As enormes mãos de Natale Chuin tomam com firmeza o manche do pequeno avião Cessna 172, enquanto corre à cabeceira da pista de Sucúa, uma das regiões da província amazônica de Morona Santiago.
Acabo de asistir, hace pocos minutos, a la
visita que realizaron los presidentes de Perú, Ollanta Humala, y de Ecuador,
Rafael Correa, al edificio del sistema ECU 911 Sistema Integrado de Seguridad
en la ciudad de Cuenca. Claro, debo aclarar que estoy en Quito.
Pero, ¿cómo pude estar dentro del edificio,
si mis compañeros periodistas en Cuenca se quedaron todos, o casi todos, en los
exteriores? Pues, lo seguí por internet en tiempo real a través del canal deLivestream de la página de la Presidencia de la República.
Las herramientas que nos ofrecen en la
actualidad las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación, no solo
que facilitan el acceso a información de parte de los ciudadanos; también
descomplican en trabajo de los comunicadores sociales en sus tareas de
documentar, documentarse, compartir con inmediatez, participación ciudadana,
multifuentes y multisoportes.
Varias de esas herramientas están en el
entorno de lo que llamamos Redes Sociales: Tuiter, Feisbuc, You tube, Flicker,
Linkedin, Instagram…
En Twitter
Esta herramienta es la que más destaca, por
su versatilidad y concisión, en el trabajo periodístico. Permite trabajar en
reporterías de 140 caracteres, pero además incorporar fotografías y videos en
tiempo real. Aglutinar la fuente de los temas a través de hagshtag y mantener
espacios colaborativos.
A continuación un ejemplo de cómo se
documentó, a través de tuiter, el Encuentro Binacional Ecuador Perú, de este
viernes 23 de noviembre, en Cuenca:
El canal de You Tube nos asiste, en este
caso, para darle contenido editorial. Acá se pueden encontrar historias de
contexto en video si esa es la aplicación que le queremos dar. Además podemos
alojar allí los videos de nuestras coberturas para indexarlas a nuestras
páginas de reporte.
Se trata de una red social similar a la de
Feisbuc, pero el contenido que se genera es especializado en lo profesional. Es
útil para conseguir listas de contactos, fuentes de trabajo, etc.
Esta red social nos permite alojar
fotografías. Versatiliza la incorporación de fotografías a nuestras cuentas con
fotografías captadas en cobertura digital.
Nos permite trabajar también en
fotografías. Personalmente tengo una mirada crítica a esta aplicación, pues
posibilita la manipulación de fotografías, un tema vedado en la fotografía
periodística. Per vale la pena tenerlo en cuenta:
La red infaltable es el Feisbuc. Tiene sus
detractores porque cumple una función con un perfil más social, sin embargo sus
aportes son indiscutibles desde la comunicación social.
Hay otros, hay muchos espacios: Pinterest, Foursquare…
Lo importante es empezar a cortar esa
brecha digital. E involucrarse con los nuevos sistemas de cobertura
periodística y puesta en escena noticiosa.
El
viaje de Albertina Navas a China es un asunto que se puede leer con un solo
clik en el sitio web Periodísticos,un
portal para quienes hacen comunicación. Allí
se cuentan, en varios capítulos, su bienvenida a nada cálida, o
cómo es comunicarse sin hablar chino, o
el uso del chinglis. Pero
el estrés que remite este post no es precisamente el que sufrió Albertina, sino
el que sufrimos sus alumnos de la Maestría de Periodismo de la Universidad delas Américas. Los
resultados de este ejercicio, contados por Albertina Navas de primera mano en una especie de conferencia de prensa, se
los puede visualizar en tuiter, bajo el hashtag#maestriaudla. Lo que queda para la reflexión posterior son las competencias que un
periodista web debería tener para una cobertura en vivo para tuiter.
Primera lección: hay que tener listos todos los elementos que
se necesitarán, como información de contexto de la persona que interviene.
Segunda lección: la concentración, para trabajar a presión,
es fundamental. Aplicar las recomendaciones del verdadero "arte de tomar notas".
Tercera lección: multifunción. Por igual se debe tomar, con criterio periodístico, notas
para posterlas, enlazar sitios de interés, incorporar fotografías, responder
las interacciones de los seguidores, y al final de todo guardar energía y lucidez para
las preguntas. Y también para postear las respuestas.
Las lecciones siguen. Por el momento es hora de un café para
bajar tensiones, y pensar si es que ya hemos cerrado, totalmente, la brecha
digital que nos distancia a los periodistas “tradicionales”, de los periodistas
nativodigitales.
¡El periodismo es una actividad de 25 horas
al día! La alerta que con frecuencia repetía nuestro maestro servía para
recordarnos que, a diferencia de otras profesiones, los comunicadores no
perdemos esta condición luego de “timbrar” la tarjeta al terminar la jornada
laboral –que nunca fue de menos de 12 horas–.
Así, nos enseñaba a ver periodismo, a oír
periodismo, a respirar periodismo, a vivir en y del periodismo. Y con igual
insistencia, nos exigía cuidar el equilibrio.
Aprendimos que como reporteros no podemos
abstraernos de lo que decimos o hacemos, en público o en privado. Que nuestros
afectos o desafectos por el cine, la lectura, el teatro, la crítica, los
ensayos, el debate de cafetín… también bosquejan el tipo de personas que somos.
Condenados a ser esclavos de lo que decimos, en público o en privado, sin
desdoblamientos o vidas paralelas: conminados a “vivir en casa de cristal”,
como advierte el preludio del manual de estilo de un diario colombiano.
Estos principios, que para los actuales
tiempos de revolución pueden parecer arcaicos –al menos así lo demuestran los
medios incautados– están plenamente vigentes y deben extenderse al perfil
virtual de los comunicadores: sus redes sociales.
Twitter y Facebook se han convertido en dos
herramientas indispensables para los comunicadores sociales, de las que no solo
deben estar pendientes, sino ser actores permanentes en su rol de informadores
y formadores de opinión pública.
A propósito, el sitio
clasesdeperiodismo.com, de la peruana Esther Vargas, nos ilustra en una breve
entrada tres ejemplos de cómo los periodistas debemos participar en redes: las
cuentas de Facebook de Nicholas D. Krsitof, columnista del New York Times;
Chris O’Brien, columnista de negocios de San José Mercury News; Christiane
Amanpuor, de ABC News; todos dedicados a promocionar su trabajo, midiendo con
precisión milimétrica el alcance de sus comentarios. Y no es que todo lo que
venga de fuera es mejor, sino que aún convivimos en un país rezagado en cuanto
a niveles de acceso a internet en Sudamérica: apenas cuatro millones, de los
14,3 millones de ecuatorianos, conocen o han accedido a la red, según datos
publicados esta semana.
Si estamos en medio de todo un proceso por
disminuir la brecha digital de la que dan cuenta las cifras, es mejor empezar a
trazar la cancha para cuando pasemos a ligas mayores: en las redes sociales de
reconocidos periodistas ecuatorianos han pasado falsas noticias, como el
accidente del futbolista ecuatoriano Cristian Noboa, del Rubin Kazan; los
retuiteos de la muerte de Florinda Meza, la recordada Doña Florinda de la serie
El Chavo del Ocho y del vocalista de Soda Stereo, Gustavo Cerati; hasta
convocatorias para aprovisionarse de licor ante la inminencia de una ley seca y
enfrentamientos verbales muy subidos de tono. Rigurosidad periodística y ética
ausentes.
¿Esta versión virtual de lo que hacemos y
decimos construye también el tipo de persona –y en consecuencia el tipo de
periodista– que somos? Irrefutablemente sí.
Cuando acudimos a una cobertura, utilizando
los recursos del medio para el cual trabajamos, ¿debemos saltar con la
“exclusiva” en nuestras redes, antes de hacerlo en las redes de la empresa?
Elementos de un debate pendiente y urgente
entre cultores del oficio, que no puede postergarse más.
Varias sugerencias se han formulado para
que los comunicadores sociales trabajen en redes:
¿Pueden afectar las opiniones de un
periodista en redes sociales al medio para el que trabaja?
Patrícia Ventura | octubre 19, 2012
El incidente que protagonizó un colaborador
del New York Times ha hecho que el diario recuerde a sus periodistas que
cualquier comentario público que realicen puede afectar a la reputación del
medio y, en una nota publicada en su web, recuerda lo que dice el código ético
periodístico del Times -anterior al surgimiento de las redes sociales- con
respecto al trato con los lectores:
“Tratamos a nuestros lectores de forma
conveniente tanto en público como en privado. Se espera que cualquiera que
trate con los lectores se adecue a este principio, teniendo en cuenta que los
lectores son nuestros empleadores. El civismo se aplica en persona, por
teléfono, por carta o en línea”.