nada. Tampoco tomar giros literarios, ni frases comunes las concebidas. Iniciarnos exclusivamente como informadores y nada más es nuestra obligación en el campo noticioso.

Al otro lado de la orilla está lo que los géneros identifican como crónica, reportaje... Pero es un periodismo mucho más transpirado, dedicado, nada copiado; mas bien alejado de las frases hechas, el lugar común y el plagio disfrazado -o con la venia de la cita- de otros autores que lograron crear algo y por lo tanto tienen ya la paternidad del recurso (García Márquez, Hemingway, El Pájaro Febres Cordero, etc).
El español Miguel Ángel Bastenier recomienda manejar realidades tangibles, no conceptuales. Los mandos medios deben evitar lo ridículo de un periodismo literario mal hecho. Eso es muy delicado., dijo el 16 de marzo de 2002 durante una serie de talleres que dio a los periodistas y editores de EL UNIVERSO.
Está claro, informar y no dedicarse a la creación de literatura o poesía barata. Ser más exigentes, alejarse de las frases hechas, transpirar originalidad si incursionamos en el campo de los géneros.

Veamos un ejemplo:

“Otra vez la mano amarga del suicidio golpea los corazones que no entienden por qué sus seres queridos se quitan la vida…

Franklin, con 20 años y una carrera de ingeniería electrónica, prefirió colgarse de unas escaleras en su casa en pleno Centro Histórico de Quito…

Qué hacer, cómo lograr que los jóvenes entiendan que son sus familias las que sufren y que sus vidas valen demasiado…cómo hacer que almas cómo Franklin no decidan encerrarse en sus habitaciones y escoger en la soledad de sus pensamientos el suicidio como salida a sus problemas…

Quizás algún día dejen de repetir lo que el bardo aquel decía: quizás la bondad única que recibí del orbe es la de ver muy claro mi propia pequeñez, el ocaso de mi alma ni una mirada absorbe ni una mejilla fresca baña de palidez…

Quizás algún día estas frases del poeta lejos de atizar la llama del suicidio más bien sirvan para reconfortarlos y se den cuenta que al final del túnel, allende el horizonte oscuro y desconocido, allá no está quizás para ellos el doloroso destino y que es en la lucha diaria contra la penas y las dudas donde está la verdadera salida a sus problemas…
Jhonatan Carrera, El Noticiero”.
(Entre estos párrafos iban intercaladas declaraciones de vecinos; y aunque intenta proteger la identidad del suicida, le pone el micrófono a un desconsolado hombre que hablaba para sí mismo, y en la parte inferior de la pantalla la frase: “Padre de la víctima…”)

La nota informativa fue emitida la noche del miércoles 12 de julio y, a más del texto de mal gusto, no aportaba informativamente en nada. Además, el sufrido reportero no reparó en el hecho de que una de las fuentes del suicidio es la imitación, por lo que tratar el tema tan sensacionalistamente puede provocar la reproducción de esta decisión entre quienes se hallan en crisis depresivas profundas, vulnerables a quitarse la vida, y que por ello es un tema que se debe manejar con mucha sensibilidad.
Nada de datos como fechas, horas, lugares; la opinión de un experto un motivador. Solo el registro de un suicidio y no el tema del suicidio tratado como un problema social. Solo poesía intercalada con imágenes.
Allí faltó la mano de un editor.

¿Y usted qué opina?

miércoles, junio 28, 2006

Periodismo Mundialista

Y la Selección llegó a casa.
Desde que inició su participación, y la participación de los periodistas ecuatorianos por cualquier medio: pull de canales, locutores de radio que pagan un tour y retransmiten desde los hoteles -claro engaño para quienes "financian" esos desplazamientos y para los oyentes-, etc; pensé que ameritaba una evaluación del papel que cumplen. Me refiero a los segundos, porque la Tricolor indudablemente que cumplió. Había que esperar y hoy lo mejor es reporducir el artículo del domingo 25 de junio, de César Ricaurte, publicado en su espacio La Caja, de diario El Universo:

Ir a un Mundial con la actitud de una liga barrial
Junio 25, 2006
César Ricaurte | ricaurte.cesar@gmail.com
Los reportes de las 22h30 que efectúan Alfonso Laso y Vito Muñoz desde Alemania se realizan con luz solar, propio de los amaneceres de verano en Europa. A esa misma hora, 22h30 (Ecuador), en Canal Uno se dice que también se transmite en vivo y vía satélite, pero el “show” de Marián y sus acompañantes se hace en penumbras. Más curiosidades, el logo de Los Mundialistas (Gamavisión, TC y Cable Deportes) tiene una enorme similitud con el escudo de ¡Barcelona!... cambian los colores, mientras las líneas verticales se han estirado y difuminado. ¡Qué creatividad!
“Se juega como se vive” fue una de las lecciones que dejó Francisco Maturana cuando pasó por Ecuador. El concepto es tan amplio y no obstante tan preciso que puede interpretarse de muchas maneras. El Pacho lo fue tejiendo en ese estupendo libro que se hizo de las conversaciones con José Hernández.
Una de las interpretaciones era que no se podía pretender el llegar a metas grandes, el alcanzar altos niveles de competitividad en ciertos momentos excepcionales si en el día a día no se hacen bien las cosas.
“Se juega como se vive” quiere decir que si en la semana no se hacen bien las cosas, el domingo es imposible hacer un buen partido.
La sentencia maturanesca tiene la virtud de que puede ser aplicada a todos los ámbitos y calza muy bien con lo que podemos observar para evaluar lo que está haciendo el periodismo deportivo en las transmisiones del Mundial y toda la información alrededor.
Algunos esperábamos, ingenuamente, que los profesionales de la comunicación deportiva elevaran su nivel habitual y estuvieran a la altura de las circunstancias. A la hora de la verdad han “jugado” como lo han venido haciendo internamente y por siempre: los más preparados, mejor. Los demás, con los vicios de siempre.
Hagamos un breve balance, uno por uno.
Para comenzar está La Tri. El consorcio de tres canales de TV y varias emisoras de Quito y Guayaquil es el que posee los derechos para transmitir los partidos del Campeonato Mundial. Analicemos lo que hacen sus narradores y comentaristas.
Jaime Antonio Alvarado plantea un estilo de narración impreciso, con abundantes errores en lo más básico, la pronunciación y el nombre de los jugadores en la cancha. A ello se añade el uso no justificado de extranjerismos, frases hechas y lugares comunes. Aunque, para ser justos, esto último es algo que se puede decir de la gran mayoría de comentaristas y narradores.
Existe el deseo de adornar la narración, como solían hacer los grandes del género. Lo que no se entiende es que para hacer algo así hay que dominar el idioma, haber leído mucho y tener una sensibilidad especial. En cambio, lo que suele suceder es que los “adornos” no pasan de los estereotipos, los lugares comunes, los prejuicios y algunos desafortunados artilugios verbales que repiten hasta el cansancio. “Tiro de pelota muerta” es una de la frases favoritas de Roberto Omar Machado. “Tiro de folha seca”, cuando se trata de un disparo con efecto o comba, es el recurso de Paco Álvarez. Y “le pegó de tres dedos”, repite Antonio Rodríguez, cuando el jugador se ha desprendido del balón con el borde externo del zapato.
Gerardo España, con su “golo” por gol y su “balono” por balón, lleva la locución deportiva al borde de la patología del lenguaje. Cuando grita: “¡oído país!, ¡oído país!”, hay cuatro posibilidades de interpretación:
a) Le han dicho algo importante por interno y está confirmando que lo ha escuchado.
b) Es una severa y casi surrealista contracción de una frase que se puede interpretar como, “prestad vuestros oídos, allá en el Ecuador, que tengo un anuncio importante”.
c) Que hay una nueva unidad de medida internacional similar al “riesgo país”. Sin embargo, no sabemos qué se evalúa exactamente con el “oído país”.
d) En verdad, el narrador quiere decir “oíd país”, pero con su defecto de pronunciación le sale este insólito “oído país”.
Entre los comentaristas está Marcos Hidalgo, quien –es triste reconocerlo– expone las frustraciones de la vieja guardia deportiva. Para él, las cosas siguen pasando porque la Selección tiene suerte, le favorece el azar y llega a anotar un “golcito”. Cuando eso sucede, pide con desesperación que el equipo se repliegue y por poco se metan los once hombres bajo el arco. O la reacción opuesta: basta con que el Ecuador esté perdiendo para que todo se derrumbe… ¿Se puede analizar un partido de fútbol con semejante sucesión de estados de ánimo? Pero ¿no es lo que suele hacer habitualmente?
Vito Muñoz en Alemania está haciendo exactamente lo que suele hacer casa adentro: practicar el autoelogio, anunciar exclusivas que se reducen a cualquier cosa (estadísticas o especulaciones) y ensuciar el ambiente previo de los partidos, por ejemplo, introduciendo sospechas sobre la imparcialidad del árbitro.
A estas alturas se puede afirmar que Alfonso Laso es uno de los poquísimos periodistas deportivos que puede narrar con solvencia y sobriedad o que puede comentar un partido sin perder la cabeza ni pretender protagonismo.
En esa misma línea, Carlos Alfaro Moreno ha demostrado que puede hacer lecturas adecuadas de los partidos. Byron Moreno ha aportado con visiones certeras y calmas de las jugadas polémicas. En cambio, Carlos Luis Morales no ha crecido: sus análisis siguen pasando por el “cuando yo era jugador”, que podría ser un valor añadido, no el único recurso de comentario.
En las próximas publicaciones de La Caja seguiremos analizando otros aspectos de las transmisiones mundialistas que es necesario mencionar.
Por ahora, se hace necesario llegar a algún tipo de conclusión.

¿Cómo tener un periodismo “mundialista”?
Junio 25, 2006
Seguimos, “se juega como se vive”: vuelven a aflorar las rencillas entre canales y el uso de zancadillas poco limpias, como que TV Cable emita una señal con fallas. Y por último la inexistencia total de narradores para TV y la dependencia de lo que hace la radio.
En definitiva, todos “juegan” el Mundial como lo suelen hacer casa adentro. Por eso la cuestión no es rasgarse las vestiduras por la mala calidad (que para muchos es papelón) de las transmisiones deportivas que se hacen en el Mundial alemán. El verdadero asunto es ¿cómo superar la actual mediocridad que predomina –no son todos, por supuesto– en el periodismo deportivo audiovisual y radial del país?
Gran parte de la responsabilidad recae en los mismos canales. Se debe dar paso a una renovación generacional urgente. No se puede seguir con “estrellas” del periodismo deportivo que no aportan nada o aportan en negativo. Pero ese recambio debe ir acompañado de un proceso de formación muy intenso.
Los gremios, en lugar de estar guardando el “espíritu de cuerpo”, deben acompañar los procesos de renovación con cursos, talleres, foros, discusiones. Será la única forma para que en el próximo Mundial el periodismo deportivo “juegue” con el nivel de un país que ya tiene presencia futbolística internacional.


Solamente dos perlas me gustaría acotar al análisis del cáustico y mordaz César:
María Teresa Guerrero -modelo obsesionada en mostrar de perfil sus enormes dientes- que funge de presentadora de televisión, al día siguiente de su retorno de Alemania hizo una nota sobre "los negritos que atendían entrevistas en inglés". Sí, como ustedes lo leen, estaba tan impresionada que dos jugadores afroecuatorianos atiedan entrevistas a la CNN, en inglés, que decidió hacer una nota sobre aquello. Fue una forma de medir su autoestima y los niveles de prejuicio que no solo ella, sino muchos, han demostrado tener sobre los integrantes de la Selección.

La primera perla de Guerrero fue cuando en la mesa de conducción de la retransmisión de la competencia de Jefferson Pérez en el Mundial de Marcha en España, ella preguntó: "¿Y si al atleta le da ganas de ir al baño?"

viernes, junio 16, 2006

El Ministro y la prensa

Revista número 60 Mundo Diners, correspondiente al mes de septiembre de 1995. Página 73, el periodista pregunta:

¿Qué cree que no se ha inventado y sería muy importante hacerlo?

El actual ministro de Gobierno, Felipe Vega de la Cuadra, en ese entonces “titiritero de profesión”, responde: “No se ha inventado aún el dilucidoscopio megasónico, aparato que lanzará un brutal chillido cada vez que un alto funcionario mienta sobre sus cuentas bancarias, respecto a la brecha (¿fiscal?) o sobre su moral. La idea existe, pero no se ha planteado por la inaguantable contaminación sonora que produciría”.
Que pronto se le olvidó al Ministro las intenciones de su invento: poner al descubierto el cinismo de los políticos que momentáneamente les ha tocado ejercer el poder, y mienten para mantenerlo. El “honesto titiritero” que hace 11 años proponía inventar “el dilucidoscopio megasónico, aparato que lanzará un brutal chillido cada vez que un alto funcionario mienta sobre sus cuentas bancarias, respecto a la brecha (¿fiscal?) o sobre su moral”, tenía razón, es mejor que no lo propongan “por la inaguantable contaminación sonora que produciría”, para usar sus mismas palabras.
Y es que el ex “titiritero” es ahora víctima de sus propios vaticinios, cuando en una entrevista en EL UNIVERSO admite haber mentido con una propuesta que regó mucha tinta en los medios impresos, y espacio en los audiovisuales: la prohibición de circular dos personas en una sola moto.

(Personalmente creo que el Ministro lanzó un poco al azar la noticia de la restricción para motociclistas, a los “diligentes” periodistas que se apostan en el Aeropuerto Simón Bolívar de Guayaquil a la caza de funcionarios públicos para que digan cualquier cosa y rellenar los noticieros. Lo de aparecer ahora como un premier maquiavélico que justifica que “así es la política”, seguramente es para dar la impresión de funcionario listo ante la avalancha de críticas).

La decisión de que solo una persona viaje en moto fue una estrategia política del Gobierno para desviar la presión de diferentes sectores sociales sobre el tema de la caducidad de la petrolera Occidental.
"No es maquiavelismo, así se juega en política",
dice el ministro de Gobierno, Felipe Vega de la Cuadra, al referirse a su controversial disposición. Se relata en EL UNIVERSO.

Años antes Vega participó en las elecciones de 1990 como candidato a diputado en representación del partido Liberación Nacional. Pero perdió. En una declaración de prensa, Vega se mostraba desilusionado de la política: Bueno, intervine en política como candidato a una representación legislativa por el Azuay, impulsado por los mejores ideales. Los resultados fueron conocidos por la ciudadanía. En este caso tenemos que trabajar bastante. Sin embargo, al observar lo que ocurre e el Congreso Nacional, mejor que ser diputado creo que es ser instructor de títeres, declaró en se entonces el actual ministro.

Pero bueno, el análisis no trata de ser únicamente político, sino de reflexión en el tratamiento informativo. Pese a las declaraciones del Ministro, creo que el papel de la prensa sale bien librado, porque todo el espacio y tinta dedicados fueron críticos con la absurda decisión. Paralelamente el tema de la petrolera Occidental también estuvo en escena, por lo tanto no desvió la atención, sino abrió otro frente.
La lección que esto deja es que siempre hay que pensar en la intencionalidad de las declaraciones de tal o cual funcionario; de tal o cual fuente.
Como suele decir el periodista Rubén Darío Buitrón, nada es casual, nada es inocente; todo tiene un enlace…siempre hay que dudar.

Y usted, compañero periodista, ¿duda?

miércoles, mayo 24, 2006

Periodistas de uniforme


A la redacción del diario llegó una inusual invitación: El tercer distrito de policía del Azuay invitaba a los periodistas del área judicial a inscribirse en un curso de "periodismo policial" con el objetivo aparente, o al menos así lo decía la invitación, de formar "reporteros de crónica roja".
Se trata de varias semanas de "instrucción" sobre lo que los periodistas deben saber sobre la cobertura de crónica roja. Luego de leer la invitación, y pensando en los nuevos comunicadores que se forman en las universidades, decidí contar mi experiencia.

Enero de 1995. Eran tiempos del conflicto en el Alto Cenepa. Los ejércitos de Ecuador y Perú se enfrentaban por una franja de terreno - seguramente también para justificar inversiones en los presupuestos de seguridad o modificar situaciones geopolíticas por intereses internos - por lo que el director de diario EL TIEMPO decidió enviarme al frente para la cobertura. Fue una de mis primeras asignaciones en mi recién inaugurado cargo de redactor.
Tomé una cámara de fotos, rollos de película, agenda de notas ¡y el uniforme que me habían dado oficiales del Ejército en un curso de reporteros de guerra cursado seis meses atrás!
En la garita del comando de selva 21 Cóndor, parroquia Patuca, decenas de periodistas del país e internacionles se agolpaban en busca de noticias oficiales. Hasta allá llegué con unos cómodos zapatos de media montaña, un pantalón militar camuflage y la camiseta del curso de reporteros de guerra. Entonces un greñudo y rubio periodista brasileño de la red O´Gobo que vestía una camiseta y bermudas café y sandalias de cuero, se me acercó y me lanzó una pregunta que me sumió en un insodable pozo de incertidumbres: ¿eres periodista...o soldado?
Terminé dando mi versión de cómo el Ejército ecuatoriano, medio año antes de que el conflicto se haga público, ya había preparado a un puñado de periodistas, a los que vistió de soldados, los humilló llevándolos a pasar pistas de resistencia al mando de sargentos y soldados al grito de "ahora sí te quiero ver licenciadito...", y los obligó a jugar a la guerrita dándoles armas para que disparen fusiles en polígonos de tiro...No faltaron recomendaciones de lo que se debía y no informar, y el tono en el que habia que hacerlo...al estilo de los periodistas hinchas en un partido de equipo local. (Uno de los instructores de tiro llego a ser gobernador del Azuay con Lucio Gutiérrez, o sea que ¿acaso tocaba cuadrarse antes de una entrevista con esa autoridad?)

Junto a la pista de aterrizaje de esa base militar, luego de la entrevista, sin pudor, me desnudé y me cambié el uniforme por la parada de civil que mi esposa había metido en la mochila que cargaba. Sí, a ese periodista brasileño y su entrevista le debo el hecho de haber abierto los ojos a una realidad que hasta ese momento, como periodista recién incorporado a un medio, había ignorado y por la cual hoy me siento obsesionado: la independencia de la fuente. Con ese cambio de ropa, también cambié mi conciencia.

Ahora llega la invitación para los reporteros policiales. Testimonios de "poliperiodistas" confirmaron que como parte de la graduación se les entrega credenciales para que puedan estar, con preferencia, en la escena del crimen.

¿Y usted qué piensa?

domingo, mayo 14, 2006

ENTREVISTA: Guido Moreno, la sensibilidad al micrófono



Guido Moreno, un comunicador riobambeño de las Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador, ganó en el 2005 el primer premio en el concurso de periodismo convocado por la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano de Gabriel García Márquez y CEMEX, en la modalidad de radio.
Participó con el tema ‘Muerte en la basura’, una historia sobre cuatro niños indígenas de la parroquia Licto, que perecieron aplastados con desechos mientras dormían en un contenedor.
El trabajo de Moreno estuvo junto a otros 418 de Latinoamérica y fue escogido como ganador porque, según el jurado compuesto por María Elvira Samper (Colombia), Álex Grijelmo (España) y Héctor Feliciano (Puerto Rico), es un cuento bien hilvanado y narrado, cuya mayor virtud es que construye la historia a partir de las voces de los afectados.
Guido cuenta algunos detalles de su experiencia:

¿Cómo te enteraste de la historia?
Apenas llegué a la radio, cerca de las ocho de la mañana, una compañera de labores me dijo que había gente esperándome. Antes de preguntar qué pasó, ya estuve en la calle embarcándome junto a tres indígenas de la comunidad Santa Rosa de Tseseñag con rumbo al cementerio de Riobamba.
Los indígenas fueron a la radio para avisar a los familiares sobre la desgracia. Eran de la misma comunidad y conocían a los niños.
En el taxi me contaron brevemente sobre la muerte de los cuatro niños, después de haber sido echados del albergue de la Casa Indígena, a las once de la noche.

¿Cuál fue la planificación o el hilo conductor que decidiste seguir?
Fui por una noticia, o por lo menos esa era la idea cuando me envió la directora de la radio. Al llegar al cementerio encontré a las madres y mujeres de la comunidad llorando afuera del anfiteatro, algunos periodistas entrevistando a la gente, micrófonos que trataban de captar el llanto y cámaras de televisión que hacían primeros planos de los rostros de amargura.
En ese momento consideré que ese hecho era algo más que una noticia y que necesitaba ser descrito de mejor manera de lo que se estaba haciendo.
Una tragedia generalmente es abordada como un tema de crónica roja, pero al observar lo que pasaba en el entorno, consideré que era necesario ver este hecho desde el lado humano.
Creía que había que tratar el tema adecuadamente y no convertirlo en un hecho de primera plana o nota de apertura de un noticiero.

¿Sentiste que te fue difícil entrevistar al sobreviviente?
El momento más difícil de todos fue entrar al anfiteatro para observar a los niños fallecidos. Sabía que debía hacerlo, para tener una visión completa de lo que sucedió, pero no me decidía porque consideraba que esos rostros no los iba a olvidar por el resto de mi vida. Y así fue.
Estuve como 20 minutos meditando afuera con tristeza y le pregunté a un colega si ya había ingresado y me contestó: "nooo…ya cogí todos los datos, para que voy a entrar". Esa respuesta me convenció de que mi trabajo no estaría completo si no me atrevía a ver a los niños.
Ingresé solo y estuve unos minutos solo en el interior, sin tomar ningún apunte. No era necesario para recordar esa escena. Tres minutos después ingresaron algunas cámaras y periodistas que comenzaron a disparar el flash sobre los cuerpos. Salí de inmediato y me propuse contar una historia con dignidad para esos niños. Una dignidad que les arrebataron cuando estaban vivos y cuando estaban muertos.
El sobreviviente fue el último en ser entrevistado y si fue muy difícil. No sólo por el impacto emocional después de recorrer toda la ciudad y reconstruir la tragedia, sino también porque lo encontré junto a varios adultos en el lugar mismo de la tragedia.
Yo había regresado para observar nuevamente el lugar y él para indicar a sus familiares donde estuvo la noche anterior. Hablé con la madre y accedió a que fuera entrevistado.
Conversé un momento antes de comenzar a grabar y luego me contó lo sucedido. El niño no hablaba muy bien castellano y me parecía que le era difícil expresarse en ese idioma.
Aunque no se kichwa, lo entiendo un poco. Le pregunté si quería hablar en su idioma. Consideraba que luego alguien me lo podría traducir para entender mejor lo que me diría. Antes de que me conteste, un adulto lo tomó por el brazo y se lo llevó. El hombre giro su cabeza y me preguntó: ¿y cuánto vas a pagar? Le dije que nada… Se marchó un tanto molesto y el niño desconcertado.

¿Qué buscabas? Culpables, información, desnudar una realidad, poner en evidencia una crisis de esa región del país en función de la noticia de los niños?

Algunos de mis colegas preguntaban insistentemente quién es el culpable. Yo consideraba que el papel fundamental de mi trabajo era contar qué paso y por qué pasó.
Al final creo que salió bien la descripción de cómo sucedió la tragedia; pero todos se preguntan, cuando escuchan el reportaje, si hay responsabilidad compartida de la sociedad por esa forma de tratar a los niños trabajadores.
No hacía mucha falta desnudar la realidad luego de entrevistar a los implicados y todos declararse sin responsabilidad en el hecho; además, de presentar algunas estadísticas y las condiciones en la que viven los niños en las calles.
Creo que todos somos responsables de esa tragedia, en su mayoría lo somos por omisión. Los periodistas por contar esas historias sólo cuando sucede una desgracia, por no recordar a la sociedad que el trabajo infantil está prohibido, por no revelar que existen empresas que fomentan el trabajo infantil o por el simple hecho de hacernos lustrar los zapatos por esos niños que deben estudiar y jugar en lugar de cumplir otras labores.

¿Qué le falta a los noticieros radiales a la hora de diseñar sus agendas?
Acercarse más a la gente, recoger sus opiniones, presentar otros puntos de vista de los tradicionales.
No solo en las radios, sino en todos los medios de comunicación la coyuntura marca el ritmo y nosotros intentamos seguir el compás de la actualidad. Generalmente la búsqueda incesante de la primicia y la noticia no nos permite detenernos a observar a nuestro alrededor, donde se tejen historias que podrían estar presentes en los medios.

¿El oficialismo se ha tomado todo el espectro de la comunicación?
Así es y es un problema serio. Muchas veces los periodistas consideran que sólo una autoridad puede hablar sobre un determinado tema. Nos hace falta esforzarnos más por encontrar otras fuentes alternativas y no solamente las tradicionales.
En realidad por esa forma de hacer comunicación la gente también cree que lo único válido es la palabra de las autoridades. Creamos verdaderos personajes que luego se convierten en funcionarios públicos de elección popular permanente.
Incluso al intentar cambiar las fuentes muchas personas creen que no son aptas para ser entrevistadas, porque sólo el oficialismo está presente en los medios de comunicación.

¿Voces…más voces…esa es la oportunidad de la radio?
Precisamente, ese es el mayor valor de la radio. En ella hablan los niños, los ancianos, los jóvenes y el micrófono esta listo para quien lo solicite. Olvidar esa función sería desperdiciar el medio.
Mientras más voces existan, la sociedad se siente más identificada con una radio. Se reconoce en el medio, sabe que sus opiniones son tomadas en cuenta y que puede acudir fácilmente para buscar ayuda y decir su palabra.

¿De qué debe alimentarse el periodista de radio?
De las calles. Respirar, ver y escuchar a la calle. Solo el contacto directo con la realidad te permite describir adecuadamente lo que sucede y ponerlo al aire en el medio de comunicación.
Quien piensa que puede hacer radio solamente desde una cabina esta equivocado. Si no existe contacto con lo que sucede afuera no puede entender completamente la dinámica de la sociedad.
Otro punto importante es leer. Leer absolutamente todo lo que llegue a tus manos. Leer debe ser un ejercicio constante que te permitirá enriquecer tus conocimientos y te facilitará el trabajo.

¿Luego del premio de la FNPI, cómo ha evolucionado tu trabajo?
El compromiso es el mismo, solamente que ahora mucha gente presta mayor atención a lo que hago.
Otros periodistas también se interesan en como mejorar sus trabajos para radio y me solicitan ayuda o algún consejo.
Mi trabajo sigue siendo el mismo, pero cada día hay que empeñarse en ser un mejor observador, en escuchar más allá de las declaraciones, en investigar sobre lo que se va a escribir y presentar en la radio.
Con vocación, pasión y ética, se puede honrar a este oficio y la sociedad llega a reconocer ese esfuerzo diario y riguroso, que es la esencia de un periodismo responsable.

sábado, mayo 06, 2006

Carlos Pérez Perasso, más que el nombre de un puente en la memoria…

Recuerdo la primera vez que lo enfrenté. Tan sencillo. Tan amigable.
“Mi querido amigo, primero déjeme conocerle”, me dijo cuando juntos revisamos el proyecto de crear una oficina para la corresponsalía de EL UNIVERSO en Cuenca.
En menos de dos meses me conoció y sin demora equipó una oficina completa.
Una mañana, cuando trabajaba en aquella oficina de la Casa Azul, en el Centro Histórico de Cuenca, recibí una llamada suya: “Querido Ricardo, quiero invitarte a que almorcemos juntos en el Diario”, dijo. Al día siguiente, en el comedor de los directivos, me di cuenta que había más invitados especiales. Entre ellos el presidente de la República, Gustavo Noboa Bejarano. Así trataba don Carlos a sus empleados. Poniéndolos a su altura. Tratándolos como seres humanos, y él era un gran ser humano.

Recuerdo la última vez que lo vi. Era una tibia tarde en Guayaquil, dentro de la redacción del Diario. Trabajaba como editor y él había regresado de un largo tratamiento médico en Miami. Una nube de empleados lo rodeaba; querían saludarlo, estrechar su mano. Curioso, en mi puesto, sentía tanto respeto por aquel hombre, que me conformaba con mirarlo de lejos. Entonces varios de los empleados que lo rodeaban apuntaron sus dedos índices hacia donde estaba. Don Carlos había preguntado por mí, quería agradecer por haber dejado Cuenca e integrar su equipo de trabajo. “Es un gusto tenerte acá, desde hace mucho lo deseábamos y me han confirmado que no nos equivocamos”, dijo.
Nunca olvidaré esas palabras.
Don Carlos será para varios de los que lo conocimos, mucho más que el nombre del nuevo puente de la unidad nacional.

Discurso del ex presidente Gustavo Noboa el día de la inauguración del puente Carlos Pérez Perasso
“Carlos Pérez Perasso, un hombre de periodismo y además un caballero, un hombre de una visión y algo que lo sabemos los amigos: de una sencillez impresionante. Ustedes lo veían vestido con unos trajes tipo uniformes que se ponía, sencillo, nadie podía pensar que atrás de esa sencillez de vestir había un hombre que había creado con la herencia cultural de su familia y de su padre, un verdadero imperio periodístico en el mejor de los términos. Un hombre que jamás levantó la voz; hablaba suavemente y lo hacía así en momentos de cumplir 80 años el Diario. Este hombre es el que nos da el nombre a este puente sobre el río Daule, que ha sido querido por nosotros.
Este hombre es el que le da el nombre y lo hago con gran satisfacción de guayaquileño y estoy seguro de que toda mi ciudad está de acuerdo con ello. Aquí están presentes su esposa, su familia, y están presentes sus hijos y sus hijas. Falta Carlos, que no ha podido estar aquí. A ellos, el que el padre dé nombre a esta obra maravillosa, lo único que hago es comprometerlos.
Comprometerlos a seguir trabajando, a seguir luchando como grupo familiar para mantener siempre en alto el nombre de EL UNIVERSO, porque hablar de Guayaquil es hablar de EL UNIVERSO y hablar de EL UNIVERSO es hablar de Guayaquil.
Así que mis queridos amigos Pérez, jóvenes todos hombres y mujeres, les dejamos una antorcha para que sigan iluminando a toda la colectividad ecuatoriana, que la verdad ilumine siempre a EL UNIVERSO y que ustedes sean consecuentes como lo son, con esa historia de una familia que ha hecho del periodismo no solo una vocación, sino una forma de orientar a todo el conglomerado de la ciudad de Guayaquil y el Ecuador”.