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martes, noviembre 24, 2015

El Tiempo de El Telégrafo

  Seguramente no fue el mejor momento para que trascendiera la noticia de una compra que se la venía cocinando desde hace más de un año. Y sí, sí es un tema que genera conflictos con la legitimidad en el hecho de acumular medios como si se tratase de un monopolio mediático privado; como si el espíritu de la ley no fue siempre combatir eso.

Esta semana diario El Mercurio, competencia directa de ElTiempo, publicó con un gran despliegue la “noticia” de la venta del matutino a El Telégrafo revelando, desaprensivamente, incluso hasta los integrantes y montos de las participaciones accionarias familiares. Y pese a los argumentos –algunos realmente hilarantes– esgrimidos en redes y blogs sobre las razones de la transacción, Cuenca pierde el que fue un enorme espacio para el buen periodismo y quizá su mejor escuela para verdaderos cultores del oficio.

En la historia de la ciudad –fue fundado el 12 de abril de 1955– El Tiempo ha jugado un papel preponderante: semanario, interdiario, diario; vespertino, matutino… Siempre innovó. Fue el primer medio del país en imprimir en frío, con el sistema offset. El primero full color en la región. Y en su mejor época se ha alzado con varios premios: varios Jorge Mantilla Ortega, uno internacional sobre becas de investigación periodística; otros más por calidad de impresión y diseño…

Contrario a lo que se presenta como su sino, siempre estuvo alejado del poder y ninguno de sus directivos estuvo vinculado a partido alguno o a cargo público de elección popular o designación directa. La familia propietaria se retira con la frente en alto de la difícil tarea de sostener un medio impreso en épocas del inmediatismo, la digitalización, el like y los 140 caracteres.

Mi relación con este medio se inició hace más de 40 años. Mi padre fue uno de sus fotógrafos y juntos escribieron verdaderos hitos del periodismo: el hallazgo de los aviones accidentados, tan frecuentes en la década de los años setenta; la denuncia social en las calles de la ciudad en los ochenta; las huellas del progreso en los noventa. Tras mi paso por la facultad, El Tiempo fue la especialización, posgrado y doctorado.

Allí se cumplía aquella premisa de que “el periodismo, como la prostitución, se aprende en la calle”. Mi última cobertura en este medio, como freelance, fue el terremoto de Chile de febrero de 2010. Fue de aquellas escuelas que te empujan: gracias a esa formación muchos traspasamos la provincia, fuimos a medios importantes; de hecho, no hay periodista que no haya salido de Cuenca sin antes pasar por El Tiempo.

Ahora El Tiempo es de El Telégrafo. Y como el decano, que hace intentos por mantener una agenda propia, su dependencia del poder será innegable, porque los financia. Y el oficio habrá perdido espacios creíbles.

La apuesta por un periodismo público –la venta es una consecuencia de que las empresas periodísticas con un modelo privado ya no son negocios lucrativos ni otorgan, incuestionablemente, poder– es tan real como las nuevas condiciones de la comunicación digital y la viralización en redes sociales, donde nadie paga y todos exigen, cuestionan, reclaman, manipulan, aportan, participan, interactúan.


Es decir, tener verdaderos espacios de debate público dependerá de que nosotros, los de a pie, participemos en el modelo público. Y ojalá así tengamos la prensa que necesitamos.






 ARTÍCULO PUBLICADO EN EL UNIVERSO

lunes, mayo 19, 2014

Reportes de sintonía en Hablemos de periodismo

Desde el viernes 9 de mayo Hablemos de Periodismo se emite en Radio Univeritaria Cuenca La transmisión es entre las 23:00 y las 24:00. El reprisse, los domingos a las 21:00. Estos son los reportes de sintonía.

sábado, agosto 03, 2013

Se me cae Watergate

Entonces ayer, como ahora, Watergate se presentaba como el ícono del periodismo de investigación, de la ética y la moral norteamericanas: el intento de instalar un sistema de escucha telefónica –léase espionaje– involucrando a republicanos en contra de demócratas, en medio de una campaña presidencial en la que Richard Nixon buscaba su reelección, fue descifrado luego como un escándalo al más alto nivel del gobierno de los Estados Unidos. Y nosotros, jóvenes estudiantes de periodismo, queríamos ser algún día como Carl Bernstein o Bob Woodward. Y “bajarnos” un presidente corrupto porque así creíamos que era el sistema.

El 17 de junio de 1972, hace 31 años y 24 días, la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata fue allanada por cinco hombres descubiertos por un conserje inoportuno –para ellos–. Se inició así una investigación periodística que terminaría, dos años más tarde, con la dimisión del trigésimo séptimo presidente de los Estados Unidos, el 8 de agosto de 1974. El caso tomó el nombre del complejo de oficinas donde estaba la sede demócrata: Watergate.

Nixon había instalado, además, un sistema de escucha en la oficina oval de la Casa Blanca. Y el proceso terminó tras revelar los entrelíneas de este escándalo que fijaba en el imaginario mundial una construcción favorable en torno a los principios y valores sobre lo que se consideraba como lo socialmente correcto. Al estilo norteamericano.

Entonces hoy, como ayer, tras conocer el programa de espionaje que los Estados Unidos han desarrollado en el planeta, las lecciones del caso Watergate –más en lo moral que lo periodístico– se desmoronan. Y lo “socialmente aceptado” se ha reducido a la sentencia que mi amigo Patricio lanzó en medio de una plática matizada con un café mañanero: “Watergate es nada frente a lo que ha evidenciado Edward Joseph Snowden”.

En palabras del propio Snowden, y lo replicado en medios internacionales: “El gobierno de los Estados Unidos de América ha montado el mayor sistema de vigilancia del mundo. Este sistema global afecta a toda vida humana vinculada a la tecnología; grabando, analizando y sometiendo a un juicio secreto a cada miembro del público internacional. Supone una grave violación de nuestros derechos humanos universales cuando un sistema político perpetúa el espionaje automático, generalizado y sin garantías contra personas inocentes”.

Patricio tiene razón, lo otro es nada frente a las dimensiones globales que alcanza esta red de espionaje ilegal e ilegítima, y que no se absuelve a sí misma por el hecho de que otros también lo hagan, o admitiendo que “Estados Unidos sí recoge información en el extranjero del mismo tipo recogido por todas las naciones”.

Las acusaciones sobre los motivos de este espionaje son graves, para husmear en temas energéticos y petroleros, militares y de seguridad, e incluso algunos “con fines desestabilizadores de gobiernos democráticos”.

Y como los contextos son diferentes, ahora no son cinco agentes los que fisgonean en una sede, hoy se denominan X-Keyscore, Prism, Boundless Informant, y quizá este mismo momento “miren” a través del monitor por el cual leemos o compartimos este artículo.

Concluyendo, ese Gran Hermano, ojo omnipresente que todo lo ve, sabe y juzga, habla en inglés. Y no tiene remordimientos.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

viernes, agosto 02, 2013

Espacio publicitario

“Bueno, la Ley de Comunicación empieza a molestar con su: A continuación, espacio publicitario”.

El tuit no sorprendería si es que su autora fuera otra persona. Pero no, lo redactó Suany, estudiante de periodismo en la universidad pública. Digo, el tuit sorprende porque es una estudiante muy crítica, documentada, inteligente.

De lo que se trata, entonces, es de entender el sentido de la disposición: diferenciar los contenidos entre lo que es publicidad comercial e información pública. Incluso, la diferencia con las relaciones públicas y la propaganda. Y esto está en el ámbito de la comunicación social, y tiene que ver con la transparencia y responsabilidad con el público.

¿Han escuchado últimamente una transmisión deportiva, especialmente de fútbol? Se la puede interpretar en cifras: un periodista de radio –muy profesional, indiscutiblemente– contaba que su emisora acepta “solo 30 anunciantes para la transmisión en vivo de cada partido del campeonato nacional”.

A cada anuncio se lo conoce como mención: una modalidad en la que el propio periodista –estrategia de los marketineros para apropiarse de la credibilidad del comunicador en beneficio de sus productos– da lectura de las propiedades o presuntos beneficios de su cliente. Según la fuente, cada uno de los 30 clientes tendrá diez menciones a lo largo de los 90 minutos del partido; cada mención promedia 16 segundos.

En otras palabras, y con un breve cálculo matemático, concluimos que en un partido de 90 minutos, sin descuentos, los 80 minutos estarán dedicados a cumplir con las 10 menciones de 16 segundos de cada uno de los 30 anunciantes que “como máximo” se permite por partido la radioemisora en mención.

¿Cómo lo hacen? Camuflando publicidad con información: que el jugador tal metió gol porque limpia su coche en la lavadora cual. Que el arquero mengano tapa los disparos directos porque come en el restaurante de sutano. Y así, una serie de transgresiones que terminan confundiendo información con publicidad. Y engrosando los bolsillos de unos pocos.

Este problema no es exclusivo del ámbito deportivo. Ocurre también en la información común, cuando, por ejemplo, un comunicado de prensa (comunicado oficial con la intención de beneficiar a una institución o persona) se lo publica sin verificación o contrastación. Este puede tratarse incluso de un problema inconsciente, pero cuando es consciente, cuando intencionalmente se borran las distancias o se diluye aquel marco que encierran las publicidades comerciales en los diarios, entonces sacrificamos nuestra credibilidad.

Recuerdo a aquel exalcalde que se disgustaba por la negativa a su intento de contratar un publirreportaje, pero con la condición de que no salga como publirreportaje sino como información del periódico: que sea el medio de comunicación quien cuente las “importantes obras” de su gestión, aunque para que lo haga deba pagar a cuenta de que es su derecho contratar espacios en los impresos.

Por eso es necesario diferenciar los espacios publicitarios de los informativos: porque la información es un derecho público, y la publicidad tiene finalidad de lucro. Porque el derecho al acceso a la información, y la responsabilidad con la que los medios la ofrezcan, no puede aprovecharse con fines de lucro.


Porque, estimada Suany, aunque nos moleste el ruido, ya era hora de ponerle el cascabel al gato.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

miércoles, enero 16, 2013

Y el pastor habló…

Absorto. Así quedó ese puñado de conocidos con los que coincidimos en el espectro electromagnético de una emisora local: en ese preciso momento hablaba el pastor candidato. Y lo que había salido de su boca era suficiente como para negarle cualquiera de esas dos categorías. Incluso de la de ser humano, que le llegó gratuita.

Que los homosexuales son una consecuencia de las relaciones sexuales anales de sus padres, dijo. Que esa es una manera con la cual se hace una especie de justicia divina, sugirió. Que si en Europa este tipo de relaciones están permitidas, pues que se vayan todos para allá, recomendó. Y algo no menos indignante que lo anterior: que sus recursos económicos –los familiares, que parecen abultados- provienen de la creación de siete iglesias. Y que fue el mismísimo Dios quien le pidió que sea candidato. Y salve a los ecuatorianos.

El pastor que, “a gracias de Dios” y para la buena ventura del pueblo sabe perfectamente que no tiene ninguna opción electoral, como parte de su estrategia va por allí diciendo estas sandeces que ofenden a los ecuatorianos. Por aquello de que los pueblos tienen los candidatos que se merecen.

El pastor candidato no sabía ni le dijeron sus asesores que Cuenca es el peor escenario para un discurso tan pobre e irracional: fue en esta ciudad donde inició un movimiento de concienciación que terminó con la despenalización de la homosexualidad, en el año 1997. Que no es un tema que se agotó cuando se eliminó del Código de Procedimiento Penal aquella disposición que condenaba la homosexualidad como un delito, porque ayer mismo ya se discutió la posibilidad de crear una “Ordenanza para la inclusión y reconocimiento del respeto a las diversidades sexuales en Cuenca”.

 Este pastor rehabilitado que actúa sin temor –porque estoy convencido de que al menos sospecha de la inexistencia de divinidades celestiales y por eso las ofende- se pone en evidencia al pretender que la gente “trague” sus “verdades”. Y en su cinismo admite que sus recursos provienen de la creación de siete iglesias. ¡¡Iglesias destinadas a ser las financistas del estilo de vida del pastor candidato y su familia!! A confesión de parte, relevo de prueba. Es la peor de la distorsiones de esos espacios que buscan atender las necesidades del alma.

Es la confirmación absoluta del para qué sirven esas iglesias, esos templos, esas advocaciones: para financiar el estilo de vida de unos cuantos “iluminados”, presos de fobias, como la xenofobia o la homofobia. A propósito de esta última fobia, al parecer quien la padece tiene un miedo no consciente e irracional a descubrirse homosexual.

Mi intención no es afectar los votos del pastor candidato. Igual, no tiene oportunidades. Pero sí alzar mi voz de protesta por la ofensa proferida a quienes escuchamos las propuestas del pastor candidato en un medio de comunicación público. Y lo menos que podemos hacer es indignarnos, y reclamar en demanda de una clase política decente. Lo hago, también, a nombre de esos cientos de mensajes que rodaron en redes sociales luego de los comentarios homofóbicos del candidato.

Que además se cree un enviado de Dios. Así, el pastor habló…


Fptpgrafía tomada de elperiodicodelecuador.com

jueves, diciembre 06, 2012

El emprendimiento, las oportunidades, los conflictos de interés

Pues acabo de mediar un conflicto académico en la Universidad de Cuenca  que despertó luego de un ensayo propuesto por el docente de la cátedra de radio: Un ejercicio para pautar publicidad de naranjas en una radioemisora. Los encargados del pautaje: un puñado de estudiantes de periodismo.

Los estudiantes de esta mención–no todos, la verdad- se negaron a hacer el ejercicio al considerarlo como una fuente de conflictos de interés. “Los periodistas no debemos ocuparnos de asuntos de márquetin”, fue el argumento.

Varios autores lo sostienen: la línea que divide estas dos actividades, es irreconciliable. Un estudio de 127 páginas, en México, lo aborda:




Bien. La idea, ahora, es reflexionar sobre la conferencia: “Emprendimiento innovador en la era digital” que como maestrante en la Universidad de las Américas, sede Quito, recibimos al fin del módulo Introducción al periodismo  digital.

La charla estuvo a cargo del experto  Pablo Carrera Narváez (Un perfil de él AQUÍ), quien es Country Manager de Sicurello Educación Corporativa

Los detalles de la charla completa se los puede revisar en el post que sobre Creatividaden redes sociales colocó uno de los maestrantes.

Sin embargo, alguna relación debe plantearse entre lo expresado al inicio de esta entrada, y la intervención de Carrera Narváez.

"Los métodos tradicionales ya no son suficientes para innovar". Ok, pasa. La creatividad es fundamental entre los comunicadores sociales que quieren que su trabajo destaque.

Que “Todos los productos innovadores deben encontrar su nicho, así llegan a más gente”, como lo sostuvo  Pablo Carrera, es otra verdad indiscutible. Sin embargo, acá ya tengo una primera inquietud: estos conceptos deben ser privativos de agentes de relaciones públicas? Marquetineros?  No hay que ser mal pensados: los periodistas sí deben fijarse en un nicho. Indiscutiblemente, pero no con fines comerciales.

Por ello, aseveraciones como que "la información se debe manejar de manera que sea rentable y genere ganancia económica", me causaron preocupación.

A ver, definamos el campo: si hablamos de la información contingente, sí hay un conflicto de interés. La información contingente es un bien de acceso púbico, por lo tanto no se puede comercializar con ella.
El único sentido de la información contingente es el servicio público, y no generar ganancias.

Solo así se entendería que nos importen indicadores como que el “95% de decisiones de compra esta en el subconsciente, por ello no hay que preguntarle lo que quiere”.

Hasta aquí la relación entre lo expuesto en la carrera, y la charla. La conclusión: hay que definir bien los límites de estos dos campos irreconciliables e incompatibles en materia de comunicación social: el periodismo y el márketing.

Sin embargo no fue lo único que se dijo. Más sobre ello se lo puede encontrar en el siguiente Storify.



lunes, abril 04, 2011

El derecho a rehabilitarse


La hipótesis era arriesgada: para cuidar el prestigio del diario y el bienestar de víctimas y sus familias, lo mejor era encargar la fuente de crónica roja a una mujer.

Pensamos que, por la naturaleza solidaria y compasiva de madre que todas llevan dentro, sería mucho más resistente a la insensibilización en la que fácilmente cayeron sus colegas varones, aquellos que perdieron, a los pocos meses, su capacidad de asombro y de dolor ante la tragedia del otro. Una segunda solución era ponernos una venda en los ojos y repetir que la violencia, la inseguridad, la incertidumbre, son asuntos de percepción.

Ximena no rehuyó el reto. Tomó su libreta de notas, grabadora y salió al recorrido diario por la crónica roja cuencana; noticias con un patrón marcado por el fenómeno de la migración, que deja hogares ausentes, depresión, conductas agresivas, desintegración...

Y no nos equivocamos: defendía con vehemencia el derecho constitucional a la presunción de inocencia. Compartía estados depresivos colectivos cuando cubría suicidios; guiaba a familiares de las víctimas de accidentes en cómo conseguir medicinas baratas con recetas genéricas.

Se involucraba, pese a los constantes llamados a no hacerlo. Mientras escribía, más de una vez soltó sus lágrimas preguntándose en dónde había estado todo ese tiempo, rodeada del mundo ideal que crearon en su entorno doce años de educación religiosa en uno de los mejores colegios de la ciudad, donde fabricaron la burbuja que la aisló de la realidad.

La experiencia le cambió la vida: se casó con otro periodista, y mientras hoy ella trabaja en un diario privado de tiraje nacional, él hace de corresponsal de radio Pública. Y juntos es que decidieron redactar, en sus tiempos libres, un proyecto de comunicación alternativa para el Centro de Rehabilitación Social de Varones de Cuenca: la creación de un programa de radio producido y dirigido por un grupo de internos.

Insistieron hasta lograr la aprobación del proyecto en la Cárcel de Varones –nombre más apropiado, al menos mientras no se solucione la condición actual de hacinamiento– y obtener el apoyo del Ministerio de Justicia, un gremio de periodistas y de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad de Cuenca.

A la semana siguiente de que la Asociación de Cámaras de la Producción del Azuay realizó la marcha denominada Ya Basta, se sentaron con sus directivos para pedirles la donación de un equipo de computación con un software que permita la edición de audios. Entonces, apenas terminado el feriado de carnaval empezaron con su aporte personal y gratuito a la rehabilitación de las personas privadas de la libertad.

Así se configuró la iniciativa denominada Voces de Libertad. No es la primera ni la única: en la provincia de Imbabura una experiencia similar se desarrolla con internos del Centro de Rehabilitación Social de Varones de Ibarra: el programa radial ‘La Paradoja’.

Radio Católica Cuenca concedió un espacio semanal gratuito para dejar escuchar esas voces. Y la primera tarea de los condenados será recuperar la confianza de la sociedad.

Así, los periodistas Ximena y Johnny regalan parte de sus vidas para lograr que el mundo sea mejor. Porque el derecho a la rehabilitación aún puede encontrar voces de libertad.
Artículo publicado en EL UNIVERSO

jueves, noviembre 11, 2010

El pecado del periodista Guerrero


“Lo que pasa es que mi título dice: ‘comunicadora social’, y por eso puedo hacer periodismo y asesorar a cualquier personaje”.

Ese fue el argumento que la ex compañera de la Escuela de Periodismo daba como respuesta a la pregunta –en realidad una recriminación– ¿Si te crees periodista, cómo es que decides asesorar a un político?

La recriminación disfrazada de pregunta no logró su real objetivo: motivar una mínima reflexión sobre los antagonismos, las distancias, las diferencias, la incompatibilidad entre periodismo y relaciones públicas; entre periodismo y asesoría política. El escudo perfecto, la justificación, consistía en endosar los argumentos de este evidente conflicto de intereses, a los alcances del título universitario que ampulosamente rezaba: “comunicadora social”.

La ex compañera en mención activó la puerta giratoria irresponsablemente instalada en el umbral de los dos oficios: periodismo y relaciones públicas, y que constantemente es utilizada por los reporteros para pasar de un lado al otro de la práctica de una “comunicación social” interpretada, desde luego, con todos sus sesgos e intereses. La figura de la puerta giratoria corresponde, lo cito, al periodista colombiano José Hernández en su libro Periodismo: ¿oficio imposible?

Por ello resulta tolerable que aquel periodista que se codeó con el poder del asesorado, o que incluso terminó desplazando a su asesorado para asumir el cargo que lo vincularía directamente con el poder, regrese sin remordimientos a su anterior papel de periodista, de “comunicador social”, con la convicción de que su poca o mucha credibilidad permanecerá intacta hasta el final de los tiempos.

Y peor aún cuando muy poco se reflexiona en ciertas facultades de Comunicación Social sobre la incompatibilidad de estos dos oficios, y más bien las convierten en tareas compatibles y “forman” a los futuros profesionales con estas dos opciones desarrolladas en una misma malla curricular, con materias troncales, sin reparar en las diferencias abismales ocultas en las intencionalidades de cada una. La incompatibilidad radica, especialmente, en que una de las esencias del periodismo es mostrar la verdad, aquella verdad que las relaciones públicas –o las asesorías políticas– intentan ocultar.

Con estas premisas, entonces, me permito reparar en que el verdadero pecado del periodista Hólger Guerrero, quien ha declarado como testigo en el proceso que investiga la sublevación policial del 30 de septiembre anterior, es el hecho de pasear por aquella puerta giratoria y simultáneamente pretender ser periodista y asesor de un político del partido de gobierno. Esa es, en realidad, la versión deformada de un “comunicador social”.

Guerrero dice haber ejercido la comunicación social 26 años consecutivos. Pero no han sido suficientes como para tomar consciencia de que el mayor patrimonio de un periodista es su credibilidad. Y la puerta giratoria de las relaciones públicas y la asesoría política minan la credibilidad de quien todas las mañanas toma un micrófono y busca aproximarse a los hechos.

El pecado del periodista Guerrero debe servir como tema de debate al interior de las aulas universitarias y sus escuelas de periodismo, sobre la incompatibilidad de estos dos oficios.

Porque solo el fútbol o la política pueden aguantar los cambios de camiseta de la puerta giratoria. El periodismo, sencillamente, no.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

domingo, agosto 08, 2010

‘Ladrón atrapado, ladrón quemado’


La sentencia es lapidaria y está en plazas y parques: “Ladrón atrapado, ladrón quemado”.

El más reciente ejemplo de que la advertencia va en serio es la muerte, terrible y dolorosa, de Ángel Molina, un ciudadano de 50 años que el lunes 26 de julio fue secuestrado, llevado a la fuerza a la comunidad Unión Alta, en la parroquia rural de Baños, golpeado y quemado.

La noticia no causó mayor reacción entre los devotos ciudadanos de la Atenas del Ecuador. Fue un caso más que arrancó varios “bien hecho” entre quienes siguieron los detalles en medios locales.

Doce años atrás un crimen similar ocurrió en el cantón Chordeleg: a un sospechoso de ser delincuente –era de “raza negra”, como suelen particularizar ciertos policías y periodistas– le prendieron fuego en la plaza central de la comunidad, próxima al centro cantonal.

El entonces arzobispo de Cuenca, Alberto Luna Tobar, prohibió la celebración de eucaristías en todas las iglesias del sector hasta que aparezcan los culpables. Solo así se llegó a conocer, vía confesionario, hasta quién había prendido el fósforo criminal.

Pero en este caso casi nadie reclamó. Ni la piadosa Iglesia con toda su influencia en las comunidades rurales.

Los detalles del crimen espeluznan: aquella madrugada una moradora de Unión Alta alertó a sus vecinos de robos de cilindros de gas; enardecidos, salieron en busca de los culpables y en su sed de venganza llegaron hasta el centro de Cuenca, a unos doce kilómetros de donde presuntamente se cometió el delito, interceptaron una camioneta y la llevaron, contra la voluntad de su único ocupante, a la comunidad.

Allí golpearon al “sospechoso”. Fueron cerca de dos horas de torturas. Luego lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego. Terminaba así la vida de un hombre sumido en la infelicidad total: en 1993 Ángel Molina perdió a varios de sus familiares en el desastre de La Josefina; su madre murió arrollada por un vehículo; su esposa se ahogó en un río. Y él murió en el hospital con decenas de golpes y el ochenta por ciento de su cuerpo quemado.

Su culpa –esta conclusión es mía– fue conducir, de madrugada, una camioneta cuyas placas eran de la provincia de El Oro. Hurgando detalles de este hecho, di con un mensaje en la edición digital del diario El Tiempo: “Él es el señor quien me enseñó a trabajar y ahora soy quien soy. Él nunca fue un ladrón ni mucho menos un delincuente, lo confundieron, solo fue chofer de una camioneta que trabajaba haciendo carreras… ¡Descansa en paz tío mío!”.

¿A quién debemos responsabilizar de este crimen atroz cometido en nombre de una recurrente falta de acción de la justicia?

¿Acaso los “bien hecho” que se escucharon en torno al caso tienen justificación en la sensación de inseguridad que atenaza a nerviosos ciudadanos que purgan temores y resentimientos en piras humanas?

¿Debemos permitir que una leve sospecha nos convierta en justicieros ad honórem de las causas que, creemos, nadie se hará cargo?

No proclamo la inocencia inmaculada o la leve culpabilidad de Molina. De eso se encargará –debería encargarse– la Fiscalía. Pero sí exijo respuestas para dudas que hechos como este deja a quienes creemos que la justicia siempre se merece una oportunidad.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

jueves, diciembre 10, 2009

Los enemigos de la prensa


Aprovechando una soleada mañana a inicios de esta semana, recorro las calles del centro histórico, donde aun se escuchan los ecos de la celebración por los diez años de la declaratoria de Cuenca como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Allí coincido con periodistas locales con quienes intento intercambiar algunas opiniones. “A usted no lo saludo, ha sido enemigo de la prensa”, me dice la corresponsal de un diario nacional ante mi intención de saludarla. Desconcertado, solo atino a sonreír y retirarme.

Ya dentro de mi auto sintonizo una radioemisora. El locutor anuncia que “en apego al derecho de réplica vigente en la actual Constitución”, leerá un comunicado en el que un rector de colegio y un grupo de padres de familia dan su versión sobre delicadas acusaciones difundidas, en la misma emisora, una semana antes.

Entonces recuerdo el caso: hace ocho días la presentadora de noticias leyó un comunicado en el que se acusaba al rector de cobros indebidos, pese que rige una prohibición de pedir aportes a los padres de familia. La extensa nota ponía en duda el destino del dinero cobrado.

Solamente una semana después, y un poco por coincidencia, escuché la versión del acusado. En esta segunda carta pública, firmada por el rector y los directivos de los padres de familia, se exponían sus argumentos: la decisión de entregar el dinero la tomaron los propios padres de familia; hay un informe sobre el destino de los fondos que suplieron el pago de profesores especiales, etc.

No me corresponde juzgar la decisión de solicitar la colaboración de los padres de familia. Lo que sí juzgo es la ligereza con la que se trató la denuncia al presentarla solamente desde una de las partes. Y luego pretender lavar su error con el argumento de que “en apego al derecho de réplica vigente en la actual Constitución”, una semana después, se lea la aclaración. Todo estudiante de primer año de periodismo sabe que en una denuncia hay dos partes: acusador y acusado, y que ambas deben tener cabida en un mismo espacio para que los mismos lectores, radioescuchas o televidentes lean, escuchen o miren la tesis y la antítesis, y sean ellos los que saquen su síntesis. En un mismo espacio, no con una semana de diferencia. Basta que una sola persona no se haya enterado de la segunda parte del caso, para que en su imaginario quede, para siempre, la idea de que en ese colegio alguien roba algo a los padres de familia.

Y este es solamente un ejemplo.

Entiendo que para la corresponsal en mención, me volví un enemigo de la prensa por haber expuesto mi posición favorable a la regulación del oficio del periodismo. Y lo ratifico: esta actividad, extremadamente delicada, debe estar regulada. No controlada, y por el Gobierno menos.

No creo en la autorregulación, sí en la responsabilidad ulterior. A pesar de ser profesor universitario, no reivindico la colegiatura o la obligatoriedad del título de periodista; el título solo es el primer paso de una formación profunda y permanente.

Y si eso me vuelve un enemigo de la prensa, pues me declaro enemigo del periodismo mediocre.

Artículo publicado en EL UNIVERSO.

viernes, octubre 09, 2009

Resistencia a la Ley de Comunicación



Que en nombre de la libertad de expresión se enfrente a una ley de medios no quiere decir que el ciudadano, que no pertenece a un medio, quede desamparado. Lo digo a propósito de mi artículo de la semana anterior (01-X-09) en el que expuse transgresiones de la prensa en contra del derecho de personas comunes y corrientes, y también de ciertas entidades en contra del oficio periodístico.

He creído necesario volver sobre el tema de la ley –cuya aprobación se postergó, por lo que el análisis salió de la agenda de algunos medios- pues ese día diario Hoy publicó una entrevista al periodista español Miguel Ángel Bastenier en la que sugería formar una oposición cívica a la ley de medios, y porque una entrañable amiga, luego de leer mi columna, me preguntó: ¿y cuál de las tres propuestas crees que se debe aprobar?

¡Ninguna! Le respondí. Mi reflexión apunta a una legislación independiente de todo Gobierno, que regule el oficio en función de los derechos ciudadanos, porque somos los periodistas quienes, en nombre de la proclamada libertad de expresión, hemos violentado esos derechos exponiendo, equivocadamente, a inocentes al escarnio general. Hay que admitirlo.

Me refiero a una regulación –la autorregulación en Ecuador tiene deudas- como la que el propio diario de Bastenier propone. He aquí algunos ejemplos tomados del manual de estilo de El País, de España, donde Miguen Ángel fue subdirector de asuntos internacionales y hoy es articulista y uno de los maestros en su escuela de formación de periodistas:

Artículo 1.4 El periódico no publica informaciones sobre la competición boxística, salvo las que den cuenta de accidentes sufridos por los púgiles o reflejen el sórdido mundo de esta actividad. La línea editorial del periódico es contraria al fomento del boxeo, y por ello renuncia a recoger noticias que puedan contribuir a su difusión.

Artículo 1.6 El periodista deberá ser especialmente prudente con las informaciones relativas a suicidios. En primer lugar, porque no siempre la apariencia coincide con la realidad, y también porque la psicología ha comprobado que estas noticias incitan a quitarse la vida a personas que ya eran propensas al suicidio.

Artículo 1.9 El derecho a la información es sobre todo del lector, no del periodista. Si se encuentran trabas, se superan; si éstas añaden información, se cuentan; si no es así, se aguantan. Las columnas del periódico no están para que el redactor desahogue sus humores, por justificados que sean.

Artículo 1.12 El periodista transmite a los lectores noticias comprobadas, y se abstiene de incluir sus opiniones personales. Cuando un hecho no haya sido verificado suficientemente, el redactor evitará en las noticias expresiones como ‘al parecer’, ‘podría’, ‘no se descarta’ o similares.

Artículo 1.15 La atribución de la noticia a una fuente o fuentes no exime al periodista de la responsabilidad de haberla escrito.

Cinco motivos que se suman a 574 razones más, en 429 páginas, que todo redactor de El País debe dominar. Razones que ante el ciudadano garantizan la convicción de Bastenier en torno a su propuesta de resistencia.

La pregunta es ¿tenemos esa misma convicción como para armar una resistencia que nos libere de responsabilidades posteriores?

Entrevista en Hoy.com.ec a Miguel Ángel Bastenier.

jueves, octubre 08, 2009

El teléfono dañado II



En la entrada anterior (El teléfono dañado) expuse una serie de versiones tomadas durante un operativo policial. Los detalles eran los siguientes –apegándonos estrictamente a las preguntas básicas que, según el periodismo norteamericano, debe responder toda noticia-:

- Quiénes: el sospechoso del robo; el policía perseguidor y hasta once refuerzos más.

- Qué: un policía persigue a un sospechoso; realiza dos disparos. El sospechoso se lanza al río y desde allí “contraataca”.

- Dónde: Orillas del río Tomebamba, de Cuenca; sector de la pasarela universitaria.

- Cuándo: Miércoles 7 de octubre a las 13:50.

- Cómo: el sospechoso fue sorprendido in fraganti cuando iba a cometer un robo dentro de un taxi. En el taxi viajaba un policía, que inició la persecución; el sospechoso se lanzó al río.
(Por no ser del caso, no se requiere responder el por qué)

Aunque no se trata de analizar el papelón de los policías que se negaron a ingresar al río para detener al sospechoso –quizá por miedo al él, porque tres semanas antes sí ingresaron para detener a un colegial durante manifestaciones estudiantiles-, sí hay que recalcarlo: once policías en torno a una sola persona y debieron esperar a que se entregue. No sé, serán los procedimientos policiales, pero lo cierto es que fueron el blanco de críticas y provocaron un enredado congestionamiento vehicular.

Sobre el tema de la cobertura, quedó claro entre los estudiantes las recomendaciones que se dan sobre el arte de tomar notas:

Primero: hay que estar alertas apuntar todo lo que se vea.

Segundo: hay que responder a todas las preguntas (las cinco W del periodismo norteamericano que nos guiaron, nos guían, al iniciarnos en este oficio). Cualquiera sea el género periodístico que utilicemos, siempre debemos responderlas. La nota de El Tiempo, único medio local que cubrió este hecho, responde todas, aunque muchos detalles difieren por falta de una cobertura que vaya más allá de la posición de espectador: limitarse a ver y no a preguntar, entrevistar.

Tercero: recurrir a las fuentes. Y en el caso presente eran: el taxista involucrado; el policía que inició la persecución; el detenido; los testigos.

El video es del estudiante Rafael Caldas.

miércoles, septiembre 16, 2009

Google hace las paces con los medios


Así lo anuncia este gigante en el tráfico de información en la red de Internet. El lunes presentó Google Fast Flip, un portal que es un dechado de buenas intenciones para con los diarios tradicionales: dará pantallazos, fotografías de unas 40 páginas web de medios en inglés.

El enfrentamiento entre las agencias de cable y Google inició en 2005 cuando una de ellas, la Agencia Francesa de Prensa, la demandó por 12 millones de euros por no controlar el tráfico de imágenes y textos de su propiedad. Ahora sale humo blanco...

La imagen fue tomada del portal de El País

jueves, septiembre 10, 2009

Las sombras del poder...


No es lo mejor que ha interpretado Russell Crowe ni lo mejor que ha dirigido Kevin Macdonald. No soy crítico de cine. Pero el reciente estreno, en Cuenca, de la película Los secretos del poder (apareció en Estados Unidos en abril pasado) me dejó varias reflexiones sobre el ejercicio del periodismo en tiempos de cólera, leyes regulatorias, amenazas y mediocridad profesional...siga leyendo.

lunes, agosto 24, 2009

La Policía acusa, la prensa sentencia


Fue un 8 de marzo. Ese día, dedicado a la mujer, John Fajardo fue detenido bajo la sospecha de haber violado a 16 adolescentes en un barrio al norte de Cuenca. Aquella mañana intentaba cruzar una transitada avenida hasta su casa, y por ello corrió. Una adolescente que viajaba en un bus creyó identificar en él a la persona que tres meses antes le había arrebatado, a la fuerza, su virginidad...siga leyendo

lunes, junio 29, 2009

Las fuentes



Solía decir el maestro, en referencia a las fuentes: "si tu mamá dice que te quiere, comprúebalo".

Se me viene a la memoria la cita, tras un taller sobre la Radio Pública del Ecuador, RPE, al que le llamaron "rompiendo el molde". Interesante ejercicio, aunque incompleto por la propia actitud de la mayoría de invitados -líderes sociales, gremiales y otros- que se fue luego del café con empanada de carne.

Giovanna Tassi, directora de RPE, defendió, en medio del debate sobre el papel de las fuentes, sus prerrogativas para vetar las voces de actores políticos como Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil, o Lucio Gutiérrez, ex presidente derrocado, ante los mocrófonos de la RPE. "A ellos no los invitaría nunca", dijo la señora Tassi.

Y el problema, según ella, es que los dos actores políticos, como fuentes, nunca han dicho nada constructivo frente a un micrófono. Y el problema no es ese, me digo yo, sino el hecho de ponerles el micrófono sin ningún libreto preconcebido, sin ninguna agenda, sino por el simple acto de abrir el micrófono para llenar un espacio, para que ellos digan lo que les parezca. Y ese es un verdadero problema del oficio, de los malos hábitos del oficio.

No creo que la solución esté en no ponerles el micrófono, sino en tener un argumento previo, una investigación previa sobre el tema a tratar. ¿Para qué voy a ponerle el micrófono a tal o cual fuente? Más si se trata de políticos hábiles con la especulación o el insulto. Que Nebot o Gutiérrez digan lo que les parezca es porque existen "periodistas" funcionales a sus intereses, o simplemente despreocupados de la rigurosidad con la que se ejerce el periodismo.

Entonces la solución no es negarles su derecho de acceder a los micrófonos -más si son de un medio público- sino de trabajar en el libreto. Personajes como Nebot y Gutiérrez tienen mucho que decir -a manera de rendición de cuentas-, el problema está en quién se pondrá del otro lado del miocrófono: un periodista funcional, uno improvisado o uno preparado. Está en comprobar todo, con la rigurosidad que significa comprobar hasta el amor maternal que nuestras madres nos profesan.

Allí está el detalle.

¿Y usted qué opina?

martes, junio 02, 2009

Predicciones


Siempre me ha sorprendido la capacidad de predicción de los periodistas deportivos. Es increíble, pero ellos saben cuál será el técnico que reemplazará a otro, incluso antes de que el depuesto recoja sus maletas.

Muchas veces, debo admitirlo, pusieron a temblar mis propias convicciones sobre los talentos, virtudes o aptitudes que tenía para el oficio. ¿Por qué no puedo desarrollar esa capacidad de anticipación? ¿Es que desconozco tanto de los temas de deportes que ni eso puedo advertir? ¿Será que todos, menos yo, cultivan tan celosamente sus fuentes, que todos, menos yo, logran dar con el nuevo técnico gracias a esos contactos?

Pero para fortuna mía, parece que mucho de la anticipación está en la improvisación y la irresponsabilidad propia de un periodismo con falta de rigurosidad. El temor que tenía ante el "conocimiento y experticia" de esos periodistas deportivos, se derrumbó. Claro, ninguno de sus pronósticos coinciden entre sí, tras la salida de técnico Benito Floro, del Barcelona de Guayaquil.

Anoche, por ejemplo, veía en TC Televisión que "los nombres que suenan para su reemplazo son, entre otros, los de los ex técnicos de la Selección Luis Fernando Suárez o Hernán Darío Gómez..."

En el último noticiero, Canal 1 ya tenía otro nombre: el imbabureño Carlos Sevilla. La mañana de este martes, finalmente El Telégrafo sugiere que el uruguayo Mario Saralegui "es uno de los más opcionados para dirigir a los toreros". Por último RTS le apuesta a Oblitas.

La verdad es que hoy me siento más tranquilo. Y puedo decir que quizá -o con toda seguridad- Armando Maradona puede ser el próximo técnico del Barcelona. Y si acierto, juro que me hago comentarista deportivo e hincha del Deportivo Cuenca...

jueves, mayo 14, 2009

Un robo "olímpico"


Las expectativas sobre el Deportivo Cuenca para que logre empatar al Caracas, que jugaba como local, quedaron en segundo plano en aquel partido por octavos de final en Copa Santander Libertadores. El locutor de Canal Uno anunció una "noticia desagradable": delincuentes ingresaron a la casa del dos veces medallista olímpico Jefferson Pérez y se llevaron todo. Según la versión del locutor, ocurrió mientras el deportista veía el partido con toda su familia; los maniataron y desvalijaron. Luego huyeron.

La fuente: el propio deportista que, según el locutor, llamó a sus amigos periodistas para pedir, a quienes veían la transmisión, que salgan a las calles y denuncien si alguna camioneta iba por allí, con un enorme televisor pantalla plasma de 60 pulgadas en el balde.

Personalmente mi preocupación fue mayor pues el doble medallista olímpico es mi vecino, y esa proximidad me afecta: puedo ser la próxima víctima.
Goleado el Deportivo Cuenca y calmados los ánimos, pasé en mi vehículo por la casa de mi vecino: nada.

Dos días después los diarios informaban que el robo no fue en la casa de Jefferson Pérez, sino en la de un pariente suyo. Nadie fue maniatado ni hubo violencia, en esa casa no había nadie al momento del robo, solo un amigable perro. Y sin embargo muchos -me incluyo- nos expusimos a andar aquella noche buscando una camioneta con una enorme TV en el balde.

¿Falla en la verificación de la información? Pues sí. Y no solo eso, sino que el hecho provocó que nuevamente se empiece a generalizar sobre la situación de la inseguridad.

Robos en viviendas preocupa a la ciudadanía, tituló un diario local a propósito del atraco a la familia de Pérez, y para justificar "el azote de la delincuencia organizada que afecta a la ciudad", citan el caso de una denuncia más. Sí, una denuncia más es suficiente para calificar de "azote de la delincuencia" a lo que ocurrió en dos días distintos en la tercera ciudad del Ecuador.

¿Falla en la verificación de la fuente? Sí. Y además falta de rigurosidad en el oficio.

Y usted ¿qué opina?