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jueves, mayo 27, 2010

Función pública: para servir o servirse


Carlitos no quería perder tiempo. A poco de conseguir el puesto de relacionista público del Centro de Reconversión Económica del Azuay, Cañar y Morona Santiago, CREA, quiso congraciarse con sus amigos periodistas. Los necesitaba para que su actuación como funcionario se refleje en la publicación de boletines de prensa.

El CREA –especie de superministerio que allanó el camino para que el Austro aproveche la riqueza del Oriente– no vivía su mejor época. Pero había que hacer el intento. Así que nada mejor que visitar las granjas del organismo de desarrollo regional en Morona Santiago.

Los vehículos de la institución estuvieron prestos. Y la atención en la granja debía ser de lo mejor. Por eso, el primer día del paseo de Carlitos –como cariñosamente lo llamaban– y sus amigos periodistas, ordenó que se preparen los mejores ejemplares de los criaderos de tilapias, para que los comunicadores sociales constaten la calidad de la producción piscícola del CREA.

Todos quedaron satisfechos. Tan ensimismados estaban que no se percataron de que acababan de almorzarse los ejemplares adquiridos para reproductores. Se comieron las gallinas de los huevos de oro, en medio del paseo periodístico.

Cada vez que recuerdo este episodio esbozo una sonrisa, pero al mismo tiempo me indigno porque este delito contra la función pública quedó en total impunidad.

El pasaje me vino a la mente luego de leer en la prensa local una información que recoge el auto de llamamiento a juicio contra el prefecto del Azuay, Paúl Carrasco Carpio, y cinco funcionarios más, porque “con personal y maquinaria institucional se ejecutaron trabajos en terrenos particulares”.

La acusación se centra en que el Consejo Provincial del Azuay abrió un camino en la comunidad Sigcho, parroquia Sinincay, beneficiando a los administradores de la radio Splendid: sus antenas de transmisión se encuentran en ese sitio. El gerente del medio privado era, en ese entonces, Fernando Valencia, quien al mismo tiempo fungía como director del departamento de comunicación de la Prefectura.

El auto de llamamiento a juicio fue formulado por la Segunda Sala de lo Penal del Azuay, argumentando que los funcionarios incurrieron en el artículo 257 del Código Penal, que tipifica la figura de peculado.

La denuncia se remonta al año 2008, en la Comisión del Control Cívico contra la Corrupción. En una primera etapa se sobreseyó al Prefecto y a su amigo Valencia, pero la Fiscalía apeló y en este nuevo auto de llamamiento se incluyen a los dos funcionarios.

¿Hay alguna diferencia entre comerse las tilapias reproductoras del CREA y abrir una carretera para beneficiar a periodista y emisora leales?

Ninguna. En ambos casos se configura el abuso contra los bienes del Estado en beneficio particular. Y ejemplos como estos hay muchos en el sector público.

De comprobarse el delito en mención, se pondría en evidencia el abuso. Y tal como van las cosas, el prefecto Carrasco será juzgado en rebeldía, pues al momento cursa una maestría en España, para lo cual en abril pasado se adjudicó dos meses de licencia.

El trabajo en el sector público debería estar investido de un afán puro de servicio. El servirse de los bienes públicos en beneficio personal, no es más que otra forma de corrupción.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

lunes, octubre 19, 2009

Periodista argentino


Sin generalizar, pero parece que ciertos periodistas argentinos son un verdadero ejemplo de lo que no debemos ser ni hacer.

El escenario: la sala de prensa en el recinto La Rural, en Buenos Aires, Argentina.
El motivo: el XIII Congreso Forestal Mundial.
Los actores: cuatro periodistas de medios argentinos. Y uno ecuatoriano.

Escena I

Cuatro periodistas argentinos inician una bulliciosa jornada en la sala de prensa. Abren sus buzones de correo y empieza el intercambio.

- Mirá lo que me shegó…una invitación a la Patagonia todo pagado tres días…¿Te anotás?, pregunta el más histriónico al más joven.
- Sha lo tengo, lo confirmé asher…responde sin dejar de hurgar en su buzón.

Escena II

Un tercer periodista, de ojos azules y traje informal, increpa a los dos:

- A mí no me shegó…me lo pasás…(luego de unos minutos) Por qué me lo pasás si está a tu nombre?
- Pará, pará…mirá lo que tengo acá; una invitación para barco en Puerto Madero; gratis y lunch a bordo…hay que confirmarlo hasta hoy…

- Me lo pasás..? le dice del otro lado de la mesa el más joven.
- No, mejor vení y lo copiás…le responde.
- Pasála loco; sho también puedo confirmar…dice el más lacónico.

Interviene una tercera periodista, dirigiéndose a un guardia de seguridad.
- Vení…vení; cómo hago para imprimir..?
- Lo tiene que copiar, sin cortar, y luego lo pega en una hoja Windows…los equipos están en línea y la impresora es solo una…está ashá…dice muy respetuoso.
- Y cómo sabés tanto..? le increpa…
- Fui a la escuela…aunque lo que me enseñaron sha lo sabía…responde.
- Bueno…sho también lo sabía…solo que fui unos años a trabajar en radio y no he practicado…dice mirándome directamente a los ojos, ahora que yo ya he perdido la concentración en mi artículo.

Escena III

Tres ciudadanos koreanos ingresan a la sala de prensa. Sonreidos y en medio de reverencias con la cabeza, entregan folletos turísticos y una invitación para que visiten el estante Bonghwa Gun sobre forestación en Korea.
Antes de irse entregan unas pequeñas cajas con un sutil detalle dentro: una máscara tallada en madera.

Al descubrir el detalle, dos de los cuatro argentinos saltan de la mesa e interceptan al grupo de koreanos que ya se retira.
- Sho tengo hijos…sho tengo hijos…dice uno de ellos exigiendo otra cajita.
- Una más para mi compañera…dice el otro. En total cada uno obtiene tres cajas extras.

Los koreanos sonríen, pero admirados y sin gracia.

- Y bueno…es para mi compañera…dice uno de los periodistas argentinos ante mi mirada acusadora.
- Sho voy para ese estante…me acompañás…dice el más locuaz y los dos restantes le siguen.

Mientras la periodista de radio lucha contra la tecnología más simple del Control C, Control V, salgo por un café. Cuando regreso no hay nadie; solamente los folletos de Forest de Bonghwa Gun sobre la mesa.

Camino hasta un restaurante en Corrientes. Pido un cubano y tomo el ejemplar del día de Clarín. La nota que más me llama la atención me quita el apetito: Medios: la oposición resiste el apuro Kirchnerino por el órgano de control.

Ah…es la ley de medios aprobada en Argentina recientemente. Seguro que los cuatro periodistas estarán de acuerdo en defender la libertad de expresión…pero luego de que consigan más recuerdos para sus hijos y se registren en todas las invitaciones que su “apretada agenda mediática” les permita.

Cae el telón.

* En la foto, el más lacónico se va con sus regalos.