viernes, julio 24, 2009

En la escala evolutiva...


Autoridades clase turística...
Un día de 1965, monseñor Miguel Cordero Crespo, en aquel entonces vicario de la arquidiócesis de Cuenca, emprendió un prolongado viaje por los más... siga leyendo




Bienal: la fiesta de la cultura desciende a la tierra
Han sido 22 años y diez ediciones. La X Bienal Internacional de Arte -antes se llamaba de pintura, lo que la limitaba...siga leyendo

jueves, julio 09, 2009

¡¡ Salud por Juan Francisco!!


A veces medio callado, pero irreverente -claro, es benignista-. Dice lo que piensa -y eso no gusta a muchos Directores-; buen lector -siempre devuelve los libros-, y un excelente guía de los periodistas rasos -tiene madera de editor, es decir sabe escuchar-.

Esas son la facetas que más recuerdo de Juan Francisco Beltrán, compañero y amigo que obtuvo el segundo lugar en la categoría Crónica, en los premios a la excelencia periodística Jorge Mantilla Ortega, que convoca diario El Comercio.

No es la primera vez que Juan Francisco sube al podio. El año anterior también alcanzó una mención de honor por un trabajo sobre las inmigraciones peruanas, así que lo que ha hecho este año El Comercio es confirmar la madera de gran narrador que tiene JBR. Y esta vez es con el relato de una de las jornadas de la Fiesta de Toros en Girón.

Hoy en el periodismo en línea, como director de El Morlaco, primer periódico digital deportivo del Azuay, JBR seguirá en la crónica. De eso estamos seguros. Y nos seguirá sorprendiendo con sus textos que, por la salud del buen periodismo, deberán encontrar pronto un espacio público.

* La foto es de Juan Beltrán, y acompaña la crónica publicada en El Tiempo, de Cuenca.

jueves, julio 02, 2009

FINAL

YOU TUBE capacita en periodismo ciudadano.
Ingrese, revise, traduzca y comente:

Cómo grabar un video

Sobre periodismo ciudadano.

A estas dos entradas, que deben estar en sus respectivos blogs, se suman dos más de temas libres.

Una vez listos, remitir a mi correo:
1.- nombre
2.- ciclo
3.- URL de las entradas.

Saludos.
Ricardo.

lunes, junio 29, 2009

Las fuentes



Solía decir el maestro, en referencia a las fuentes: "si tu mamá dice que te quiere, comprúebalo".

Se me viene a la memoria la cita, tras un taller sobre la Radio Pública del Ecuador, RPE, al que le llamaron "rompiendo el molde". Interesante ejercicio, aunque incompleto por la propia actitud de la mayoría de invitados -líderes sociales, gremiales y otros- que se fue luego del café con empanada de carne.

Giovanna Tassi, directora de RPE, defendió, en medio del debate sobre el papel de las fuentes, sus prerrogativas para vetar las voces de actores políticos como Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil, o Lucio Gutiérrez, ex presidente derrocado, ante los mocrófonos de la RPE. "A ellos no los invitaría nunca", dijo la señora Tassi.

Y el problema, según ella, es que los dos actores políticos, como fuentes, nunca han dicho nada constructivo frente a un micrófono. Y el problema no es ese, me digo yo, sino el hecho de ponerles el micrófono sin ningún libreto preconcebido, sin ninguna agenda, sino por el simple acto de abrir el micrófono para llenar un espacio, para que ellos digan lo que les parezca. Y ese es un verdadero problema del oficio, de los malos hábitos del oficio.

No creo que la solución esté en no ponerles el micrófono, sino en tener un argumento previo, una investigación previa sobre el tema a tratar. ¿Para qué voy a ponerle el micrófono a tal o cual fuente? Más si se trata de políticos hábiles con la especulación o el insulto. Que Nebot o Gutiérrez digan lo que les parezca es porque existen "periodistas" funcionales a sus intereses, o simplemente despreocupados de la rigurosidad con la que se ejerce el periodismo.

Entonces la solución no es negarles su derecho de acceder a los micrófonos -más si son de un medio público- sino de trabajar en el libreto. Personajes como Nebot y Gutiérrez tienen mucho que decir -a manera de rendición de cuentas-, el problema está en quién se pondrá del otro lado del miocrófono: un periodista funcional, uno improvisado o uno preparado. Está en comprobar todo, con la rigurosidad que significa comprobar hasta el amor maternal que nuestras madres nos profesan.

Allí está el detalle.

¿Y usted qué opina?

martes, junio 02, 2009

Predicciones


Siempre me ha sorprendido la capacidad de predicción de los periodistas deportivos. Es increíble, pero ellos saben cuál será el técnico que reemplazará a otro, incluso antes de que el depuesto recoja sus maletas.

Muchas veces, debo admitirlo, pusieron a temblar mis propias convicciones sobre los talentos, virtudes o aptitudes que tenía para el oficio. ¿Por qué no puedo desarrollar esa capacidad de anticipación? ¿Es que desconozco tanto de los temas de deportes que ni eso puedo advertir? ¿Será que todos, menos yo, cultivan tan celosamente sus fuentes, que todos, menos yo, logran dar con el nuevo técnico gracias a esos contactos?

Pero para fortuna mía, parece que mucho de la anticipación está en la improvisación y la irresponsabilidad propia de un periodismo con falta de rigurosidad. El temor que tenía ante el "conocimiento y experticia" de esos periodistas deportivos, se derrumbó. Claro, ninguno de sus pronósticos coinciden entre sí, tras la salida de técnico Benito Floro, del Barcelona de Guayaquil.

Anoche, por ejemplo, veía en TC Televisión que "los nombres que suenan para su reemplazo son, entre otros, los de los ex técnicos de la Selección Luis Fernando Suárez o Hernán Darío Gómez..."

En el último noticiero, Canal 1 ya tenía otro nombre: el imbabureño Carlos Sevilla. La mañana de este martes, finalmente El Telégrafo sugiere que el uruguayo Mario Saralegui "es uno de los más opcionados para dirigir a los toreros". Por último RTS le apuesta a Oblitas.

La verdad es que hoy me siento más tranquilo. Y puedo decir que quizá -o con toda seguridad- Armando Maradona puede ser el próximo técnico del Barcelona. Y si acierto, juro que me hago comentarista deportivo e hincha del Deportivo Cuenca...

lunes, junio 01, 2009

EL LIBRO DE ARTURO TORRES *


Aquella mañana del uno de marzo de 2008, cuando habíamos revisado todo lo que hasta ese momento ofrecía la CNN y el cable de noticias sobre la muerte de Luis Edgar Devia , tratando de tamizar contenidos ideológicos típicos de esos medios que –por ejemplo- llamaban operación Libertad a la invasión norteamericana a Irak, nos instalamos en la mesa de Redacción de El Tiempo en un descosido debate sobre las implicaciones internacionales que tendría el hecho de haber disparado –como se decía entonces- desde el lado colombiano hacia el lado ecuatoriano, y la situación en la que quedaba el mando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Se trataba de lo que el Ejército Colombiano llamaba el golpe más fuerte que hasta ese momento habían dado a la estructura del grupo irregular y del cual el propio presidente Rafael Correa debió referirse en su habitual cadena de radio y televisión.

El debate, con Felipe Hernández –un periodista colombovenezolano simpatizante de la revolución guevarista-, fue mucho más allá del mediodía, tratando de darle profundidad mientras nos actualizábamos con las reacciones que constantemente subían de tono. Y luego continuó en la tarde, en casa de uno de los dueños del diario, que nos invitó a almorzar para seguir argumentando sobre lo que se vendría luego en el escenario internacional y el manejo informativo que debían dar los medios.

Y al día siguiente –luego de solazarnos con el acierto de haber sido el único diario de la región, y de algunos nacionales, que abrió la portada con el tema de la muerte de Raúl Reyes- retomamos el análisis del caso Angostura, y decidimos que para el día siguiente debíamos ampliar a dos páginas la cobertura del hecho, “aterrizando” –como decimos en el argot periodístico al hecho de obtener reacciones locales sobre un hecho externo-, con posiciones de juristas locales, especialmente sobre lo que significaba en el contexto del derecho internacional lo que ya Rafal Correa calificaba como agresión a nuestro territorio y por ello rompía relaciones diplomáticas con Colombia.

Y así, durante muchos días más, la discusión del tema se prolongó en nuestra sala de Redacción. Y mientras nos consumíamos en los cada vez más generosos debates, únicamente en torno de lo que traía el cable internacional –esas son, entre otras, las limitaciones de los diarios pequeños- , por su lado Arturo Torres, en su propio espacio, se planteaba una hipótesis: “el bombardeo que terminó con la vida de Raúl Reyes fue el resultado de un proceso minucioso y persistente de inteligencia y espionaje” (pp18.)

Y mientras otros nos convertíamos en espectadores del hecho, Arturo diseñaba un plan de trabajo que incluiría la lectura de diez libros y más de 2.000 documentos, entrevistas a 70 fuentes en ciudades de tres países diferentes –Ecuador, Colombia y Venezuela- y luego abría un paréntesis en su prolífica carrera de periodista investigador y guía de sus compañeros en la sección Judiciales de diario El Comercio -donde entre otros galardones ha logrado el primer premio por la mejor investigación latinoamericana de un caso de corrupción otorgado por el Instituto de Prensa y Sociedad y Transparencia Internacional en Bueno Aires, Argentina- para dedicarse por completo a una indagación de largo aliento, cuyos resultados los podemos constatar en el libro que se presenta esta noche: El juego del Camaleón, los secretos de Angostura.

Ésta es una obra periodística que se la puede mirar desde varios cristales:

-Desde lo coyuntural.
La oportunidad con la que se pone en circulación, al poco más del primer año del ataque de Angostura, cuando mucha tinta ha corrido con la limitación de análisis que obliga el vértigo del trabajo del día a día en los medios.

Por ello, El juego del Camaleón los secretos de Angostura, es un complemento indispensable para quien quiera comprender las consecuencias y forma en la que los tentáculos del grupo irregular más antiguo del planeta se han internado y afincado en territorio ecuatoriano.

Cito:
“El campamento estaba a 22 kilómetros de la frontera, en una zona habitada por indígenas e influido por la actividad petrolera, cerca de una mina de material de construcción, administrada por el municipio local.
Reyes estuvo a punto de encontrarse cara a cara con militares ecuatorianos que patrullaban la zona. Por un capricho del destino, fue justamente un año antes de su muerte en el bombardeo de angostura”. (pp.25 sobre la constante presencia de guerrilleros en la zona ecuatoriana).
Ó esta otra cita: “Cuando se encontraba (Raúl Reyes) con unos amigos en una cebichería, en el sector del estadio Olímpico Atahualpa, supo que se ejecutaba un operativo para cercarlo. En cuestión de minutos abandonó el local, tomó rápidamente un vehículo que lo esperaba sobre la avenida Seis de Diciembre con el motor encendido y se perdió, sin dejar rastro, entre las estrechas avenidas hacia el norte, dejando a sus perseguidores burlados bajo la lluvia”.
(pp36 sobre su incursión en ciudades como la Capital, los gustos gastronómicos que le permitían esa libertad de movimiento y sus huidas al estilo Hollywood).

Ó este último ejemplo:
“Mientras trabajaba en la campaña presidencial, aglutinando todo tipo de apoyos, Gutiérrez se reunió con Rodrigo Granda, el canciller de las FARC, en una cafetería del centro de Quito. Estaba acompañado por su hermano Gilmar y por Patricio Acosta, uno de los fundadores de su partido, Sociedad Patriótica.” (pp. 40 sobre los contactos del dictócrata con representantes guerrilleros).

-Desde el aporte al periodismo de investigación.
Rigurosidad y disciplina. Son los dos factores que una escuela como la de El Comercio desarrolla entre sus reporteros, y cuya bien aprendida lección nos lo demuestra Arturo en este, su primer libro. Con la experticia de un “periodista sabueso” –que con cuyas investigaciones ha acorralado a jueces corruptos, obligándolos incluso a algunos a refugiarse fuera del país- Arturo recorre por los laberintos que plantea el complejo tema de descifrar las relaciones de las FARC con sus representantes, proveedores, promotores y contactos de otra laya, en países como Ecuador y Venezuela.

Arturo se guía, además, en una línea de seguimiento iniciada muchos años antes de los acontecimientos de Angostura: en agosto del año 2000 tuvo el primer encuentro con quienes serían, ocho años después, algunos de los personajes de su libro: la compañera Esperanza (Nubia Calderón), el comandante Pablo Paz, y el propio Raúl Reyes.

En el ámbito de la investigación, desde mucho antes de El juego del Camaleón, Arturo Torres y su equipo ya es citado en el contexto internacional. Ellos constan, junto a siete casos de igual número de países Latinoamericanos, en una recopilación hecha por el periodista colombiano Fernando Cárdenas y el chileno Jorge González, en su libro Los Watergates Latinos. El Watergate, como ustedes recordarán, es el famoso capítulo con el que se inaugura el periodismo de investigación en los Estados Unidos cuando dos periodistas del Washington Post investigaron un aparentemente inocente robo en el cuartel general del partido Demócrata y que terminó con la dimisión del presidente Richard Nixon, implicado en el montaje de una compleja red de espionaje.
En Los Watergates Latinos, que revive las crónicas y hazañas de investigadores de América Latina, Arturo es presentado como uno de los pocos periodistas de investigación con los que cuenta el Ecuador, con trabajos de largo aliento y resultados concretos, como los de haber seguido la pista a los narcofondos en la campaña presidencial de Lucio Gutiérrez, ó los aumentos del patrimonio de algunos jueces de la ex Corte Suprema de Justicia.

Permítanme hacer una cita de aquel libro, cuyas referencias de investigaciones de casos ecuatorianos comparten espacios con otras como la puesta en evidencia de la corrupción y violación a los derechos humanos por parte de Fujimori y Montesinos, en el Perú; los desfalcos al erario público por parte de Rafael Ángel Calderón y Miguel Ángel Rodríguez, presidentes de Costa Rica en diferentes periodos; o de Carlos Saúl Ménem, presidente de Argentina, sobre su venta ilícita de armas a Ecuador y Croacia.

Cito: “Una vez publicada la confesión parcial de Fernández (se refiere a César Fernández, empresario manabita que inculpó a Gutiérrez de haber recibido financiamiento del narcotráfico en la segunda vuelta de su campaña electoral) el editor judicial (se refiere a Arturo Torres) recibió varias llamadas telefónicas en las que amenazaron su vida y la de su hija. Un día que volvía de hacer reportería en el Congreso, Torres manejaba su automóvil y un señor le avisó que una de las llantas tambaleaba. Al bajarse se percató de que le habían sacado tres pernos y quedaba uno suelto”. (pp245)

Se trata de las hostilidades que provoca el periodismo de investigación.
Es evidente que en El juego del camaleón, los secretos de Angostura, Arturo Torres cumple disciplinadamente las técnicas y estrategias que José Rodríguez, periodista y catedrático universitario en esta especialidad en Barcelona, expone en su obra Periodismo de Investigación, texto que sirve de guía en muchas universidades ecuatorianas. Algunas de esas estrategias precisamente son la detección de los hechos investigables, la búsqueda de las fuentes, el análisis y valoración de hechos y fuentes, los informantes y confidentes, la confirmación de datos, la infiltración propia, las ayudas instrumentales y otras. Pero, a todas estas Arturo Torres agrega su “cosecha propia”: las licencias literarias.

-La lectura desde las licencias literarias:
¿Debe ser el periodismo de investigación como especialidad -porque todo lo que suene a periodismo debe tener implícita la investigación seria y comprometida- una enumeración de hechos fríos y distantes, con un lenguaje burocrático y la rigidez de las encuestas y estadísticas?

Definitivamente no. La literatura nos ofrece una serie de licencias, de figuras, que vuelven al relato más atractivo, más digerible, creando y recreando escenarios, personajes, situaciones. Eso sí, sin olvidar que la línea que separa al periodismo de la literatura es la verificación, que los hechos contados sean ciertos y no pertenezcan al campo de la ficción. Y este no es el caso.

Cito:
“La noche de Luna menguante se volvió un infierno. Lucía Morett despertó con el estruendo de las bombas y vio caer árboles a su lado, arrancados de raíz como si fueran simples arbustos. Un olor a carne chamuscada inundó el paraje selvático, cargado de humo y lenguas de fuego. La vegetación, que pocas horas antes ocultaba el campamento, fue destruida, reducida a troncos carbonizados con astillas humeantes.
La tierra temblaba por las bombas. El terror y la angustia quedaron impregnados como señales imborrables en los rostros de quienes murieron al instante del bombardeo. La onda expansiva dejó a los cadáveres con los ojos vaciados. Casi todos los cuerpos estaban desmembrados, esparcidos por el campamento. Solo quedaron diez completos.
Lucía estaba gravemente herida: 60 esquirlas de las bombas de racimo se incrustaron en su espalda, abdomen y hombro. En el glúteo derecho tenía una herida de diez centímetros de profundidad, causada por un trozo de metal.
Desfalleciente, se arrastró sobre su lado izquierdo e intentó protegerse bajo una mochila que había caído a su lado. Buscaba huir de la pesadilla.
Luego vino el silencio, un silencio de muerte, solamente interrumpido por el zumbido de las hélices de los Halcones Negros colombianos, que sobrevolaban la zona como aves rapaces”.
(pp143.) Y así el lector, que mientras consume los textos de su memoria sacará el olor a carne chamuscada y sentirá los estertores de la tierra al compás de bombas de racimo, quedará también escuchando el zumbido de las aspas de esos enormes helicópteros sobrevolando nuestro territorio, en la inmensidad de la noche selvática.

Y no con el afán de arruinarles la sorpresa, como el amigo o pariente que se adelanta al estreno de una película y luego la cuenta toda, permítanme relatarles otro descarnado ejemplo de las licencias literarias tomadas por Arturo, y que cada vez más se escuchan en las aulas universitarias como la fórmula para desterrar del buen periodismo a técnicas como la pirámide invertida y los relatos lineales. Es el testimonio del policía José Saavedra sobre una emboscada vivida en la frontera norte, y preparada por las FARC.

Cito:
“Una granada hizo explotar la lancha en la que íbamos; nadé y me sostuve en un tronco detrás del cual me cubría, pero recibíamos fuego por los dos lados; el compañero Zambrano trató de escapar saliendo del agua, pero fue acribillado a balazos; a mi teniente Arteaga le dispararon en la cabeza y murió de contado.
Según otros testigos, el subteniente Lasso enfurecido por la ejecución de sus compañeros sacó el lanzagranadas y empezó a descargarlo sin parar contra los irregulares. Indefenso, sin municiones, recibió un balazo en la frente y se hundió. Los guerrilleros se arrojaron al agua, tomaron su cuerpo y lo arrastraron hasta la orilla.
Desde el piso, inmóvil, Buenaño presenciaba la masacre de sus compañeros. Al cadáver del subteniente Lasso le quitaron la ropa y sus pertenencias, le pusieron una granada en el estómago y la hicieron estallar: querían amedrentar al resto de sobrevivientes”.
(pp183)

Y el lector sale del adormecimiento y la indiferencia que la constante exposición a la violencia recreada para los seudo héroes de la televisión, y constata que esto es real. Que pasa. Que nos pasa. Que lo viven los ecuatorianos de allá. Y de esta manera trata de provocar una reacción a toda esa impavidez y lejanía con la que vemos, a veces incrédulos, el conflicto en la frontera norte.

El juego del Camaleón, los secretos de Angostura, es un recorrido de 240 páginas por resúmenes, repasos, revelaciones, recreaciones sobre un tema que los medios de comunicación no han sido capaces de profundizar, por sus limitaciones de fondo y forma. Pero para eso están los libros. Y para eso están los periodistas investigadores. Y para eso está la estirpe de los que no se sienten conformes con hacer lo que la obligación laboral les pide, sino lo que la obligación moral les exige.

Me queda solamente agradecer a Arturo por regalarnos largos y sufridos meses de su vida para que por unas pocas horas tengamos todo el conflicto en una sola perspectiva y con una lectura constructiva, amena y diferente.
Gracias Arturo por trazarnos la senda de lo que debe ser el nuevo periodismo ecuatoriano: el periodismo de investigación, de largo aliento y excelente escritura.

* Presentación del libro durante el lanzamiento en Cuenca.

lunes, mayo 25, 2009

¿ESTUDIANTES ACRÍTICOS?



Está en circulación el último ejemplar de El Universitario, periódico de prácticas pre profesionales de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Cuenca. Y ciertamente con un tema polémico: el papel que juega en la actualidad la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador, FEUE, que la semana anterior celebró su 43 convención nacional en Cuenca.

El tema de fondo, sugerido por los estudiantes, se aproximó a una de las realidades de la entidad que desde hace más de 60 años representa los intereses que tienen los universitarios. O al menos representaba, luego de constatar en una encuesta a decenas de alumnos sobre su identificación con esta especie de gobierno estudiantil.

Muchos se sienten alejados y trataron a este ente como un trampolín político para aspirar a cargos más estables y remunerados. Mientras tanto las aulas siguen en un estado lamentable y atrasado. Fijar todos los esfuerzos en tratar de acabar con los imperialismos e implantar el comunismo en el Ecuador, no les han dejado tiempo para fijar prioridades y constatar la manera en la que muchos alumnos reciben sus cátedras.

Y la reacción de los dirigentes no se hizo esperar. Furibundos presentaron un reclamo porque "nunca antes les habían dicho tales cosas".

Y creen que apuntamos a perjudicarles en su reelección. Los autores pusieron sus nombres y su valentía para tratar un tema polémico: analizar el papel de la FEUE desde el punto de vista de los estudiantes y decirlo con todas sus letras. Y ese fue la principal lección que recibieron los alumnos practicantes: el buen periodismo no da amigos.

Y usted ¿qué opina?

jueves, mayo 14, 2009

Un robo "olímpico"


Las expectativas sobre el Deportivo Cuenca para que logre empatar al Caracas, que jugaba como local, quedaron en segundo plano en aquel partido por octavos de final en Copa Santander Libertadores. El locutor de Canal Uno anunció una "noticia desagradable": delincuentes ingresaron a la casa del dos veces medallista olímpico Jefferson Pérez y se llevaron todo. Según la versión del locutor, ocurrió mientras el deportista veía el partido con toda su familia; los maniataron y desvalijaron. Luego huyeron.

La fuente: el propio deportista que, según el locutor, llamó a sus amigos periodistas para pedir, a quienes veían la transmisión, que salgan a las calles y denuncien si alguna camioneta iba por allí, con un enorme televisor pantalla plasma de 60 pulgadas en el balde.

Personalmente mi preocupación fue mayor pues el doble medallista olímpico es mi vecino, y esa proximidad me afecta: puedo ser la próxima víctima.
Goleado el Deportivo Cuenca y calmados los ánimos, pasé en mi vehículo por la casa de mi vecino: nada.

Dos días después los diarios informaban que el robo no fue en la casa de Jefferson Pérez, sino en la de un pariente suyo. Nadie fue maniatado ni hubo violencia, en esa casa no había nadie al momento del robo, solo un amigable perro. Y sin embargo muchos -me incluyo- nos expusimos a andar aquella noche buscando una camioneta con una enorme TV en el balde.

¿Falla en la verificación de la información? Pues sí. Y no solo eso, sino que el hecho provocó que nuevamente se empiece a generalizar sobre la situación de la inseguridad.

Robos en viviendas preocupa a la ciudadanía, tituló un diario local a propósito del atraco a la familia de Pérez, y para justificar "el azote de la delincuencia organizada que afecta a la ciudad", citan el caso de una denuncia más. Sí, una denuncia más es suficiente para calificar de "azote de la delincuencia" a lo que ocurrió en dos días distintos en la tercera ciudad del Ecuador.

¿Falla en la verificación de la fuente? Sí. Y además falta de rigurosidad en el oficio.

Y usted ¿qué opina?

martes, mayo 05, 2009

Las libertades

Cualquier día es bueno para hablar de libertades. Y para hacerlo sobre la libertad de expresión aún más allá del 3 de mayo.
Algunas cosas interesantes trae la globósfera sobre libertad de expresión y sus diferencias con la libertad de prensa. Al parecer la libertad de expresión se la considera privativa de los medios de comunicación, y no es así.
Para aprender hay muchos sitios por visitar.

domingo, abril 26, 2009

A confesión de parte…


A este singular personaje lo conocí una noche de seis de enero, Día de los Inocentes, cuando una comparsa que interactuaba con el público intentó jugarle una broma, por lo que salió en fugaz carrera. Uno de los integrantes de la comparsa, para completar la broma, salió tras él gritando “cójanle al ladrón…cójanle al ladrón”. Muchos festejaron la ocurrencia.

Pero la entrevista que le hicieron la mañana del sábado 25 de abril a este singular personaje, me dejó estupefacto…

Veamos: los presentadores, Leonardo Guillén y El Indio Manuel –otro singular personaje cuya característica es imitar con la voz a un indígena, pero cuyas características son la de ser medio estúpido y con frecuentes bromas de doble sentido, sexual preferentemente-, y el entrevistado “el Toralito”, ex funcionario de la Dirección de Aviación Civil, DAC, en el aeropuerto de Cuenca, que en la entrevista se autodefinía como “el más fregado de la DAC”.

Nada interesante hasta que la entrevista entró al tema de las anécdotas. Una de ellas, y la que me impresionó por su franqueza, fue de cuando, por su condición de funcionario de la DAC, ingresaba al área de carga de los aviones que llegaban desde el Oriente con carne a bordo. Sin rubor contó cómo “huangliaba” (término quichua que quiere decir “llevar algo”) los rabos, patas y riñones dentro de fundas negras. “Mijito, si sigues así hazme nomás más hijos”, le respondió, según él, su esposa cuando llegó con la carga.

La segunda “anécdota” me preocupó un poco más, por la irresponsabilidad con la que se trató. El singular personaje recordó con nombres y apellidos cómo uno de sus jefes enroló a sus dos hijos en el equipo encargado de proveer combustible a los aviones, y cómo ellos le empezaron a sugerir que incluya sobreprecios en las planillas. “Sí, pero y a mí qué me toca”, dijo “Toralito” a los jóvenes, otra vez sin ningún rubor.

Pero lo que realmente me paralizó fue la tercera “anécdota”. El singular personaje y sus dos ayudantes recargaron ¡¡con agua!! a un avión que volaría a Macas, capital de Morona Santiago. El singular personaje, en medio de risas de sus entrevistadores, contó que el avión llegó a Macas gracias a que el remanente de combustible que había quedado en los tanques y el agua que le añadieron no se mezclaron, pero que cuando correteaba para decolar de Macas, los motores se apagaron.

Ese momento debí estacionar mi vehículo porque no lo podía creer. ¿Era en realidad ésta una entrevista responsable? ¿Las que estaba contado fueron anécdotas ciertas o propias de una mente mitómana? ¿A la salida de la radio en la que se realizó la entrevista, estaba un fiscal para exigir puntualizaciones a esta especie de confesiones de parte?

Sí. Recuerdo que conocí a este singular personaje una noche de seis de enero, cuando una turba le perseguía al grito de “cójanle al ladrón…cójanle al ladrón”.

Y usted ¿qué opina?

* La foto, tomada de El Tiempo, corresponde a un accidente de aviación, que es lo que le pudo ocurrir al avión cargado de agua.

A confesión de parte…

A este singular personaje lo conocí una noche de seis de enero, Día de los Inocentes, cuando una comparsa que interactuaba con el público intentó jugarle una broma, por lo que salió en fugaz carrera. Uno de los integrantes de la comparsa, para completar la broma, salió tras él gritando “cójanle al ladrón…cójanle al ladrón”. Muchos festejaron la ocurrencia.
Pero la entrevista que le hicieron la mañana del sábado 25 de abril a este singular personaje, me dejó estupefacto…
Veamos: los presentadores, Leonardo Guillén y El Indio Manuel –otro singular personaje cuya característica es imitar con la voz a un indígena, pero cuyas características son la de ser medio estúpido y con frecuentes bromas de doble sentido, sexual preferentemente-, y el entrevistado “el Toralito”, ex funcionario de la Dirección de Aviación Civil, DAC, en el aeropuerto de Cuenca, que en la entrevista se autodefinía como “el más fregado de la DAC”.
Nada interesante hasta que la entrevista entró al tema de las anécdotas. Una de ellas, y la que me impresionó por su franqueza, fue de cuando, por su condición de funcionario de la DAC, ingresaba al área de carga de los aviones que llegaban desde le Oriente con carne a bordo. Sin rubor contó cómo “huangliaba” (término quichua que quiere decir “llevar algo”) los rabos, patas y riñones dentro de fundas negras. “Mijito, si sigues así hazme nomás más hijos”, le respondió, según él, su esposa cuando llegó con la carga.
La segunda “anécdota”, me preocupó un poco más, por la irresponsabilidad con la que se trató. Recordó, el singular personaje, cómo uno de sus jefes enroló a sus dos hijos en el equipo encargado de proveer combustible a los aviones, y cómo ellos le empezaron a sugerir incluir sobreprecios en las planillas. “Sí, pero y a mí qué me toca”, dijo “Toralito” a los jóvenes, otra vez sin ningún rubor.
Pero lo que realmente me paralizó fue la tercera “anécdota”. El singular personaje y sus dos ayudantes recargaron ¡¡con agua!! a un avión que volaría a Macas, capital de Morona Santiago. El singular personaje, en medio de risas de sus entrevistadores, contó que el avión llegó a Macas gracias a que el combustible y el agua no se mezclaron, pero que cuando correteaba para decolar de Macas, los motores se apagaron.
Ese momento debí estacionar mi vehículo porque no lo podía creer. ¿Era en realidad ésta una entrevista responsable? ¿Las que estaba contado fueron anécdotas ciertas o propias de una mente mitómana? ¿A la salida de la radio en la que se realizó la entrevista, estaba un fiscal para exigir puntualizaciones a esta especie de confesiones de parte?
Sí. Recuerdo que conocí a este singular personaje una noche de seis de enero, cuando una turba le perseguía al grito de “cójanle al ladrón…cójanle al ladrón”.

Y usted ¿qué opina?

jueves, abril 23, 2009

El tubo de ensayo



¿Por qué relanzar la edición de un periódico que ha salido, con cierta regularidad en los últimos siete años en la Escuela de Comunicación de la Universidad de Cuenca?
La reflexión retumbó en mi cabeza y consideré seriamente la posibilidad de que el “acto de relanzamiento” de EL UNIVERSITARIO se suspenda.
Pero, minutos después de que una suerte de espíritu de cuerpo de los profesores de la Escuela ponía reparos al acto de relanzamiento, una estudiante me hizo una pregunta con toda su inocencia: “Profe, ¿puedo invitar a mis papis al lanzamiento?”, me dijo, y concluí que sí, que EL UNIVERSITARIO debía relanzarse por razones que, ante la contundencia de los hechos, no los citaré.
Solamente repararé en una, la más importante: toda esa voluntad que los estudiantes de prácticas pre profesionales pusieron desde el momento mismo en que integraron la Sala de Redacción de EL UNIVERSITARIO, esa que funciona en cualquier parte, el piso de la oficina del diseñador, la sede de un gremio de periodistas o los café nets donde se redactan las notas y se editan las fotos. Voluntad que raya en pasión cuando los mismos redactores y fotógrafos se ofrecieron para armar una red de distribución que puso a circular 2.000 ejemplares de EL UNIVERSITARIO en todas las Facultades de la Universidad de Cuenca, y en las Escuelas de Periodismo del resto de Universidades de Cuenca.
Esta presentación debía ser una charla didáctica sobre formatos, paginación y esas cosas técnicas que muchas veces al lector no le interesan. Pero mejor he aprovechado para presentar estas breves reflexiones personales y decirles nuevamente a los alumnos felicitaciones. Felicitaciones y gracias. *

*Extracto del discurso del director del diario EL UNIVERSITARIO, Ricardo Tello, en el acto de relanzamiento del periódico de prácticas pre profesionales de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Cuenca.

lunes, abril 20, 2009

La web social se toma nuestra vida

"Una tecnología es tecnología solo para la gente que nació antes de que fuera inventada". La frase le pertenece a José Luis Orihuela, profesor de la Universidad de Navarra, España, y autor de la bitácora eCuaderno que el 16 de abril brindó una charla en Quito y por el sistema de videoconferencia a varios asistentes a los centros virtuales de la Universidad Técnica Particular de Loja, UTPL.

Reveladora. Así podría calificarse a este encuentro entre expertos y neófitos, en torno al maestro Orihuela. Con un lenguaje fresco -como el tema- en poco más de una hora se cumplió un recorrido por los territorios de la web social y su impacto sobre los medios y la comunicación.

Y las conclusiones tumbaron muchos prejuicios:
- “Es falso que los jóvenes no leen; leen más que nunca, solo que otras cosas y escriben en otros lugares”.
- “Toda tecnología abre una brecha; hay que aprender para no quedarse fuera”.
- “La web se parece más a la radio y televisión que a la prensa”.
- “Si los medios llegan a tiempo, es porque estaba montado para ellos”.
Para quienes estén más interesados, pueden dedicarle tiempo al video del canal eclusivo de la UTPL en You tube.

viernes, abril 17, 2009

A un año de Mufith


En abril de 2008 un incendio de grandes proporciones consumió una ferretería que ocupaba un tercio de una manzana en el centro histórico de Cuenca. Las lecciones fueron muchas, incluso para la prensa.

Se trató de un incendio en la ferretería Vázquez Brito en la que por una explosión falleció Mufith Hanna, un bombero voluntario que hasta ese entonces llevaba un matrimonio de ocho meses.

Recuerdo la cobertura mediática y el seguimiento que dieron los diarios semanas después. El canal local Unsión lo transmitió en directo y recuerdo perfectamente cuando uno de los jefes de bomberos dijo que en el interior había dinamita (claro, se trataba de una ferretería).

Más allá de si la ferretería cumplía o no con las disposiciones de seguridad –tener solamente dinamita de muestra, instalaciones blindadas para los explosivos, etc- queda la pregunta de si hubo o no negligencia entre el personal voluntario que atendía la emergencia. Nada se ha dicho hasta el momento.

Ha pasado un año, y la prensa escrita se limita a crear “héroes” en lugar de dar un seguimiento serio a las investigaciones del caso: se pagaron las indemnizaciones, se determinaron las causas, se ajustaron las ordenanzas sobre centros de expendio de explosivos?
Nada…solamente una pobre palabrería sobre llamados de Dios y textos de mal gusto alrededor de “cómo ser un héroe y morir en el intento”.



Foto tomada de EL MERCURIO

jueves, septiembre 11, 2008

La integración de redacciones



Cuando en agosto de 2008 EL TIEMPO decidió lanzar su “nueva” página WEB –nueva entre comillas porque recién nos animábamos a actualizar tecnologías vigentes en otros medios desde hace una década- no esperábamos que la reacción iba a tener esos indicadores.
Las visitas se quintuplicaron. Empezamos a tener reportes de las notas más leídas, comentarios sobre las notas más leídas, reportes, saludos, etc. (las curvas de esta página, de las que ustedes quieran, las pueder ver en un nrastreador de tráfico Alexa)
La página pasó de ser un “copy-paste” del impreso, con noticias inamovibles durante 24 horas, y empezamos a actualizar –"cuando la noticia lo amerite", como dicen los presentadores de televisión- la información de última hora.
Y no solo que actualizamos permanentemente, sino recurrimos a las posibilidades de la multimedia: “subimos” el video de la agresión a una estudiante ecuatoriana en España y la avalancha se desató, tal como lo demuestra el gráfico del inicio.
En la competencia de Jefferson Pérez actualizamos los detalles de la carrera “minuto a minuto” y la versión digital empezó a promocionar informaciones que las ampliaríamos en el impreso, y a la vez abría la posibilidad de ampliar –con hipervínculos- otras informaciones que presentamos en el mismo impreso.
Ahora, en ciertas reuniones de planificación de la mañana en la Reacción del impreso, analizamos los reportes de las notas más leídas en la WEB y tenemos una guía sobre lo que quiere cierto sector de lectores de EL TIEMPO.
Con esto nos metimos, inconscientemente, en lo que Cristian Espinoza sostiene en su módulo de periodismo digital en la Universidad Técnica Particular de Loja, UTPL, sobre la integración o fusión de las redacciones. – A propósito, por estos días, además, Discovery Channel estrenó un muy interesante trabajo sobre Internet y la convergencia digital-
Como parte de este módulo, se propuso un trabajo que resulta un entretenido ejercicio para los periodistas que se inician en el uso de la herramienta del Internet como una fuente más de cobertura y consulta: una investigación sobre la INTEGRACIÓN DE REDACCIONES utilizando operadores lógicos al menos en cuatro buscadores de la red.

Y definitivamente los resultados permiten tener un conocimiento global de lo que está pasando al interior de las redacciones sobre experiencias como la que acaba de iniciar EL TIEMPO.
Veamos algunos resultados:

Tipos de palabras utilizadas: Edición digital e impresos, Periodismo digital y edición impresa, “Integración redacciones digitales e impresas”

Buscadores:
Google.com
Clusty.com
Altavista.com
Todoenlaces.com

Recomendado1

¿Puede convivir una redacción digital con una tradicional?

Una reseña periodística con las conclusiones de las IV Jornadas de Prensa y Nuevas Tecnologías de España, donde se recomienda no fusionar las redacciones impresas y WEB.
“Roberto de Celis, del Grupo Vocento, destacó que aún no existe una fórmula clara sobre qué es mejor: si mantener redacciones separadas que se limiten a colaborar o integradas para aprovechar todos los recursos al máximo”.



Recomendado 2


Situación del periodismo digital y de los sitios Web de periódicos de América

Un extenso y documentado análisis sobre las fusiones de redacciones en América Latina. El estudio es de los periodistas Guillermo Franco, Julio César Guzmán y Mauricio Romero, que entre otras cosas concluyen que “Esta estrategia les permitiría expandir su operación online, que sigue siendo extremadamente dependiente de los contenidos de la edición impresa (producidos una vez cada 24 horas), y de pequeños equipos de periodistas en la operación, cuyo énfasis no es la generación de productos originales ni la reportería”.


Recomendado 3

Las redacciones integradas serán la norma, según el Newsroom Barometer

Evento anual auspiciado por el World Editors Forum y Reuters, donde en este año se concluyó que “Los editores identifican las redacciones multimedia como una garantía de supervivencia de los medios impresos. Su generalización va más allá de un simple cambio para la colaboración entre redacciones y afecta, casi por igual, a los periódicos que pierden lectores como los que no”.



Interesante ejercicio propuesto por Cristian, ejercicio para sus alumnos, pero una verdadera obligación para los periodistas que queremos sobrevivir a este nuevo embate tecnológico de la red.

viernes, septiembre 05, 2008

"Los periodistas tenemos que recuperar la calle"



Jorge Urien Berri, prosecretario de Redacción de La Nación, y Gerardo Young, editor de Investigación de Clarín, brindaron la charla: "Refundar el periodismo". Fue anoche, en el marco de los festejos por los cinco años del periódico universitario El Paraninfo.

Frente a la ambiciosa propuesta del título de la charla, los conferencistas optaron por aportar algunas ideas y ejemplos que van en el sentido de reorientar la práctica actual de esta profesión.

El primero en la ronda fue Gerardo Young, editor del Equipo de Investigación de Clarín. Su ponencia comenzó con la confesión de una "obsesión": "Cómo escapar del tedio informativo, de la información impuesta por el poder, por las empresas, e incluso por el público".

"En un tiempo de constante bombardeo de datos, somos los periodistas quienes tenemos que saber priorizar, analizar, seleccionar. Ése es nuestro rol", apuntó, frente a un auditorio formado en su mayor parte por colegas y estudiantes.

El disertante remarcó que "el 95 por ciento de las notas que se publican, son aportadas por organismos públicos o privados. Así, nos hemos ido colocando en el lugar de voceros del poder", criticó.

"Hay que cambiar esto: hay que salir a buscar la información. Eso nos va a permitir una mayor democracia informativa", subrayó.

Young valoró la importancia de atender a una agenda propia de cada periodista, que ponga en crisis o al menos establezca alguna alternativa a- la alienación casi automática que imponen los grandes intereses.

Destacó la herramienta de Internet como modo de acceder fácil y rápidamente a informaciones útiles y brindó un listado de sitios oficiales a los que recurre a la hora de encarar sus trabajos.

También aportó ejemplos de notas que se inscriben en esa premisa de abandonar la agenda para instalar, como opción de lectura, temas que tienen que ver con historias cotidianas.

"Los periodistas debemos recuperar la calle. Nos hemos olvidado de la acción, de lo que le pasa al vecino en el día a día. Por eso, cuando estallan crisis como la de 2001, nos encontramos sin saber dónde estamos parados", opinó.

"El periodismo se puede hacer esperando noticias, o saliendo a buscarlas. Ahí está la diferencia. La segunda alternativa requiere voluntad y pasión", concluyó.

Urien Berri puso el foco sobre algunas características que condicionan el proceso actual de crisis y transformación del periodismo.

El primer punto fue el impacto de las nuevas tecnologías. "Yo empecé a trabajar antes de su aparición. Me acerqué con desconfianza, conocí sus ventajas, y hoy convivo con ellas. A partir del impresionante caudal de información que genera Internet, la investigación periodística es mucho más fácil ahora", sostuvo.

La contracara de estas cualidades es, para el especialista, "la sobreinformación, que no siempre se traduce en calidad informativa".

Otro de los factores que alientan la crisis actual es la concentración de grandes grupos mediáticos, para los cuales este trabajo "es sólo un negocio". "Esto atenta contra la libertad de información y restringe la salida laboral de los periodistas", afirmó.

El tercer punto es el de la "competencia de la televisión". "Creo que es una discusión superada. Hace años que se debate su influencia en los medios gráficos. Hoy vemos la pérdida de espacios destinados a textos, porque hay que darle más despliegue a la imagen.

En la redacción de La Nación hay veinte televisores, y los periodistas viven pendientes de la placa roja. No estoy de acuerdo con esto: para mí, el lector de un diario busca profundidad", explicó.

Y en este orden, el periodismo de investigación se inscribe como una de las ramas que más sufre las consecuencias. "Quizá por la competencia de Internet y del periodismo online, quizá porque es más caro, quizá porque ocasiona perjuicios a las empresas, por eventuales enojos del gobierno o de los factores investigados. Lo cierto es que el periodismo de investigación hoy no atraviesa un buen momento", indicó.

De todos modos, advirtió que se trata de un proceso cíclico, y que luego del estallido de investigaciones producido durante la década del 90, con la posterior inacción de la justicia, "es lógico que haya una sensación de saturación y desinterés" por parte del público e incluso de editores.

Urien Berri coincidió con su colega en la necesidad de "buscar los ángulos humanos, cotidianos, que vuelvan atractivos aún aquellos temas más áridos".

"Es apasionante descubrir cómo se construye un entramado, una historia oficial, debajo de la cual aparece la historia real", confesó.

Para el periodista, "nuestra función es informar, más allá de lo que haga después la Justicia. Por lo general, las causas no se cierran, sino que duermen durante mucho tiempo. Entonces, si bajamos los brazos, estamos cerrando la posibilidad de que algún día se conozca la verdad".

Vicente Tello y su arte



Hugo Darquea López*

Al acercarnos al salón de la Alcaldía para apreciar la obra fotográfica de Vicente Tello Tapia (**), encontramos el valor de una vida que se expresaba y se expresa, porque así es el testimonio y el aporte del conjunto luminoso de formas, colores y destellos vitales, que el artista nos ofrece. Para algunos la fotografía no se la considera en esta dimensión sino más bien en el nivel de la técnica y de la aplicación de elementos científicos.

Debemos recordar que el arte fundamentalmente es inspiración, porque mediante la capacidad de la cámara se debe captar en el instante preciso el detalle fundamental de ese mundo real que es tomado por el sujeto que imprime su mente y su visión en la capacidad de aplicar el instrumento a esa captación del fenómeno escénico de la naturaleza que es traducido en imagen o que permite detener en un momento de fulgor inspirado, el tiempo, con su significación y peculiar lenguaje.

En virtud de la consideraciones aludidas quien sabe aplicar esa técnica científica para producir, crear o motivar armonía, sentimientos, recuerdos, pasiones, es un artista en la profunda significación de su contenido y proyección; de suyo, no se trata de establecer la competencia con el sentimiento que se imprime en la mano sensible del pintor o dibujante, sino más bien significa emplear la capacidad de la cámara, con la inspiración necesaria, en la creación sentida de la belleza o en el impacto que producen las formas y las situaciones: alegría o dolor. Estos factores encontramos en la muestra fotográfica que presenta Vicente Tello, por eso nuestra admiración.

¿Qué encontramos en el salón de arte de la alcaldía gracias al artista Tello? La historia de Cuenca y de su gente; el primer impacto fue la plástica inspiradora de una madre tan joven y tan vital y esperanzadora, como un verdadero poema a la vida y que da de lactar a dos criaturas, en este elemento, existe todo un mensaje y simbolismo que rescata la fidelidad inclaudicable a la vida y a la vida humana en particular.

Todo el poder y toda la belleza conjugadas por la naturaleza y el espíritu que le anima en la manifestación cósmica, auténtica y pura, para escribir y entonar el más noble y elevado canto al amor y a la vida. ¿Cómo no puede ser arte lo expresado por Vicente Tello? Siguiendo en el recorrido encontramos las calles, plazas, los ríos y templos de Cuenca, la luminosidad del barranco y el esplendor del Cajas. Resalta la figura, la mirada y la acción de Carlos Crespi, con el entorno de María Auxiliadora y el parque de los salesianos, para los que vivimos su época, indudable es que el autor de la muestra logra conjugar auténticamente lo que fue y lo que es la esencia de nuestra ciudad y su gente. ¡Cuánto valor artístico y cuanta verdad fulgurante como los cielos de esta ciudad nos ofrece Vicente Tello!

* Articulista de diario El Mercurio
** Vicente Tello, fotógrafo de prensa de varios diarios y revistas del país, inauguró el 22 de agosto una exposición en Cuenca, su ciudad natal.