jueves, marzo 10, 2011

¿Una pausa para almorzar?



O para merendar. Da igual.

El periodista de Radio Pública Cuenca, Jhonny Guambaña Jaramillo, lanza una crítica –con un video como base- en la red social del Facebook a un debate del Concejo Cantonal del Municipio de Cuenca en medio de una comilona en la que los convidados: ediles, secretarios, público inidentificable y, al parecer, también periodistas, engullen a grandes bocados un reponedor seco de pollo, que a intervalos resbalan con cola Manzana.

La escena es medio patética. Desagradable más que graciosa. Pero no es nueva.

Ágapes similares se recuerdan, exclusivamente para periodistas, en el Comando de Policía durante las ruedas de prensa de los días lunes. Y había quienes reivindicaban el convite como una compensación lícita a los malos salarios que recibían como periodistas.



Al menos en este caso, el del Concejo Cantonal, que los ediles coman mientras trabajan es de su soberana responsabilidad. No va más allá de malos modales y riesgos para la salud. Si los convidados fueran los periodistas, allí sí sería un asunto de estricto debate ético.

Como también es un asunto de ética el hacer una grabación de forma subrepticia y luego “colgarla” en las redes sociales. Me refiero a la acción de Jhonny de grabar a los ediles sin su consentimiento, y luego a la decisión de “subir” el video a las redes sociales sin su asentimiento.

¿Se requería consentimiento y asentimiento para estas dos acciones? Podría pensarse que no por su condición de hombres públicos, pero prefiero pensar que sí porque así dice el código ético que nos rige como personas, primero, y como periodistas, después. La inquietud de Jhonny se solventaría con que los ediles hagan una pausa para almorzar o merendar, para que en la sobremesa puedan seguir con atención a su compañera legisladora y su propuesta de reformar una ordenanza para las personas que trabajan en los mercados.

Hasta el Gran Hermano requiere de una licencia para andar por allí, con cámara en mano, documentando lo que él considera que está bien, y lo que está mal.

Es mi opinión.

martes, marzo 01, 2011

Una prótesis para la agresión policial a los derechos


Cuando la Policía de Guayaquil presentó a los “presuntos” responsables de la muerte de dos miembros de sus filas, personalmente me llamó la atención que al menos uno de ellos calzara un cuello ortopédico.

Vaya –me dije- un operativo "movido" y accidentado con los sospechosos, pero al menos les ofrecieron atención médica.

En un par de ocasiones había visto similares atenciones con los detenidos. Pero hoy lo he confirmado: la Policía coloca esta prótesis para evitar que los sospechosos –entiéndase personas libres de culpa hasta que se les demuestre lo contrario- bajen sus rostros ante los paredones de “fotógrafos de prensa” que acribillan con sus disparos a quienes los uniformados les pone por delante, para que satisfagan sus “necesidades de información”.

En Tulcán, provincia de Carchi, los usan con mucha frecuencia. Absorto, escucho el relato de una periodista que asistió a una rueda de prensa de la Policía que presentaba a unas “mulas” detenidas con droga: “una de ellas tenía holgado el cuello ortopédico por lo que bajaba la cabeza con facilidad; un coronel, interrumpiendo la rueda de prensa, se le aproximó y mientras le gritaba ¡levanta la cabeza!, la tomaba del cabello y la halaba hacia atrás”.

¿Y la prohibición de la Fiscalía General de la Nación en torno a la presentación ante la prensa de involucrados en investigaciones?

¿Y los códigos de ética que dicen tener los medios de comunicación que proclaman como innecesaria una ley que les exija responsabilidad ulterior?

El maestro de ética, Javier Darío Restrepo, se refiere extensamente al tema en su consultorio ético (¿Cómo manejar la identidad de personas detenidas por las autoridades?) exponiendo razones como la siguiente:

“La persona involucrada en una investigación judicial tiene el derecho a su buen nombre mientras no sea declarada culpable por un juez. Quizás esta sea la razón por la que los detenidos aparecieron encapuchados; una burda manera de preservar su identidad. En otras partes no se hace de su detención un espectáculo y, por tanto, no se convierte en evento para la prensa.”

Pero mientras el mensaje llega a los periodistas acríticos y a los policías inescrupulosos, seguiremos observando a sospechosos con cuellos ortopédicos.

Una mancha más al tigre uniformado llamado Policía.

sábado, febrero 26, 2011

Madre a los 15, abuelo a los 40


Juan Pablo, un estudiante de periodismo que hoy es un profesional radicado en Madrid, no atinaba a una respuesta sensata frente al rostro descomplicado de aquella señora dedicada a la promoción de derechos reproductivos, la prevención de embarazos precoces y la lucha contra el sida.

Juan Pablo había iniciado una relación sentimental con la hija de aquella dama que, llegada la primera cita nocturna, entregó a la pareja un condón. El desconcierto de Juan Pablo fue evidente, y aunque sus planes eran otros, la madre de la chica pensaba que en asuntos del corazón, nada más acertado que la prevención.

El desconcierto del joven Juan es sintomático sobre el espacio que le damos en nuestra cotidianidad a los temas de sexualidad, embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual. Un desconcierto parecido sentí cuando, esta misma semana, un periodista de una cadena nacional de radio dijo que el Gobierno pretende colocar un condón en las loncheras de niños y niñas, en alusión a un tema propuesto por el Presidente en su cadena sabatina.

Según el Plan Nacional de Prevención del Embarazo en la Adolescencia, del Ministerio de Salud Pública, de los 350 mil embarazos previstos para el 2010, (proyecciones basadas en cifras de años anteriores), el 25 por ciento correspondería a mujeres menores a los 19 años; de ellos, el 11 por ciento conforman el grupo “mejor nivel académico”.

La pequeña Micaela está dentro de estas estadísticas. Con sus cortísimos 15 años se estrenó como madre y cambió la vida de una familia que creía que con hablar de sexualidad en la sobremesa y predicar con el ejemplo de las “buenas costumbres”, sería suficiente.

Ingresó a un taller de terapia grupal con catorce adolescentes más de entre 14 y 17 años en su misma situación, solo que ella era la única que no se había casado en aquel intento de “justificar” socialmente –y ante Dios– el paso dado. En el grupo se revelaron realidades crueles: expulsiones de colegios religiosos, maltrato físico y psicológico de parte de padres y parejas, problemas de infidelidad recurrente de sus jóvenes esposos, nuevos embarazos –que no dejaron de ser precoces por su condición de jóvenes “señoras”–.

La pequeña Micaela, mi hija madre a los 15, dejó de lado sus cuentos y muñecas, y a costo de lágrimas, errores, confusiones y renunciamientos compartidos con su madre, aprende simultáneamente a ser madre y a sostener su recién iniciada formación universitaria en la carrera de Ingeniería Ambiental.

Matías, que me convirtió abuelo a los 40, me llena de felicidad como nadie y es el mejor regalo que me ha dado la vida. Pero no todos pensamos ni obramos igual. Sobre todo, la vida debe seguir un curso regular.

Por eso siento la urgencia de padre y periodista de decirle a Juan Pablo –aunque seguramente ya no lo necesita– y al locutor que teme encontrar preservativos en las loncheras escolares, que seamos sensatos y hablemos del asunto sin temores.

Que desde nuestros espacios nos documentemos y dejemos prejuicios. Que el Ecuador, el país con más alto índice de embarazos precoces de la región, entre definitivamente al siglo XXI.

Es nuestra obligación moral.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

Las reacciones están en el mismo orden que llegaron
Me he sentido tentado a comentar su articulo "madre a los 15, abuelo a los 40". Es una realidad insoslayable que tarde o temprano toca nuestras puertas, pero que muchos no estamos dispuestos a enfrentarla.
Lo felicito de corazón por la madurez con que aceptado el regalo de Micaela, que al parecer no la ha tenido nada fácil, sin embargo estos acontecimientos sino somos resistidores nos reditúan gran felicidad como el caso suyo que la comparte con Matías.
Muchas por la personalización de su caso.
Atentamente,
Kleber Exkart R.
Director Banana Export

Estimado Ricardo:
Aprovecho para decirle que soy fiel seguidor de sus artículos en El Universo, no solo por el contenido en sí, además porque usted muchas veces hace referencias a Cuenca. Aunque soy Guayaquileño amo Cuenca, tanto así que viviría encantado en esa ciudad si me ofrecieran un trabajo que me permita vivir en la misma forma que vivo en Guayaquil.
Lo felicito por la valentía de contar su drama como padre de una madre precoz. Lo felicito por su nieto, lo felicito por la forma en que encara el problema y ayuda a su familia.
Pero le escribo principalmente por otra razón. Yo fui padre a los 24 años, tuve que dejar mis estudios para buscar un trabajo estable, tuve que truncar muchos de mis planes; por orgullo, cuando pude pedir ayuda no lo hice y asumí mi rol de padre de familia tratando de valerme por mí mismo, por supuesto que mis padres me ayudaron de muchas formas, pero era todo cuando nacía de ellos, yo no lo pedía.
Hoy que tengo 46 años, doy una mirada retrospectiva a mi vida y me arrepiento miles de veces de ese orgullo que no me permitió pedir ayuda a mis padres para seguir estudiando mi carrera. Aunque muchos años después estudié una carrera corta y años más tarde inicié una carrera universitaria, me doy cuenta del tiempo perdido; Algunas veces buscaba trabajos mejores para los cuales tenía la suficiente experiencia, pero yo no era considerado por no tener un título; o también me pasó que estando en un trabajo que me mortificaba, no podía dejarlo porque tenía una familia que dependía de mí; o no me atrevía a poner mis condiciones en el trabajo por temor que a que me boten o me “hagan renunciar”; cosas típicas en nuestro país cuando uno empieza a trabajar.
Por eso mi pedido es que como padre de esa joven madre no deje de ayudarla a que culmine su carrera y que ella no crea que porque es madre no debe terminar sus estudios, y que ella sepa que aunque sea madre, o incluso cuando sea mayor de edad, usted sigue teniendo la autoridad para exigirle buenos resultados en su universidad.
Amo a mi hijo, y si volviera a nacer volvería a buscar a la mujer que hice primero madre y luego esposa, aun sabiendo que luego me divorciaría, como lo hice años después. Pero si volviera a nacer, pediría a mis padres o incluso a otras personas que me ayuden a culminar mi carrera y a no truncar mis planes de desarrollo pues ese sacrificio de los primeros años será el que me permita ayudar a mi hijo a futuro y darle mejores oportunidades para su propio desarrollo.
Saludos cordiales,
José Durán Mackliff

Buenas tardes:
Me parece espectacular su editorial, y la manera en que nos permite conocer vivencialmente, una de las situaciones más evidentes en esta sociedad, la falta de comunicación y enseñanza sexual en los colegios y escuelas.
Bien por este nuevo proyecto, y su experiencia personal, permite ratificar necesariamente que se debe ir por ese camino.
A pesar que los hijos son una bendicion, es importante reconocer que para asumir ese reto de criar a los hijos, las etapas deben vivirse y no "saltarselas".
Gracias por compartirlo con los lectores
Abg. Paula Subía Pinto

Estimado Sr. Tello:
Es la opinión más sensata que he escuchado respecto de tema. Aprecio que haya hecho partícipes a sus lectores su experiencia personal.
Comparto su preocupación al haber escuchado en lo que va de la semana opiniones llenas de prejuicios respecto del Plan Nacional de Prevención del
Embarazo en la Adolescencia. Siempre la llegada de un hijo debe ser motivo de felicidad, pero ver a niñas cumpliendo un rol que no les corresponde, sin apoyo de sus familiares y su pareja por las razones que fueran, condenan tanto a la madre como a su bebé a un futuro incierto.
Lo felicito por haber apoyado - y seguir apoyando- a su hija y sin duda Matías tiene por abuelo a una gran persona.
Atentamente,
Patricia Coloma

Iba leyendo los títulos de los artículos titulados “revolucionario curuchupa”; “la opinión de la coloradita guapita”; “madre a los 15, abuelo a los 40” y un impulso de esos que me dan a diario y que nadie escucha me movió a Escribirles. Mi nombre es Gabriel Francisco García Gutiérrez, domiciliado en la Ciudad de Guayaquil, con cédula de Identidad 09-1201726-6 y teléfono celular 08-986-7759, profesión Ingeniero Comercial. Por allí tengo tres páginas en Facebook… A parte de la mía personal “Gabriel García”, me animé un par de años atrás a crear una llamada “Soy Guayaquil” cuyo slogan es “más que una ciudad, es actitud e identidad” que buscaba rescatar identidad y valores… es una pena como la gente no “se mueve” por esto; otra llamada PALIUS “Partido Libre Unido y Soberano” (hay que encontrar uno que vaya con caer a golpe… Palius, Correa, como que el uno le da al otro) donde está creada y que yo sepa no hay mucho; y por último RCM Católica que significa Red Católica Mundial. Trabajo en un centro de salud “X” que por prudencia no revelo el nombre; y doy clases en una Universidad de Ética y Recursos Humanos.
Impacto… Así como un buen impacto deja a cualquiera “tonto”; pensaba en crear una página en Internet llamada… (no recuerdo los nombres y no encuentro la notita.. ) veritasetvita.com; salyluz.com; sintolerancia.com; hablandolaverdad.com.
Y me decía a la vez: Por qué no crear un artículo en la página web, la prensa, lo que sea; donde se muestre la foto de dos muchachos, en jeans, con condones en las manos y de fondo casi borroso pero claro, de la cintura para abajo, dos chicas en vestido mostrando sus muslos y señalando hacia las piernas de ellas con la otra mano… El título: YO NO QUIERO SER LA PUTA DE MI NOVIO!. Auch, verdad???.... claro, es que no tendría que importarme para pensar en supuesta prudencia y planificación familiar…; pero, si fuera mi hija, realmente no me importaría saber que ya va por su sexto novio y que con todos se… qué palabra usamos? Se revuelca? Te los tira mejor dicho ellos se las tiran ellas se los montan..,; se acuestan? Porque para acostarme, hasta en el césped, nunca se me ha ocurrido usar un condón de almohada; etc… ¿Hacer el amor?... PERDON, el amor se hace o se demuestra???
Qué es el amor???....
Y entonces; para los borrachos, no les quitemos el vicio, sino que proveamos de lugares sanos y seguros para beber (qué buena idea!!!; no se me había ocurrido), o al drogadicto; pues hagamos lo mismo!; si pues, si los moteles dejaron de ser hoteles baratos para ser prostíbulos; sigamos fomentando los vicios, no creen Señores?
NO SOY PROSTITUTA!, SOLO ME HE ACOSTADO CON TODOS MIS ENAMORADOS!!!; claro es verdad; no eres prostituta porque no cobraste, entonces…, mmm, la puta tienes más dignidad que tú porque ella por lo menos le pone valor a su cuerpo y su servicio???, es decir, ella SI SE VALORA???
Ah caramba… diría el niño tontón, pero yo quiero ayudar???, nace mucha gente!!!; IGNORANTE!!!; un HIJO es la encarnación del amor… claro!; es que niño tontón debe haber sido un accidente y obviamente nunca fue considerado como una encarnación del amor… que pena no conocer su vida para podérselo sacar en cara…
Y que tal si mejor, para no prostituir a la mujer, le enseñamos cuán importante es?; yo podría ayudar un poco!!!, claro en la medida que el Gran Jefe (el de verdad, el que está en el Cielo) me lo permita, me inspire y me dé facilidad de palabra… Yo estoy dispuesto!. Saben Señores, si yo fuera presidente, aparte de cambiar el forro de los asientos cagados que debe haber dejado tontolín en su caricatura, lo primero que haría es abolir el divorcio…, estoy harto de ver familias destruidas. Prohibiría el ingreso de preservativos en el país, y si los permitiera les cobraría diez mil por ciento de impuestos unas diez veces, encontraría el rubro indicado, y a los moteles les cobraría unos ochenta mil por ciento de impuesto unas setecientas veces; mujer que quedara en cinta tendría la obligación de vivir con ese cabrón por el resto de su vida por estúpida y eso para arreglar los hogares. Y eso implica toda una reforma y mucha educación, formación y capacitación. Es que nadie se da cuenta que al prostituir a la mujer destruyes un hogar??? Ustedes, algunos quizás casados si es que no son todos, estarían orgullosos de tener por esposas, madres, hijas a mujeres cuyo cuerpo ha sido como antorcha olímpica??? De mano en mano??? La gente que es tan imprudente, le cuenta a sus hijos y llega un compañerito de otro niño y le dice: Escuché a mi papá decir que se tiró a tu mamá… Sabes cómo se juega eso??? De qué estamos hablando!!!!????
Sería bueno enseñar a la mujer a valorarse, a amarse; y pues como a veces los varones son medios flojos, con esas leyes impuestas por este presidente (YO) no meterían la pata jamás!; se unirían corporal y afectivamente sólo de casados y bien seguros de con quien quieren pasar su vida porque… j eje, el contrato matrimonial NO CADUCA!!! Claro a muchos no les gustaría porque tienen rabo de paja… sabiendo que tienen su vicio no quieren vencerlo sino ser esclavos del vicio; el supuesto BUEN USO DE LA LIBERTAD!, pamplinas!!!.
El amor, Señores, qué es el amor…. El amor es la elección libre por medio de la cual una persona decide buscar el bien de una persona sin esperar nada a cambio… No se espera nada a cambio porque es una elección libre, una decisión personal. Qué es el Bien???... es todo aquello que PERFECCIONA a una persona situación o cosa… que buena palabra, verdad??? PERFECCION Señores, PERFECCION!!!, no del Perfecto Idiota, sino del Perfecto Ser Humano. Perfección, Santidad, Excelencia… es lo mismo!.
Por que se casa una persona, Señores?... Debido a que ama a una persona???, no!, Señores para eso no te casas; eso de que “amas” parece una cruz!!!; te casas porque quieres ser feliz???... NO NO!, de qué estamos hablando!!!; eso parece una transacción comercial, yo te doy tú me das!, eso no es amor!, para eso no te cases… Bueno Gabriel de mierda, para qué carajo se casa una persona, ah???; pues muy sencillo, mis queridos Señores, te casas PORQUE QUIERES AMAR a la otra persona… es un tema de TODOS los días!!!........ Ah!, eso es diferente, no crees???; te casas porque quieres hacer feliz, quieres buscar TODOS LOS DIAS DE TU VIDA el bien de otra persona!!!; para eso te casas; es decir, tú no cuentas, NO EXISTES!!!; es la otra persona la que cuenta!!!; si ambas personas piensan igual, qué maravilla!!!. Enseñémosle a los jóvenes lo que es el amor para que sepan a qué se enfrentan; la única manera de ser feliz es dejándolo todo para darle todo a la otra persona.
Ay!, es que me acosté porque me quería demostrar su amor (me pidió la prueba de amor… solo la puntita!!!... con saliva!!! COJUDA!!!, ni amor!, ni con saliva, la saliva no es lidocaína; dime, dónde te estaba demostrando su amor???, en qué quería perfeccionarte???, en qué parte estaba buscando tu bien y el suyo también; dime!; dónde???
Es que es un sentimiento…. EL AMOR NO ES UN SENTIMIENTO!!!, por sentir pendejadas es que la gente se divorcia!!!... es una ELECCION!!!, interviene el cerebro!!!; las emociones las puedes sentir porque se reflejan en el cuerpo manejado por los sentidos y el sentido del TACTO te permite percibir las emociones… Dónde sientes el amor, bajo el ombligo???, eso es arrechera, no amor!.. HAY QUE HABLARLE CLARO A LA GENTE!!!
Madre mía, llevo casi tres páginas en Word. los voy a cansar. Y Bueno, así son mis clases j eje. Frontales, directas, tener ética y liderar gente necesita frontalidad, honestidad, saber ser guía con el ejemplo. Si algo les sirve de aquí úsenlo y escríbanle al pueblo; al culto, al ignorante… quitando las palabras gruesas (como COJUDA y PUTA) creo que todos entendemos un lenguaje sencillo para que quede claro que no necesitas usar preservativos o condones para expresar amor; con ellos expresas odio, egoísmo, soberbia, orgullo, imprudencia.
Un abrazo y Dios permita que algo de lo que está aquí les sirva. Que el día que salgan sus editoriales (y si salen juntos) bombardeen al pueblo con estos temas.
En mis oraciones, con afecto,
Gabriel García.
Pd. Disculpen el lenguaje pero estoy indignado!!!.

Estimado Ricardo, permítame felicitarlo por su articulo, sin duda alguna como Padres y País, debemos sacarnos de la cabeza esa frase ¡a mi no me va a suceder!, es imposible que podamos evitar que nuestros hijos tengan relaciones sexuales, es parte del crecimiento normal o precoz, del desarrollo de ellos como seres humanos.
Creo firmemente que en la actualidad, es vital con nuestros hijos, darles las herramientas para evitar embarazos, para que ellos puedan desarrollarse completamente.
Soy de la idea de al ver que nuestros hijos comienzan su etapa de adolescentes llevarlos en el caso de las mujeres ante un especialista para que utilicen el método anticonceptivo más seguro para ellas, lastimosamente el uso del condón no es algo generalizado en nuestro País, y queda siempre en manos de una buena o mala decisión.
Ojala se pueda hacer mas conciencia de nosotros como Padres, para obligar a nuestros hijos al uso de métodos anticonceptivos seguros, y de esta forma puedan tener una vida sexual responsable, aunque a veces sea prematuro para nosotros.
Una vez más lo felicito por su artículo.
Milenko Martinich M

Señor Ricardo Tello, acabo de leer su artículo publicado el día de hoy en el diario El Universo, y quiero en primer lugar, felicitar a Micaela por la valiente decisión de haber tenido a Matías, ya que en esta época la mayoría de adolescentes y mujeres que tienen embarazos no deseados optan por abortar. Se ve que fue formada con valores en donde se le enseñó que la vida de un nuevo ser es un derecho que no puede ser arrebatado.
Mi nombre es Mayra Andrade, y por más de ocho años me he dedicado a trabajar con adolescentes. Doy charlas en colegios de sexualidad, y explico que la mejor manera de evitar embarazos no deseados es vivir la castidad. Lamentablemente existen algunos que quieren hacernos creer que para evitar embarazos, el SIDA, enfermedades, etc. la mejor solución es usar preservativos. Está comprobado que en los lugares donde más preservativos se repartieron aumentaron el número de embarazos; los motivos pueden ser distintos: los preservativos estaban en mal estado, o lo más probable es que, como muestran los estudios realizados, las parejas con una vida sexual activa a partir de la tercera relación deján de usar preservativos.
El problema de entregar preservativos a jóvenes, en muchos casos niños aún, (como en Suiza, donde acaban de sacar a la venta un preservativo para niños de 12 años), es que prostituye a las personas, sin importar la edad. Las chicas en la mayoría de casos enamoradas, tienen relaciones con sus novios, y después son explotadas sexualmente por ellos, ya que al ser, el placer sexual, el más fuerte que un ser humano puede sentir, lo usan sin control, y las consecuencias son irreversibles. Exista o no embarazo, el ser humano se degrada porque deja que sus instintos los dominen, volviéndose dependientes del sexo.
La solución estimado Ricardo no es dejar que otros les expliquen a nuestros hijos cómo deben vivir la sexualidad. Son los padres de familia los que tienen la obligación de formarlos para que sean hombres y mujeres de bien, que sepan esperar y dominarse hasta adquirir un verdadero compromiso, como el matrimonio, en donde los dos entiendan que la entrega es mutua, que el sexo es un aspecto importante dentro de la relación, ya que une a la pareja y fruto de ese amor son los hijos, y que el secreto de la felicidad es la fidelidad.
Atentamente,
Mayra Andrade
P.D.: En España, la segunda enfermedad viral, después de la gripe, es la sífilis


Estimado Ricardo:
Siempre leo su columna. Fue una buena idea del personal de El Universo tenerlo como columnista de opinión.
Quiero decirle lo siguiente:
1. Lo felicito por ser abuelo. Yo (tengo 33) quisiera que mi hija tenga hijos a sus 18 (ahora tiene 11). Me gustaría vivir para ver a la mayor cantidad de descendencia que pueda. Y jamás la obligaría a casarse si no quiere. Y jamás la echaría de casa. La amo desde antes de que haya nacido.
Lo felicito por apoyar a su hija. Es usted un excelente padre, y no porque yo ni nadie se lo diga. Eso usted ya lo sabía.
2. No me parece buena idea que el Estado le envíe condones a l@s niñ@s en sus loncheras. Supongo que fuera buena idea si cada padre decide hacerlo, pero que lo haga el Estado o la Iglesia o alguna ONG, no, no creo que fuera buena idea. Si no hubiera otro remedio, que el Estado le ponga los condones en la lonchera solo a los hijos cuyos padres así se lo hayan pedido.
El Estado NO es dueño de nuestros hij@s, ni siquiera en el socialismo verdadero que reconocía que lo único que poseían los pobres era a su prole, por eso le decían "el proletariado". Pero, yo supongo que nosotros tampoco somos sus dueños. Ellos son dueños de sus vidas.
3. Cuando nosotros como padres fallamos en darles la información necesaria, ocurre una mala toma de decisiones de nuestros hijos. pero, veamos:
a. ¿Por qué asumimos como si fuera un error? Quizá, nuestros hijos hayan querido tener hijos temprano y no nos lo dijeron para no contrariarnos.
b. ¿Por qué asumimos que fallamos como padres? Es muy frecuente y probable que, aún con la información necesaria, el individuo decide mal.
c. ¿Por qué asumimos que el Estado o cualquier otra organización pudiera haberles entregado mejor información? Habrá alguien en el mundo que ame más a nuestros hijos que nosostros, por tanto, que les entregue mejor información que la que nosotros les entreguemos. Bueno, me gusta suponer que no. Pero, si aún amándolos menos que nosotros pueden entregarles una mejor información, fuera justo que el padre así lo decida, pero jamás el Estado, que generalmente no es un buen administrador (aquí ni en el resto del mundo).
d. ¿Por qué asumimos como si lo que nosotros pensáramos fuera lo correcto? Por ejemplo,yo digo "Me gustaría que mi hija tenga hijos a sus 18". ¡Hey! Qué papá tan egoístote, jeje. Si ella no quiere no debiera molestarme.
4. La ciencia no ha demostrado con certeza que en los países en los que se les entrega condones a los menores se previene más los embarazos. Supongo que fuera buena idea poner dispensadores en los baños públicos, como hasta hora la ley lo obliga (y para variar el Estado no lo cumple).
Bueno, ya me puse cansón.
Disculpe la molestia. Espero no haberlo importunado demasiado.
Gracias por leer mi pequeeeeeeeeño mensaje.
Fabricio Zanzzi
Nota: quizá fuera buena idea de que acentúe su idea en su siguiente columna. Es que sospecho que los sociolistos (que NO son los socialistas de verdad) estarán muy contentos de haber leído que al parecer usted está de acuerdo en que el Estado debe entregar condones a los niños. Ojo, yo sé que no lo dijo así en su columna, pero quizá -por la referencia al Presidente (que creo un día hizo a unos niños repetir la palabra "verga")- se entienda de esa manera.

martes, febrero 15, 2011

El presidente en portada


Foto tomada de LA HORA

El desmentido del que fui objeto públicamente tuvo dimensiones olímpicas. Admito mi derrota.

El martes, durante el paso del presidente Rafael Correa por Cuenca, me arriesgué a lanzar en redes sociales una conclusión audaz: desde hace mucho que la visita de un presidente de la República a determinada ciudad dejó de ser noticia de primera página.

Y ocurre que este miércoles la noticia principal de absolutamente todos los noticiarios locales de prensa, radio (que son los mismos de prensa) y televisión, era en torno a la visita del presidente Rafael Correa a obras regionales en Azuay, especialmente de vialidad.

Días antes también había “tuiteado” (La Real Academia Española de la Lengua recomienda adaptarse grafofonéticamente a la raíz de un término extranjero, en este caso twitter) la apuesta del diario El Mercurio de Chile sobre la visita de los presidentes Correa y Piñera a la Antártida: un pequeño registro, a una columna por cinco centímetros de alto. Esa era la jerarquización que el mayor diario de Chile daba a los mandatarios de dos países. El resto de la agenda tenía una fuerte dosis de temas ciudadanos.

Antiguos maestros de periodismo nos han recordado los tiempos de cuando la visita de un primer mandatario era noticia relevante: el solo hecho de llegar a determinados extremos de la patria era una verdadera hazaña por el evidente estado de abandono en materia vial. Los medios de comunicación masiva también tenían una condición precaria, por lo tanto el poder, y todas sus incidencias, estaban realmente lejos: en Quito, que equivalía decir al otro extremo del planeta.

Hoy la situación es diferente. Y, por medio de un teléfono celular, se pueden acompañar las actividades del presidente y sus ministros en tiempo real. Por lo tanto, se espera que los medios tradicionales de prensa se ocupen de otras tareas menos oficiales y no que llueva sobre mojado, o se sobredimensionen actividades cotidianas.

La verdad es que Correa ha estado en portada de muchos medios en los últimos cuatro años. Y eso, al parecer, es un hecho inusual, que no ha ocurrido con los presidentes desde el retorno a la democracia.

¿Una visita a obras viales constituye un hecho de relevancia? Personalmente creo que no; además es una actividad delegable que podría estar en manos de sus ministros. Otra cosa diferente es inmiscuirse con entrelíneas de los temas que, generados desde Carondelet, inciden en la vida de la mayoría de ecuatorianos. Positiva o negativamente.

En el país existen, si la fuente no se equivoca, 1.400 estaciones de radio, 405 televisoras y 184 diarios impresos. Empresas contadas con los dedos de la mano tienen una cobertura nacional. El resto integra la fauna de los llamados “regionales”, que es en donde se estarían jerarquizando como importantes –dando sobreexposición mediática al poder– las “visitas de autoridades”.

Me parece urgente repensar el periodismo desde una óptica diferente, no la que persigue la sombra de los que consideramos “importantes” en una escala vertical, solo porque coyunturalmente están en un cargo “importante”.

La amenaza contra los medios no viene solo desde fuera, con anuncios de leyes y consejos de regulación. También el enemigo puede estar dentro, en la falta de iniciativa.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

martes, febrero 08, 2011

¿Iglesia terrateniente?


A Josefa Escandón la quemaron viva, la noche del 14 de marzo de 1964, en la plaza central de Molleturo, luego de un enfrentamiento con el sacerdote –con la Iglesia misma– por un litigio de tierras.

Escandón tuvo la blasfema actitud de cultivar un terreno de sus antepasados, donados “de palabra” a la Santa Madre Iglesia. Y aunque no hacía daño a nadie, el párroco en aquella época, Adolfo Clavijo, inició una defensa desde el púlpito de lo que consideraba propiedad de los representantes de Dios en la Tierra.

“Ella lo sembraba y cosechaba los frutos, siempre con la oposición del párroco, Adolfo Clavijo, que varias veces derramó lágrimas desde el púlpito cuando se refería a la propiedad que quería arrancarla de manos de quien consideraba usurpadora”, dice una reconstrucción del hecho en el libro Palabras y piedras sueltas, del periodista Rolando Tello Espinoza (con quien no tengo vínculos familiares), con los testimonios de los implicados. Al confirmarse su culpabilidad, diez de ellos fueron sentenciados a doce años de prisión en el penal García Moreno.

La sentencia de muerte contra Escandón quedó sellada cuando la mujer lo denunció ante el coronel Oswaldo Navarrete Vázconez, jefe Civil y Militar del Azuay de ese entonces.

La tarde de aquel sábado 14 de marzo, un grupo de pobladores decidió el castigo a la mujer que citó al sacerdote ante autoridades civiles. “Agustín Misacango quiso matarla a bala por cuanto tenía una escopeta de cartucho, Juan Gutama se opuso, manifestando que Josefa Escandón debía ser quemada. Alfredo Loja opinó que solo se le debía pegar y nada más; pero prevaleció la opinión de Juan Gutama...”, declaró días después Daniel Jeremías Puin ante el Intendente de Policía”.

Una turba alcoholizada y embrutecida allanó la vivienda de Escandón, inmovilizó a su esposo, Vicente Bermeo, y ahuyentó a sus dos pequeños hijos. La ataron a una cruz de mármol de la plaza, la rociaron con gasolina y prendieron fuego. Así, el terreno volvió a manos de la Iglesia.

El hecho, terrible y perturbador, impuso un macabro estigma a los pobladores de Molleturo, que en aquella época vivían en casi total aislamiento con Cuenca.

El martes anterior, la presidenta de la Junta Parroquial de Paccha, Mariana Durán, denunció en una emisora radial ser víctima de amenazas por parte de un grupo minúsculo de pobladores. Ha solicitado resguardo policial.

Su pecado: iniciar los trámites para la construcción de un colegio, un centro de salud y una Unidad de Policía en terrenos comunitarios que en el año 2008 fueron inscritos como de propiedad de la Junta Parroquial.

La Curia Arquidiocesana de Cuenca interpuso un juicio de nulidad de la escritura, aduciendo que esos lotes se entregaron “de palabra” a la Santa Madre Iglesia. Se ampara en la figura de “posesión inmemorial”.

El arzobispo de Cuenca, Luis Cabrera, ha mediado en el conflicto e impuesto una condición: que la Junta Parroquial renuncie a la escritura, devuelva el terreno, y decidan luego las obras.

La demanda de nulidad es en apoyo, también, a la posición del párroco de Paccha, Adolfo Clavijo, el mismo que en 1964 no fue inculpado en el caso de Molleturo, pero que tampoco intervino para evitar la tortuosa muerte de Josefa Escandón.

jueves, enero 20, 2011

Periodismo: Migrar para servir


Geovanni Méndez Criollo (39) encontró en el voluntariado una razón más para emigrar. Egresado de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Cuenca, decidió buscar futuro fuera del país, pero no por razones económicas. Lo hizo por afán de servicio.

Siempre le gustó la radio, por eso, hace casi una década, se fue con todos sus sueños para Angola, en el África austral. El dos de julio de 2001 pisó tierra africana y lo recibió una noticia común entre los lugareños: el movimiento rebelde Unión Nacional para la Integración Total de Angola (Unita) detonó el único puente que lo conectaba con Luena, su destino final.

Unita es uno de los tres movimientos irregulares que hacía su propia lucha en Angola por un proceso de descolonización de Portugal. El traspaso del poder ocurrió en 1975, pero la inercia de las guerrillas urbanas prosiguió por intereses de grupos, denuncias de corrupción y acuerdos incumplidos. En el año 2002 cesaron las hostilidades y se convirtió en partido político. Angola tiene dos fuentes de ingreso muy codiciadas: petróleo y diamantes.

En Luena, Geovanni Méndez debía consolidar un proyecto de radio comunitaria impulsada y financiada por los Salesianos para emitir mensajes de prevención contra el sida, los derechos humanos, el control de la natalidad… Cinco meses demoró instalar una radio con un alcance de apenas tres kilómetros a la redonda. Y un mes le tomó al Gobierno la primera de las tres clausuras que la emisora ha soportado en una década. El gobierno es identificado internacionalmente como autoritario: José Eduardo dos Santos es el presidente desde el 10 de septiembre de 1979 hasta la actualidad.

No pensó que sonaría a crítica mordaz contra el régimen decir que en lugar de destinar millones de dólares en campañas de vacunación contra la malaria, se debería invertir en mejorar las condiciones de salud de los barrios más pobres, es decir de casi todos. Por ello le enviaron oficiales encubiertos de la policía conocidos como “provocadores”, para conocer lo que pensaba sobre la administración de José Eduardo dos Santos.

La reciente clausura le dejó además una enorme cicatriz sobre la sien derecha, producto de un sospechoso accidente en su motocicleta: un vehículo lo embistió.

Por todo ello, Geovanni Méndez dice que no hay que temerle a lo que considera “el estado natural del periodismo”, es decir la confrontación permanente con el poder. En su ingenio ha desarrollado otras formas de decir lo que los detractores del papel de la prensa no quieren escuchar.

Poco antes de venirse a su ciudad natal para visitar a sus padres, inició una campaña de limpieza en un barrio de Luena, que era su otra forma de decir que el aseo urbano está pendiente. Recibió felicitaciones de la parte oficial.

Entonces, todo es un tema de actitud. El periodismo seguirá con sus principios intactos pese a que se piense que una ley pretenda limitar su libre ejercicio.

La estrategia es desarrollar otras iniciativas y no amilanarse. Todo ello acompañado de un riguroso ejercicio profesional y ético.

Tras una corta estadía en Cuenca, y compartir generosamente su experiencia, Geovanni piensa en retornar a África austral. Sus motivos no son los económicos; todavía le queda mucha solidaridad para compartir desde el periodismo valiente.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

viernes, diciembre 17, 2010

El periodismo deportivo


“El periodista hincha no informa, sentencia. No analiza, insulta. No comenta, azuza. No razona, solo siente. No critica, odia.”

Este twitt es una de las saetillas que el periodista cuencano Juan Francisco Beltrán lanza a diario en su cuenta de Twitter; esta vez contra el periodismo deportivo (¿periodismo?) a propósito del cierre de campeonato con la desafortunada actuación del equipo local.

El Expreso Austral concluyó el año con una diáspora que le dejó solamente con el arquero en la plana de titulares. Ello desnudó, una vez más, a muchos hinchas con micrófono que se hacen llamar periodistas y que confunden sentencia con información; insulto con análisis; azuzo con comentario; sentimiento con razón, y odio con crítica.

No quiero generalizar, conozco a muchos reporteros serios y rigurosos del periodismo deportivo ecuatoriano, pero lamentablemente son minoría.

¿Entonces por qué referirme anacrónicamente a este tema que remite a hechos del cierre del campeonato? Porque precisamente un periodista deportivo, Guido Manolo Campaña, puso el ejemplo que reivindica a este género.

Él denunció la suplantación de identidad de Ángel Lizardo Cheme Ortiz por la de Gonzalo Javier Chila Palma, acto tramposo que favorecía la participación del primero en el fútbol ecuatoriano, rebajándose su edad.

Durante el proceso de investigación Campaña fue secuestrado, maniatado, golpeado y amenazado de muerte. Los captores conminaron a los compañeros del periodista para que no publiquen la historia, presión que no prosperó.

Guido Manolo Campaña es un periodista deportivo y de investigación de larga data. Y reincidente: no es la primera vez que pone en riesgo su integridad por un caso que demuestra el lado mafioso del deporte ecuatoriano; lo hizo ya en la década de los noventa con el caso de Moisés Cuero, jugador del Emelec que alteró su edad. En aquella ocasión también recibió amenazas.

Además investigó la red de corrupción en la construcción de escenarios deportivos, cuando el ex ministro del Deporte del actual régimen, Raúl Carrión, y varios de sus asesores, terminaron en prisión.

En todos estos casos Guido Manolo Campaña cumplió ante la comunidad como periodista. Quienes están rezagados son los otros actores: fiscales, jueces, dirigentes… El ejemplo puesto por este periodista deportivo debe calar en quienes están en el género. Porque se trata de superar la rezagada conducta de periodista hincha que tras el triunfo del equipo de su predilección ensalza, adula y lisonjea; o que se deprime y descarga su frustración lapidando a jugadores, árbitros o dirigentes, cuando el cuadro pierde.

Aclaración: En mi artículo A fuego cruzado, del jueves 9 de diciembre, erróneamente sostengo que la pena por conducir en estado de embriaguez es prisión de 30 a 180 días y multa de cinco a diez salarios mínimos vitales. Lo correcto es: 3 días de prisión, 10 puntos menos de la licencia, multa de una remuneración básica y la detención del vehículo por 24 horas. En lo que no erré es en mi apreciación de que el policía Juan Alviño Chiluiza reemplazó esta sanción por la pena de muerte: es el autor del disparo que terminó con la vida de Edwin Barros Velín.

Artìculo publicado en EL UNIVERSO

viernes, diciembre 10, 2010

A fuego cruzado


Que la delincuencia actúa con extrema violencia, es un hecho que aterra. Pero que la Policía aporte irresponsablemente a aquella espiral de violencia, ubica a los ciudadanos comunes en medio del fuego cruzado.

Ocurre en el Azuay. Y el caso más reciente es el de Edwin Barros Velín, un universitario que la madrugada del jueves cometió una contravención grave (conducir en estado etílico) cuya sanción (prisión de treinta a ciento ochenta días y multa de cinco a diez salarios mínimos vitales generales) fue reemplazada por la pena de muerte.

Aquella noche Barros Velín circulaba en su vehículo en compañía de cuatro amigos más cuando desde un patrullero le solicitaron detenerse. Como habían bebido, decidieron huir. Según un parte de radiopatrulla, a las 02:40 el teniente Israel Costales solicita refuerzos para detener el vehículo, y a las 02:51 una mujer policía con el rango de Subteniente comunica que interceptaron el jeep Chevrolet Blazer. En total diez patrulleros, 23 policías, lo rodean y algunos de ellos abren fuego.

El conductor recibe un disparo en la cabeza justo cuando pedía, por la ventanilla, que no disparen, que se todos entregarían. Los bajaron en medio de golpes, incluido al conductor que se desangraba. Tres horas después todos quedaban libres y Edwin Barros Velín iba para la morgue.

La respuesta oficial de la Policía demoró cuatro días, en medio de una insistente presión social por conocer su versión. Pero esta se limitó a un escueto comunicado del comandante de policía Edmundo Merlo, que sonó a amenaza: “pedimos a la ciudadanía que respete las disposiciones que se dan en los operativos policiales, para luego no estar lamentando situaciones como estas”.

Interpretando las palabras del comandante, exculpa a sus compañeros de uniforme y arma, y justifica el uso irracional de la fuerza en contra de quienes ellos consideren “sospechosos peligrosos”.

Los uniformados que actuaron en este caso seguramente desconocían las directrices contempladas en los Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego: detención, uso progresivo de la fuerza, armas no letales y uso del arma letal, e investigación sobre su uso y apoyo psicológico al policía (en caso de uso justificado, por supuesto).

Al menos, Edwin alcanzó a ver a su madre, que vive desde hace once años en los Estados Unidos, pues ella había retornado tres días antes de los hechos, para pasar Navidad junto a su hijo único.

Según el documental “Archivos de la Comisión de la Verdad”, presentado en esta ciudad al día siguiente de la amenaza del comandante Merlo, en el país hay 456 víctimas –118 casos de violencia–, cuya aclaración está pendiente. Uno de ellos es el de Damián Peña Bonilla, un estudiante secundario que recibió un disparo en medio de los ojos cuando participaba en una manifestación callejera en las inmediaciones de la Universidad de Cuenca. La bala era de dotación policial.

Por ello, como los azuayos se sienten cansados de tanta delincuencia y violencia, ayer marcharon nuevamente para exigir justicia. Lo grave es que exigen justicia no solo por la acción de los antisociales, sino por la reacción desmedida y antiprofesional de la mismísima Policía.

viernes, noviembre 26, 2010

Y ahora qué, ¿a la picota?

Los cielos limpios de la Cuenca de la década del setenta eran perfectos para la materia Lugar Natal. Fueron las clases más entretenidas: Dejábamos las aulas para recorrer, primero, el perímetro de la escuela; luego nos arriesgábamos hasta los límites del centro histórico, más tarde llegábamos a los prados, a quince minutos de recorrido desde el viejo local de la escuela.

Hubo una caminata que se nos grabó de forma intimidante. Fue la visita a La Picota, una columna piramidal levantada en 1787 con cal y ladrillo, en cuyos vértices superiores sobresalen, horizontalmente, cuatro bloques –zoomorfos– de piedra, sobre ellas un monolito con una extraña figura.

“Aquí colgaban a los delincuentes, para el escarnio público”. Resultaba fácil sobrecoger a niños de ocho años con aquellas palabras. Ver, desde casi tres metros más abajo, esos bloques de piedra –imaginando a seres humanos colgando de sus pescuezos– era perturbador.

Todos regresamos temerosos a casa. Y juramos ser más obedientes, no vaya a ser que nuestra “mala educación” nos lleve a delinquir, y por lo tanto a la dolorosa experiencia de terminar guindados en la picota.

En la secundaria, seis años ininterrumpidos nos acompañó la imagen de La Picota. El recorrido del colectivo hasta el colegio pasaba por el barrio El Vecino, el más antiguo de la ciudad y “huésped” de este vergonzoso “monumento”.

Pero el temor ya había desaparecido. Los salesianos –que nos tenían tres de los cinco días de la semana aprendiendo oficios prácticos en talleres– decían que la delincuencia no siempre es producto de un mal corazón, sino fundamentalmente de la pobreza. Y aunque no la justificaban, decían que solo así, aprendiendo oficios, se la combatiría. Y, por ende, también a las picotas, pensaba.

Hoy tengo la impresión de que se quiere regresar a los tiempos de la picota. ¿Las pruebas? Decenas de mensajes en redes sociales que comentaban rabiosos la muerte de Bruno Barcos Betancourt, y otros que daban cuenta de la detención de dos sospechosos…

Mensajes, algunos, que, de la misma forma que lo hace la delincuencia, olvidaban los principios básicos de la convivencia humana, el Estado de derecho, la presunción de inocencia, y exigían picotas. ¿Que no nos debe preocupar? ¡Algunos de los que dejaban mensajes eran periodistas! Por qué no preocuparnos entonces.

No vivo en Guayaquil y por ello no siento el estado de desamparo ante la delincuencia en la que están sus ciudadanos. Pero la muerte de Bruno Barcos, que agitó el asunto e incluso sentó al gobernador Cuero y al alcalde Nebot a hablar de cómo enfrentar la inseguridad, deja también otras lecciones.

Una de ellas, la más visible, es la inequidad. En la marcha del martes anterior León Noboa, Juana Cantos, Norma Durán, Daysi Mera, Marilú Álava, Mariana Arzube… por citar unos nombres, también perdieron a sus hijos en manos de la delincuencia, solo que sus casos no fueron prioridad para Policía ni Fiscalía. Jerson García Jaramillo y Francisco Franco, dos niños que también murieron por la delincuencia, no tuvieron un padre periodista. Ni más periodistas alentando que se levanten versiones contemporáneas de picotas.

Nada debe justificar la violencia y la agresión. Ni siquiera la misma violencia.

No creo que en el retorno a la picota esté la solución.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

lunes, noviembre 22, 2010

Prejuicios sobre la sala de redacción

Mi padre se hizo fotógrafo por amor: adolescente, se enroló en un conocido estudio cuencano buscando la oportunidad de enamorar a mi madre, que laboraba en ese lugar.

Por eso nunca pasó por el colegio; decidió seguir una maestría en la universidad de la vida. Sesenta años después, inauguraba una exposición de su trabajo en blanco y negro: la selección de lo mejor de su archivo de seis décadas sobre el patrimonio edificado de Cuenca.

En aquella reciente exposición, y por primera vez en las más de diez muestras realizadas, se contactó a un curador, experto en arte, dueño de una galería y con estudios formales en la materia.

Mientras el curador seleccionaba las obras, teorizaba sobre el manejo cromático, las líneas y sus proyecciones, la composición, los planos, la luz… Y a cada comentario académico sesudamente argumentado, mi padre fruncía el ceño y mostraba un rostro de incertidumbre.

“Nunca he pensado en esos efectos, pero si él lo dice, así ha de ser”, comentó en voz baja para no indisponer al crítico que miraba, analizaba y reflexionaba –con especulaciones, a ratos– sobre cómo había sido tomada la fotografía que a mi padre le costó solamente calcular luz y velocidad, cerrar el ojo izquierdo, apuntar y disparar.

Esa sensación de incertidumbre paterna ante el discurso académico se me vino a la memoria esta semana cuando asistí a un encuentro de “actores sociales” y promotores de universidades y organismos no gubernamentales, reunidos para hablar del papel del periodismo en el Ecuador y los “elementos para una lectura crítica de la prensa”.

Absorto, escuchaba un discurso que deshilvanaba complicados tejidos de supuestas “relaciones entre periodismo, estatus quo y stablishment”. Conclusiones que, sin dar oportunidad a la duda, mostraban una prensa como herramienta para mantener intacto el poder económico de este país.

De todos los asistentes, fui el único que nunca se percató de aquello, pese a que por 15 años había estado dentro de redacciones de diarios nacionales, regionales y locales.

Casi se podía concluir, como una verdad indiscutible, que la planificación al interior de las redacciones de todos los medios privados, sirven para trazar una agenda que “dé soporte al poder constituido”. Que pone en escena un país ficticio que lo único que pretende es “excluir a la sociedad y sus grupos organizados: niños, mujeres, ONG, trabajadores, obreros…”.

Generalizaciones –no todas– y argumentaciones desde fuera –la mayoría– construyeron una realidad acomodada al discurso teórico, sociológico y hasta político-reivindicativo en torno a unos medios privados, en realidad internamente desconocidos por los interpelantes.

Mi reflexión fue que, mientras se sigan construyendo conceptos con argumentos prejuiciados y sin una mínima verificación experimental, la polarización y divorcio entre medios privados e instituciones –que buscan despliegue en esos mismos medios–, será cada vez más peligroso y perjudicial.

Quizá cuando se considere en el debate el afán constructivo de la agenda de las salas de redacción de la mayoría de medios privados, donde obreros de la palabra se juegan 25 horas al día por un producto altamente perecible, se dará el espacio de respeto, tolerancia y aceptación mutua en la búsqueda de consensos.

Todo lo demás, es especulación.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

jueves, noviembre 11, 2010

El pecado del periodista Guerrero


“Lo que pasa es que mi título dice: ‘comunicadora social’, y por eso puedo hacer periodismo y asesorar a cualquier personaje”.

Ese fue el argumento que la ex compañera de la Escuela de Periodismo daba como respuesta a la pregunta –en realidad una recriminación– ¿Si te crees periodista, cómo es que decides asesorar a un político?

La recriminación disfrazada de pregunta no logró su real objetivo: motivar una mínima reflexión sobre los antagonismos, las distancias, las diferencias, la incompatibilidad entre periodismo y relaciones públicas; entre periodismo y asesoría política. El escudo perfecto, la justificación, consistía en endosar los argumentos de este evidente conflicto de intereses, a los alcances del título universitario que ampulosamente rezaba: “comunicadora social”.

La ex compañera en mención activó la puerta giratoria irresponsablemente instalada en el umbral de los dos oficios: periodismo y relaciones públicas, y que constantemente es utilizada por los reporteros para pasar de un lado al otro de la práctica de una “comunicación social” interpretada, desde luego, con todos sus sesgos e intereses. La figura de la puerta giratoria corresponde, lo cito, al periodista colombiano José Hernández en su libro Periodismo: ¿oficio imposible?

Por ello resulta tolerable que aquel periodista que se codeó con el poder del asesorado, o que incluso terminó desplazando a su asesorado para asumir el cargo que lo vincularía directamente con el poder, regrese sin remordimientos a su anterior papel de periodista, de “comunicador social”, con la convicción de que su poca o mucha credibilidad permanecerá intacta hasta el final de los tiempos.

Y peor aún cuando muy poco se reflexiona en ciertas facultades de Comunicación Social sobre la incompatibilidad de estos dos oficios, y más bien las convierten en tareas compatibles y “forman” a los futuros profesionales con estas dos opciones desarrolladas en una misma malla curricular, con materias troncales, sin reparar en las diferencias abismales ocultas en las intencionalidades de cada una. La incompatibilidad radica, especialmente, en que una de las esencias del periodismo es mostrar la verdad, aquella verdad que las relaciones públicas –o las asesorías políticas– intentan ocultar.

Con estas premisas, entonces, me permito reparar en que el verdadero pecado del periodista Hólger Guerrero, quien ha declarado como testigo en el proceso que investiga la sublevación policial del 30 de septiembre anterior, es el hecho de pasear por aquella puerta giratoria y simultáneamente pretender ser periodista y asesor de un político del partido de gobierno. Esa es, en realidad, la versión deformada de un “comunicador social”.

Guerrero dice haber ejercido la comunicación social 26 años consecutivos. Pero no han sido suficientes como para tomar consciencia de que el mayor patrimonio de un periodista es su credibilidad. Y la puerta giratoria de las relaciones públicas y la asesoría política minan la credibilidad de quien todas las mañanas toma un micrófono y busca aproximarse a los hechos.

El pecado del periodista Guerrero debe servir como tema de debate al interior de las aulas universitarias y sus escuelas de periodismo, sobre la incompatibilidad de estos dos oficios.

Porque solo el fútbol o la política pueden aguantar los cambios de camiseta de la puerta giratoria. El periodismo, sencillamente, no.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

domingo, octubre 31, 2010

Bravatas al aire


“Quédense tranquilos allá en control, que la entrevista sigue hasta que yo decida”.La frase la suelta repentinamente, en medio de una entrevista, el presentador de noticias Carlos Ochoa, en el canal incautado Gama TV.

Y por unos segundos nos despista a los –seguramente- pocos televidentes que nos aventuramos a encontrar algo con dignidad periodística en aquellos espacios mal llamados “noticiarios”.

La entrevista se desarrolla con el ex ministro de Economía, Jorge Gallardo Zavala, sobre quien Ochoa no oculta su admiración y a quien, con insistencia, pide que ilustre cómo se afecta la credibilidad de un Gobierno, para compararlo con el daño que dicen le hacen al suyo. Al de Ochoa.

Pero la reflexión de esta entrada no va por el lado de la falta de imparcialidad de ciertos noticiarios, sino de la ligereza con la que actúan ciertos presentadores y locutores de radio y televisión, por comodidad y falta de rigor en su trabajo.

Aunque la frase “Quédense tranquilos allá en control, que la entrevista sigue hasta que yo decida”, más que un mensaje al operador que debe ir a publicidad, es una demostración pública a la audiencia: “Aquí –por fin- mando yo”.

Los de falta de rigurosidad se evidencian en radio.

“No Rubén, ese casette no –todavía los usan- el otro…el blanco”, decía un locutor a su “control master”, al aire para solicitarle que "suelte" la entrevista que, demás está decirlo, no esta editada.

“A ver mi querido Eddy, a ver si bajamos el volumen del retorno”, recomendaba uno de deportes en medio de un partido de fútbol.

Esos ruidos molestan. Nos despistan porque entorpecen el mensaje. Y revelan falta de planificación, coordinación interna, exceso de confianza del locutor o presentador.

Recuerdo una conversación sobre este tipo de imprevisiones en televisión: a Tania Tinoco la multaron en el canal del cerro porque en una toma salió despeinada.

La misma prolijidad que ciertos medios privados tienen con sus empleados, los productores independientes deberían tener con sus trabajos. Y cuando no lo hacen, hay que decirles…

Es nuestra prerrogativa como audiencia.

miércoles, octubre 13, 2010

Periodistas infieles


¿Es un hecho noticioso –mediático, suelen decir algunos- la doble vida que mantenía en secreto uno de los mineros que hasta este miércoles estuvo atrapado en la mina San José, al norte de Chile?

“El doctor”, como le conocen a este electricista de 52 años, saltó a la nada envidiable fama mediática porque la prensa se enteró que dos féminas esperaban la salida: su mujer y su esposa.

Pero, insisto en la pregunta: ¿es un hecho relevante? O ¿escabroso y alpiste para el morbo?

La suerte de “El doctor” quedó echada cuando los medios decidieron dar generosos despliegues a su situación marital. Para una facción de la sociedad machista -y de la prensa mojigata- “El doctor” pasó a ser una especie de referente, pero al mismo tiempo de flagelación y burla indirecta.

Si de mí dependiera, el perfil sería muy bajo. Nada de exacerbar los ánimos en su contra o lapidar a su familia con la pesada carga que puede provocar una prensa irreflexiva que publica el tema con un tufo moralista.

¿Cuántos de los periodistas y editores que trataron el tema tendrán el mismo gusto por los “turnos dobles” –causa por la que “El doctor” quedó atrapado 70 días a 700 metros bajo tierra- ¿Se mirarán en su espejo?)

La infidelidad es noticia en este caso, pero ¿a título de qué? No logro entender, con sensatez, el objeto de divulgar, tuitear y retuitear el tema en medios digitales y redes sociales.

¡Cuidado! Que la doble moral no nos ponga en la categoría de “periodistas infieles” con las audiencias.

jueves, octubre 07, 2010

Secuestrados


Algo extremadamente grave ocurrió el 30 de septiembre anterior, cuando dos derechos fundamentales para los 14 millones de ecuatorianos, seguridad e información, fueron secuestrados.

El primer atentado ocurrió desde las 07:30, cuando la estulticia uniformada hizo creer a unos pocos que estaban autorizados a atentar contra lo más preciado del ser humano, su seguridad, para lograr sus “pingües” aspiraciones egocéntricas (ascensos y medallas en el pecho) y económicas (bonos y aguinaldos al bolsillo).

Y así empezó una especie de miedo ascendente: desde muy temprano las calles se volvieron un poco más desprotegidas que antes, solo que ahora los propios policías alentaban desorden, caos, irreverencia. El irrespeto a todo lo sensato.

El miedo se convirtió en pánico cuando se conocieron los primeros desmanes, saqueos, asaltos a mano armada en almacenes y agencias bancarias. En imágenes pintorescas y patéticas se vio a los patrulleros destinados a ofrecer seguridad, circular con sus sirenas ululantes mientras desde los baldes llenos de integrantes del Movimiento de Izquierda Universitario, MIU, se lanzaban “consignas reivindicatorias”. ¡MIU y Policía!, mezcla vergonzosa y explosiva por las calles de la progresista Cuenca.

Y el pánico desembocó en terror cuando a las 20:00 los medios privados se liberaron del otro secuestro, el informativo, para mostrarnos las imágenes de lo que realmente había ocurrido horas antes en el país, y ocurría en ese momento en la capital: ecuatorianos de uniforme enfrentándose a bala; en el medio, civiles.

La declaratoria del estado de excepción y la consecuente “cadena obligatoria e indefinida” fue el anuncio del segundo atentado democrático del jueves 30 de septiembre: los medios de comunicación obligados a contar una sola versión de los hechos.

El reto que planteó este segundo secuestro a los medios públicos y a los incautados por el Estado, que inesperadamente se volvieron públicos, superó sus expectativas técnicas y profesionales.

Fueron incapaces de tratar un tema del cual dependía la vida del Presidente de la República. Sus limitaciones tanto periodísticas como de logística provocaron desinformación, lo que directamente se complicó cuando se alinearon como si fueran simples relacionistas públicos del régimen, operadores de un carrusel de entrevistas a las que accedían solamente funcionarios, algunos totalmente alejados del escenario que se había planteado.

Olvidaron sus obligaciones periodísticas. Su compromiso con la verdad. Y si bien la objetividad es un tema superado en el ámbito de la comunicación social, los secuestradores de la información se olvidaron de la imparcialidad, de sus valores éticos. Jugaron a manipular.

¿Habrá ido la señora Giovanna Tassi, directora de la Radio Pública del Ecuador, a la toma del Hospital de la Policía, tal como pidió a través de aquellos micrófonos a una ciudadanía que desconocía que allí estaban 1.500 policías enardecidos y dispuestos a matar, tal como revelaron las grabaciones de la central de radiopatrulla?

Si ella fue, es su responsabilidad. Lo que le está prohibido es usar la concesión ciudadana de estar al frente de un medio que nos pertenece a todos, para promover un contralevantamiento civil. Como acostumbra radio La Luna.

Lecciones que deja una sublevación policial y cuyos responsables deben ser sancionados. Tanto los uniformados, que secuestraron la seguridad ciudadana, como los civiles –serviles– incapaces de responder a la demanda informativa en tiempos de crisis

Artículo publicado en EL UNIVERSO

viernes, octubre 01, 2010

La revictimización en televisión


¿A la final quién tuvo la razón? Los interesados en el buen periodismo merecemos una conclusión.

La semana anterior se trabó, en el universo del Twitter, una discusión virtual entre el director de noticias de un canal nacional y el jefe de redacción de un periódico local. El tema: la entrevista a una niña violada.

El argumento de uno apunta a que la niña, al ser expuesta a la interpelación ante una cámara es nuevamente sometida, abusada, irrespetada. La defensa del otro fue que no hay otra forma de revelar un hecho: las niñas violadas hablan de eso con sus abogados, psicólogos, fiscales, entonces ¿por qué no han de hacerlo con un periodista?

Extrayendo los mensajes subidos de tono, que pueden llevar el tema al campo personal, hay algunos elementos que indican que no, que es un asunto público y que una conclusión en uno u otro sentido es necesaria, indispensable, orientadora.

Nada justifica la exposición mediática de una víctima de violación –mucho menos si se trata de una menor de edad– con la intención de “ayudarle”. A eso se llama revictimización y no está relacionada únicamente con la exposición mediática de las víctimas de abuso sexual, sino con la frecuencia con la que se la obliga a la reedición de su caso con fiscales, abogados, policías, etcétera.

Que una víctima de violación deba contar varias veces su experiencia, la perturba. No me refiero al hecho de que se la coloque ante cámara, micrófono y periodista, sino a las etapas propias del proceso judicial. (Con mucha frecuencia ciertos periodistas caemos en la arrogancia de pensar que somos los únicos que podemos ayudar, al divulgar este tipo de “noticias”).

El psicólogo y pediatra estadounidense Arnold Gesell concibió un domo especial para interrogaciones y evaluaciones psicológicas a niños. Se trata de una habitación doble, separada por un vidrio de visión unilateral que permite a los actores de un proceso judicial asistir colectivamente a una única declaración de la víctima sin que su presencia la indisponga. Una estrategia, además, para evitar declaraciones posteriores.

En la primera mitad de esta década, la Fiscalía del Guayas gestionaba la instalación de una Cámara de Gesell –se la llamó así en honor al inventor– para el registro de declaraciones o entrevistas, pero el año anterior el Centro para la Promoción y Acción de la Mujer ya alertaba los perjuicios que provocan su no utilización en una provincia con el más alto índice de casos de abuso sexual.

En el terreno del periodismo, hay que entender que una violación en sí no constituye noticia. Hay que darle otras proporciones temáticas: estadísticas, prevención, alertas, etapas de recuperación, guías para los padres de una víctima. Cualquier eje, menos obtener los detalles –de primera mano– de la víctima como fin único.

Finalmente, hay una extensa legislación que protege el derecho de los niños ante este tipo de revictimizaciones no tan sutiles, y un compendio de mandatos morales en el Consultorio Ético del maestro Javier Darío Restrepo, en el portal de la Fundación por un Nuevo Periodismo Iberoamericano (fnpi.org).

Su lectura es una obligación infranqueable para todo quien recibe la concesión ciudadana de ser llamado ¡periodista!


Artículo publicado en EL UNIVERSO

jueves, septiembre 16, 2010

Los medios en el medio: 30 minutos para entender el caso argentino

Definitivamente, los taxistas son los verdaderos oráculos de las laberínticas calles de una ciudad a la que queremos descubrir.

En una de las calles de Buenos Aires, mientras buscábamos una confitería donde se pueda tomar una clase de tango, pregunté al taxista: ¿cómo interpreta usted la ley de medios aquí en Argentina?

"Mire, antes, para ver los goles que un viernes le hacía Boca a River, en la televisión de señal abierta, debía esperar hasta el martes; hoy los podré ver en directo. No ve que el Grupo Clarín tenía los derechos y la prohibición para que se transmitan en señal abierta?"
Si usted es periodista -o pretende serlo algún día- dedíquele 30 minutos de su vida para mirar esta producción y sus revelaciones.

I









II









III







viernes, septiembre 10, 2010

Dos ausencias del periodismo democrático


Retirarse de un noticiario televisivo “sin estridencias”, inmolándose en nombre de la libertad de expresión, es casi imposible. Por ello quiero referirme a dos ausencias de bajo perfil en el panorama de la opinión pública, que aunque esperamos sean momentáneas, dejan vacíos profundos.

En un primer caso está Andrés Carrión Mena, cuya salida se conoció “en exclusiva” en la sección “chismes” de un periódico electrónico. Este personaje, que ha demostrado ecuanimidad y pulcritud, acumula 35 años de experiencia en prensa y radio, pero sobre todo en televisión. Su trabajo dice (o decía) mucho de él, como cuando interrumpió a un entrevistado que se atrevió a lanzar palabras soeces (calificó de “cojudos” a los ecuatorianos), lo mandó a callar y le advirtió que ese vocabulario lo podía usar en su partido, pero no al aire y menos en aquel espacio.

En una de las entrevistas que ofreció para explicar su salida, se mostró inconforme con el galopante estilo sensacionalista de José Delgado y compañía en Canal Uno, donde tenía su espacio de entrevistas. Entonces debemos asumir que se trató de una renuncia por un motivo de principios.

Los principios éticos de un ser humano deben ser inclaudicables. Mucho más los de un periodista. Y así Carrión tenga en sus planes ir a otro canal, y por eso su renuncia, en la memoria colectiva quedará latente ese revés para una empresa que terminó apostándole a un periodismo guiado por el rating, lo que al oficio de comunicar lo vuelve inhumano, ligero, cuestionado, antiético, despreciable.

El otro caso es el de Juan Carlos Calderón Vivanco, uno de los pocos integrantes de una selecta y reducida estirpe de periodistas investigativos con que cuenta el oficio actualmente en el país.

Calderón salió de los medios impresos hace casi un año, pocos meses después de que se reveló una investigación (junio de 2009) que removió las bases de Carondelet: ‘Fabricio Correa, el holding’, cinco entregas publicadas en Expreso sobre cómo el hermano mayor del presidente Rafael Correa logró contratos con el Estado ecuatoriano –según datos de aquella publicación– por 340 millones de dólares.

La indagación documentada, pedagógica, profesional, obligó a que el Gobierno emitiera un decreto que prohíbe suscribir contratos públicos con empresas donde sus accionistas son familiares de funcionarios públicos. Pero en la práctica nada serio se hace desde las entidades de control, como Contraloría o Fiscalía, para aclarar lo denunciado. Nada serio, excepto intimidar a los autores del trabajo.

Calderón dejó, sin estridencias, el cargo de editor general y durante siete meses se dedicó, junto a Cristian Zurita, a escribir los detalles de la investigación y dar forma a un libro de 460 páginas titulado El Gran Hermano.

Nada de lo denunciado por Calderón, Zurita, María Elena Arellano y Mario Avilés, todos de un mismo equipo, ha sido desmentido contundentemente por los aludidos, lo que ratifica la calidad del trabajo y marca una guía para quienes van detrás.

Así la cátedra se beneficie con la ausencia de Calderón del “diarismo” (es capacitador), el ejercicio del periodismo como contrapoder se queda sin un aliado y estratega, ejercicio que, como nunca, soporta el más hostil de las embestidas desde las atalayas oficialistas.

Artículo publicado en EL UNIVERSO