María Isabel Punín *
a.- Mucho se habla sobre la influencia de la televisión en la educación de los niños o sobre el papel que los medios deben cumplir, nótese que la palabra alude a mitad, partido, o dividido, apelando, la mayoría de las veces, a su responsabilidad social. Culpando a los medios de todos los males.
Será culpa de la televisión, que sin mayor esfuerzo sea la niñera más eficiente del mundo, será culpa de los lectores que su contacto periódico del día sea para matar un par de moscos.
Es fácil criticar a la prensa sin ser parte de ella, ya lo decía Rubén Darío Buitrón, ex director de noticias de ECUAVISA “la prensa –seria- no tiene derecho a criticar las propuestas sensacionalistas, porque no ha hecho nada para contrarrestarlas….La gran falla de la prensa “seria” en el Ecuador está en no acercarse a la gente, en no ponerse en sus zapatos, en creer que está varios niveles más arriba de la gente” (1)
Hay otros que por su parte, quieren que los periodistas, que en muchos de los casos somos los seres humanos más imperfectos, aunque algunos de pantalla nacional, en especial, intenten parecer lo contrario, que seamos una especie de ángel de los tiempos modernos, cibernéticos, trilingües, objetivos, estadistas y guapos por supuesto como condición primaria.
O por último, hay quienes piden, que los periodistas sean lo más parecido a las “chicas superdorosas¨ ahora que la feminización de la profesión es un hecho, aunque en Loja la misión de estas -poderosas mujeres - no sea precisamente ayudar al alcalde. Hemos llegado a un clima donde el parecer importa más que el ser, y eso debe preocuparnos.
Quizá las cosas aquí en Loja, en el Villonaco, o simplemente en la vuelta de esquina serían diferentes, si la actitud y predisposición a la prensa fuera distinta.
Cito al maestro del periodismo polaco RYSZARD Kapuscinski que decía “Creo que para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias (2)
Los cínicos no sirven para este oficio, dice Kapuscinski, y no importa dónde estén, si son reporteros, dueños de los medios, accionistas, libretistas, en fin. Porque ante todo y después de la tecnología, el periodismo es un encuentro sincero, honesto, bondadoso y fraterno de los hechos con los ciudadanos.
Y esto, quizá a los periodistas en ejercicio, les parece literatura barata, pero a mi criterio se vio de cuerpo entero en la caída de Gutiérrez, Quito se llenó de “reporteros de emergencia”, ciudadanos comunes que querían aportar con su trabajo a la fidelidad de los hechos.
Cuándo hablo de la bondad y de la ética del oficio, no me refiero aquellos seudo-periodistas notarios cansados de las desgracias nacionales (3), que se limitan a cubrir las fuentes oficiales, o simplemente estar en contra de las mismas, a titulo de asesores de prensa, relacionadores públicos, etc. pasando por la vida por pasar. Hablo del periodismo en serio, del que se lleva en la piel.
Sí, es momento de exigirle a la prensa mirar la subjetividad individual de su oficio y olvidar aquello que Fernando Rielo llama” Comunicación egotica” (4) es decir mi yo, mi mundo, que no llega a la otra esquina, pero yo soy periodista y como tal tengo tenga una capacidad profética y digo la última palabra.
Si algo que debemos exigirle a la prensa, es pasar por la ciencia y la verdad, después de todo y como decía Albert Einsten “La totalidad de la ciencia no es más que un refinamiento del pensamiento cotidiano”.
La cotidianidad está en la gente común, en la gente que en silencio trabaja, y que no espera el noticiero nocturno para tomar el rumbo de su vida, puesto que casi nunca ve al menos reflejo de su historia, sino por el contrario, casi siempre, están sus miserias.
Yo siento que la ciudadanía espera un medio que no lo considere tan provinciano como para mostrarle los ascensores, los baños públicos o las rutas del tren del primer mundo. Ni tan globalizado como para hablar de la mecánica cuántica, en lenguaje científico; simplemente la ciudadanía espera un medio a la altura de gente.
b.- El poder de las audiencias
Los medios han sufrido una inusual revolución desde el aparecimiento de la Internet. El monopolio de las frecuencias no es igual que ayer, para leer un medio impreso no hay que comprarlo, y hay películas a la carta, piratas, si, pero baratas al fin y al cabo.
Más allá de la tiranía del zapinng, y insulto cotidiano que reciben los productores televisivos, que logran que su público al menos recuerde el canal en que vio tal o cual noticia o reportaje, el desencantamiento de las audiencias con los medios, es profundo, y no responde a la inocencia del primer amor, sino por el contrario juega en el terreno de la infidelidad y la irreverencia.
La audiencia ya nos los cree dueños de la verdad, acaso alguien puede negar el poder de expresión anti-medios de los blogs, o la dureza de los observatorios de medios. En Ecuador, por ejemplo “prensa corrupta” por citar uno.
El rápido crecimiento de las nuevas tecnologías y su abaratamiento en costos, han hecho que una nueva forma de comunicación ingrese para quedarse en la llamada sociedad del conocimiento. Esa sociedad a la cual el Ecuador y Latinoamérica ha aportado muy poco, de hecho “la contribución
de Latinoamérica a la producción bibliográfica, media como número de artículos en revistas indexadas es menos del 1% de la literatura mundial” (5) y mientras ese escaso 1% no esté en la agendas de los medios nada habrá cambiado.
Se leen titulares en la web, se reciben noticias cortas en el celular, y cuando los chicos quieren desconectarse de la radio local, que escucha el chofer el bus, toman sus audífonos y se desconectan en segundos de los medios poderosos, temerarios, y caducos, porqué al final del poder siempre está en manos de la audiencia.
Mientras la tecnología, sea la posibilidad que yo envíe un mensaje de texto, vía celular, a la radiol, falseando mi identidad y con el objetivo de denigrar. Estamos en problemas, pero no solo los medios, TODOS. Y debemos reclamar al periodista que a titulo de defensa del pueblo, de aquellos que no tiene voz, permite tal situación. ¿Pero cuántos de nosotros estamos dispuestos a hacerlo?
Si los lojanos, somos tan pobres-en toda la extensión de la palabra- como para dejar cuánto menos 10 mil dólares, en manos del Notario Cabrera, retornando con un papelito arrugado con un sello de carita feliz, como garantía, estamos en problemas todos, insisto. El sector educativo, los padres con su modelo ético, las autoridades locales, aquellas que libremente elegimos y por supuesto los medios.
c.- El eterno tema del papel de los medios en la educación
Las nuevas tecnologías, al igual que la radio, la televisión o la prensa, no son ni buenas, ni malas sino todo lo contrario. Quiero decir con esto que depende del uso que se les de, por ello insisto estamos todos en problemas.
Es verdad que en la Internet se pueden encontrar cientos de miles de páginas basura, pero también es cierto que es mucho más fácil, por ejemplo, encontrar la acepción correcta de una palabra ingresando al portal de la Real Academia de la Lengua, herramienta sencilla que podría mejorar el trabajo de la prensa.
Los norteamericanos, por ejemplo, han desarrollado su Internet 2, que es una red de computadoras dedicadas exclusivamente a la investigación y el conocimiento. Los europeos no se han quedado atrás y tienen a Geant, una forma para de los académicos puedan mantenerse en contacto, evitando toda la basura de la red.
En América Latina este esfuerzo se va concretando a través de la Red Clara, a la cual el Ecuador se acaba de conectar hace una semana, pero ¿Están los medios dispuestos a ingresar a estas bases como fuente y referencia de consulta?
El medio es un medio
Claro está que los medios no solucionan nada por si mismos. Imaginémonos que los canales de televisión ceden sus espacios triple A para fines educativos.
Los contenidos que debemos presentar, que no pueden ser aburridos, deben ser relevantes. Es decir, tendríamos que usar la televisión para educar pertinentemente, y es algo para la cual no estamos preparados del todo.
Pero tengo la firme esperanza que esta Universidad va por buen camino, ahora mismo VIA Comunicaciones produce para la televisión española, y alimenta noticiosamente al periódico “El Dorado” un producto periodístico diseñado para la comunidad latina que vive en España.
Los nuevos medios de comunicación serán más eficientes para los fines educativos en la medida en que los maestros y los periodistas lean más, los entiendan mejor y no consideren a su público morboso y escéptico.
Y si los medios no cambian volveremos a tener a otro Bucaram o Gutiérrez en el poder, y el síndrome de Rocky 8, se repetirá en el Ecuador es decir ¨el boxeador de ínfima categoría, fracasado, que desafía al campeón aunque sabe que será golpeado brutalmente, le queda el contento de que su nombre haya aparecido en los carteles y en la televisión junto al triunfador”.
Y estudiar periodismo será asomar en pantalla y hablar de un par de intimidades de un tipo que por causa del azar, y la ignorancia es parte del ¨jet set nacional”.
Mientras la noticia Light se convierte en telenovela, y la telenovela en tele basura y el periódico del día en mata moscas, el otro resto de la patria, probablemente el ecuatoriano esquizofrénico, preferirá volver a casa, abrazar a los suyos y dormir en silencio.
Quizá es momento de creer y empezar a luchar por la construcción del país del habla Jorge Enrique Adum ¨ Creo en un país donde la armonía de palabras, sonidos, cuerpos, formas y colores sea el milagro repetido cada día para todos y entregado a manos llenas, como lluvia, como sueños, como panes. Creo un país donde seamos capaces de mirar por sobre el hombro de la ruina que queda a nuestra espalda, y construyamos un paisaje luminoso para todos”(6).
Para ello cada cual, la Universidad, los medios, los jóvenes debemos comprometernos pero de verdad. Puesto que la lo advirtió Cristo el mejor maestro de todos los tiempos “Un reino dividido no subsiste”.
* Investigadora de la UNIVERSIDAD TÉCNICA PARTICULAR DE LOJA
EFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
1.- Entrevista Sección Cultura y Espectáculo. El sensacionalismo en la TV azuza la percepción de inseguridad. Diario El Comercio.
2._RYSZARD Kapuscinski. Los cínicos no sirven para este oficio.
3.- HERNANEZ. José, Periodismo: oficio imposible? Introducción Edgar Jaramillo
4.- RIELO Fernando, Dejarse divinizar por Dios…Educación para la unidad humana
5.- BUNGE. Mario 19984 Los siete pecados capitales de la nuestra universidad
6.- ADUOM Jorge Enrique, Ecuador Señas particulares. Creo en un país. Pag. 312 y 313.
Un espacio destinado a la reflexión sobre la obligación de hacer un periodismo responsable.
viernes, marzo 31, 2006
viernes, marzo 10, 2006
El triple filtro de Sócrates
En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría (de hecho su frase favorita era "yo solo se que nada se") y por el gran respeto de todos.
Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo:
- ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?
- Espera un minuto -replicó Sócrates-. Antes de que me hables sobre mi amigo puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir...El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?
- No -dijo el hombre- realmente solo escuché sobre eso y ...
- Bien -dijo Sócrates- entonces realmente no sabes si es cierto o no. Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el de la bondad ¿Es bueno lo que vas a decirme de mi amigo?
- No, por el contrario...
- Entonces deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto. Pero...podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad ¿Me servirá de algo lo que vas a decirme sobre mi amigo?
- No, la verdad que no...
- Bien -concluyó Sócrates- si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?
Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo:
- ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?
- Espera un minuto -replicó Sócrates-. Antes de que me hables sobre mi amigo puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir...El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?
- No -dijo el hombre- realmente solo escuché sobre eso y ...
- Bien -dijo Sócrates- entonces realmente no sabes si es cierto o no. Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el de la bondad ¿Es bueno lo que vas a decirme de mi amigo?
- No, por el contrario...
- Entonces deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto. Pero...podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad ¿Me servirá de algo lo que vas a decirme sobre mi amigo?
- No, la verdad que no...
- Bien -concluyó Sócrates- si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?
martes, febrero 28, 2006
¿Es posible un periodismo más riguroso?

Los periodistas Rubén Darío Buitrón y Fernando Astudillo presentaron, el pasado mes de enero, el libro "Periodismo por dentro" -grata coincidencia con el nombre de este blog que de cierta manera deja ver que estamos formados de la misma escuela- La obra debe ser consulta obligada para todos quienes ejercemos el oficio de comunicar, incluidos los estudiantes y el ciudadano común, que debe conocer más sobre sus derechos frente a los medios de comunicación.
El domingo 26 de febrero diario El Universo consultó a Carlos Vera su opinión sobre el libro y la respuesta se condensa en dos palabras: Periodismo ideal.
Para tener nuestra propia opinión deberíamos seguir los siguientes pasos: leer el libro (lamentablemente ya se agotó, pero uno de los autores asegura que saldrá una segunda edición); revisar el comentario de Vera, y por último la respuesta de Buitrón.
¡Trabajo interesante para seguir en el debate de si un periodismo más riguroso es posible!
Ricardo Tello
El libro que estoy leyendo
Carlos Vera *
Estoy leyendo el libro Periodismo por dentro, de Fernando Astudillo y Rubén Darío Buitrón, y contrastando la teoría con la práctica. Si los periodistas nos pusiéramos a contrastar la noticia por lo menos con tres fuentes, como señalan, en vez de procesar lo que se ha conseguido, nunca publicas nada. Es un buen ensayo, una buena propuesta, pero absolutamente debatible. Hay que crear las condiciones para que se haga ese periodismo que plantean, que debería llamarse periodismo ideal, y que creo que ni en Estados Unidos se da. Hay que estar conscientes de nuestras limitaciones. Esto tiene que ver con la especialización, con el presupuesto que destinan los medios. Me sentí con cargo de conciencia, pero también aliviado, porque pocas veces me sujeto a lo que es recomendable.
* Director del noticiario ‘Contacto directo’.
La respuesta de Rubén Darío Buitrón:**
1. Carlos Vera dice que no saldría nada en la prensa si los medios siguiéramos ese "periodismo ideal" que planteamos nosotros, por ejemplo contrastar la noticia con al menos tres fuentes. ¿No será que, precisamente por no hacerlo, cometemos errores, escandalizamos, lanzamos al aire "exclusivas" que luego se pierden o no se las hace seguimiento, hacemos daño a gente inocente y, para colmo, no rectificamos ni devolvemos el honor a quien hemos perjudicado con la difusión de versiones antojadizas?
2. ¿No será que precisamente en el país no se hace buen periodismo porque todo es al apuro, porque casi nada se contrasta, porque hay, en la mayoría de casos, facilismo, unifuentismo, reportería ligera, coberturas cómodas y convencionales, de poca profundidad, escasa confrontación y cero investigación?
3. A línea seguida puntualiza, sin embargo, que "hay que crear las condiciones para que se haga ese periodismo" que él llama ideal. Entonces, si hay que crear las condiciones, ¿es posible hacerlo o no? ¿En qué quedamos?
4. Habla de que "ni en Estados Unidos se da" ese periodismo que planteamos. Y, bueno, ¿quién dijo que en Estados Unidos se hace el mejor periodismo del mundo, especialmente en estos oscuros tiempos de censura y autocensura bajo el control de las fuerzas más conservadoras y guerrerristas representadas por el gobierno de Bush?
5. Afirma que "hay que estar conscientes de nuestras limitaciones". Entonces, ¿nos conformamos con ellas? ¿Agachamos la cabeza? ¿Dejamos que la mediocridad nos gane la batalla? ¿Nos resignamos a hacer un periodismo "así nomás", con lo que haya, sin luchar por elevar el nivel de nuestro trabajo cotidiano en busca de aportar a la reflexión de la sociedad para que, por ejemplo, vote con más conciencia y elementos de juicio en las próximas elecciones presidenciales?
6. Una línea más abajo dice que "esto tiene que ver con la especialización, con el presupuesto que destinan los medios". Si es así, entonces, ¿qué esperamos para especializarnos? ¿Qué esperan los directores de los medios para dedicar una parte de sus esfuerzos a elevar el nivel técnico e intelectual de su personal y en lugar de gastar mucho dinero con asesorías externas -la mayoría llenas de conocidas recetas poco aterrizadas en la realidad ecuatoriana- invertir esa plata dinero (o mucho menos) en capacitar al personal ecuatoriano que se esfuerza en el trabajo del día a día?
7. "Me sentí con cargo de conciencia, pero también aliviado, porque pocas veces me sujeto a lo que es recomendable". Qué pena que a Carlos, como a muchos periodistas ecuatorianos, no le haya durado el cargo de conciencia. Supongo que precisamente por la falta de ese cargo de conciencia, es decir, de autocrítica, de humildad, al periodismo ecuatoriano le hace falta madurar para cumplir a cabalidad, como es su obligación, su deber con la sociedad.
** Rubén Darío Buitrón
rubendariobuitron@yahoo.com
Periodista y escritor. Coautor del libro Periodismo por Dentro (Ciespal, 2006).
lunes, febrero 20, 2006
Los ‘trapos sucios’ de EE.UU.

Dos palabras no inglesas –Abu Ghraib y Guantánamo– se han vuelto el ‘coco’ de los Estados Unidos. La semana pasada, ambas dieron a esa gran nación nuevos motivos para avergonzarse, pero, también, para adoptar los remedios necesarios. Aunque sus líderes no parecen preocuparse por lo primero, ni creer necesario lo segundo.
El miércoles, la cadena de televisión australiana SBS emitió nuevos videos y fotografías de maltratos y torturas en la tristemente célebre cárcel de Abu Ghraib, en Bagdad, objeto de escándalo desde abril del 2004, cuando la CBC mostró que soldados estadounidenses habían cometido vejámenes contra prisioneros. Aunque varios militares fueron condenados en cortes marciales y una alta oficial de la cárcel fue degradada, la investigación nunca fue más arriba en la cadena de mando.
El jueves, un equipo de cinco investigadores de las Naciones Unidas hizo público un duro informe que sostiene que en el tratamiento de los llamados ‘combatientes enemigos’ retenidos en la base militar estadounidense de Guantánamo, en Cuba, hay elementos de tortura y serias violaciones de los derechos humanos, y llamó a juzgarlos o liberarlos sin demora y a cerrar el campo. El secretario para Irlanda del Norte del gobierno británico apoyó el cierre. El arzobispo surafricano Desmond Tutu declaró "una desgracia" que se usen en la lucha contra el terrorismo métodos que empleó el Apartheid. Kofi Annan, aunque dijo no compartir todo el reporte, se alineó con su conclusión.
La reacción del gobierno estadounidense no sorprendió a nadie. Pidió a los medios no hacer públicos los videos y fotos de Abu Ghraib, diciendo que podrían instigar violencia y que se trata de evidencias de incidentes ya investigados. Un asesor del Departamento de Estado sostuvo que mostrarlos atentaría contra la privacidad de los presos. La Casa Blanca llamó el informe sobre Guantánamo un "descrédito" para la ONU, calificándolo de ‘refrito’ de los argumentos esgrimidos por los defensores de los presos.
Ha sido una sorpresa el tratamiento dado por los medios estadounidenses a las nuevas evidencias de Abu Ghraib: salvo publicaciones menores y un editorial de The New York Times, la noticia ha tenido escasa relevancia. Al igual que no han publicado imágenes de los entierros de los soldados de E.U. muertos en Irak, o dieron gran despliegue a la existencia allí de armas de destrucción masiva, en este caso parecen alineados con los deseos de su gobierno.
El arzobispo Tutu declaró "entristecedora" la muda respuesta de la opinión pública estadounidense a estos abusos. El actual gobierno de Estados Unidos ha dado muestras de sobra de buscar imponer un control sin precedentes a la información (desde junio pasado, por ejemplo, se bate en los tribunales para impedir que se hagan públicas imágenes de Abu Ghraib aún desconocidas) y sus spin-doctors están dedicados a cuidar qué y cómo se hace público.
Preocupa, sin embargo, que justamente los medios herederos de Watergate puedan prestarse a manejos que contrarían su tradicional independencia y coraje investigativo. Y que la opinión pública de una sociedad campeona de la libertad y los derechos humanos se muestre neutral o apática ante abusos como los de Abu Ghraib y Guantánamo.
Se trata de verdaderos ‘trapos sucios’ de los Estados Unidos. Persistir en negarse a ‘lavarlos en casa’, mientras le dan la vuelta al mundo, solo puede empañar aún más la ya maltrecha imagen de este país.
El Tiempo, Bogotá.
lunes, febrero 06, 2006
El periodista de radio y su “voz comercial”
Caso A
Martes 24 de enero. Segundo día del paro de transportes a nivel nacional. Los conductores o los dueños de las unidades exigían que se les permita ingresar a dos capitales de provincia con sus unidades para dejar o recoger pasajeros. En el Azuay los transportistas interprovinciales además pedían dejar sin efecto el permiso de funcionamiento de una empresa que utiliza furgonetas y por ello tenían más demanda que los grandes y desordenados buses.
Aquella mañana un periodista de radio criticaba mordazmente la actitud de los transportistas llamándolos inconsecuentes, abusivos, monopolizadores. De seguro que muchos oyentes perjudicados por la acción extrema de los transportistas sindicalizados, estaban de acuerdo con el comentario.
Pero, a renglón seguido y tras una brevísima pausa de segundos, la misma voz que criticó la acción de los transportistas recomendaba votar por un tal Aurelio para secretario general del sindicato de choferes, "porque sí cumple con su palabra y todo lo que ofrece, porque la lista dos es mas que dos…"
Obviamente lo segundo era parte de un texto publicitario contratado por la lista dos del Sindicato de Choferes Profesionales del Azuay, y que fue leído por la misma voz que segundos atrás criticaba la actitud de los conductores.
Personalmente me dejó una sensación de desconcierto. Cuál de las dos intervenciones que una misma voz hacía en un mismo espacio, tenia la razón. La que calificaba de inconsecuentes a los choferes que paralizaron el país, o la que recomendaba votar por el tal Aurelio, "porque sí cumple sus promesas…"
Caso B
1999. Días de la debacle financiera del Ecuador. Los bancos caían como fichas de dominó; uno de ellos, Sol Banco.
Un enardecido ex cliente de aquella entidad financiera tomó el auricular del teléfono y marcó al programa deportivo de una radio local. Le recriminó al comentarista porque semanas atrás recomendó públicamente poner los ahorros en ese banco, que pagaba altos intereses.
El locutor, para cerrar el molestoso llamado público de atención, decidió hacer una aclaración: “Señor oyente, lo que hice fue publicidad, porque nosotros vivimos de la publicidad…esa es la parte que ustedes no entienden…nosotros no tenemos sueldo del gobierno sino vivimos de la publicidad…” fue lo que más o menos dijo el locutor de radio.
Era evidente que el aparentemente experimentado locutor no se percataba que el oyente no disgrega cuando un mismo periodista está “informando” o leyendo una publicidad. Cuando el aparentemente experimentado locutor decía que el Deportivo Cuenca, el equipo local, goleó a su rival, era cierto. No cabía duda.
De la misma manera, cuando esa misma voz que anunció los resultados sale de la radio diciendo que deposite el dinero en Sol Banco, ¿por qué debe dudar el radioescucha de la palabra del locutor?
Si los ejemplos los pasamos a la televisión, sucede lo que se conoce como las menciones. Los presentadores de noticias son contratados para que presenten un producto. Aparentemente es una acción inocente, pero lo que la marca comercial hace es aprovechar todos los años de experiencia de la figura.
¿Han visto la publicidad de Carlos Vera y su hijo, adoloridos de cabeza y recomendando un producto efervescente?
¿Alguien dudaría de la efectividad de ese analgésico, recomendado por el implacable Vera?
Lo que no sabemos es cuánto cobró el periodista para aparecer en las pantallas recomendando el producto. Debió ser mucho…
Reflexiones necesarias
¿Qué representa para el periodista hacer ese tipo de anuncios públicos, hipotecando su credibilidad?
Personalmente creo que mucho. Es credibilidad versus dinero, razón suficiente para dejar de creer en ese periodistanunciante.
¿La credibilidad tiene precio? NO; es credibilidad construida a base de decir miles y miles de verdades, de palabras cumplidas, de trasparencias al actuar.
¿Y si ese analgésico no me cura?
¿Y si ese Banco quiebra?
¿Son o no los transportistas irresponsables, o debo votar por uno de ellos porque sí cumple?
O debo dejar todo eso bajo la responsabilidad de una voz comercial…exclusivamente comercial…
¿Qué opina usted?
Martes 24 de enero. Segundo día del paro de transportes a nivel nacional. Los conductores o los dueños de las unidades exigían que se les permita ingresar a dos capitales de provincia con sus unidades para dejar o recoger pasajeros. En el Azuay los transportistas interprovinciales además pedían dejar sin efecto el permiso de funcionamiento de una empresa que utiliza furgonetas y por ello tenían más demanda que los grandes y desordenados buses.
Aquella mañana un periodista de radio criticaba mordazmente la actitud de los transportistas llamándolos inconsecuentes, abusivos, monopolizadores. De seguro que muchos oyentes perjudicados por la acción extrema de los transportistas sindicalizados, estaban de acuerdo con el comentario.
Pero, a renglón seguido y tras una brevísima pausa de segundos, la misma voz que criticó la acción de los transportistas recomendaba votar por un tal Aurelio para secretario general del sindicato de choferes, "porque sí cumple con su palabra y todo lo que ofrece, porque la lista dos es mas que dos…"
Obviamente lo segundo era parte de un texto publicitario contratado por la lista dos del Sindicato de Choferes Profesionales del Azuay, y que fue leído por la misma voz que segundos atrás criticaba la actitud de los conductores.
Personalmente me dejó una sensación de desconcierto. Cuál de las dos intervenciones que una misma voz hacía en un mismo espacio, tenia la razón. La que calificaba de inconsecuentes a los choferes que paralizaron el país, o la que recomendaba votar por el tal Aurelio, "porque sí cumple sus promesas…"
Caso B
1999. Días de la debacle financiera del Ecuador. Los bancos caían como fichas de dominó; uno de ellos, Sol Banco.
Un enardecido ex cliente de aquella entidad financiera tomó el auricular del teléfono y marcó al programa deportivo de una radio local. Le recriminó al comentarista porque semanas atrás recomendó públicamente poner los ahorros en ese banco, que pagaba altos intereses.
El locutor, para cerrar el molestoso llamado público de atención, decidió hacer una aclaración: “Señor oyente, lo que hice fue publicidad, porque nosotros vivimos de la publicidad…esa es la parte que ustedes no entienden…nosotros no tenemos sueldo del gobierno sino vivimos de la publicidad…” fue lo que más o menos dijo el locutor de radio.
Era evidente que el aparentemente experimentado locutor no se percataba que el oyente no disgrega cuando un mismo periodista está “informando” o leyendo una publicidad. Cuando el aparentemente experimentado locutor decía que el Deportivo Cuenca, el equipo local, goleó a su rival, era cierto. No cabía duda.
De la misma manera, cuando esa misma voz que anunció los resultados sale de la radio diciendo que deposite el dinero en Sol Banco, ¿por qué debe dudar el radioescucha de la palabra del locutor?
Si los ejemplos los pasamos a la televisión, sucede lo que se conoce como las menciones. Los presentadores de noticias son contratados para que presenten un producto. Aparentemente es una acción inocente, pero lo que la marca comercial hace es aprovechar todos los años de experiencia de la figura.
¿Han visto la publicidad de Carlos Vera y su hijo, adoloridos de cabeza y recomendando un producto efervescente?
¿Alguien dudaría de la efectividad de ese analgésico, recomendado por el implacable Vera?
Lo que no sabemos es cuánto cobró el periodista para aparecer en las pantallas recomendando el producto. Debió ser mucho…
Reflexiones necesarias
¿Qué representa para el periodista hacer ese tipo de anuncios públicos, hipotecando su credibilidad?
Personalmente creo que mucho. Es credibilidad versus dinero, razón suficiente para dejar de creer en ese periodistanunciante.
¿La credibilidad tiene precio? NO; es credibilidad construida a base de decir miles y miles de verdades, de palabras cumplidas, de trasparencias al actuar.
¿Y si ese analgésico no me cura?
¿Y si ese Banco quiebra?
¿Son o no los transportistas irresponsables, o debo votar por uno de ellos porque sí cumple?
O debo dejar todo eso bajo la responsabilidad de una voz comercial…exclusivamente comercial…
¿Qué opina usted?
martes, diciembre 20, 2005
Ley de acceso a la información, el artículo siete
La Ley Orgánica de Transparencia y Acceso a la Información Pública está vigente en el país desde mayo de 2004, con el objetivo de transparentar la información de las instituciones públicas, las ONGs y las entidades privadas que reciben aportes económicos del Estado.
De los 25 artículos y seis disposiciones transitorias que la conforman, el más sensible es el artícilo siete, que obliga a los involucrados a tener una página WEB donde se visualice la información relacionada con la institución, su organigrama, detalles de manejos financieros, contratos, sueldos, etc.
La Ley la deben cumplir todos, y es nuestra obligación conocerla.
Art. 7
Difusión de la Información Pública.- Por la transparencia en la gestión administrativa que están obligadas a observar todas las instituciones del Estado que conforman el sector público en los términos del artículo 118 de la Constitución Política de la República y demás entes señalados en el artículo 1 de la presente Ley, difundirán a través de un portal de información o página web, así como de los medios necesarios a disposición del público, implementados en la misma institución, la siguiente información mínima actualizada, que para efectos de esta Ley se la considera de naturaleza obligatoria:
a) Estructura orgánica funcional, base legal que la rige, regulaciones y procedimientos internos aplicables a la entidad; las metas y objetivos de las unidades administrativas de conformidad con sus programas operativos;
b) El directorio completo de la institución, así como su distributivo de personal;
c) La remuneración mensual por puesto y todo ingreso adicional, incluso el sistema de compensación, según lo establezcan las disposiciones correspondientes;
d) Los servicios que ofrece y las formas de acceder a ellos, horarios de atención y demás indicaciones necesarias, para que la ciudadanía pueda ejercer sus derechos y cumplir sus obligaciones;
e) Texto íntegro de todos los contratos colectivos vigentes en la institución, así como sus anexos y reformas;
f) Se publicarán los formularios o formatos de solicitudes que se requieran para los trámites inherentes a su campo de acción;
g) Información total sobre el presupuesto anual que administra la institución, especificando ingresos, gastos, financiamiento y resultados operativos de conformidad con los clasificadores presupuestales, así como liquidación del presupuesto, especificando destinatarios de la entrega de recursos públicos;
h) Los resultados de las auditorías internas y gubernamentales al ejercicio presupuestal;
i) Información completa y detallada sobre los procesos precontractuales, contractuales, de adjudicación y liquidación, de las contrataciones de obras,
adquisición de bienes, prestación de servicios, arrendamientos mercantiles, etc., celebrados por la institución con personas naturales o jurídicas, incluidos concesiones, permisos o autorizaciones;
j) Un listado de las empresas y personas que han incumplido contratos con dicha institución;
k) Planes y programas de la institución en ejecución;
l) El detalle de los contratos de crédito externos o internos; se señalará la fuente de los fondos con los que se pagarán esos créditos. Cuando se trate de préstamos o contratos de financiamiento, se hará constar, como lo prevé la Ley Orgánica de Administración Financiera y Control, la Ley Orgánica de la Contraloría General del Estado y la Ley Orgánica de Responsabilidad y Transparencia Fiscal, las operaciones y contratos de crédito, los montos, plazo, costos financieros o tipos de interés;
m) Mecanismos de rendición de cuentas a la ciudadanía, tales como metas e informes de gestión e indicadores de desempeño;
n) Los viáticos, informes de trabajo y justificativos de movilización nacional o internacional de las autoridades, dignatarios y funcionarios públicos;
o) El nombre, dirección de la oficina, apartado postal y dirección electrónica del responsable de atender la información pública de que trata esta Ley;
p) La Función Judicial y el Tribunal Constitucional, adicionalmente, publicarán el texto íntegro de las sentencias ejecutoriadas, producidas en todas sus jurisdicciones;
q) Los organismos de control del Estado, adicionalmente, publicarán el texto íntegro de las resoluciones ejecutoriadas, así como sus informes, producidos en todas sus jurisdicciones;
r) El Banco Central, adicionalmente, publicará los indicadores e información relevante de su competencia de modo asequible y de fácil comprensión para la población en general;
s) Los organismos seccionales informarán oportunamente a la ciudadanía de las resoluciones que adoptaren, mediante la publicación de las actas de las respectivas sesiones de estos cuerpos colegiados, así como sus planes de desarrollo local; y,
t) El Tribunal de lo Contencioso Administrativo, adicionalmente, publicará el texto íntegro de sus sentencias ejecutoriadas, producidas en todas sus jurisdicciones.
La información deberá ser publicada, organizándola por temas, ítems, orden secuencial o cronológico, etc, sin agrupar o generalizar, de tal manera que el ciudadano pueda ser informado correctamente y sin confusiones.
De los 25 artículos y seis disposiciones transitorias que la conforman, el más sensible es el artícilo siete, que obliga a los involucrados a tener una página WEB donde se visualice la información relacionada con la institución, su organigrama, detalles de manejos financieros, contratos, sueldos, etc.
La Ley la deben cumplir todos, y es nuestra obligación conocerla.
Art. 7
Difusión de la Información Pública.- Por la transparencia en la gestión administrativa que están obligadas a observar todas las instituciones del Estado que conforman el sector público en los términos del artículo 118 de la Constitución Política de la República y demás entes señalados en el artículo 1 de la presente Ley, difundirán a través de un portal de información o página web, así como de los medios necesarios a disposición del público, implementados en la misma institución, la siguiente información mínima actualizada, que para efectos de esta Ley se la considera de naturaleza obligatoria:
a) Estructura orgánica funcional, base legal que la rige, regulaciones y procedimientos internos aplicables a la entidad; las metas y objetivos de las unidades administrativas de conformidad con sus programas operativos;
b) El directorio completo de la institución, así como su distributivo de personal;
c) La remuneración mensual por puesto y todo ingreso adicional, incluso el sistema de compensación, según lo establezcan las disposiciones correspondientes;
d) Los servicios que ofrece y las formas de acceder a ellos, horarios de atención y demás indicaciones necesarias, para que la ciudadanía pueda ejercer sus derechos y cumplir sus obligaciones;
e) Texto íntegro de todos los contratos colectivos vigentes en la institución, así como sus anexos y reformas;
f) Se publicarán los formularios o formatos de solicitudes que se requieran para los trámites inherentes a su campo de acción;
g) Información total sobre el presupuesto anual que administra la institución, especificando ingresos, gastos, financiamiento y resultados operativos de conformidad con los clasificadores presupuestales, así como liquidación del presupuesto, especificando destinatarios de la entrega de recursos públicos;
h) Los resultados de las auditorías internas y gubernamentales al ejercicio presupuestal;
i) Información completa y detallada sobre los procesos precontractuales, contractuales, de adjudicación y liquidación, de las contrataciones de obras,
adquisición de bienes, prestación de servicios, arrendamientos mercantiles, etc., celebrados por la institución con personas naturales o jurídicas, incluidos concesiones, permisos o autorizaciones;
j) Un listado de las empresas y personas que han incumplido contratos con dicha institución;
k) Planes y programas de la institución en ejecución;
l) El detalle de los contratos de crédito externos o internos; se señalará la fuente de los fondos con los que se pagarán esos créditos. Cuando se trate de préstamos o contratos de financiamiento, se hará constar, como lo prevé la Ley Orgánica de Administración Financiera y Control, la Ley Orgánica de la Contraloría General del Estado y la Ley Orgánica de Responsabilidad y Transparencia Fiscal, las operaciones y contratos de crédito, los montos, plazo, costos financieros o tipos de interés;
m) Mecanismos de rendición de cuentas a la ciudadanía, tales como metas e informes de gestión e indicadores de desempeño;
n) Los viáticos, informes de trabajo y justificativos de movilización nacional o internacional de las autoridades, dignatarios y funcionarios públicos;
o) El nombre, dirección de la oficina, apartado postal y dirección electrónica del responsable de atender la información pública de que trata esta Ley;
p) La Función Judicial y el Tribunal Constitucional, adicionalmente, publicarán el texto íntegro de las sentencias ejecutoriadas, producidas en todas sus jurisdicciones;
q) Los organismos de control del Estado, adicionalmente, publicarán el texto íntegro de las resoluciones ejecutoriadas, así como sus informes, producidos en todas sus jurisdicciones;
r) El Banco Central, adicionalmente, publicará los indicadores e información relevante de su competencia de modo asequible y de fácil comprensión para la población en general;
s) Los organismos seccionales informarán oportunamente a la ciudadanía de las resoluciones que adoptaren, mediante la publicación de las actas de las respectivas sesiones de estos cuerpos colegiados, así como sus planes de desarrollo local; y,
t) El Tribunal de lo Contencioso Administrativo, adicionalmente, publicará el texto íntegro de sus sentencias ejecutoriadas, producidas en todas sus jurisdicciones.
La información deberá ser publicada, organizándola por temas, ítems, orden secuencial o cronológico, etc, sin agrupar o generalizar, de tal manera que el ciudadano pueda ser informado correctamente y sin confusiones.
jueves, diciembre 08, 2005
El premio del periodista es su trabajo
¡El premio Rey de España! ...fue la frase que lanzó, con su vozarrón de locutor de radio, uno de los asistentes a un curso taller que la Fundación EL UNIVERSO había organizado a mediados de este año con María Teresa Ronderos, en ese entonces editora general y actual asesora editorial de la revista colombiana Semana.
Así el cursante quería dejar en claro que sí es un profesional informado, y que sabía la respuesta a la pregunta que otro de sus compañeros le había formulado a Ronderos: cuál ha sido el mayor premio de periodismo que ha logrado en su vida.
María Teresa entonces le aclaró que no, que el mejor premio de periodismo no fue el Rey de España, sino el desenlace que tuvo un reportaje sobre un colombiano secuestrado por la guerrilla, y cuya familia lo creía muerto.
Su mejor trofeo fue asistir al reencuentro de esa familia con la esperanza de saber que aún podía recuperar a su padre... El premio del periodista es hacer bien su trabajo.
En uno de los tantos diálogos en los que nos apasionamos con algunos compañeros de EL TIEMPO (haciendo una pausa en medio del vértigo, como recomienda nuestro amigo Rubén Darío ) abordamos el tema de si un periodista debía participar en las convocatorias a concursos que andan por allí, algunas desprestigiadas y otras con evidente conflicto de interés (no se si ITABSA, paradógicamente una de las pocas entidades que se preocupan de la capacitación permanente de los periodistas, premiaría un trabajo sobre lo dañino que es fumar), o deban ser las instituciones periodísticas las que busquen permanentemente los trabajos bien elaborados para reconocer a sus autores.
La World Press Photo, por ejemplo, se ha constituido en uno de los más importantes eventos de reconocimiento al trabajo de fotoperiodistas, solo que -como dice una crónica de Manuel Falces en El País Semanal- "...las contradicciones que tiene en su seno este prestigioso premio vienen no de las imágenes duras y desgarradoras, sino de su propia financiación. El World Press se ha sustentado económicamente de empresas multinacionales, cuenta con el patrocinio de la línea aérea holandesa KLM o de la firma Kodak -que dicho sea de paso, cantan las excelencias de sus productos patrocinando las fotos."
Personalmente creo que con ciertas convocatorias se corre el riesgo de tentar al periodista joven, sobre todo, de centrar su atención en cómo conseguir el próximo premio y reconocimiento en lugar de hacer bien su trabajo, con vocación de servicio...
Este afán puede incluso llevar inconcientemente a forjar determinadas noticias o temas, sin la rigurosidad de la verificación o lo que es más grave, inventar historias, situaciones, ambientaciones.
Citemos el ejemplo de Janet Cooke y El mundo de Jimmy, expuesto en el libro Por un periodismo independiente, de Eugenie Goodwin: el Washington Post devolvió un premio Pulitzer en 1981 en la categoría Redacción de notas y variedades, porque Cooke creó un dramático relato de un adicto a la heroína de ocho años de edad.
El artículo comenzaba así: "Jimmy tiene ocho años de edad y es un adicto de tercera generación a la heroína; es un bello muchachito de cabello color arena, ojos castaños aterciopelados y marcas de inyecciones que motean la suave piel de infante de sus bracitos morenos."
La historia conmovió tanto a los indignados ciudadanos, que el propio alcalde de Washington, Marion Barry, ordenó a la policía la búsqueda del niño para brindarle atención social. Acosada la reportera, apeló a la protección de la fuente, pero no le duró mucho; más fue la presión por el interés de ayudar al niño. Pese a que "desapareció" a Jimmy y su familia, fueron otras mitomanías de Cooke las que le delataron y llevaron a admitir que el personaje fue creado en su imaginación en base a datos que trabajadoras sociales le habían proporcionado sobre los adictos a la heroína. El diario devolvió el premio y ofreció disculpas a sus lectores.
Ahora bien, este es un caso extremo. ¿Qué pasa con el día a día?
Un reconocido periodista del diario El Mercurio de Cuenca, en una conversación iracundo reclamaba porque a su criterio para la entrega de premios Jorge Mantilla Ortega, que promueve anualmente Diario El Comercio y para los cuales hay que postularse, se debía anticipar el género en el que convocaría "para poder preparar un artículo con ese género..." Afortunadamente dos periodistas mucho más jóvenes le aclararon que un periodista profesional debe escribir no pensando en los premios, sino en la responsabilidad de comunicar. Y si por eso recibe un premio bueee...
A eso me refiero cuando me alerto sobre el riesgo de que el trabajo se convierta en una especie de fijación por "arrasar" con todos los premios de periodismo habidos y por haber, a cualquier nivel. Javier Darío Restrepo, maestro colombiano y especialista en el tema de la ética que mantiene un consultorio en el portal de la Fundación por el Nuevo Periodismo Iberoamericano http://www.fnpi.org/ , dijo alguna vez en uno de sus talleres en Cartagena de Indias que eso de los premios lleva al periodista a levantar en su vivienda una especie de Muro de las Vanidades: aquel espacio de la sala dedicada a soportar el peso de las fotografías con los famosos, los diplomas por su compromiso con tal o cual institución, los títulos alcanzados...las constancias de los premios...
¿Y el premio al trabajo bien hecho?
El mismo Restrepo lo admite en su libro Etica para periodistas, cuando recuerda que "la intención sensacionalista y morbosa" de cierta prensa por explotar, por ejemplo, la vida privada de las personas conciente o inconcientemente con el beneplácito de los actores sociales, no alcanza réditos. "Ninguno de estos modelos de periodismo morbosamente explotador...adquiere reconocimiento público ni recibe premios de periodismo sino que se toma como un mal necesario y de poca trascendencia que solo deja huella duradera de un mayor desprestigio de la profesión. El periodista que trabaja en función de esos valores...tiene ante todo un buen objetivo: conseguir una buena cantidad de dinero por su "chiva", pero no demostrar buena calidad profesional".
Pero no todo está mal. Los premios de periodismo motivan también la excelencia; lo sensible del tema está en identificar la delgada línea que separa a esas dos motivaciones: la búsqueda de la excelencia, o del prestigio y la ambición personal.
¿Qué piensa usted?
Así el cursante quería dejar en claro que sí es un profesional informado, y que sabía la respuesta a la pregunta que otro de sus compañeros le había formulado a Ronderos: cuál ha sido el mayor premio de periodismo que ha logrado en su vida.
María Teresa entonces le aclaró que no, que el mejor premio de periodismo no fue el Rey de España, sino el desenlace que tuvo un reportaje sobre un colombiano secuestrado por la guerrilla, y cuya familia lo creía muerto.
Su mejor trofeo fue asistir al reencuentro de esa familia con la esperanza de saber que aún podía recuperar a su padre... El premio del periodista es hacer bien su trabajo.
En uno de los tantos diálogos en los que nos apasionamos con algunos compañeros de EL TIEMPO (haciendo una pausa en medio del vértigo, como recomienda nuestro amigo Rubén Darío ) abordamos el tema de si un periodista debía participar en las convocatorias a concursos que andan por allí, algunas desprestigiadas y otras con evidente conflicto de interés (no se si ITABSA, paradógicamente una de las pocas entidades que se preocupan de la capacitación permanente de los periodistas, premiaría un trabajo sobre lo dañino que es fumar), o deban ser las instituciones periodísticas las que busquen permanentemente los trabajos bien elaborados para reconocer a sus autores.
La World Press Photo, por ejemplo, se ha constituido en uno de los más importantes eventos de reconocimiento al trabajo de fotoperiodistas, solo que -como dice una crónica de Manuel Falces en El País Semanal- "...las contradicciones que tiene en su seno este prestigioso premio vienen no de las imágenes duras y desgarradoras, sino de su propia financiación. El World Press se ha sustentado económicamente de empresas multinacionales, cuenta con el patrocinio de la línea aérea holandesa KLM o de la firma Kodak -que dicho sea de paso, cantan las excelencias de sus productos patrocinando las fotos."
Personalmente creo que con ciertas convocatorias se corre el riesgo de tentar al periodista joven, sobre todo, de centrar su atención en cómo conseguir el próximo premio y reconocimiento en lugar de hacer bien su trabajo, con vocación de servicio...
Este afán puede incluso llevar inconcientemente a forjar determinadas noticias o temas, sin la rigurosidad de la verificación o lo que es más grave, inventar historias, situaciones, ambientaciones.
Citemos el ejemplo de Janet Cooke y El mundo de Jimmy, expuesto en el libro Por un periodismo independiente, de Eugenie Goodwin: el Washington Post devolvió un premio Pulitzer en 1981 en la categoría Redacción de notas y variedades, porque Cooke creó un dramático relato de un adicto a la heroína de ocho años de edad.
El artículo comenzaba así: "Jimmy tiene ocho años de edad y es un adicto de tercera generación a la heroína; es un bello muchachito de cabello color arena, ojos castaños aterciopelados y marcas de inyecciones que motean la suave piel de infante de sus bracitos morenos."
La historia conmovió tanto a los indignados ciudadanos, que el propio alcalde de Washington, Marion Barry, ordenó a la policía la búsqueda del niño para brindarle atención social. Acosada la reportera, apeló a la protección de la fuente, pero no le duró mucho; más fue la presión por el interés de ayudar al niño. Pese a que "desapareció" a Jimmy y su familia, fueron otras mitomanías de Cooke las que le delataron y llevaron a admitir que el personaje fue creado en su imaginación en base a datos que trabajadoras sociales le habían proporcionado sobre los adictos a la heroína. El diario devolvió el premio y ofreció disculpas a sus lectores.
Ahora bien, este es un caso extremo. ¿Qué pasa con el día a día?
Un reconocido periodista del diario El Mercurio de Cuenca, en una conversación iracundo reclamaba porque a su criterio para la entrega de premios Jorge Mantilla Ortega, que promueve anualmente Diario El Comercio y para los cuales hay que postularse, se debía anticipar el género en el que convocaría "para poder preparar un artículo con ese género..." Afortunadamente dos periodistas mucho más jóvenes le aclararon que un periodista profesional debe escribir no pensando en los premios, sino en la responsabilidad de comunicar. Y si por eso recibe un premio bueee...
A eso me refiero cuando me alerto sobre el riesgo de que el trabajo se convierta en una especie de fijación por "arrasar" con todos los premios de periodismo habidos y por haber, a cualquier nivel. Javier Darío Restrepo, maestro colombiano y especialista en el tema de la ética que mantiene un consultorio en el portal de la Fundación por el Nuevo Periodismo Iberoamericano http://www.fnpi.org/ , dijo alguna vez en uno de sus talleres en Cartagena de Indias que eso de los premios lleva al periodista a levantar en su vivienda una especie de Muro de las Vanidades: aquel espacio de la sala dedicada a soportar el peso de las fotografías con los famosos, los diplomas por su compromiso con tal o cual institución, los títulos alcanzados...las constancias de los premios...
¿Y el premio al trabajo bien hecho?
El mismo Restrepo lo admite en su libro Etica para periodistas, cuando recuerda que "la intención sensacionalista y morbosa" de cierta prensa por explotar, por ejemplo, la vida privada de las personas conciente o inconcientemente con el beneplácito de los actores sociales, no alcanza réditos. "Ninguno de estos modelos de periodismo morbosamente explotador...adquiere reconocimiento público ni recibe premios de periodismo sino que se toma como un mal necesario y de poca trascendencia que solo deja huella duradera de un mayor desprestigio de la profesión. El periodista que trabaja en función de esos valores...tiene ante todo un buen objetivo: conseguir una buena cantidad de dinero por su "chiva", pero no demostrar buena calidad profesional".
Pero no todo está mal. Los premios de periodismo motivan también la excelencia; lo sensible del tema está en identificar la delgada línea que separa a esas dos motivaciones: la búsqueda de la excelencia, o del prestigio y la ambición personal.
¿Qué piensa usted?
miércoles, noviembre 30, 2005
El mejor ecuatoriano

Cuando la noche del domingo 27 de noviembre la cadena ecuatoriana de televisión ECUAVISA se tomaba la responsabilidad de elegir al Mejor Ecuatoriano, un representante de los seguidores de uno de los candidatos, Monseñor Leonidas Proaño ( http://www.monsleonidasproanio.org/) , se acercó con varias fojas con once mil huellas digitales que respaldaban esa candidatura. Obviamente las huellas no serían consideradas como votos válidos, pues al Mejor Ecuatoriano se lo elegiría únicamente a través de mensajes de celular. Y como los once mil indígenas que apoyaban a quien fue su benefactor de siempre no tenían esa tecnología, decidieron imprimir su huella para dejar en claro, o al menos para sugerirlo, que el mecanismo de selección no fue el correcto.
¿Quien solicitó a la cadena de televisión para que "nos de eligiendo" (como decimos en el Austro Ecuatoriano) al Mejor Ecuatoriano?
El personaje seleccionado ese domingo como tal, el ex Presidente Eloy Alfaro, ( http://www.fuerzasarmadasecuador.org/espanol/historia/1830-1912alfaro.htm ) obtuvo una votación de 52.607 mensajes, lo cual es ya desalentador: ¡En el país somos 12.920.092 ecuatorianos! (censo de 2004)
Así, solamente en tres partidos del Deportivo Cuenca como local Walter "mamita" Calderón alcanzaría una votación superior a la lograda por el Viejo Luchador, como el mejor jugador de la cancha...
Además, y sin restarle ninguno de los méritos que tiene ese extraordinario ser humano, motivador e inspirador innato, y deportista que es Jefferson Pérez, ( http://www.jeffersonperez.com/ ) sí hay otros ecuatorianos que, en su campo, deberían estar compartiendo un honroso segundo y tercer lugar junto a Eloy Alfaro. En su campo, insisto, pues Pérez no tiene por el momento parangón en la historia deportiva ecuatoriana.
¿Ser la primera mujer en estudiar y ejercer su derecho al voto es un mérito como para candidatizar a Mejor Ecuatoriana a doña Matilde Hidalgo de Procel? ( http://www.lojanos.com/MatildeHidalgo.html )
Manuelita Sáenz ( http://www.simon-bolivar.org/bolivar/manuelita.html ), por ejemplo, no habrá sufragado por nadie, pero tiene una gran lucha histórica a su favor como para que comparta el honor con aquella...actualmente las mujeres emancipadas tienen miles de motivos para reclamar su sitial como mejores ecuatorianas.
Por el momento me desconecto, debo visitar a Micaela, mi hija, la adolescente que cree que en su peqeño mundo, su padre es el mejor ecuatoriano...
viernes, noviembre 25, 2005
Periodismo Responsable
Periodismo responsable
Quito, Sábado 20 de Agosto de 2005
Por Rubén Darío Buitrón*
Al periodismo ecuatoriano le hace falta reflexión interna. Autocrítica.
Capacidad de mirarse a sí mismo con rigor: sin egos, vanidades o actitudes contemplativas.
En las salas de redacción y departamentos de noticias, el vértigo, el apuro, la presión, el miedo al ‘golpe’ de la competencia, la obsesión por el raiting y la hora de cierre han ganado espacio al imprescindible ejercicio de detenerse a pensar en lo que se hace, en para qué se lo hace.
Es decir, en la obligación de hacer un periodismo responsable.
Atrapados en la vorágine cotidiana, muchos periodistas solo alcanzan a ejecutar el nivel más elemental de su oficio: responder el qué. Y se consuelan y aplauden con la satisfacción de ofrecer al público ‘todo lo que ha ocurrido en el día’.
Pero el utópico objetivo de ‘decirlo todo’ cae en una paradoja: por falta de reflexión previa, no existen la claridad y la precisión para saber cómo decirlo y por qué decirlo.
Cuando volvió el prófugo ex presidente Abdalá Bucaram y descendió sobre las tarimas de las calles guayaquileñas, los medios (no solo la
televisión: la prensa escrita y decenas de radiodifusoras también divulgaron los pormenores del show) le dedicaron enormes espacios. Y fueron duramente criticados.
En contraste, aquellos medios no supieron cómo reaccionar frente a la "rebelión forajida" quiteña. Entonces la satanización fue más fuerte y estuvo a punto de convertirse en un tsunami de indignación contra la prensa.
Apenas tres meses después, la oleada crítica ha vuelto a plantear el debate. Esta vez los cuestionamientos van contra la cobertura de la presencia del coronel Lucio Gutiérrez en la frontera peruano-ecuatoriana.
Los críticos dicen que la prensa no debería dedicarle atención al derrocado ex presidente. Censuran el exceso de espacios para un personaje que pocas novedades tiene que contar y pocas ideas aporta para que el país salga del embrollo institucional al que él contribuyó. Condenan una manera de hacer periodismo que está dejando a un lado valores y principios morales al privilegiar el impacto, la primicia y la exclusiva por sobre la búsqueda de la verdad y el servicio a la comunidad. Alertan sobre la manera en que ese tipo de personajes usan a los medios.
Pero, ojo, el tema no es a quién se debe cubrir y a quién no. El tema es cómo hacerlo. Y pocos periodistas se preguntan cómo cumplir con su responsabilidad de mostrar al público que los hechos no son aislados, que todo evento o suceso -por inocente o inconexo que pudiera parecer- tiene antecedentes y consecuentes, que cada noticia relevante, para entenderla en su dimensión, debe ir acompañada de aportes analíticos, contextos y referencias.
El problema está en una prensa que se esfuerza poco para ayudar a que los ciudadanos maduren políticamente, a que la gente cuente con mayores elementos de juicio y tome las decisiones adecuadas para su futuro y el futuro del país.
Si los medios cumplieran realmente su deber, la información en directo sobre el retorno de Bucaram debió priorizar una descripción detallada del nefasto currículum del ex presidente y una decodificación de su discurso.
Al seguimiento de la gira fronteriza de Gutiérrez debió destinar a periodistas políticamente críticos y agudos, capaces de confrontar con el coronel para que responda todo lo que el país exige conocer acerca de su gestión como mandatario, no de sus movimientos proselitistas posgobierno.
Hablamos de un periodismo responsable que no excluya ningún tema ni personaje. Pero que sea capaz de profundizar, contextualizar y mostrar al público los porqués, los cómos y los para qué de esos temas y personajes.
*Periodista
Quito, Sábado 20 de Agosto de 2005
Por Rubén Darío Buitrón*
Al periodismo ecuatoriano le hace falta reflexión interna. Autocrítica.
Capacidad de mirarse a sí mismo con rigor: sin egos, vanidades o actitudes contemplativas.
En las salas de redacción y departamentos de noticias, el vértigo, el apuro, la presión, el miedo al ‘golpe’ de la competencia, la obsesión por el raiting y la hora de cierre han ganado espacio al imprescindible ejercicio de detenerse a pensar en lo que se hace, en para qué se lo hace.
Es decir, en la obligación de hacer un periodismo responsable.
Atrapados en la vorágine cotidiana, muchos periodistas solo alcanzan a ejecutar el nivel más elemental de su oficio: responder el qué. Y se consuelan y aplauden con la satisfacción de ofrecer al público ‘todo lo que ha ocurrido en el día’.
Pero el utópico objetivo de ‘decirlo todo’ cae en una paradoja: por falta de reflexión previa, no existen la claridad y la precisión para saber cómo decirlo y por qué decirlo.
Cuando volvió el prófugo ex presidente Abdalá Bucaram y descendió sobre las tarimas de las calles guayaquileñas, los medios (no solo la
televisión: la prensa escrita y decenas de radiodifusoras también divulgaron los pormenores del show) le dedicaron enormes espacios. Y fueron duramente criticados.
En contraste, aquellos medios no supieron cómo reaccionar frente a la "rebelión forajida" quiteña. Entonces la satanización fue más fuerte y estuvo a punto de convertirse en un tsunami de indignación contra la prensa.
Apenas tres meses después, la oleada crítica ha vuelto a plantear el debate. Esta vez los cuestionamientos van contra la cobertura de la presencia del coronel Lucio Gutiérrez en la frontera peruano-ecuatoriana.
Los críticos dicen que la prensa no debería dedicarle atención al derrocado ex presidente. Censuran el exceso de espacios para un personaje que pocas novedades tiene que contar y pocas ideas aporta para que el país salga del embrollo institucional al que él contribuyó. Condenan una manera de hacer periodismo que está dejando a un lado valores y principios morales al privilegiar el impacto, la primicia y la exclusiva por sobre la búsqueda de la verdad y el servicio a la comunidad. Alertan sobre la manera en que ese tipo de personajes usan a los medios.
Pero, ojo, el tema no es a quién se debe cubrir y a quién no. El tema es cómo hacerlo. Y pocos periodistas se preguntan cómo cumplir con su responsabilidad de mostrar al público que los hechos no son aislados, que todo evento o suceso -por inocente o inconexo que pudiera parecer- tiene antecedentes y consecuentes, que cada noticia relevante, para entenderla en su dimensión, debe ir acompañada de aportes analíticos, contextos y referencias.
El problema está en una prensa que se esfuerza poco para ayudar a que los ciudadanos maduren políticamente, a que la gente cuente con mayores elementos de juicio y tome las decisiones adecuadas para su futuro y el futuro del país.
Si los medios cumplieran realmente su deber, la información en directo sobre el retorno de Bucaram debió priorizar una descripción detallada del nefasto currículum del ex presidente y una decodificación de su discurso.
Al seguimiento de la gira fronteriza de Gutiérrez debió destinar a periodistas políticamente críticos y agudos, capaces de confrontar con el coronel para que responda todo lo que el país exige conocer acerca de su gestión como mandatario, no de sus movimientos proselitistas posgobierno.
Hablamos de un periodismo responsable que no excluya ningún tema ni personaje. Pero que sea capaz de profundizar, contextualizar y mostrar al público los porqués, los cómos y los para qué de esos temas y personajes.
*Periodista
miércoles, noviembre 23, 2005
Aprendiz
Mi primer contacto con la prensa la tuve a través de mi padre, Vicente. Permanentemente ha sido mi ejemplo y guía. Es fotógrafo profesional de prensa dedicado al campo social.Actualmente soy editor general de EL TIEMPO de Cuenca, Ecuador (www.eltiempo.com.ec) he sido redactor, fotoperiodista, corresponsal de diario El Universo y editor de dos de sus secciones.
lunes, noviembre 21, 2005
La responsabilidad de comunicar
Cuando hace un poco más de dos años me senté al frente de la redacción de un diario local como editor general, recibí la visita de una madre de familia que venía acompañada de su hijo, un muchacho de unos 20 años con un evidente estado de enagenación.
Tenía un pedido especial: que por favor se de paso a una aclaración a una nota de prensa que seis meses antes se había publicado y en la que se acusaba a su hijo de ser el responsable de una violación a una colegial.
En menos de 24 horas de privación de su libertad, porque una víctima creyó ver en él al agresor y lo denunció ante la Policía, el acusado fue presentado ante la prensa. Toda una comunidad quedó absorta con la noticia...al sospechoso lo recluyeron en el Centro de Rehabilitación de Varones de Cuenca, donde en medio año que duró la investigación fue violado varias veces.
Seis meses después un dictamen del fiscal que investigaba el caso lo liberaba de toda responsabilidad. El dictámen se sustentaba en una prueba de ADN. La víctima se equivocó al ver en él al responsable de la violación; pero más se equivocó la prensa que no confirmó ningún dato y creyó ciegamente en la Policía y sus apresurados informes.
Por eso nace hoy esta página, como una propuesta personal que pretende que los periodistas nos veamos desde dentro, discutamos de nuestro trabajo, reflexionemos.
¿Quién nos ha elegido para manejar la cosa pública y la privada a través de nuestros medios? Esta es la pregunta que motiva esta página: la decisión de convertirnos en comunicadores, con licencia de acceso a la vida privada de los demás, muchas veces sin recapacitar en las implicaciones posteriores ni en nuestra responsabilidad social. ¿Cuáles deben ser los principios básicos con los que deben conducirse los periodistas de prensa, radio y televisión?
Abramos el foro virtual, periodistas y no periodistas, para que cada día nos acerquemos más a ese ideal de hacer bien nuestro trabajo...
Ricardo.
Tenía un pedido especial: que por favor se de paso a una aclaración a una nota de prensa que seis meses antes se había publicado y en la que se acusaba a su hijo de ser el responsable de una violación a una colegial.
En menos de 24 horas de privación de su libertad, porque una víctima creyó ver en él al agresor y lo denunció ante la Policía, el acusado fue presentado ante la prensa. Toda una comunidad quedó absorta con la noticia...al sospechoso lo recluyeron en el Centro de Rehabilitación de Varones de Cuenca, donde en medio año que duró la investigación fue violado varias veces.
Seis meses después un dictamen del fiscal que investigaba el caso lo liberaba de toda responsabilidad. El dictámen se sustentaba en una prueba de ADN. La víctima se equivocó al ver en él al responsable de la violación; pero más se equivocó la prensa que no confirmó ningún dato y creyó ciegamente en la Policía y sus apresurados informes.
Por eso nace hoy esta página, como una propuesta personal que pretende que los periodistas nos veamos desde dentro, discutamos de nuestro trabajo, reflexionemos.
¿Quién nos ha elegido para manejar la cosa pública y la privada a través de nuestros medios? Esta es la pregunta que motiva esta página: la decisión de convertirnos en comunicadores, con licencia de acceso a la vida privada de los demás, muchas veces sin recapacitar en las implicaciones posteriores ni en nuestra responsabilidad social. ¿Cuáles deben ser los principios básicos con los que deben conducirse los periodistas de prensa, radio y televisión?
Abramos el foro virtual, periodistas y no periodistas, para que cada día nos acerquemos más a ese ideal de hacer bien nuestro trabajo...
Ricardo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)