jueves, abril 09, 2015

Las izquierdas de la derecha

El objetivo se cumplió. Las reuniones de las izquierdas de Iberoamérica y de las derechas del Ecuador lograron ubicar a Jaime Nebot a la izquierda.

Digo, a la izquierda de Paúl Carrasco, porque a la derecha del prefecto azuayo se sentó Mauricio Rodas. Y clic, la foto, cámaras, reporteros.

Lo explico: el prefecto azuayo, Paúl Carrasco, en un desproporcionado interés por celebrar el primer año de su reelección organizó algunos eventos locales, entre ellos la Reunión de las Izquierdas deIberoamérica: el 20 y 21 de febrero debían sentarse en torno a cinco representantes de movimientos de izquierda de Ecuador, Colombia, Chile, México y España para, al final, elaborar “un manifiesto sobre los objetivos de los movimientos de izquierda de frente al panorama político de la región y la creación de una instancia de coordinación y diálogo de las izquierdas latinoamericanas como alternativa a los gobiernos actuales”.

Desconozco el contenido del manifiesto, o si es que existe, pero lo que sí está confirmado es que cuatro de los cinco invitados no vinieron al encuentro; la razón, de boca del propio prefecto anfitrión, fue que no viajaron “para evitar problemas con sus cancillerías, que les pidieron que por favor no vengan”. Es decir, ¿izquierdistas sumisos que decidieron no indisponer a sus cancillerías? Así, mejor vamos con la derecha.

Superado el papelón había que conformar una izquierda de la derecha ecuatoriana. Dos días después, el 23F y a propósito de la “rendición de cuentas” de Carrasco, se reunían para elaborar otro manifiesto de cuatro párrafos sobre un tema similar Mauricio Rodas, Jaime Nebot, Luis Fernando Torres, Doménica Tabacchi, Mónica Chuji, Luzmila Nicolalde, Carlos Vera, Luis Almeida, Leonardo Viteri, Carlos Falquez y muchos otros representantes de la dignidad política de este país. Muchos, excepto Guillermo Lasso, que no fueconvocado.

El análisis que nos plantea este complejo escenario político propio de la gastronomía de la Cuaresma, guisada en la conventual ciudad de los cuatro ríos, es ¿qué hacemos con el tema ideológico? ¿Cómo entender el abrazo de Carrasco con Nebot y Rodas, a renglón seguido de autoproclamarse, voz en cuello, “un demócrata de izquierda”? ¿Y la ausencia del alcalde Marcelo Cabrera?

Primer planteamiento: ¿Por qué no estuvo Guillermo Lasso, actor principal y argamasa capaz de consolidar el muro de este nuevo frente anticorreísta? Su ausencia abre una fisura, marca una obsolescencia programada para este buró ideológicamente amorfo. Pésimo precedente para un espacio libre de ideologías, democrático en extremo y sin ambiciones electorales. Cabrera demostró,una vez más, su habilidad política ambidiestra al refugiarse en Madrid.

Segundo planteamiento: ¿Un hecho que pretende ser recordado como “histórico”, “imposible que haya sucedido hace ocho años”, puede resumirse en un manifiesto de cuatro párrafos que habla de unidad, diversidad ideológica, pluralismo, progreso, libertad, abrazando precisamente a quienes en el pasado no han representado ninguno de estos principios?

Tercer planteamiento: ¿Es este un acto político tan endeble que no duró más de 72 horas en las agendas mediáticas, y por el cual se encareció, por cálculos ególatras, una “rendición de cuentos” exigida por la Constitución?


Ojalá en Cuenca no se vuelva a hablar insensatamente de la fórmula ideal e infalible para mezclar el agua con el aceite. O viceversa.

Artículo publicado en EL UNIVERSO.


jueves, mayo 22, 2014

La radio que no veo


 
Cristina vive la sentencia que la vida, implacable, le ha dado: en unos meses se va a quedar totalmente ciega.

Ella tiene una hija, Juanita, con la que semanalmente asiste a los talleres que desde hace poco un puñado de emprendedores universitarios dicta en la Sociedad de No Videntes del Azuay, Sonva. Marco, Cristina, Juanita, Alcívar, Manuel, David, Karla, Cristian, Vicente, Daniela, Israel, Dione... todos no videntes parciales o totales quieren tener su propio espacio de radio, al menos uno que supla todo lo que no escuchan en un medio que ha olvidado los principios de la radiodifusión.

La lógica de Cristina es telúrica. Ingresó a Sonva para aprender desde ya cómo se vive en la oscuridad. Tras sus gruesos lentes, unos ojos desesperanzados aguardan la oscuridad total; pero mientras eso sucede está en el proyecto al que denominan “proyecto de radio”. Y simultáneamente acumula imágenes, crea memorias, ordena archivos visuales para recordarlos cuando caiga la noche permanente: dónde estaba aquella puerta, qué color tenía el barranco de la ciudad, cuán descomunales eran los templos del Centro Histórico. Cómo era la sonrisa completa de su Juanita.

Y aprende a hacer radionovelas con las voces de sus amigos; aprende a recrear la lluvia con el chasquido de los dedos, el golpe de las palmas, sus brincos sobre la madera, y volverla y volverse una tempestad que emociona hasta las lágrimas. Hasta el miedo.

Los 25 no videntes azuayos –que son parte de las 186.117 personas que en Ecuador tienen discapacidad visual, según datos del INEC– están comprometidos y decididos a cumplir los objetivos trazados en el proyecto Desarrollo creativo de habilidades e insumos comunicativos entre la Universidad de Cuenca y la Sociedad de No Videntes del Azuay. Tener un espacio que recupere los antiguos principios radiofónicos: las radionovelas, los recursos auditivos, la descripción y el relato. Como si todos perteneciéramos a una audiencia de ciegos.

Al momento los no videntes han desarrollado nuevas formas de entender y analizar lo que hasta antes del proyecto calificaban como “referentes” de la radiodifusión: voces estentóreas o impostadas que hablaban de ellos mismos, o hablaban sin vergüenza. Sin una construcción definida.

Hoy aprenden a trabajar guiones con la complejidad propia del sistema braille, y cuentan o adaptan cuentos, e imaginan entrevistas, y radionovelas… Un segundo componente del proyecto es desarrollar aptitudes literarias. El creador de esta iniciativa es Israel Idrovo, y la ha calificado de urgente “dadas las características históricas de estigma, olvido y marginación que este segmento de la población ha recibido en campos como el de las políticas públicas, las prácticas sociales o los estudios académicos”.

Pese a todo ello, lo cierto es que los no videntes tienen claras las ideas sobre una programación incluyente. Pero quieren ir más allá: el nuevo objetivo trazado supera al espacio mínimo, ahora se han propuesto lanzar su propia radio, la radio que no vemos, aprovechando las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación. Una radio en línea.

El equipo básico que requiere este grupo es un par de computadoras, tarjetas de audio, micrófonos, una consola… todo lo demás lo tienen en sus corazones. Y de sobra.





Artículo publicado en EL UNIVERSO

Fotografía tomada de Atendiendo a la diversidad

sábado, diciembre 07, 2013

Las arbitrariedades de Geovanna Tassi


El jueves 21 de noviembre, en mi columna semanal que mantengo en el diario EL UNIVERSO, publiqué un artículo de opinión sobre las decisiones administrativas de Radio Pública del Ecuador para despedir a dos periodistas y dos operadores de la corresponsalía de Cuenca. En el artículo explicaba las "razones" para tal decisión que las asumí políticas.

Al día siguiente de publicado el artículo, el diario recibió una carta de aclaración del señor doctor Enrique Arosemena, gerente general de Ecuador TV y Radio Pública. En la misiva me acusa de una manipulación política de esta historia en la que están involucrados dos comunicadores con sus circunstancias propias: ambos son esposos de dos periodistas cuencanas, una de ellas en gestación de su primer bebé.

Uno de ellos es exbecario de la Fundación por el Nuevo Periodismo Iberoamericano de Gabriel García Márquez, FNPI, ha realizado coberturas en Argentina, etc. Sin embargo el argumento fue "bajo rendimiento". A continuación los textos. Al final un video. Saque sus propias conclusiones.



Lo presentía. Casi como una obviedad. La señora Tassi decía en Radio Pública que esa sí era una emisora nacional “porque es la única que da la hora de las islas Galápagos” al mismo tiempo que daba la hora del continente. Y una sonrisa de incredulidad se me dibujaba en el rostro: lo presentía, no se han cuestionado el modelo de un medio verdaderamente público.

La construcción de medios públicos –ya lo he sostenido en otros artículos– es una necesidad en toda sociedad democrática. Medios que vayan más allá del modelo privado, que medien con una agenda alejada de la doble dependencia del poder político y del económico. Con estructura propia.

Y así, la Radio Pública fue despertando en todo el país. Sin embargo, para tener ese carácter de nacional, debía dar voces a diversidad variopinta que representa superar el bicentralismo de Quito y Guayaquil. Así nació la idea de las corresponsalías en las “principales” ciudades ecuatorianas.

La inversión fue muy grande. El modelo de desplazamientos de quienes estaban en Quito fue la mayor evidencia. “Hoy he desayunado en Guayaquil y he almorzado en Quito”, decía, haciendo gala de aquella movilidad, un locutor de la Radio Pública. La misma señora Tassi ha hecho un sinnúmero de desplazamientos por todo el país para sus transmisiones especiales.

Cuenca también abrió una corresponsalía. Y contrataron a dos periodistas que aunque jóvenes, acumulaban una gran experiencia que superaba la comunicación mediática. Johnny, por ejemplo, creó un programa de inclusión montando un programa radial entre las personas privadas de la libertad: Voces del alma, un noticiario semanal que no solo que cumplió con la función de aportar en el proceso de rehabilitación mutando a convictos en reporteros ciudadanos, sino que recibió una serie de reconocimientos institucionales.
Desde nuestro rol de ciudadanos mirábamos con buenos ojos esa dinámica social. Porque por eso mismo es un medio público, porque nos pertenece a todos, porque lo hacemos todos.

Pero la mañana del 14 de noviembre anterior, en plena jornada de trabajo, Johnny y Lennin, los dos reporteros encargados de poner en el contexto nacional informativo a Cuenca, recibieron una llamada de la “señorita Geovanna”, mediante la cual les advirtieron “que se quiere dar mayor potencia al Puyo, que como no había presupuesto para mantener las dos ciudades, Cuenca queda afuera de los planes”.

¿Fuera de los planes? Así, de un plumazo, Cuenca quedaba fuera de los planes de la Radio Pública. Cuatro personas fueron despedidas: dos reporteros y dos operadores; dos días después fueron recontratados solamente los operadores.

¿Así se construye un verdadero medio público? Dejando sin voces a una ciudad del país que es tan importante como Puyo. Intuyo que tiene que ver con que Cuenca es considerada el bastión del movimiento de Gobierno y por ello seguramente innecesario en el “aporte informativo-electoral” del medio público mal llevado como gubernamental.

El problema fundamental de los medios públicos es la falta de independencia, y también esa actitud de replicar las estructuras caducas, obligando a firmar renuncias sin fecha a sus empleados y construyendo su agenda con intereses partidistas.


¿Así se construyen medios públicos? O así solo se ponen en evidencia y despiertan la indignación de quienes sí creemos en los medios públicos por derecho. Y, en consecuencia, decimos: no es su patrimonio, es el patrimonio de los ecuatorianos.


El artículo ‘Periodismo de elecciones’, de Ricardo Tello, publicado en este diario la semana pasada, el jueves 21 de noviembre, podría definirse con el titular de otro artículo de opinión escrito por la misma persona: ‘Periodismo humano e imperfecto’. Entendiendo que los seres humanos podemos equivocarnos, eso no quita la responsabilidad de cumplir con las normas básicas del buen periodismo.

El columnista recoge la versión de dos excolaboradores de la Radio Pública en Cuenca, pero fue incapaz de llamar a la directora de la radio, Giovanna Tassi, o al gerente general para conocer la versión de la contraparte. Dónde quedó el principio de contrastación de fuentes, sin embargo, se mofa de “la señora Tassi” y afirma además “Así, de un plumazo, Cuenca quedaba fuera de los planes de la Radio Pública”.

¿Se trata de otro error de imperfección humana o de falta de profesionalismo periodístico? Si el señor Tello hubiera acudido a las actuales instalaciones de la Radio Pública en Cuenca se hubiera informado que estamos en proceso de cambio a nuevas oficinas más amplias y cómodas para que tanto los periodistas de la televisión como de la radio pública puedan realizar mejor su trabajo.

La Radio Pública no ha “dejado sin voces” a Cuenca como afirma el editorialista. Hasta reemplazar a los periodistas que fueron separados por bajo desempeño, la redacción de ECTV en Cuenca está dando apoyo a la radio. Debo aclarar, además, que ambas personas recibieron su liquidación de ley y no se aplicó la figura de renuncia como sugiere el señor Tello. Rechazamos la utilización política por parte del señor Tello de una decisión netamente administrativa de esta gerencia.

Nuestra agenda periodística no responde a intereses partidistas sino que se construye en función de las necesidades y derechos de comunicación e información de la ciudadanía. El columnista critica a la Radio Pública de Ecuador y como gerente general de RTVEcuador, la radio y TV pública del Ecuador, actúo en defensa del buen nombre de los medios públicos que represento.

En los medios públicos la crítica constructiva es bienvenida y existe respeto a la opinión de todas las personas, solo pedimos que se haga con un poco de sentido común, que sea una opinión “bien fundamentada”.

Enrique Arosemena Robles,
gerente general RTVEcuador E.P., Guayaquil



El columnista de EL UNIVERSO Ricardo Tello responde a continuación, a la carta del señor Enrique Arosemena, gerente general de RTVEcuador E.P, que fue publicada en esta sección, el 29 de noviembre:

Señor Arosemena, a continuación le copio dos extractos de una grabación de 7 minutos y 5 segundos que está en mi poder, en la que la señorita Geovanna anuncia la salida de los dos periodistas de Radio Pública Cuenca que, según usted, fue por mal rendimiento: 

“… se va a cerrar la sede de Cuenca y se va a fortalecer la sede de Puyo por el tema de que allá podemos romper programación e inclusive, podemos hacer programas solo para la señal amazónica tanto de radio como de televisión, y por este motivo hemos llegado a la conclusión de que vamos a cerrar la sede de Cuenca…

“…quiero decir: no los estamos despidiendo porque no sirven, lo estamos haciendo porque hay una decisión administrativa de fortalecer más una sede que otra, y como no hay mucha plata y hay esta proyección de la apertura de la señal amazónica, entonces la decisión que se ha tomado es en ese sentido… ustedes son dos buenos elementos y entonces sería fantástico que pudieran hacer el esfuercito y se vayan allá a Puyo pues…”.

Señor doctor Arosemena será un placer entregarle una copia de esta grabación, como las pruebas que usted demanda, para zanjar este diferendo. En el fondo, la señorita Geovanna y usted saben que no miento.

Ricardo Tello
Cuenca

Podría pensarse que el tema de las decisiones administrativas de Radio Pública no me deben incumbir, sin embargo siento que sí me incumbe: la radio pública es de todos, y su construcción nos pertenece.

Mejor escúchelo usted mismo:



Foto tomada de ANDES

lunes, agosto 05, 2013

¡Hasta siempre, mi señor Chucho!

No tengo la menor idea de quién es; bueno, tampoco así, ahora sé que jugaba fútbol, y creo que era bueno. Eso sí, no dude de mi certeza intacta de que por más que ejercite un texto como si le hablara, sé que no me escucha. Que le hablo a mi propio ego; o sea, para que el resto crea que me está escuchando “en el cielo”, donde dicen que “le han contratado”. (No piense que me estoy burlando; revise redes sociales y archivos de los diarios y sabrá que no invento)

Verá: odio el fútbol, y todo lo que como negocio representa. Lo tolero por cómo está enraizado en la gente. Y la faceta que me interesa es la periodística. Y su partida, señor Chucho, ha confirmado mis temores; los principales son que el periodismo deportivo padece de dos problemas: que no es periodismo, ni es deportivo.

¿Me explico? Digo, no es periodismo, porque el periodismo exige oficio. Y lo que se vio durante su muerte y su sepelio, fue una retahíla de lamentaciones personales, hipocritonas, oportunistas, absurdas.


Un periodismo-periodismo hubiese caminado por el sentido común. Imagínese, señor Chucho, que el presidente Correa, mis tataranietos, sus queridos padres, el papa Francisco, todos nos moriremos por un “paro cardio respiratorio”; es decir, se para el corazón y se deja de respirar. ¿Me explico? Nadie sigue vivo si se paran esos dos órganos. Lo que había que informar era la o las causas que provocaron eso que nos sobrevendrá a todos en algún momento.

Señor Chucho, ¿se imagina usted si es que con su caso se hacía un poco de oficio? Estaríamos agradecidos. Pero no. Lamento mucho que un reportero de un canal le haya entrevistado a su pequeño hijo; a mí se me hubiese partido el alma, anudado la garganta, roto el pecho: preguntarle qué piensa de la muerte de su padre! Antes, dejo la profesión.

O si es que me desvelaba por ser yo la noticia: “Yo. Yo que le conocí; a mí que me invitó a su boda; que no metía goles, pero no importa, yo que dije que sería crack…”  

Quizá usted no lo sepa, pero el señor Chiriboga salió a decir que usted estaba “condenado a morir”. Y el periodista que lo entrevistaba dijo sentirse muy tranquilo por eso. ¿Le ofende? A mí también; no solo que me ofende, me duele en el periodismo, me duele la falta de sentido común. ¿Que qué hubiera hecho yo? Solo informaba, no comentaba. Allá don Lucho. Fácil.

Y que tampoco es deportivo, este “periodismo”, porque lo único que se limita es a asumir el rol de hinchas y de los resultados exclusivamente en el fútbol.

Como antiperiodístico es también generalizar. Por eso debo aclarar no todo el periodismo deportivo es así. Que sí hay del bueno.
Pero ya es tarde señor Chucho. Estoy convencido de que el periodismo informa mejor desde el desapasionamiento. Que el apasionamiento lo toleramos en el juego, pero no en la tragedia. Ni en el absurdo de hablar de memoria, sin preparar, sin documentar, sin explicar, sin el rigor de la investigación. Informar desde el borde de cancha, un mal consejero.

Señor Chucho, le ofrezco en su memoria trabajar un poco más para que esto no siga sucediendo. No se repita. No más Chuchos. No más narraciones de la tragedia. No más absurdos ni exageraciones.
El periodismo nos lo agradecerá.
Hasta siempre, mi señor Chucho.

Entrevista:
Buitrón: El periodismo deportivo no está listo

Para el comunicador y escritor Rubén Darío Buitrón, el periodismo ecuatoriano no está listo para asumir reacciones en casos emergentes. En su crítica, dice que hubo falta de preparación, investigación y contextualización.

¿Rubén, en perspectiva cómo evalúas la cobertura de la muerte del jugador “Chucho” Benítez por parte de la prensa deportiva y de la prensa en general?
No es posible generalizar ni darte una respuesta global. No escuché, leí ni vi lo que hicieron todos los medios. Sin embargo, hice el seguimiento de los que podríamos llamar "grandes medios de comunicación" (GMC) del país y puedo decir, con certeza, que quedaron en evidencia los grandes vacíos y los grandes vicios del periodismo deportivo ecuatoriano, en particular, y del periodismo ecuatoriano, en general.
¿Cuáles son esos vacíos? La falta de información de contexto, la inexistencia o la debilidad de los departamentos de documentación y archivo, el facilismo, la incapacidad de respuesta inmediata pero profesional a un hecho inesperado y de grandes dimensiones y, por último, los malos hábitos de los periodistas, en especial de la radio y la televisión (precisando que la mayoría de los que están en TV provienen de la radio tradicional), que se reflejan, sobre todo, en el uso de muletillas, lugares comunes y fraseos repetitivos.

¿Lo que se muestra en las coberturas es la evidencia del nivel profesional de la prensa ecuatoriana en casos noticiosos emergentes?
Sin duda. Uno de los grandes problemas de la prensa ecuatoriana es la falta de profesionalismo al momento de abordar grandes hechos noticiosos. Esa falta de profesionalismo se observa en aquellos malos hábitos enunciados ya y en otros como apelar al sentimiento, a la cursilería, a la retórica barata, a la especulación, a la falta de planes de  contingencia para grandes coberturas y a la ausencia de una política editorial para este tipo de casos. Se trata de una prensa conformista y básica que no entiende que sin valor agregado, sin elementos diferenciadores, queda fuera del interés y preferencia del público, mucho más ahora que a la audiencia podría bastarle acceder a la información en las redes sociales para conocer lo que le interesa conocer.

¿Son éstos los espacios en los que se debería poner a prueba el oficio que debe tener desarrollado cada comunicador y cada medio?
Por supuesto. No solo el oficio, que de hecho nos obliga a tener a la mano absolutamente toda la información documental de los principales personajes, referentes y líderes de la sociedad (como, en este caso, los futbolistas de la selección), sino también la capacidad de previsión, de armar escenarios para grandes coberturas del futuro (aunque nunca llegaran a ocurrir), de diseñar estrategias de corto, mediano y largo alcance, de contar con la logística adecuada, de tener exactamente claras las obligaciones del periodista y de todos quienes integran y tienen responsabilidades en los equipos informativos. Eso es lo que se vio en el caso del "Chucho" Benítez, tanto así que, en especial la radio y la televisión nacionales apelaron a lo frívolo, a la información tipo farándula, a la espera de que las grandes cadenas internacionales les "den llenando" los vacíos y les "den curando" los vicios.

¿Cuál hubiese sido la reacción correcta?
La reacción correcta debe empezar por un análisis autocrítico de cada medio (como equipo) y de cada periodista sobre lo que sucedió en el caso "Chucho". Si se lograra que esto ocurriese este mismo lunes, por ejemplo, ya sería un paso importante. Pero la importancia de este paso sería inútil si no viene acompañado de decisiones para que no vuelvan a ocurrir los grandes errores que se cometieron.
Una vez que se tenga documentado el proceso, sus vacíos y sus vicios, el medio y sus periodistas deberían trazar las líneas maestras para moverse rápida pero profundamente en las grandes coberturas inesperadas.
Si se planteara, por ejemplo, un manual (no necesariamente extenso, sino preciso y puntual) que dijera "Qué hicimos mal en la cobertura del caso "Chucho" y qué haremos a partir de ahora en casos similares, el periodismo deportivo ecuatoriano y el periodismo en general habrán dado un paso de gigantes para elevar la calidad de los contenidos y satisfacer, con responsabilidad y excelencia, las demandas de las audiencias.

¿Cómo hacer, y en qué, pedagogía del caso “Chucho” Benítez?
Es una oportunidad de oro para que los GMC, los pequeños medios, los gremios de periodistas y las universidades promuevan mecanismos de reflexión y aprendizaje colectivo sobre la base de una rigurosa autocrítica, de mirarse en el espejo, de tener conciencia, lejos de amores propios y orgullos inútiles, de que no se hicieron bien las cosas. En el caso de la Universidad, es posible construir escenarios noticiosos futuros en los que los estudiantes de periodismo aprendan a amar estrategias, planes de contingencia y planes logísticos. La pedagogía clave es aprender (y documentar este aprendizaje) a reaccionar con inteligencia, contextualización, profundidad y valor agregado. Si se produjera otro hecho similar y el público, de nuevo, tendría que sufrir la carencia de información relevante y la avalancha de lugares comunes y retórica sentimentaloide y subjetiva, no habremos aprendido nada del caso "Chucho" y, quizás, hasta llegue a ser inútil proponer un ejercicio crítico que caiga en tierra infértil.

Enlaces relacionados:


El periodismo sí construye

La decisión fue acertada: aquella escuela de periodismo había decidido eliminar la cátedra “emprendimientos”. La intención era evitar que los nuevos profesionales de la comunicación sean tan “emprendedores” como los médicos que sí tenían esa formación en su malla curricular, y que vieron en el dolor del otro una oportunidad, materia prima con la que se puede lucrar bien, muy bien, exageradamente bien…

Y los hospitales privados tomaron un auge inusitado. Y los planes de servicios eran componentes necesarios en esa dinámica “emprendedora” de la salud que no previene, sino cura a largos plazos. Y la cesárea pasó de ser medida extrema a una prioridad. Y el “voucher”, la puerta de entrada.

Por eso creo que la comunicación no debe ser vista como un “emprendimiento”. Ni que un empresario exitoso de cualquier cosa pretenda enseñarnos periodismo “porque el periodismo critica y nosotros los empresarios construimos”.

Intentaré explicarlo: el oficio periodístico ha permitido vivir con dignidad a mucha gente. Lo ha permitido en la misma medida en que esos profesionales han invertido en dignidad, en ética, en rigor en el ejercicio de ese mismo oficio. En esta estirpe, más bien, ha sido visto como un conflicto ético el hecho de que la información se considere una mercancía: obtener la licencia para confundir comunicación con propaganda. Información con publicidad. La verdad transparente con ficción maquillada de verdad.

En la mediación entre “periodistas emprendedores” y sus clientes existe el riego de sacrificar el patrimonio de todos: la credibilidad. El periodista puede limitarse a ser un instrumento, a cambio recibe la compensación económica que, de ser abultada, en el balance de fin de año ubicará al “emprendimiento” como exitoso. Nada más.

¿Que el ejercicio periodístico debe ser bien remunerado? Sí, con reglas claras, y cuidando de que el “emprendimiento” no excluya los compromisos deontológicos, que sería el camino corto. Y de lo que se trata es que tengamos claro que esta dinámica de la comunicación colectiva y la actividad empresarial pasa por la concesión permanente que la sociedad hace a esas empresas para que la tengan informada; una concesión con rúbrica en el derecho consuetudinario, lo que exige un compromiso irrenunciable con la verdad, o con la aproximación a la verdad a través del ejercicio de la honestidad intelectual de los periodistas.

La actividad del periodista es una mediación que no puede ser valorada como un “emprendimiento”, porque “los hechos son sagrados” y no objetos de negociación comercial. Lo que le da licitud es una acumulación de credibilidad como su principal capital, y lo demás llega por añadidura; es la dinámica menos perjudicial en el actual sistema de mercado.

Regresar sobre estas reflexiones es imprescindible luego del fallido ejercicio académico de “montar un emprendimiento” y “venderlo” a un empresario que descalificó la propuesta y nos devolvió la tranquilidad: no somos buenos negociantes de la información.

Y una cosa más: que el periodismo sí construye. Ha construido durante mucho tiempo, y creado un patrimonio de credibilidad que aunque en algunos casos no ha amasado fortunas y en otras ha premiado con credibilidad, fundamenta en la actitud crítica un camino indispensable para su rol como mediador social.


Por eso, el periodismo, desde la crítica, sí construye.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

sábado, agosto 03, 2013

Se me cae Watergate

Entonces ayer, como ahora, Watergate se presentaba como el ícono del periodismo de investigación, de la ética y la moral norteamericanas: el intento de instalar un sistema de escucha telefónica –léase espionaje– involucrando a republicanos en contra de demócratas, en medio de una campaña presidencial en la que Richard Nixon buscaba su reelección, fue descifrado luego como un escándalo al más alto nivel del gobierno de los Estados Unidos. Y nosotros, jóvenes estudiantes de periodismo, queríamos ser algún día como Carl Bernstein o Bob Woodward. Y “bajarnos” un presidente corrupto porque así creíamos que era el sistema.

El 17 de junio de 1972, hace 31 años y 24 días, la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata fue allanada por cinco hombres descubiertos por un conserje inoportuno –para ellos–. Se inició así una investigación periodística que terminaría, dos años más tarde, con la dimisión del trigésimo séptimo presidente de los Estados Unidos, el 8 de agosto de 1974. El caso tomó el nombre del complejo de oficinas donde estaba la sede demócrata: Watergate.

Nixon había instalado, además, un sistema de escucha en la oficina oval de la Casa Blanca. Y el proceso terminó tras revelar los entrelíneas de este escándalo que fijaba en el imaginario mundial una construcción favorable en torno a los principios y valores sobre lo que se consideraba como lo socialmente correcto. Al estilo norteamericano.

Entonces hoy, como ayer, tras conocer el programa de espionaje que los Estados Unidos han desarrollado en el planeta, las lecciones del caso Watergate –más en lo moral que lo periodístico– se desmoronan. Y lo “socialmente aceptado” se ha reducido a la sentencia que mi amigo Patricio lanzó en medio de una plática matizada con un café mañanero: “Watergate es nada frente a lo que ha evidenciado Edward Joseph Snowden”.

En palabras del propio Snowden, y lo replicado en medios internacionales: “El gobierno de los Estados Unidos de América ha montado el mayor sistema de vigilancia del mundo. Este sistema global afecta a toda vida humana vinculada a la tecnología; grabando, analizando y sometiendo a un juicio secreto a cada miembro del público internacional. Supone una grave violación de nuestros derechos humanos universales cuando un sistema político perpetúa el espionaje automático, generalizado y sin garantías contra personas inocentes”.

Patricio tiene razón, lo otro es nada frente a las dimensiones globales que alcanza esta red de espionaje ilegal e ilegítima, y que no se absuelve a sí misma por el hecho de que otros también lo hagan, o admitiendo que “Estados Unidos sí recoge información en el extranjero del mismo tipo recogido por todas las naciones”.

Las acusaciones sobre los motivos de este espionaje son graves, para husmear en temas energéticos y petroleros, militares y de seguridad, e incluso algunos “con fines desestabilizadores de gobiernos democráticos”.

Y como los contextos son diferentes, ahora no son cinco agentes los que fisgonean en una sede, hoy se denominan X-Keyscore, Prism, Boundless Informant, y quizá este mismo momento “miren” a través del monitor por el cual leemos o compartimos este artículo.

Concluyendo, ese Gran Hermano, ojo omnipresente que todo lo ve, sabe y juzga, habla en inglés. Y no tiene remordimientos.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

viernes, agosto 02, 2013

Espacio publicitario

“Bueno, la Ley de Comunicación empieza a molestar con su: A continuación, espacio publicitario”.

El tuit no sorprendería si es que su autora fuera otra persona. Pero no, lo redactó Suany, estudiante de periodismo en la universidad pública. Digo, el tuit sorprende porque es una estudiante muy crítica, documentada, inteligente.

De lo que se trata, entonces, es de entender el sentido de la disposición: diferenciar los contenidos entre lo que es publicidad comercial e información pública. Incluso, la diferencia con las relaciones públicas y la propaganda. Y esto está en el ámbito de la comunicación social, y tiene que ver con la transparencia y responsabilidad con el público.

¿Han escuchado últimamente una transmisión deportiva, especialmente de fútbol? Se la puede interpretar en cifras: un periodista de radio –muy profesional, indiscutiblemente– contaba que su emisora acepta “solo 30 anunciantes para la transmisión en vivo de cada partido del campeonato nacional”.

A cada anuncio se lo conoce como mención: una modalidad en la que el propio periodista –estrategia de los marketineros para apropiarse de la credibilidad del comunicador en beneficio de sus productos– da lectura de las propiedades o presuntos beneficios de su cliente. Según la fuente, cada uno de los 30 clientes tendrá diez menciones a lo largo de los 90 minutos del partido; cada mención promedia 16 segundos.

En otras palabras, y con un breve cálculo matemático, concluimos que en un partido de 90 minutos, sin descuentos, los 80 minutos estarán dedicados a cumplir con las 10 menciones de 16 segundos de cada uno de los 30 anunciantes que “como máximo” se permite por partido la radioemisora en mención.

¿Cómo lo hacen? Camuflando publicidad con información: que el jugador tal metió gol porque limpia su coche en la lavadora cual. Que el arquero mengano tapa los disparos directos porque come en el restaurante de sutano. Y así, una serie de transgresiones que terminan confundiendo información con publicidad. Y engrosando los bolsillos de unos pocos.

Este problema no es exclusivo del ámbito deportivo. Ocurre también en la información común, cuando, por ejemplo, un comunicado de prensa (comunicado oficial con la intención de beneficiar a una institución o persona) se lo publica sin verificación o contrastación. Este puede tratarse incluso de un problema inconsciente, pero cuando es consciente, cuando intencionalmente se borran las distancias o se diluye aquel marco que encierran las publicidades comerciales en los diarios, entonces sacrificamos nuestra credibilidad.

Recuerdo a aquel exalcalde que se disgustaba por la negativa a su intento de contratar un publirreportaje, pero con la condición de que no salga como publirreportaje sino como información del periódico: que sea el medio de comunicación quien cuente las “importantes obras” de su gestión, aunque para que lo haga deba pagar a cuenta de que es su derecho contratar espacios en los impresos.

Por eso es necesario diferenciar los espacios publicitarios de los informativos: porque la información es un derecho público, y la publicidad tiene finalidad de lucro. Porque el derecho al acceso a la información, y la responsabilidad con la que los medios la ofrezcan, no puede aprovecharse con fines de lucro.


Porque, estimada Suany, aunque nos moleste el ruido, ya era hora de ponerle el cascabel al gato.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

domingo, mayo 12, 2013

Un homenaje a la madre ausente

Ramiro Rivera viajó diez horas, con un estricto traje negro, entre Quito y Cuenca. Debe visitar la tumba de su madre María Tenecora. Fue su homenaje, la noche del sábado 11 de mayo, para ese ser que perdió el 20 de enero de 2012. Una noche en la que el Cementerio Patrimonial de Cuenca se llena de vida para recordar a quienes nos salvan de la muerte.

Ramiro, y una dos mil personas, cumplieron con esta cita que la siente una obligación anual: “Ellas nunca se van, vivo en Quito pero mientras pueda vendré a verla en su día”, dice mientras se dispone a escuchar la misa campal del sacerdote Francisco Calle.

La mañana del domingo, la fiesta está acompañada por el sol. Y por los mismos sentimientos: vida- muerte, alegría-pena, esperanza-nostalgia; arrepentimiento por el tiempo no aprovechado.
Soledad, en los dos lados de la vida y la muerte.

La experiencia de la ausencia física logra, de esta manera, superar el perfil comercial de una fecha que muchos se proponen como diaria, pero que en pocos, muy pocos, poquísimos casos lo consiguen. 


domingo, marzo 31, 2013

Algo sobre fotoperiodismo

viernes, enero 18, 2013

Periodistas de $ 800

Aquel primer sueldo de 16 mil sucres (unos 64 centavos de dólar actuales, el 50% del básico nominal de la época) no servía de mucho en realidad. Laboraba en una radio local, en el noticiario. Y estudiaba periodismo. Así que, conforme.

La práctica habitual de compensar los bajos salarios, sin ningún vínculo laboral ni afiliación a la seguridad social o beneficios de ley, tomaba la forma de derecho adquirido para acceso a cuñas comerciales. Hasta tres. Entonces había que conseguir noticias y publicidad. Peligrosa combinación.

Por ello es que aunque el sueldo de 16 mil sucres mensuales significaba poco, revestía un enorme riesgo para la integridad ética del periodista obligado a dar con esas compensaciones salariales, en permanente exposición a conflictos de interés. Como el de Carlitos, por ejemplo: periodista de radio y relacionista público de una entidad pública; con su segundo oficio trataba de ocultar la verdad que su primer oficio le exigía hallar. Pero igual, buscaba redondear el sueldo, así que, conforme. O como el de Rubén, que al mismo tiempo de presentar sus noticias, lee –las famosas menciones– las publicidades como si de un partido de fútbol se tratase. Son sus publicidades, sus compensaciones, avaladas por el dueño del medio.

Que si en el continente es una práctica habitual, entonces conforme. Pero la credibilidad se pone en riesgo inminente, básicamente porque se compromete la independencia.


El periodista debe tener un ingreso salarial digno que le aleje de este tipo de conflictos. La tarea de informar implica una enorme responsabilidad sobre la cual, cualquier tipo de argumentación está por demás: La materia prima del periodista son los hechos, reputaciones, vidas.

Requiere de una formación sólida, permanente, dialéctica, responsable, ética. Y con cero conflictos de interés.

 Para ponerlo en palabras del maestro de ética periodística, Javier Darío Restrepo: “…el periodista que se respeta y que cuida su buen nombre profesional nunca permite que en su trabajo se mezclen su nombre y la actividad de recolección de pauta publicitaria. En cualquier empresa periodística seria es una regla de oro que la consecución de pauta es un trabajo distinto y separado de la actividad periodística. No se le puede creer a un periodista que le debe agradecimiento a la persona o a la empresa que le paga el aviso y sobre la que debe informar.” 

Regular los salarios debe atender esa necesidad, y que hoy tengamos periodistas titulados de $ 800 es una buena noticia. Podría ser mejor, porque asegurar un salario mínimo, que cubra necesidades elementales, garantiza la independencia profesional de los comunicadores. Y aunque suene conformista, la pauperización laboral del periodista es una realidad que duele, y es la madre, además, de la pobreza de su ejercicio, de la falta de formación, actualización.

La actividad debe mejorar en su conjunto, por toda la responsabilidad que demanda; no solo cuando se logra escalar y ubicarse en una empresa de las denominadas “grandes”. Porque en esta actividad profesional se producen productos de altísima injerencia contra terceros. Y esa es la principal razón para ya no estar nunca más conformes.

El periodista de 800 dólares ya es algo; pero debe, además, aspirar a más. A mucho más, en la misma medida en que demuestre que su trabajo es de excelencia.

  Fotografía tomada de lavueltadelos25.com

miércoles, enero 16, 2013

Y el pastor habló…

Absorto. Así quedó ese puñado de conocidos con los que coincidimos en el espectro electromagnético de una emisora local: en ese preciso momento hablaba el pastor candidato. Y lo que había salido de su boca era suficiente como para negarle cualquiera de esas dos categorías. Incluso de la de ser humano, que le llegó gratuita.

Que los homosexuales son una consecuencia de las relaciones sexuales anales de sus padres, dijo. Que esa es una manera con la cual se hace una especie de justicia divina, sugirió. Que si en Europa este tipo de relaciones están permitidas, pues que se vayan todos para allá, recomendó. Y algo no menos indignante que lo anterior: que sus recursos económicos –los familiares, que parecen abultados- provienen de la creación de siete iglesias. Y que fue el mismísimo Dios quien le pidió que sea candidato. Y salve a los ecuatorianos.

El pastor que, “a gracias de Dios” y para la buena ventura del pueblo sabe perfectamente que no tiene ninguna opción electoral, como parte de su estrategia va por allí diciendo estas sandeces que ofenden a los ecuatorianos. Por aquello de que los pueblos tienen los candidatos que se merecen.

El pastor candidato no sabía ni le dijeron sus asesores que Cuenca es el peor escenario para un discurso tan pobre e irracional: fue en esta ciudad donde inició un movimiento de concienciación que terminó con la despenalización de la homosexualidad, en el año 1997. Que no es un tema que se agotó cuando se eliminó del Código de Procedimiento Penal aquella disposición que condenaba la homosexualidad como un delito, porque ayer mismo ya se discutió la posibilidad de crear una “Ordenanza para la inclusión y reconocimiento del respeto a las diversidades sexuales en Cuenca”.

 Este pastor rehabilitado que actúa sin temor –porque estoy convencido de que al menos sospecha de la inexistencia de divinidades celestiales y por eso las ofende- se pone en evidencia al pretender que la gente “trague” sus “verdades”. Y en su cinismo admite que sus recursos provienen de la creación de siete iglesias. ¡¡Iglesias destinadas a ser las financistas del estilo de vida del pastor candidato y su familia!! A confesión de parte, relevo de prueba. Es la peor de la distorsiones de esos espacios que buscan atender las necesidades del alma.

Es la confirmación absoluta del para qué sirven esas iglesias, esos templos, esas advocaciones: para financiar el estilo de vida de unos cuantos “iluminados”, presos de fobias, como la xenofobia o la homofobia. A propósito de esta última fobia, al parecer quien la padece tiene un miedo no consciente e irracional a descubrirse homosexual.

Mi intención no es afectar los votos del pastor candidato. Igual, no tiene oportunidades. Pero sí alzar mi voz de protesta por la ofensa proferida a quienes escuchamos las propuestas del pastor candidato en un medio de comunicación público. Y lo menos que podemos hacer es indignarnos, y reclamar en demanda de una clase política decente. Lo hago, también, a nombre de esos cientos de mensajes que rodaron en redes sociales luego de los comentarios homofóbicos del candidato.

Que además se cree un enviado de Dios. Así, el pastor habló…


Fptpgrafía tomada de elperiodicodelecuador.com

martes, diciembre 11, 2012

Fiesta Feisbuc

El sentido común es el menos común de los sentidos. 
Fue mi recomendación a un grupo de estudiantes de periodismo que planteaba, como ejercicio académico, retomar las “denuncias” que la prensa local había recogido horas antes de boca de un oficial de la Policía: el riesgo que pone a los jóvenes cuencanos, las fiestas organizadas a través de la red social de Feisbuc.

Sus declaraciones las escuché por radio. Por eso no pude ver –sino solo imaginar– la dramática escena del oficial rasgándose la camisa de la indignación. La fiesta en la que realizaron el operativo fue convocada por Feisbuc; razón suficiente para sospechar que se trataba de un asunto medio demoniaco, “irregular”, como dijo la diligente prensa que recogía la noticia.

Una juerga convocada por la red social. Así que en respuesta plantaron, comandados por el intendente de Policía, un operativo que irrumpió en esa fiesta y “rescató” a los menores de edad. O sea, los detuvieron, entregaron a sus padres y organizaron la rueda de prensa para alertar a la ciudadanía de los maleficios y pecados que pueden provocar las fiestas convocadas por Feisbuc.

Como seguramente pensaron que se metieron a la opinión pública en el bolsillo del uniforme, repitieron el operativo en otra celebración privada –organizada por los estudiantes de un respetable colegio de la ciudad– y volvieron a “rescatar” a los menores de edad que habían esperado que aquella sea una noche memorable. Ahora había pruebas demoniacas: se estaba vendiendo licor.

Y había que dudar de la formación recibida por los chicos en sus casas. Los cargos, entonces, fueron esos: menores de edad en una fiesta. Venta de licor. La duda que me agobia es si es que los policías y un intendente se están tomando en serio su “papel moralizador” y ejemplificador en materia de matinés, y la mejor herramienta propuesta es irrumpir en ellas, cortar la música y “rescatar” a los “menores de edad”. Convocar a ruedas de prensa.

O quizá la lectura debe ser otra: no actuar bajo presupuestos de los efectos demoniacos que dejan como consecuencia el convocar a una fiesta por la red social, donde además se vende alcohol. Tal vez se deba trabajar en el tema de los principios pero en otros escenarios, con otras perspectivas, menos mediatizadas, satanizadas y prejuiciadas. Satanizadas y prejuiciadas, además, por los operadores semánticos que toman estos hechos y los vuelven “noticias sensacionales”, e impostan la voz para que el hecho –que diosito nos guarde– parezca más serio.

 Hace poco, un brote de curuchupismo periodístico eclosionó cuando en los hospitales públicos se retiraron de los pasillos y hasta de los quirófanos, imágenes religiosas. Y la decisión, más que como un tema sanitario por toda la parafernalia que acompaña a esas imágenes, fue vista como el retorno de los “comeguaguas”. (Me es inevitable, además, imaginarme a un médico encomendándose a la divinidad antes de una operación. El paciente debería escapar en el acto).

 La responsabilidad y la tolerancia al momento de informar hechos como los expuestos, son tan necesarios como grave puede ser el obviar la recomendación inicial: El sentido común es el menos común de los sentidos.

 En periodismo, es muy dañino.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

viernes, diciembre 07, 2012

A propósito de la muerte del editor general de la Extra

jueves, diciembre 06, 2012

El emprendimiento, las oportunidades, los conflictos de interés

Pues acabo de mediar un conflicto académico en la Universidad de Cuenca  que despertó luego de un ensayo propuesto por el docente de la cátedra de radio: Un ejercicio para pautar publicidad de naranjas en una radioemisora. Los encargados del pautaje: un puñado de estudiantes de periodismo.

Los estudiantes de esta mención–no todos, la verdad- se negaron a hacer el ejercicio al considerarlo como una fuente de conflictos de interés. “Los periodistas no debemos ocuparnos de asuntos de márquetin”, fue el argumento.

Varios autores lo sostienen: la línea que divide estas dos actividades, es irreconciliable. Un estudio de 127 páginas, en México, lo aborda:




Bien. La idea, ahora, es reflexionar sobre la conferencia: “Emprendimiento innovador en la era digital” que como maestrante en la Universidad de las Américas, sede Quito, recibimos al fin del módulo Introducción al periodismo  digital.

La charla estuvo a cargo del experto  Pablo Carrera Narváez (Un perfil de él AQUÍ), quien es Country Manager de Sicurello Educación Corporativa

Los detalles de la charla completa se los puede revisar en el post que sobre Creatividaden redes sociales colocó uno de los maestrantes.

Sin embargo, alguna relación debe plantearse entre lo expresado al inicio de esta entrada, y la intervención de Carrera Narváez.

"Los métodos tradicionales ya no son suficientes para innovar". Ok, pasa. La creatividad es fundamental entre los comunicadores sociales que quieren que su trabajo destaque.

Que “Todos los productos innovadores deben encontrar su nicho, así llegan a más gente”, como lo sostuvo  Pablo Carrera, es otra verdad indiscutible. Sin embargo, acá ya tengo una primera inquietud: estos conceptos deben ser privativos de agentes de relaciones públicas? Marquetineros?  No hay que ser mal pensados: los periodistas sí deben fijarse en un nicho. Indiscutiblemente, pero no con fines comerciales.

Por ello, aseveraciones como que "la información se debe manejar de manera que sea rentable y genere ganancia económica", me causaron preocupación.

A ver, definamos el campo: si hablamos de la información contingente, sí hay un conflicto de interés. La información contingente es un bien de acceso púbico, por lo tanto no se puede comercializar con ella.
El único sentido de la información contingente es el servicio público, y no generar ganancias.

Solo así se entendería que nos importen indicadores como que el “95% de decisiones de compra esta en el subconsciente, por ello no hay que preguntarle lo que quiere”.

Hasta aquí la relación entre lo expuesto en la carrera, y la charla. La conclusión: hay que definir bien los límites de estos dos campos irreconciliables e incompatibles en materia de comunicación social: el periodismo y el márketing.

Sin embargo no fue lo único que se dijo. Más sobre ello se lo puede encontrar en el siguiente Storify.