Un espacio destinado a la reflexión sobre la obligación de hacer un periodismo responsable.
jueves, mayo 28, 2015
miércoles, abril 15, 2015
Empieza con pu y termina en ta
Fue una de las pocas cátedras inspiradoras en medio de aquel
viejo y desgastado estilo de educación superior: expresión oral y escrita, y
él, uno de los pocos docentes inspiradores en medio de aquel viejo y desgastado
estilo de profesor universitario: Felipe Aguilar.
Felipe nos hablaba, con solvencia y profundidad, sobre las
razones por las que el español –el castellano– había cambiado tras llegar a
América: los giros locales, lo inexistente en el Viejo Mundo, el seseo, la
aspiración, y un largo etcétera. Y por qué seguía cambiando, incrementando el
vocabulario de ese “español americano”: lo políticamente correcto, el
eufemismo.
Entonces, al ciego empezamos a decirle no vidente,
discapacitado visual, persona con capacidades diferentes. Todo, menos ciego. A
la puta, trabajadora sexual, ramera, prostituta… incrementamos de esta manera
el lenguaje de lo políticamente correcto, según los recatos de una sociedad
cada vez más mojigata.
Entonces, los regodeos de los políticamente correctos ponían
un aire aristocrático a esas reuniones políticamente correctas. Y las palabras,
con sus verdaderas esencias, quedaban para la descalificación de quienes no
eran tan políticamente correctos/tas como ellos/as: ¡puta!
Pasar de esta mojigatería verbal a la miopía moralista es un
problema políticamente incorrecto y humanamente peligroso: ocurrió en una
charla “académica” en una universidad quiteña, en la que se hablaba de la
desaparición de una chica en manos de jovenzuelos que la ultrajaron y
asesinaron. Una de las hipótesis para el nuevo abordaje periodístico del tema
fue “la corresponsabilidad de aquella chica que salió a bailar, bebió y luegose fue con aquellos”. O sea, en jerga políticamente incorrecta: ¡bien hecho,
por puta!
El tema en cuestión, el de coyuntura, es la campaña
propuesta por una concejala quiteña contra la violencia de género, y que
utiliza una escandalosa palabra que empieza con pu y termina en ta. La
discusión de la campaña migró de la promoción de los derechos hacia los límites
de lo moral, de lo políticamente correcto.
El argumento de una detractora de la campaña decía que luego
vendría eso que en otros países llaman “La marcha de las putas”; y de yapa, las
campañas por la despenalización del aborto. Había que cortar por lo sano, y con
la ayuda de las decisiones políticamente correctas del alcalde, las cuatro
vallas que atentaban contra el recato social fueron retiradas.
El Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y
Comunicación (Cordicom), a través de la vocal Paulina Mogrovejo, aportó también
al debate provocado por las cuatro vallas de la ignominia y sus respectivas
cruces rosadas: “Quizá este tipo de campañas tuvo una amplia legitimidad en
otras ciudades del mundo, pero si no hay pertinencia cultural generamos una
reacción contraproducente que solo polariza a la opinión pública”, dijo en una
entrevista con El Telégrafo.
Y mientras pulimos el lenguaje recatado y las buenas
costumbres, en este país siete de cada diez mujeres seguirán recibiendo, en la
intimidad de lo no público, insultos, golpes y hasta sentencias de muerte.
Que el país ha avanzado en derechos, dicen por allí. Pero
con el colofón de este capítulo –la descalificación de la campaña– es evidente
que en la capital no han avanzado en derechos, sino en derechas.
Artículo publicado en EL UNIVERSO
jueves, abril 09, 2015
Las izquierdas de la derecha
El objetivo se cumplió. Las reuniones de las izquierdas de
Iberoamérica y de las derechas del Ecuador lograron ubicar a Jaime Nebot a la
izquierda.
Digo, a la izquierda de Paúl Carrasco, porque a la derecha
del prefecto azuayo se sentó Mauricio Rodas. Y clic, la foto, cámaras,
reporteros.
Lo explico: el prefecto azuayo, Paúl Carrasco, en un
desproporcionado interés por celebrar el primer año de su reelección organizó
algunos eventos locales, entre ellos la Reunión de las Izquierdas deIberoamérica: el 20 y 21 de febrero debían sentarse en torno a cinco
representantes de movimientos de izquierda de Ecuador, Colombia, Chile, México
y España para, al final, elaborar “un manifiesto sobre los objetivos de los
movimientos de izquierda de frente al panorama político de la región y la
creación de una instancia de coordinación y diálogo de las izquierdas
latinoamericanas como alternativa a los gobiernos actuales”.
Desconozco el contenido del manifiesto, o si es que existe,
pero lo que sí está confirmado es que cuatro de los cinco invitados no vinieron
al encuentro; la razón, de boca del propio prefecto anfitrión, fue que no
viajaron “para evitar problemas con sus cancillerías, que les pidieron que por
favor no vengan”. Es decir, ¿izquierdistas sumisos que decidieron no indisponer
a sus cancillerías? Así, mejor vamos con la derecha.
Superado el papelón había que conformar una izquierda de la
derecha ecuatoriana. Dos días después, el 23F y a propósito de la “rendición de
cuentas” de Carrasco, se reunían para elaborar otro manifiesto de cuatro
párrafos sobre un tema similar Mauricio Rodas, Jaime Nebot, Luis Fernando
Torres, Doménica Tabacchi, Mónica Chuji, Luzmila Nicolalde, Carlos Vera, Luis
Almeida, Leonardo Viteri, Carlos Falquez y muchos otros representantes de la
dignidad política de este país. Muchos, excepto Guillermo Lasso, que no fueconvocado.
El análisis que nos plantea este complejo escenario político
propio de la gastronomía de la Cuaresma, guisada en la conventual ciudad de los
cuatro ríos, es ¿qué hacemos con el tema ideológico? ¿Cómo entender el abrazo
de Carrasco con Nebot y Rodas, a renglón seguido de autoproclamarse, voz en
cuello, “un demócrata de izquierda”? ¿Y la ausencia del alcalde Marcelo
Cabrera?
Primer planteamiento: ¿Por qué no estuvo Guillermo Lasso,
actor principal y argamasa capaz de consolidar el muro de este nuevo frente
anticorreísta? Su ausencia abre una fisura, marca una obsolescencia programada
para este buró ideológicamente amorfo. Pésimo precedente para un espacio libre
de ideologías, democrático en extremo y sin ambiciones electorales. Cabrera demostró,una vez más, su habilidad política ambidiestra al refugiarse en Madrid.
Segundo planteamiento: ¿Un hecho que pretende ser recordado
como “histórico”, “imposible que haya sucedido hace ocho años”, puede resumirse
en un manifiesto de cuatro párrafos que habla de unidad, diversidad ideológica,
pluralismo, progreso, libertad, abrazando precisamente a quienes en el pasado
no han representado ninguno de estos principios?
Tercer planteamiento: ¿Es este un acto político tan endeble
que no duró más de 72 horas en las agendas mediáticas, y por el cual se
encareció, por cálculos ególatras, una “rendición de cuentos” exigida por la
Constitución?
Ojalá en Cuenca no se vuelva a hablar insensatamente de la
fórmula ideal e infalible para mezclar el agua con el aceite. O viceversa.
Artículo publicado en EL UNIVERSO.
Artículo publicado en EL UNIVERSO.
jueves, mayo 22, 2014
La radio que no veo
Cristina vive la sentencia que la vida, implacable, le ha
dado: en unos meses se va a quedar totalmente ciega.
Ella tiene una hija, Juanita, con la que semanalmente asiste
a los talleres que desde hace poco un puñado de emprendedores universitarios
dicta en la Sociedad de No Videntes del Azuay, Sonva. Marco, Cristina, Juanita,
Alcívar, Manuel, David, Karla, Cristian, Vicente, Daniela, Israel, Dione...
todos no videntes parciales o totales quieren tener su propio espacio de radio,
al menos uno que supla todo lo que no escuchan en un medio que ha
olvidado los principios de la radiodifusión.
La lógica de Cristina es telúrica. Ingresó a Sonva para
aprender desde ya cómo se vive en la oscuridad. Tras sus gruesos lentes, unos
ojos desesperanzados aguardan la oscuridad total; pero mientras eso sucede está
en el proyecto al que denominan “proyecto de radio”. Y simultáneamente acumula
imágenes, crea memorias, ordena archivos visuales para recordarlos cuando caiga
la noche permanente: dónde estaba aquella puerta, qué color tenía el barranco
de la ciudad, cuán descomunales eran los templos del Centro Histórico. Cómo era
la sonrisa completa de su Juanita.
Y aprende a hacer radionovelas con las voces de sus amigos;
aprende a recrear la lluvia con el chasquido de los dedos, el golpe de las
palmas, sus brincos sobre la madera, y volverla y volverse una tempestad que
emociona hasta las lágrimas. Hasta el miedo.
Los 25 no videntes azuayos –que son parte de las 186.117
personas que en Ecuador tienen discapacidad visual, según datos del INEC– están
comprometidos y decididos a cumplir los objetivos trazados en el proyecto
Desarrollo creativo de habilidades e insumos comunicativos entre la Universidad
de Cuenca y la Sociedad de No Videntes del Azuay. Tener un espacio que recupere
los antiguos principios radiofónicos: las radionovelas, los recursos auditivos,
la descripción y el relato. Como si todos perteneciéramos a una audiencia de
ciegos.
Al momento los no videntes han desarrollado nuevas formas de
entender y analizar lo que hasta antes del proyecto calificaban como
“referentes” de la radiodifusión: voces estentóreas o impostadas que hablaban
de ellos mismos, o hablaban sin vergüenza. Sin una construcción definida.
Hoy aprenden a trabajar guiones con la complejidad propia
del sistema braille, y cuentan o adaptan cuentos, e imaginan entrevistas, y
radionovelas… Un segundo componente del proyecto es desarrollar aptitudes
literarias. El creador de esta iniciativa es Israel Idrovo, y la ha calificado
de urgente “dadas las características históricas de estigma, olvido y
marginación que este segmento de la población ha recibido en campos como el de
las políticas públicas, las prácticas sociales o los estudios académicos”.
Pese a todo ello, lo cierto es que los no videntes tienen
claras las ideas sobre una programación incluyente. Pero quieren ir más allá:
el nuevo objetivo trazado supera al espacio mínimo, ahora se han propuesto
lanzar su propia radio, la radio que no vemos, aprovechando las posibilidades
que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación. Una radio en
línea.
El equipo básico que requiere este grupo es un par de
computadoras, tarjetas de audio, micrófonos, una consola… todo lo demás lo
tienen en sus corazones. Y de sobra.
Artículo publicado en EL UNIVERSO
Fotografía tomada de Atendiendo a la diversidad
lunes, mayo 19, 2014
Reportes de sintonía en Hablemos de periodismo
Desde el viernes 9 de mayo Hablemos de Periodismo se emite en Radio Univeritaria Cuenca
La transmisión es entre las 23:00 y las 24:00. El reprisse, los domingos a las 21:00.
Estos son los reportes de sintonía.
sábado, diciembre 07, 2013
Las arbitrariedades de Geovanna Tassi
El jueves 21 de noviembre, en mi columna semanal que mantengo en el diario EL UNIVERSO, publiqué un artículo de opinión sobre las decisiones administrativas de Radio Pública del Ecuador para despedir a dos periodistas y dos operadores de la corresponsalía de Cuenca. En el artículo explicaba las "razones" para tal decisión que las asumí políticas.
Al día siguiente de publicado el artículo, el diario recibió una carta de aclaración del señor doctor Enrique Arosemena, gerente general de Ecuador TV y Radio Pública. En la misiva me acusa de una manipulación política de esta historia en la que están involucrados dos comunicadores con sus circunstancias propias: ambos son esposos de dos periodistas cuencanas, una de ellas en gestación de su primer bebé.
Uno de ellos es exbecario de la Fundación por el Nuevo Periodismo Iberoamericano de Gabriel García Márquez, FNPI, ha realizado coberturas en Argentina, etc. Sin embargo el argumento fue "bajo rendimiento". A continuación los textos. Al final un video. Saque sus propias conclusiones.
Lo presentía. Casi como una
obviedad. La señora Tassi decía en Radio Pública que esa sí era una emisora
nacional “porque es la única que da la hora de las islas Galápagos” al mismo
tiempo que daba la hora del continente. Y una sonrisa de incredulidad se me
dibujaba en el rostro: lo presentía, no se han cuestionado el modelo de un
medio verdaderamente público.
La construcción de medios
públicos –ya lo he sostenido en otros artículos– es una necesidad en toda
sociedad democrática. Medios que vayan más allá del modelo privado, que medien
con una agenda alejada de la doble dependencia del poder político y del
económico. Con estructura propia.
Y así, la Radio Pública fue
despertando en todo el país. Sin embargo, para tener ese carácter de nacional,
debía dar voces a diversidad variopinta que representa superar el bicentralismo
de Quito y Guayaquil. Así nació la idea de las corresponsalías en las
“principales” ciudades ecuatorianas.
La inversión fue muy grande. El
modelo de desplazamientos de quienes estaban en Quito fue la mayor evidencia.
“Hoy he desayunado en Guayaquil y he almorzado en Quito”, decía, haciendo gala
de aquella movilidad, un locutor de la Radio Pública. La misma señora Tassi ha
hecho un sinnúmero de desplazamientos por todo el país para sus transmisiones
especiales.
Cuenca también abrió una
corresponsalía. Y contrataron a dos periodistas que aunque jóvenes, acumulaban
una gran experiencia que superaba la comunicación mediática. Johnny, por
ejemplo, creó un programa de inclusión montando un programa radial entre las
personas privadas de la libertad: Voces del alma, un noticiario semanal que no
solo que cumplió con la función de aportar en el proceso de rehabilitación
mutando a convictos en reporteros ciudadanos, sino que recibió una serie de
reconocimientos institucionales.
Desde nuestro rol de ciudadanos
mirábamos con buenos ojos esa dinámica social. Porque por eso mismo es un medio
público, porque nos pertenece a todos, porque lo hacemos todos.
Pero la mañana del 14 de
noviembre anterior, en plena jornada de trabajo, Johnny y Lennin, los dos
reporteros encargados de poner en el contexto nacional informativo a Cuenca,
recibieron una llamada de la “señorita Geovanna”, mediante la cual les
advirtieron “que se quiere dar mayor potencia al Puyo, que como no había
presupuesto para mantener las dos ciudades, Cuenca queda afuera de los planes”.
¿Fuera de los planes? Así, de un
plumazo, Cuenca quedaba fuera de los planes de la Radio Pública. Cuatro
personas fueron despedidas: dos reporteros y dos operadores; dos días después
fueron recontratados solamente los operadores.
¿Así se construye un verdadero
medio público? Dejando sin voces a una ciudad del país que es tan importante
como Puyo. Intuyo que tiene que ver con que Cuenca es considerada el bastión
del movimiento de Gobierno y por ello seguramente innecesario en el “aporte
informativo-electoral” del medio público mal llevado como gubernamental.
El problema fundamental de los
medios públicos es la falta de independencia, y también esa actitud de replicar
las estructuras caducas, obligando a firmar renuncias sin fecha a sus empleados
y construyendo su agenda con intereses partidistas.
¿Así se construyen medios
públicos? O así solo se ponen en evidencia y despiertan la indignación de
quienes sí creemos en los medios públicos por derecho. Y, en consecuencia,
decimos: no es su patrimonio, es el patrimonio de los ecuatorianos.
El artículo ‘Periodismo de
elecciones’, de Ricardo Tello, publicado en este diario la semana pasada, el
jueves 21 de noviembre, podría definirse con el titular de otro artículo de
opinión escrito por la misma persona: ‘Periodismo humano e imperfecto’.
Entendiendo que los seres humanos podemos equivocarnos, eso no quita la
responsabilidad de cumplir con las normas básicas del buen periodismo.
El columnista recoge la versión
de dos excolaboradores de la Radio Pública en Cuenca, pero fue incapaz de
llamar a la directora de la radio, Giovanna Tassi, o al gerente general para
conocer la versión de la contraparte. Dónde quedó el principio de contrastación
de fuentes, sin embargo, se mofa de “la señora Tassi” y afirma además “Así, de
un plumazo, Cuenca quedaba fuera de los planes de la Radio Pública”.
¿Se trata de otro error de imperfección humana
o de falta de profesionalismo periodístico? Si el señor Tello hubiera acudido a
las actuales instalaciones de la Radio Pública en Cuenca se hubiera informado
que estamos en proceso de cambio a nuevas oficinas más amplias y cómodas para
que tanto los periodistas de la televisión como de la radio pública puedan
realizar mejor su trabajo.
La Radio Pública no ha “dejado
sin voces” a Cuenca como afirma el editorialista. Hasta reemplazar a los
periodistas que fueron separados por bajo desempeño, la redacción de ECTV en
Cuenca está dando apoyo a la radio. Debo aclarar, además, que ambas personas
recibieron su liquidación de ley y no se aplicó la figura de renuncia como
sugiere el señor Tello. Rechazamos la utilización política por parte del señor
Tello de una decisión netamente administrativa de esta gerencia.
Nuestra agenda periodística no
responde a intereses partidistas sino que se construye en función de las
necesidades y derechos de comunicación e información de la ciudadanía. El
columnista critica a la Radio Pública de Ecuador y como gerente general de
RTVEcuador, la radio y TV pública del Ecuador, actúo en defensa del buen nombre
de los medios públicos que represento.
En los medios públicos la crítica
constructiva es bienvenida y existe respeto a la opinión de todas las personas,
solo pedimos que se haga con un poco de sentido común, que sea una opinión
“bien fundamentada”.
Enrique Arosemena Robles,
gerente general RTVEcuador E.P.,
Guayaquil
El columnista de EL UNIVERSO
Ricardo Tello responde a continuación, a la carta del señor Enrique Arosemena,
gerente general de RTVEcuador E.P, que fue publicada en esta sección, el 29 de
noviembre:
Señor Arosemena, a continuación
le copio dos extractos de una grabación de 7 minutos y 5 segundos que está en
mi poder, en la que la señorita Geovanna anuncia la salida de los dos
periodistas de Radio Pública Cuenca que, según usted, fue por mal rendimiento:
“… se va a cerrar la sede de Cuenca y se va a fortalecer la sede de Puyo por el
tema de que allá podemos romper programación e inclusive, podemos hacer
programas solo para la señal amazónica tanto de radio como de televisión, y por
este motivo hemos llegado a la conclusión de que vamos a cerrar la sede de
Cuenca…
“…quiero decir: no los estamos
despidiendo porque no sirven, lo estamos haciendo porque hay una decisión
administrativa de fortalecer más una sede que otra, y como no hay mucha plata y
hay esta proyección de la apertura de la señal amazónica, entonces la decisión
que se ha tomado es en ese sentido… ustedes son dos buenos elementos y entonces
sería fantástico que pudieran hacer el esfuercito y se vayan allá a Puyo
pues…”.
Señor doctor Arosemena será un
placer entregarle una copia de esta grabación, como las pruebas que usted
demanda, para zanjar este diferendo. En el fondo, la señorita Geovanna y usted
saben que no miento.
Ricardo Tello
Cuenca
Podría pensarse que el tema de las decisiones administrativas de Radio Pública no me deben incumbir, sin embargo siento que sí me incumbe: la radio pública es de todos, y su construcción nos pertenece.
Mejor escúchelo usted mismo:
Mejor escúchelo usted mismo:
Foto tomada de ANDES
miércoles, agosto 21, 2013
lunes, agosto 05, 2013
¡Hasta siempre, mi señor Chucho!
No tengo la menor idea de quién
es; bueno, tampoco así, ahora sé que jugaba fútbol, y creo que era bueno. Eso
sí, no dude de mi certeza intacta de que por más que ejercite un texto como si
le hablara, sé que no me escucha. Que le hablo a mi propio ego; o sea, para que
el resto crea que me está escuchando “en el cielo”, donde dicen que “le han
contratado”. (No piense que me estoy burlando; revise redes sociales y archivos
de los diarios y sabrá que no invento)
Verá: odio el fútbol, y todo lo
que como negocio representa. Lo tolero por cómo está enraizado en la gente. Y
la faceta que me interesa es la periodística. Y su partida, señor Chucho, ha confirmado
mis temores; los principales son que el periodismo deportivo padece de dos
problemas: que no es periodismo, ni es deportivo.
¿Me explico? Digo, no es
periodismo, porque el periodismo exige oficio. Y lo que se vio durante su
muerte y su sepelio, fue una retahíla de lamentaciones personales,
hipocritonas, oportunistas, absurdas.
Un periodismo-periodismo hubiese
caminado por el sentido común. Imagínese, señor Chucho, que el presidente
Correa, mis tataranietos, sus queridos padres, el papa Francisco, todos nos
moriremos por un “paro cardio respiratorio”; es decir, se para el corazón y se
deja de respirar. ¿Me explico? Nadie sigue vivo si se paran esos dos órganos.
Lo que había que informar era la o las causas que provocaron eso que nos
sobrevendrá a todos en algún momento.
Señor Chucho, ¿se imagina usted
si es que con su caso se hacía un poco de oficio? Estaríamos agradecidos. Pero
no. Lamento mucho que un reportero de un canal le haya entrevistado a su
pequeño hijo; a mí se me hubiese partido el alma, anudado la garganta, roto el
pecho: preguntarle qué piensa de la muerte de su padre! Antes, dejo la
profesión.
O si es que me desvelaba por ser
yo la noticia: “Yo. Yo que le conocí; a mí que me invitó a su boda; que no
metía goles, pero no importa, yo que dije que sería crack…”
Quizá usted no lo sepa, pero el
señor Chiriboga salió a decir que usted estaba “condenado a morir”. Y el
periodista que lo entrevistaba dijo sentirse muy tranquilo por eso. ¿Le ofende?
A mí también; no solo que me ofende, me duele en el periodismo, me duele la
falta de sentido común. ¿Que qué hubiera hecho yo? Solo informaba, no
comentaba. Allá don Lucho. Fácil.
Y que tampoco es deportivo, este “periodismo”,
porque lo único que se limita es a asumir el rol de hinchas y de los resultados
exclusivamente en el fútbol.
Como antiperiodístico es también generalizar.
Por eso debo aclarar no todo el periodismo deportivo es así. Que sí hay del
bueno.
Pero ya es tarde señor Chucho.
Estoy convencido de que el periodismo informa mejor desde el desapasionamiento.
Que el apasionamiento lo toleramos en el juego, pero no en la tragedia. Ni en
el absurdo de hablar de memoria, sin preparar, sin documentar, sin explicar,
sin el rigor de la investigación. Informar desde el borde de cancha, un mal
consejero.
Señor Chucho, le ofrezco en su
memoria trabajar un poco más para que esto no siga sucediendo. No se repita. No
más Chuchos. No más narraciones de la tragedia. No más absurdos ni
exageraciones.
El periodismo nos lo agradecerá.
Hasta siempre, mi señor Chucho.
Entrevista:
Buitrón: El periodismo deportivo
no está listo
Para el comunicador y escritor Rubén
Darío Buitrón, el periodismo ecuatoriano no está listo para asumir reacciones
en casos emergentes. En su crítica, dice que hubo falta de preparación, investigación
y contextualización.
¿Rubén, en perspectiva cómo
evalúas la cobertura de la muerte del jugador “Chucho” Benítez por parte de la
prensa deportiva y de la prensa en general?
No es posible generalizar ni
darte una respuesta global. No escuché, leí ni vi lo que hicieron todos los
medios. Sin embargo, hice el seguimiento de los que podríamos llamar
"grandes medios de comunicación" (GMC) del país y puedo decir, con
certeza, que quedaron en evidencia los grandes vacíos y los grandes vicios del
periodismo deportivo ecuatoriano, en particular, y del periodismo ecuatoriano,
en general.
¿Cuáles son esos vacíos? La falta
de información de contexto, la inexistencia o la debilidad de los departamentos
de documentación y archivo, el facilismo, la incapacidad de respuesta inmediata
pero profesional a un hecho inesperado y de grandes dimensiones y, por último,
los malos hábitos de los periodistas, en especial de la radio y la televisión
(precisando que la mayoría de los que están en TV provienen de la radio
tradicional), que se reflejan, sobre todo, en el uso de muletillas, lugares
comunes y fraseos repetitivos.
¿Lo que se muestra en las
coberturas es la evidencia del nivel profesional de la prensa ecuatoriana en
casos noticiosos emergentes?
Sin duda. Uno de los grandes
problemas de la prensa ecuatoriana es la falta de profesionalismo al momento de
abordar grandes hechos noticiosos. Esa falta de profesionalismo se observa en
aquellos malos hábitos enunciados ya y en otros como apelar al sentimiento, a
la cursilería, a la retórica barata, a la especulación, a la falta de planes de contingencia para grandes coberturas y a la
ausencia de una política editorial para este tipo de casos. Se trata de una
prensa conformista y básica que no entiende que sin valor agregado, sin
elementos diferenciadores, queda fuera del interés y preferencia del público,
mucho más ahora que a la audiencia podría bastarle acceder a la información en
las redes sociales para conocer lo que le interesa conocer.
¿Son éstos los espacios en los
que se debería poner a prueba el oficio que debe tener desarrollado cada comunicador
y cada medio?
Por supuesto. No solo el oficio,
que de hecho nos obliga a tener a la mano absolutamente toda la información
documental de los principales personajes, referentes y líderes de la sociedad
(como, en este caso, los futbolistas de la selección), sino también la
capacidad de previsión, de armar escenarios para grandes coberturas del futuro
(aunque nunca llegaran a ocurrir), de diseñar estrategias de corto, mediano y
largo alcance, de contar con la logística adecuada, de tener exactamente claras
las obligaciones del periodista y de todos quienes integran y tienen
responsabilidades en los equipos informativos. Eso es lo que se vio en el caso
del "Chucho" Benítez, tanto así que, en especial la radio y la
televisión nacionales apelaron a lo frívolo, a la información tipo farándula, a
la espera de que las grandes cadenas internacionales les "den
llenando" los vacíos y les "den curando" los vicios.
¿Cuál hubiese sido la reacción
correcta?
La reacción correcta debe empezar por un
análisis autocrítico de cada medio (como equipo) y de cada periodista sobre lo
que sucedió en el caso "Chucho". Si se lograra que esto ocurriese
este mismo lunes, por ejemplo, ya sería un paso importante. Pero la importancia
de este paso sería inútil si no viene acompañado de decisiones para que no
vuelvan a ocurrir los grandes errores que se cometieron.
Una vez que se tenga documentado
el proceso, sus vacíos y sus vicios, el medio y sus periodistas deberían trazar
las líneas maestras para moverse rápida pero profundamente en las grandes
coberturas inesperadas.
Si se planteara, por ejemplo, un
manual (no necesariamente extenso, sino preciso y puntual) que dijera "Qué
hicimos mal en la cobertura del caso "Chucho" y qué haremos a partir
de ahora en casos similares, el periodismo deportivo ecuatoriano y el
periodismo en general habrán dado un paso de gigantes para elevar la calidad de
los contenidos y satisfacer, con responsabilidad y excelencia, las demandas de
las audiencias.
¿Cómo hacer, y en qué, pedagogía
del caso “Chucho” Benítez?
Es una oportunidad de oro para
que los GMC, los pequeños medios, los gremios de periodistas y las
universidades promuevan mecanismos de reflexión y aprendizaje colectivo sobre
la base de una rigurosa autocrítica, de mirarse en el espejo, de tener
conciencia, lejos de amores propios y orgullos inútiles, de que no se hicieron
bien las cosas. En el caso de la Universidad, es posible construir escenarios
noticiosos futuros en los que los estudiantes de periodismo aprendan a amar
estrategias, planes de contingencia y planes logísticos. La pedagogía clave es
aprender (y documentar este aprendizaje) a reaccionar con inteligencia,
contextualización, profundidad y valor agregado. Si se produjera otro hecho
similar y el público, de nuevo, tendría que sufrir la carencia de información
relevante y la avalancha de lugares comunes y retórica sentimentaloide y
subjetiva, no habremos aprendido nada del caso "Chucho" y, quizás,
hasta llegue a ser inútil proponer un ejercicio crítico que caiga en tierra
infértil.
Enlaces relacionados:
Así se informó el caso del señor
Chucho Benítez.
El periodismo sí construye
La decisión fue acertada: aquella escuela de periodismo
había decidido eliminar la cátedra “emprendimientos”. La intención era evitar
que los nuevos profesionales de la comunicación sean tan “emprendedores” como
los médicos que sí tenían esa formación en su malla curricular, y que vieron en
el dolor del otro una oportunidad, materia prima con la que se puede lucrar
bien, muy bien, exageradamente bien…
Y los hospitales privados tomaron un auge inusitado. Y los
planes de servicios eran componentes necesarios en esa dinámica “emprendedora”
de la salud que no previene, sino cura a largos plazos. Y la cesárea pasó de
ser medida extrema a una prioridad. Y el “voucher”, la puerta de entrada.
Por eso creo que la comunicación no debe ser vista como un
“emprendimiento”. Ni que un empresario exitoso de cualquier cosa pretenda
enseñarnos periodismo “porque el periodismo critica y nosotros los empresarios
construimos”.
Intentaré explicarlo: el oficio periodístico ha permitido
vivir con dignidad a mucha gente. Lo ha permitido en la misma medida en que
esos profesionales han invertido en dignidad, en ética, en rigor en el
ejercicio de ese mismo oficio. En esta estirpe, más bien, ha sido visto como un
conflicto ético el hecho de que la información se considere una mercancía:
obtener la licencia para confundir comunicación con propaganda. Información con
publicidad. La verdad transparente con ficción maquillada de verdad.
En la mediación entre “periodistas emprendedores” y sus
clientes existe el riego de sacrificar el patrimonio de todos: la credibilidad.
El periodista puede limitarse a ser un instrumento, a cambio recibe la
compensación económica que, de ser abultada, en el balance de fin de año
ubicará al “emprendimiento” como exitoso. Nada más.
¿Que el ejercicio periodístico debe ser bien remunerado? Sí,
con reglas claras, y cuidando de que el “emprendimiento” no excluya los
compromisos deontológicos, que sería el camino corto. Y de lo que se trata es
que tengamos claro que esta dinámica de la comunicación colectiva y la
actividad empresarial pasa por la concesión permanente que la sociedad hace a
esas empresas para que la tengan informada; una concesión con rúbrica en el
derecho consuetudinario, lo que exige un compromiso irrenunciable con la
verdad, o con la aproximación a la verdad a través del ejercicio de la
honestidad intelectual de los periodistas.
La actividad del periodista es una mediación que no puede
ser valorada como un “emprendimiento”, porque “los hechos son sagrados” y no
objetos de negociación comercial. Lo que le da licitud es una acumulación de
credibilidad como su principal capital, y lo demás llega por añadidura; es la
dinámica menos perjudicial en el actual sistema de mercado.
Regresar sobre estas reflexiones es imprescindible luego del
fallido ejercicio académico de “montar un emprendimiento” y “venderlo” a un
empresario que descalificó la propuesta y nos devolvió la tranquilidad: no
somos buenos negociantes de la información.
Y una cosa más: que el periodismo sí construye. Ha
construido durante mucho tiempo, y creado un patrimonio de credibilidad que
aunque en algunos casos no ha amasado fortunas y en otras ha premiado con
credibilidad, fundamenta en la actitud crítica un camino indispensable para su
rol como mediador social.
Por eso, el periodismo, desde la crítica, sí construye.
Artículo publicado en EL UNIVERSO
sábado, agosto 03, 2013
Se me cae Watergate
Entonces ayer, como ahora, Watergate se presentaba como el
ícono del periodismo de investigación, de la ética y la moral norteamericanas:
el intento de instalar un sistema de escucha telefónica –léase espionaje–
involucrando a republicanos en contra de demócratas, en medio de una campaña
presidencial en la que Richard Nixon buscaba su reelección, fue descifrado
luego como un escándalo al más alto nivel del gobierno de los Estados Unidos. Y
nosotros, jóvenes estudiantes de periodismo, queríamos ser algún día como Carl
Bernstein o Bob Woodward. Y “bajarnos” un presidente corrupto porque así
creíamos que era el sistema.
El 17 de junio de 1972, hace 31 años y 24 días, la sede del
Comité Nacional del Partido Demócrata fue allanada por cinco hombres
descubiertos por un conserje inoportuno –para ellos–. Se inició así una
investigación periodística que terminaría, dos años más tarde, con la dimisión
del trigésimo séptimo presidente de los Estados Unidos, el 8 de agosto de 1974.
El caso tomó el nombre del complejo de oficinas donde estaba la sede demócrata:
Watergate.
Nixon había instalado, además, un sistema de escucha en la
oficina oval de la Casa Blanca. Y el proceso terminó tras revelar los
entrelíneas de este escándalo que fijaba en el imaginario mundial una
construcción favorable en torno a los principios y valores sobre lo que se
consideraba como lo socialmente correcto. Al estilo norteamericano.
Entonces hoy, como ayer, tras conocer el programa de
espionaje que los Estados Unidos han desarrollado en el planeta, las lecciones
del caso Watergate –más en lo moral que lo periodístico– se desmoronan. Y lo
“socialmente aceptado” se ha reducido a la sentencia que mi amigo Patricio
lanzó en medio de una plática matizada con un café mañanero: “Watergate es nada
frente a lo que ha evidenciado Edward Joseph Snowden”.
En palabras del propio Snowden, y lo replicado en medios
internacionales: “El gobierno de los Estados Unidos de América ha montado el
mayor sistema de vigilancia del mundo. Este sistema global afecta a toda vida
humana vinculada a la tecnología; grabando, analizando y sometiendo a un juicio
secreto a cada miembro del público internacional. Supone una grave violación de
nuestros derechos humanos universales cuando un sistema político perpetúa el
espionaje automático, generalizado y sin garantías contra personas inocentes”.
Patricio tiene razón, lo otro es nada frente a las
dimensiones globales que alcanza esta red de espionaje ilegal e ilegítima, y
que no se absuelve a sí misma por el hecho de que otros también lo hagan, o
admitiendo que “Estados Unidos sí recoge información en el extranjero del mismo
tipo recogido por todas las naciones”.
Las acusaciones sobre los motivos de este espionaje son
graves, para husmear en temas energéticos y petroleros, militares y de
seguridad, e incluso algunos “con fines desestabilizadores de gobiernos
democráticos”.
Y como los contextos son diferentes, ahora no son cinco
agentes los que fisgonean en una sede, hoy se denominan X-Keyscore, Prism,
Boundless Informant, y quizá este mismo momento “miren” a través del monitor
por el cual leemos o compartimos este artículo.
Concluyendo, ese Gran Hermano, ojo omnipresente que todo lo
ve, sabe y juzga, habla en inglés. Y no tiene remordimientos.
Artículo publicado en EL UNIVERSO
viernes, agosto 02, 2013
Espacio publicitario
El tuit no sorprendería si es que su autora fuera otra
persona. Pero no, lo redactó Suany, estudiante de periodismo en la universidad
pública. Digo, el tuit sorprende porque es una estudiante muy crítica,
documentada, inteligente.
De lo que se trata, entonces, es de entender el sentido de
la disposición: diferenciar los contenidos entre lo que es publicidad comercial
e información pública. Incluso, la diferencia con las relaciones públicas y la
propaganda. Y esto está en el ámbito de la comunicación social, y tiene que ver
con la transparencia y responsabilidad con el público.
¿Han escuchado últimamente una transmisión deportiva,
especialmente de fútbol? Se la puede interpretar en cifras: un periodista de
radio –muy profesional, indiscutiblemente– contaba que su emisora acepta “solo
30 anunciantes para la transmisión en vivo de cada partido del campeonato
nacional”.
A cada anuncio se lo conoce como mención: una modalidad en
la que el propio periodista –estrategia de los marketineros para apropiarse de
la credibilidad del comunicador en beneficio de sus productos– da lectura de
las propiedades o presuntos beneficios de su cliente. Según la fuente, cada uno
de los 30 clientes tendrá diez menciones a lo largo de los 90 minutos del
partido; cada mención promedia 16 segundos.
En otras palabras, y con un breve cálculo matemático,
concluimos que en un partido de 90 minutos, sin descuentos, los 80 minutos
estarán dedicados a cumplir con las 10 menciones de 16 segundos de cada uno de
los 30 anunciantes que “como máximo” se permite por partido la radioemisora en
mención.
¿Cómo lo hacen? Camuflando publicidad con información: que
el jugador tal metió gol porque limpia su coche en la lavadora cual. Que el
arquero mengano tapa los disparos directos porque come en el restaurante de
sutano. Y así, una serie de transgresiones que terminan confundiendo
información con publicidad. Y engrosando los bolsillos de unos pocos.
Este problema no es exclusivo del ámbito deportivo. Ocurre
también en la información común, cuando, por ejemplo, un comunicado de prensa
(comunicado oficial con la intención de beneficiar a una institución o persona)
se lo publica sin verificación o contrastación. Este puede tratarse incluso de
un problema inconsciente, pero cuando es consciente, cuando intencionalmente se
borran las distancias o se diluye aquel marco que encierran las publicidades
comerciales en los diarios, entonces sacrificamos nuestra credibilidad.
Recuerdo a aquel exalcalde que se disgustaba por la negativa
a su intento de contratar un publirreportaje, pero con la condición de que no
salga como publirreportaje sino como información del periódico: que sea el
medio de comunicación quien cuente las “importantes obras” de su gestión,
aunque para que lo haga deba pagar a cuenta de que es su derecho contratar
espacios en los impresos.
Por eso es necesario diferenciar los espacios publicitarios
de los informativos: porque la información es un derecho público, y la
publicidad tiene finalidad de lucro. Porque el derecho al acceso a la
información, y la responsabilidad con la que los medios la ofrezcan, no puede
aprovecharse con fines de lucro.
Porque, estimada Suany, aunque nos moleste el ruido, ya era
hora de ponerle el cascabel al gato.
Artículo publicado en EL UNIVERSO
Artículo publicado en EL UNIVERSO
martes, julio 02, 2013
domingo, mayo 12, 2013
Un homenaje a la madre ausente
Ramiro
Rivera viajó diez horas, con un estricto traje negro, entre Quito y Cuenca. Debe
visitar la tumba de su madre María Tenecora. Fue su homenaje, la noche del
sábado 11 de mayo, para ese ser que perdió el 20 de enero de 2012. Una noche en
la que el Cementerio Patrimonial de Cuenca se llena de vida para recordar a quienes nos salvan de la muerte.
Ramiro, y una dos mil personas, cumplieron con esta cita que
la siente una obligación anual: “Ellas nunca se van, vivo en Quito pero mientras
pueda vendré a verla en su día”, dice mientras se dispone a escuchar la misa
campal del sacerdote Francisco Calle.
La mañana del domingo, la fiesta está acompañada por el sol.
Y por los mismos sentimientos: vida- muerte, alegría-pena, esperanza-nostalgia;
arrepentimiento por el tiempo no aprovechado.
Soledad, en los dos lados de la vida y la muerte.
La experiencia de la ausencia física logra, de esta manera,
superar el perfil comercial de una fecha que muchos se proponen como diaria,
pero que en pocos, muy pocos, poquísimos casos lo consiguen.
domingo, marzo 31, 2013
viernes, enero 18, 2013
Periodistas de $ 800
Aquel primer sueldo de 16 mil sucres (unos 64 centavos de dólar actuales, el 50% del básico nominal de la época) no servía de mucho en realidad. Laboraba en una radio local, en el noticiario. Y estudiaba periodismo. Así que, conforme.
La práctica habitual de compensar los bajos salarios, sin ningún vínculo laboral ni afiliación a la seguridad social o beneficios de ley, tomaba la forma de derecho adquirido para acceso a cuñas comerciales. Hasta tres. Entonces había que conseguir noticias y publicidad. Peligrosa combinación.
Por ello es que aunque el sueldo de 16 mil sucres mensuales significaba poco, revestía un enorme riesgo para la integridad ética del periodista obligado a dar con esas compensaciones salariales, en permanente exposición a conflictos de interés. Como el de Carlitos, por ejemplo: periodista de radio y relacionista público de una entidad pública; con su segundo oficio trataba de ocultar la verdad que su primer oficio le exigía hallar. Pero igual, buscaba redondear el sueldo, así que, conforme. O como el de Rubén, que al mismo tiempo de presentar sus noticias, lee –las famosas menciones– las publicidades como si de un partido de fútbol se tratase. Son sus publicidades, sus compensaciones, avaladas por el dueño del medio.
Que si en el continente es una práctica habitual, entonces conforme. Pero la credibilidad se pone en riesgo inminente, básicamente porque se compromete la independencia.
El periodista debe tener un ingreso salarial digno que le aleje de este tipo de conflictos. La tarea de informar implica una enorme responsabilidad sobre la cual, cualquier tipo de argumentación está por demás: La materia prima del periodista son los hechos, reputaciones, vidas.
Requiere de una formación sólida, permanente, dialéctica, responsable, ética. Y con cero conflictos de interés.
Para ponerlo en palabras del maestro de ética periodística, Javier Darío Restrepo: “…el periodista que se respeta y que cuida su buen nombre profesional nunca permite que en su trabajo se mezclen su nombre y la actividad de recolección de pauta publicitaria. En cualquier empresa periodística seria es una regla de oro que la consecución de pauta es un trabajo distinto y separado de la actividad periodística. No se le puede creer a un periodista que le debe agradecimiento a la persona o a la empresa que le paga el aviso y sobre la que debe informar.”
Regular los salarios debe atender esa necesidad, y que hoy tengamos periodistas titulados de $ 800 es una buena noticia. Podría ser mejor, porque asegurar un salario mínimo, que cubra necesidades elementales, garantiza la independencia profesional de los comunicadores. Y aunque suene conformista, la pauperización laboral del periodista es una realidad que duele, y es la madre, además, de la pobreza de su ejercicio, de la falta de formación, actualización.
La actividad debe mejorar en su conjunto, por toda la responsabilidad que demanda; no solo cuando se logra escalar y ubicarse en una empresa de las denominadas “grandes”. Porque en esta actividad profesional se producen productos de altísima injerencia contra terceros. Y esa es la principal razón para ya no estar nunca más conformes.
El periodista de 800 dólares ya es algo; pero debe, además, aspirar a más. A mucho más, en la misma medida en que demuestre que su trabajo es de excelencia.
Fotografía tomada de lavueltadelos25.com
La práctica habitual de compensar los bajos salarios, sin ningún vínculo laboral ni afiliación a la seguridad social o beneficios de ley, tomaba la forma de derecho adquirido para acceso a cuñas comerciales. Hasta tres. Entonces había que conseguir noticias y publicidad. Peligrosa combinación.
Por ello es que aunque el sueldo de 16 mil sucres mensuales significaba poco, revestía un enorme riesgo para la integridad ética del periodista obligado a dar con esas compensaciones salariales, en permanente exposición a conflictos de interés. Como el de Carlitos, por ejemplo: periodista de radio y relacionista público de una entidad pública; con su segundo oficio trataba de ocultar la verdad que su primer oficio le exigía hallar. Pero igual, buscaba redondear el sueldo, así que, conforme. O como el de Rubén, que al mismo tiempo de presentar sus noticias, lee –las famosas menciones– las publicidades como si de un partido de fútbol se tratase. Son sus publicidades, sus compensaciones, avaladas por el dueño del medio.
Que si en el continente es una práctica habitual, entonces conforme. Pero la credibilidad se pone en riesgo inminente, básicamente porque se compromete la independencia.
El periodista debe tener un ingreso salarial digno que le aleje de este tipo de conflictos. La tarea de informar implica una enorme responsabilidad sobre la cual, cualquier tipo de argumentación está por demás: La materia prima del periodista son los hechos, reputaciones, vidas.
Requiere de una formación sólida, permanente, dialéctica, responsable, ética. Y con cero conflictos de interés.
Para ponerlo en palabras del maestro de ética periodística, Javier Darío Restrepo: “…el periodista que se respeta y que cuida su buen nombre profesional nunca permite que en su trabajo se mezclen su nombre y la actividad de recolección de pauta publicitaria. En cualquier empresa periodística seria es una regla de oro que la consecución de pauta es un trabajo distinto y separado de la actividad periodística. No se le puede creer a un periodista que le debe agradecimiento a la persona o a la empresa que le paga el aviso y sobre la que debe informar.”
Regular los salarios debe atender esa necesidad, y que hoy tengamos periodistas titulados de $ 800 es una buena noticia. Podría ser mejor, porque asegurar un salario mínimo, que cubra necesidades elementales, garantiza la independencia profesional de los comunicadores. Y aunque suene conformista, la pauperización laboral del periodista es una realidad que duele, y es la madre, además, de la pobreza de su ejercicio, de la falta de formación, actualización.
La actividad debe mejorar en su conjunto, por toda la responsabilidad que demanda; no solo cuando se logra escalar y ubicarse en una empresa de las denominadas “grandes”. Porque en esta actividad profesional se producen productos de altísima injerencia contra terceros. Y esa es la principal razón para ya no estar nunca más conformes.
El periodista de 800 dólares ya es algo; pero debe, además, aspirar a más. A mucho más, en la misma medida en que demuestre que su trabajo es de excelencia.
Fotografía tomada de lavueltadelos25.com
miércoles, enero 16, 2013
Y el pastor habló…
Absorto. Así quedó ese puñado de conocidos con los que coincidimos en el espectro electromagnético de una emisora local: en ese preciso momento hablaba el pastor candidato. Y lo que había salido de su boca era suficiente como para negarle cualquiera de esas dos categorías. Incluso de la de ser humano, que le llegó gratuita.
Que los homosexuales son una consecuencia de las relaciones sexuales anales de sus padres, dijo. Que esa es una manera con la cual se hace una especie de justicia divina, sugirió. Que si en Europa este tipo de relaciones están permitidas, pues que se vayan todos para allá, recomendó. Y algo no menos indignante que lo anterior: que sus recursos económicos –los familiares, que parecen abultados- provienen de la creación de siete iglesias. Y que fue el mismísimo Dios quien le pidió que sea candidato. Y salve a los ecuatorianos.
El pastor que, “a gracias de Dios” y para la buena ventura del pueblo sabe perfectamente que no tiene ninguna opción electoral, como parte de su estrategia va por allí diciendo estas sandeces que ofenden a los ecuatorianos. Por aquello de que los pueblos tienen los candidatos que se merecen.
El pastor candidato no sabía ni le dijeron sus asesores que Cuenca es el peor escenario para un discurso tan pobre e irracional: fue en esta ciudad donde inició un movimiento de concienciación que terminó con la despenalización de la homosexualidad, en el año 1997. Que no es un tema que se agotó cuando se eliminó del Código de Procedimiento Penal aquella disposición que condenaba la homosexualidad como un delito, porque ayer mismo ya se discutió la posibilidad de crear una “Ordenanza para la inclusión y reconocimiento del respeto a las diversidades sexuales en Cuenca”.
Este pastor rehabilitado que actúa sin temor –porque estoy convencido de que al menos sospecha de la inexistencia de divinidades celestiales y por eso las ofende- se pone en evidencia al pretender que la gente “trague” sus “verdades”. Y en su cinismo admite que sus recursos provienen de la creación de siete iglesias. ¡¡Iglesias destinadas a ser las financistas del estilo de vida del pastor candidato y su familia!! A confesión de parte, relevo de prueba. Es la peor de la distorsiones de esos espacios que buscan atender las necesidades del alma.
Es la confirmación absoluta del para qué sirven esas iglesias, esos templos, esas advocaciones: para financiar el estilo de vida de unos cuantos “iluminados”, presos de fobias, como la xenofobia o la homofobia. A propósito de esta última fobia, al parecer quien la padece tiene un miedo no consciente e irracional a descubrirse homosexual.
Mi intención no es afectar los votos del pastor candidato. Igual, no tiene oportunidades. Pero sí alzar mi voz de protesta por la ofensa proferida a quienes escuchamos las propuestas del pastor candidato en un medio de comunicación público. Y lo menos que podemos hacer es indignarnos, y reclamar en demanda de una clase política decente. Lo hago, también, a nombre de esos cientos de mensajes que rodaron en redes sociales luego de los comentarios homofóbicos del candidato.
Que además se cree un enviado de Dios. Así, el pastor habló…
Fptpgrafía tomada de elperiodicodelecuador.com
Que los homosexuales son una consecuencia de las relaciones sexuales anales de sus padres, dijo. Que esa es una manera con la cual se hace una especie de justicia divina, sugirió. Que si en Europa este tipo de relaciones están permitidas, pues que se vayan todos para allá, recomendó. Y algo no menos indignante que lo anterior: que sus recursos económicos –los familiares, que parecen abultados- provienen de la creación de siete iglesias. Y que fue el mismísimo Dios quien le pidió que sea candidato. Y salve a los ecuatorianos.
El pastor que, “a gracias de Dios” y para la buena ventura del pueblo sabe perfectamente que no tiene ninguna opción electoral, como parte de su estrategia va por allí diciendo estas sandeces que ofenden a los ecuatorianos. Por aquello de que los pueblos tienen los candidatos que se merecen.
El pastor candidato no sabía ni le dijeron sus asesores que Cuenca es el peor escenario para un discurso tan pobre e irracional: fue en esta ciudad donde inició un movimiento de concienciación que terminó con la despenalización de la homosexualidad, en el año 1997. Que no es un tema que se agotó cuando se eliminó del Código de Procedimiento Penal aquella disposición que condenaba la homosexualidad como un delito, porque ayer mismo ya se discutió la posibilidad de crear una “Ordenanza para la inclusión y reconocimiento del respeto a las diversidades sexuales en Cuenca”.
Este pastor rehabilitado que actúa sin temor –porque estoy convencido de que al menos sospecha de la inexistencia de divinidades celestiales y por eso las ofende- se pone en evidencia al pretender que la gente “trague” sus “verdades”. Y en su cinismo admite que sus recursos provienen de la creación de siete iglesias. ¡¡Iglesias destinadas a ser las financistas del estilo de vida del pastor candidato y su familia!! A confesión de parte, relevo de prueba. Es la peor de la distorsiones de esos espacios que buscan atender las necesidades del alma.
Es la confirmación absoluta del para qué sirven esas iglesias, esos templos, esas advocaciones: para financiar el estilo de vida de unos cuantos “iluminados”, presos de fobias, como la xenofobia o la homofobia. A propósito de esta última fobia, al parecer quien la padece tiene un miedo no consciente e irracional a descubrirse homosexual.
Mi intención no es afectar los votos del pastor candidato. Igual, no tiene oportunidades. Pero sí alzar mi voz de protesta por la ofensa proferida a quienes escuchamos las propuestas del pastor candidato en un medio de comunicación público. Y lo menos que podemos hacer es indignarnos, y reclamar en demanda de una clase política decente. Lo hago, también, a nombre de esos cientos de mensajes que rodaron en redes sociales luego de los comentarios homofóbicos del candidato.
Que además se cree un enviado de Dios. Así, el pastor habló…
Fptpgrafía tomada de elperiodicodelecuador.com
martes, diciembre 11, 2012
Fiesta Feisbuc
El sentido común es el menos común de los sentidos.
Fue mi recomendación a un grupo de estudiantes de periodismo que planteaba, como ejercicio académico, retomar las “denuncias” que la prensa local había recogido horas antes de boca de un oficial de la Policía: el riesgo que pone a los jóvenes cuencanos, las fiestas organizadas a través de la red social de Feisbuc.
Sus declaraciones las escuché por radio. Por eso no pude ver –sino solo imaginar– la dramática escena del oficial rasgándose la camisa de la indignación. La fiesta en la que realizaron el operativo fue convocada por Feisbuc; razón suficiente para sospechar que se trataba de un asunto medio demoniaco, “irregular”, como dijo la diligente prensa que recogía la noticia.
Una juerga convocada por la red social. Así que en respuesta plantaron, comandados por el intendente de Policía, un operativo que irrumpió en esa fiesta y “rescató” a los menores de edad. O sea, los detuvieron, entregaron a sus padres y organizaron la rueda de prensa para alertar a la ciudadanía de los maleficios y pecados que pueden provocar las fiestas convocadas por Feisbuc.
Como seguramente pensaron que se metieron a la opinión pública en el bolsillo del uniforme, repitieron el operativo en otra celebración privada –organizada por los estudiantes de un respetable colegio de la ciudad– y volvieron a “rescatar” a los menores de edad que habían esperado que aquella sea una noche memorable. Ahora había pruebas demoniacas: se estaba vendiendo licor.
Y había que dudar de la formación recibida por los chicos en sus casas. Los cargos, entonces, fueron esos: menores de edad en una fiesta. Venta de licor. La duda que me agobia es si es que los policías y un intendente se están tomando en serio su “papel moralizador” y ejemplificador en materia de matinés, y la mejor herramienta propuesta es irrumpir en ellas, cortar la música y “rescatar” a los “menores de edad”. Convocar a ruedas de prensa.
O quizá la lectura debe ser otra: no actuar bajo presupuestos de los efectos demoniacos que dejan como consecuencia el convocar a una fiesta por la red social, donde además se vende alcohol. Tal vez se deba trabajar en el tema de los principios pero en otros escenarios, con otras perspectivas, menos mediatizadas, satanizadas y prejuiciadas. Satanizadas y prejuiciadas, además, por los operadores semánticos que toman estos hechos y los vuelven “noticias sensacionales”, e impostan la voz para que el hecho –que diosito nos guarde– parezca más serio.
Hace poco, un brote de curuchupismo periodístico eclosionó cuando en los hospitales públicos se retiraron de los pasillos y hasta de los quirófanos, imágenes religiosas. Y la decisión, más que como un tema sanitario por toda la parafernalia que acompaña a esas imágenes, fue vista como el retorno de los “comeguaguas”. (Me es inevitable, además, imaginarme a un médico encomendándose a la divinidad antes de una operación. El paciente debería escapar en el acto).
La responsabilidad y la tolerancia al momento de informar hechos como los expuestos, son tan necesarios como grave puede ser el obviar la recomendación inicial: El sentido común es el menos común de los sentidos.
En periodismo, es muy dañino.
Artículo publicado en EL UNIVERSO
Fue mi recomendación a un grupo de estudiantes de periodismo que planteaba, como ejercicio académico, retomar las “denuncias” que la prensa local había recogido horas antes de boca de un oficial de la Policía: el riesgo que pone a los jóvenes cuencanos, las fiestas organizadas a través de la red social de Feisbuc.
Sus declaraciones las escuché por radio. Por eso no pude ver –sino solo imaginar– la dramática escena del oficial rasgándose la camisa de la indignación. La fiesta en la que realizaron el operativo fue convocada por Feisbuc; razón suficiente para sospechar que se trataba de un asunto medio demoniaco, “irregular”, como dijo la diligente prensa que recogía la noticia.
Una juerga convocada por la red social. Así que en respuesta plantaron, comandados por el intendente de Policía, un operativo que irrumpió en esa fiesta y “rescató” a los menores de edad. O sea, los detuvieron, entregaron a sus padres y organizaron la rueda de prensa para alertar a la ciudadanía de los maleficios y pecados que pueden provocar las fiestas convocadas por Feisbuc.
Como seguramente pensaron que se metieron a la opinión pública en el bolsillo del uniforme, repitieron el operativo en otra celebración privada –organizada por los estudiantes de un respetable colegio de la ciudad– y volvieron a “rescatar” a los menores de edad que habían esperado que aquella sea una noche memorable. Ahora había pruebas demoniacas: se estaba vendiendo licor.
Y había que dudar de la formación recibida por los chicos en sus casas. Los cargos, entonces, fueron esos: menores de edad en una fiesta. Venta de licor. La duda que me agobia es si es que los policías y un intendente se están tomando en serio su “papel moralizador” y ejemplificador en materia de matinés, y la mejor herramienta propuesta es irrumpir en ellas, cortar la música y “rescatar” a los “menores de edad”. Convocar a ruedas de prensa.
O quizá la lectura debe ser otra: no actuar bajo presupuestos de los efectos demoniacos que dejan como consecuencia el convocar a una fiesta por la red social, donde además se vende alcohol. Tal vez se deba trabajar en el tema de los principios pero en otros escenarios, con otras perspectivas, menos mediatizadas, satanizadas y prejuiciadas. Satanizadas y prejuiciadas, además, por los operadores semánticos que toman estos hechos y los vuelven “noticias sensacionales”, e impostan la voz para que el hecho –que diosito nos guarde– parezca más serio.
Hace poco, un brote de curuchupismo periodístico eclosionó cuando en los hospitales públicos se retiraron de los pasillos y hasta de los quirófanos, imágenes religiosas. Y la decisión, más que como un tema sanitario por toda la parafernalia que acompaña a esas imágenes, fue vista como el retorno de los “comeguaguas”. (Me es inevitable, además, imaginarme a un médico encomendándose a la divinidad antes de una operación. El paciente debería escapar en el acto).
La responsabilidad y la tolerancia al momento de informar hechos como los expuestos, son tan necesarios como grave puede ser el obviar la recomendación inicial: El sentido común es el menos común de los sentidos.
En periodismo, es muy dañino.
Artículo publicado en EL UNIVERSO
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