lunes, junio 01, 2009

EL LIBRO DE ARTURO TORRES *


Aquella mañana del uno de marzo de 2008, cuando habíamos revisado todo lo que hasta ese momento ofrecía la CNN y el cable de noticias sobre la muerte de Luis Edgar Devia , tratando de tamizar contenidos ideológicos típicos de esos medios que –por ejemplo- llamaban operación Libertad a la invasión norteamericana a Irak, nos instalamos en la mesa de Redacción de El Tiempo en un descosido debate sobre las implicaciones internacionales que tendría el hecho de haber disparado –como se decía entonces- desde el lado colombiano hacia el lado ecuatoriano, y la situación en la que quedaba el mando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Se trataba de lo que el Ejército Colombiano llamaba el golpe más fuerte que hasta ese momento habían dado a la estructura del grupo irregular y del cual el propio presidente Rafael Correa debió referirse en su habitual cadena de radio y televisión.

El debate, con Felipe Hernández –un periodista colombovenezolano simpatizante de la revolución guevarista-, fue mucho más allá del mediodía, tratando de darle profundidad mientras nos actualizábamos con las reacciones que constantemente subían de tono. Y luego continuó en la tarde, en casa de uno de los dueños del diario, que nos invitó a almorzar para seguir argumentando sobre lo que se vendría luego en el escenario internacional y el manejo informativo que debían dar los medios.

Y al día siguiente –luego de solazarnos con el acierto de haber sido el único diario de la región, y de algunos nacionales, que abrió la portada con el tema de la muerte de Raúl Reyes- retomamos el análisis del caso Angostura, y decidimos que para el día siguiente debíamos ampliar a dos páginas la cobertura del hecho, “aterrizando” –como decimos en el argot periodístico al hecho de obtener reacciones locales sobre un hecho externo-, con posiciones de juristas locales, especialmente sobre lo que significaba en el contexto del derecho internacional lo que ya Rafal Correa calificaba como agresión a nuestro territorio y por ello rompía relaciones diplomáticas con Colombia.

Y así, durante muchos días más, la discusión del tema se prolongó en nuestra sala de Redacción. Y mientras nos consumíamos en los cada vez más generosos debates, únicamente en torno de lo que traía el cable internacional –esas son, entre otras, las limitaciones de los diarios pequeños- , por su lado Arturo Torres, en su propio espacio, se planteaba una hipótesis: “el bombardeo que terminó con la vida de Raúl Reyes fue el resultado de un proceso minucioso y persistente de inteligencia y espionaje” (pp18.)

Y mientras otros nos convertíamos en espectadores del hecho, Arturo diseñaba un plan de trabajo que incluiría la lectura de diez libros y más de 2.000 documentos, entrevistas a 70 fuentes en ciudades de tres países diferentes –Ecuador, Colombia y Venezuela- y luego abría un paréntesis en su prolífica carrera de periodista investigador y guía de sus compañeros en la sección Judiciales de diario El Comercio -donde entre otros galardones ha logrado el primer premio por la mejor investigación latinoamericana de un caso de corrupción otorgado por el Instituto de Prensa y Sociedad y Transparencia Internacional en Bueno Aires, Argentina- para dedicarse por completo a una indagación de largo aliento, cuyos resultados los podemos constatar en el libro que se presenta esta noche: El juego del Camaleón, los secretos de Angostura.

Ésta es una obra periodística que se la puede mirar desde varios cristales:

-Desde lo coyuntural.
La oportunidad con la que se pone en circulación, al poco más del primer año del ataque de Angostura, cuando mucha tinta ha corrido con la limitación de análisis que obliga el vértigo del trabajo del día a día en los medios.

Por ello, El juego del Camaleón los secretos de Angostura, es un complemento indispensable para quien quiera comprender las consecuencias y forma en la que los tentáculos del grupo irregular más antiguo del planeta se han internado y afincado en territorio ecuatoriano.

Cito:
“El campamento estaba a 22 kilómetros de la frontera, en una zona habitada por indígenas e influido por la actividad petrolera, cerca de una mina de material de construcción, administrada por el municipio local.
Reyes estuvo a punto de encontrarse cara a cara con militares ecuatorianos que patrullaban la zona. Por un capricho del destino, fue justamente un año antes de su muerte en el bombardeo de angostura”. (pp.25 sobre la constante presencia de guerrilleros en la zona ecuatoriana).
Ó esta otra cita: “Cuando se encontraba (Raúl Reyes) con unos amigos en una cebichería, en el sector del estadio Olímpico Atahualpa, supo que se ejecutaba un operativo para cercarlo. En cuestión de minutos abandonó el local, tomó rápidamente un vehículo que lo esperaba sobre la avenida Seis de Diciembre con el motor encendido y se perdió, sin dejar rastro, entre las estrechas avenidas hacia el norte, dejando a sus perseguidores burlados bajo la lluvia”.
(pp36 sobre su incursión en ciudades como la Capital, los gustos gastronómicos que le permitían esa libertad de movimiento y sus huidas al estilo Hollywood).

Ó este último ejemplo:
“Mientras trabajaba en la campaña presidencial, aglutinando todo tipo de apoyos, Gutiérrez se reunió con Rodrigo Granda, el canciller de las FARC, en una cafetería del centro de Quito. Estaba acompañado por su hermano Gilmar y por Patricio Acosta, uno de los fundadores de su partido, Sociedad Patriótica.” (pp. 40 sobre los contactos del dictócrata con representantes guerrilleros).

-Desde el aporte al periodismo de investigación.
Rigurosidad y disciplina. Son los dos factores que una escuela como la de El Comercio desarrolla entre sus reporteros, y cuya bien aprendida lección nos lo demuestra Arturo en este, su primer libro. Con la experticia de un “periodista sabueso” –que con cuyas investigaciones ha acorralado a jueces corruptos, obligándolos incluso a algunos a refugiarse fuera del país- Arturo recorre por los laberintos que plantea el complejo tema de descifrar las relaciones de las FARC con sus representantes, proveedores, promotores y contactos de otra laya, en países como Ecuador y Venezuela.

Arturo se guía, además, en una línea de seguimiento iniciada muchos años antes de los acontecimientos de Angostura: en agosto del año 2000 tuvo el primer encuentro con quienes serían, ocho años después, algunos de los personajes de su libro: la compañera Esperanza (Nubia Calderón), el comandante Pablo Paz, y el propio Raúl Reyes.

En el ámbito de la investigación, desde mucho antes de El juego del Camaleón, Arturo Torres y su equipo ya es citado en el contexto internacional. Ellos constan, junto a siete casos de igual número de países Latinoamericanos, en una recopilación hecha por el periodista colombiano Fernando Cárdenas y el chileno Jorge González, en su libro Los Watergates Latinos. El Watergate, como ustedes recordarán, es el famoso capítulo con el que se inaugura el periodismo de investigación en los Estados Unidos cuando dos periodistas del Washington Post investigaron un aparentemente inocente robo en el cuartel general del partido Demócrata y que terminó con la dimisión del presidente Richard Nixon, implicado en el montaje de una compleja red de espionaje.
En Los Watergates Latinos, que revive las crónicas y hazañas de investigadores de América Latina, Arturo es presentado como uno de los pocos periodistas de investigación con los que cuenta el Ecuador, con trabajos de largo aliento y resultados concretos, como los de haber seguido la pista a los narcofondos en la campaña presidencial de Lucio Gutiérrez, ó los aumentos del patrimonio de algunos jueces de la ex Corte Suprema de Justicia.

Permítanme hacer una cita de aquel libro, cuyas referencias de investigaciones de casos ecuatorianos comparten espacios con otras como la puesta en evidencia de la corrupción y violación a los derechos humanos por parte de Fujimori y Montesinos, en el Perú; los desfalcos al erario público por parte de Rafael Ángel Calderón y Miguel Ángel Rodríguez, presidentes de Costa Rica en diferentes periodos; o de Carlos Saúl Ménem, presidente de Argentina, sobre su venta ilícita de armas a Ecuador y Croacia.

Cito: “Una vez publicada la confesión parcial de Fernández (se refiere a César Fernández, empresario manabita que inculpó a Gutiérrez de haber recibido financiamiento del narcotráfico en la segunda vuelta de su campaña electoral) el editor judicial (se refiere a Arturo Torres) recibió varias llamadas telefónicas en las que amenazaron su vida y la de su hija. Un día que volvía de hacer reportería en el Congreso, Torres manejaba su automóvil y un señor le avisó que una de las llantas tambaleaba. Al bajarse se percató de que le habían sacado tres pernos y quedaba uno suelto”. (pp245)

Se trata de las hostilidades que provoca el periodismo de investigación.
Es evidente que en El juego del camaleón, los secretos de Angostura, Arturo Torres cumple disciplinadamente las técnicas y estrategias que José Rodríguez, periodista y catedrático universitario en esta especialidad en Barcelona, expone en su obra Periodismo de Investigación, texto que sirve de guía en muchas universidades ecuatorianas. Algunas de esas estrategias precisamente son la detección de los hechos investigables, la búsqueda de las fuentes, el análisis y valoración de hechos y fuentes, los informantes y confidentes, la confirmación de datos, la infiltración propia, las ayudas instrumentales y otras. Pero, a todas estas Arturo Torres agrega su “cosecha propia”: las licencias literarias.

-La lectura desde las licencias literarias:
¿Debe ser el periodismo de investigación como especialidad -porque todo lo que suene a periodismo debe tener implícita la investigación seria y comprometida- una enumeración de hechos fríos y distantes, con un lenguaje burocrático y la rigidez de las encuestas y estadísticas?

Definitivamente no. La literatura nos ofrece una serie de licencias, de figuras, que vuelven al relato más atractivo, más digerible, creando y recreando escenarios, personajes, situaciones. Eso sí, sin olvidar que la línea que separa al periodismo de la literatura es la verificación, que los hechos contados sean ciertos y no pertenezcan al campo de la ficción. Y este no es el caso.

Cito:
“La noche de Luna menguante se volvió un infierno. Lucía Morett despertó con el estruendo de las bombas y vio caer árboles a su lado, arrancados de raíz como si fueran simples arbustos. Un olor a carne chamuscada inundó el paraje selvático, cargado de humo y lenguas de fuego. La vegetación, que pocas horas antes ocultaba el campamento, fue destruida, reducida a troncos carbonizados con astillas humeantes.
La tierra temblaba por las bombas. El terror y la angustia quedaron impregnados como señales imborrables en los rostros de quienes murieron al instante del bombardeo. La onda expansiva dejó a los cadáveres con los ojos vaciados. Casi todos los cuerpos estaban desmembrados, esparcidos por el campamento. Solo quedaron diez completos.
Lucía estaba gravemente herida: 60 esquirlas de las bombas de racimo se incrustaron en su espalda, abdomen y hombro. En el glúteo derecho tenía una herida de diez centímetros de profundidad, causada por un trozo de metal.
Desfalleciente, se arrastró sobre su lado izquierdo e intentó protegerse bajo una mochila que había caído a su lado. Buscaba huir de la pesadilla.
Luego vino el silencio, un silencio de muerte, solamente interrumpido por el zumbido de las hélices de los Halcones Negros colombianos, que sobrevolaban la zona como aves rapaces”.
(pp143.) Y así el lector, que mientras consume los textos de su memoria sacará el olor a carne chamuscada y sentirá los estertores de la tierra al compás de bombas de racimo, quedará también escuchando el zumbido de las aspas de esos enormes helicópteros sobrevolando nuestro territorio, en la inmensidad de la noche selvática.

Y no con el afán de arruinarles la sorpresa, como el amigo o pariente que se adelanta al estreno de una película y luego la cuenta toda, permítanme relatarles otro descarnado ejemplo de las licencias literarias tomadas por Arturo, y que cada vez más se escuchan en las aulas universitarias como la fórmula para desterrar del buen periodismo a técnicas como la pirámide invertida y los relatos lineales. Es el testimonio del policía José Saavedra sobre una emboscada vivida en la frontera norte, y preparada por las FARC.

Cito:
“Una granada hizo explotar la lancha en la que íbamos; nadé y me sostuve en un tronco detrás del cual me cubría, pero recibíamos fuego por los dos lados; el compañero Zambrano trató de escapar saliendo del agua, pero fue acribillado a balazos; a mi teniente Arteaga le dispararon en la cabeza y murió de contado.
Según otros testigos, el subteniente Lasso enfurecido por la ejecución de sus compañeros sacó el lanzagranadas y empezó a descargarlo sin parar contra los irregulares. Indefenso, sin municiones, recibió un balazo en la frente y se hundió. Los guerrilleros se arrojaron al agua, tomaron su cuerpo y lo arrastraron hasta la orilla.
Desde el piso, inmóvil, Buenaño presenciaba la masacre de sus compañeros. Al cadáver del subteniente Lasso le quitaron la ropa y sus pertenencias, le pusieron una granada en el estómago y la hicieron estallar: querían amedrentar al resto de sobrevivientes”.
(pp183)

Y el lector sale del adormecimiento y la indiferencia que la constante exposición a la violencia recreada para los seudo héroes de la televisión, y constata que esto es real. Que pasa. Que nos pasa. Que lo viven los ecuatorianos de allá. Y de esta manera trata de provocar una reacción a toda esa impavidez y lejanía con la que vemos, a veces incrédulos, el conflicto en la frontera norte.

El juego del Camaleón, los secretos de Angostura, es un recorrido de 240 páginas por resúmenes, repasos, revelaciones, recreaciones sobre un tema que los medios de comunicación no han sido capaces de profundizar, por sus limitaciones de fondo y forma. Pero para eso están los libros. Y para eso están los periodistas investigadores. Y para eso está la estirpe de los que no se sienten conformes con hacer lo que la obligación laboral les pide, sino lo que la obligación moral les exige.

Me queda solamente agradecer a Arturo por regalarnos largos y sufridos meses de su vida para que por unas pocas horas tengamos todo el conflicto en una sola perspectiva y con una lectura constructiva, amena y diferente.
Gracias Arturo por trazarnos la senda de lo que debe ser el nuevo periodismo ecuatoriano: el periodismo de investigación, de largo aliento y excelente escritura.

* Presentación del libro durante el lanzamiento en Cuenca.

lunes, mayo 25, 2009

¿ESTUDIANTES ACRÍTICOS?



Está en circulación el último ejemplar de El Universitario, periódico de prácticas pre profesionales de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Cuenca. Y ciertamente con un tema polémico: el papel que juega en la actualidad la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador, FEUE, que la semana anterior celebró su 43 convención nacional en Cuenca.

El tema de fondo, sugerido por los estudiantes, se aproximó a una de las realidades de la entidad que desde hace más de 60 años representa los intereses que tienen los universitarios. O al menos representaba, luego de constatar en una encuesta a decenas de alumnos sobre su identificación con esta especie de gobierno estudiantil.

Muchos se sienten alejados y trataron a este ente como un trampolín político para aspirar a cargos más estables y remunerados. Mientras tanto las aulas siguen en un estado lamentable y atrasado. Fijar todos los esfuerzos en tratar de acabar con los imperialismos e implantar el comunismo en el Ecuador, no les han dejado tiempo para fijar prioridades y constatar la manera en la que muchos alumnos reciben sus cátedras.

Y la reacción de los dirigentes no se hizo esperar. Furibundos presentaron un reclamo porque "nunca antes les habían dicho tales cosas".

Y creen que apuntamos a perjudicarles en su reelección. Los autores pusieron sus nombres y su valentía para tratar un tema polémico: analizar el papel de la FEUE desde el punto de vista de los estudiantes y decirlo con todas sus letras. Y ese fue la principal lección que recibieron los alumnos practicantes: el buen periodismo no da amigos.

Y usted ¿qué opina?

jueves, mayo 14, 2009

Un robo "olímpico"


Las expectativas sobre el Deportivo Cuenca para que logre empatar al Caracas, que jugaba como local, quedaron en segundo plano en aquel partido por octavos de final en Copa Santander Libertadores. El locutor de Canal Uno anunció una "noticia desagradable": delincuentes ingresaron a la casa del dos veces medallista olímpico Jefferson Pérez y se llevaron todo. Según la versión del locutor, ocurrió mientras el deportista veía el partido con toda su familia; los maniataron y desvalijaron. Luego huyeron.

La fuente: el propio deportista que, según el locutor, llamó a sus amigos periodistas para pedir, a quienes veían la transmisión, que salgan a las calles y denuncien si alguna camioneta iba por allí, con un enorme televisor pantalla plasma de 60 pulgadas en el balde.

Personalmente mi preocupación fue mayor pues el doble medallista olímpico es mi vecino, y esa proximidad me afecta: puedo ser la próxima víctima.
Goleado el Deportivo Cuenca y calmados los ánimos, pasé en mi vehículo por la casa de mi vecino: nada.

Dos días después los diarios informaban que el robo no fue en la casa de Jefferson Pérez, sino en la de un pariente suyo. Nadie fue maniatado ni hubo violencia, en esa casa no había nadie al momento del robo, solo un amigable perro. Y sin embargo muchos -me incluyo- nos expusimos a andar aquella noche buscando una camioneta con una enorme TV en el balde.

¿Falla en la verificación de la información? Pues sí. Y no solo eso, sino que el hecho provocó que nuevamente se empiece a generalizar sobre la situación de la inseguridad.

Robos en viviendas preocupa a la ciudadanía, tituló un diario local a propósito del atraco a la familia de Pérez, y para justificar "el azote de la delincuencia organizada que afecta a la ciudad", citan el caso de una denuncia más. Sí, una denuncia más es suficiente para calificar de "azote de la delincuencia" a lo que ocurrió en dos días distintos en la tercera ciudad del Ecuador.

¿Falla en la verificación de la fuente? Sí. Y además falta de rigurosidad en el oficio.

Y usted ¿qué opina?

martes, mayo 05, 2009

Las libertades

Cualquier día es bueno para hablar de libertades. Y para hacerlo sobre la libertad de expresión aún más allá del 3 de mayo.
Algunas cosas interesantes trae la globósfera sobre libertad de expresión y sus diferencias con la libertad de prensa. Al parecer la libertad de expresión se la considera privativa de los medios de comunicación, y no es así.
Para aprender hay muchos sitios por visitar.

domingo, abril 26, 2009

A confesión de parte…


A este singular personaje lo conocí una noche de seis de enero, Día de los Inocentes, cuando una comparsa que interactuaba con el público intentó jugarle una broma, por lo que salió en fugaz carrera. Uno de los integrantes de la comparsa, para completar la broma, salió tras él gritando “cójanle al ladrón…cójanle al ladrón”. Muchos festejaron la ocurrencia.

Pero la entrevista que le hicieron la mañana del sábado 25 de abril a este singular personaje, me dejó estupefacto…

Veamos: los presentadores, Leonardo Guillén y El Indio Manuel –otro singular personaje cuya característica es imitar con la voz a un indígena, pero cuyas características son la de ser medio estúpido y con frecuentes bromas de doble sentido, sexual preferentemente-, y el entrevistado “el Toralito”, ex funcionario de la Dirección de Aviación Civil, DAC, en el aeropuerto de Cuenca, que en la entrevista se autodefinía como “el más fregado de la DAC”.

Nada interesante hasta que la entrevista entró al tema de las anécdotas. Una de ellas, y la que me impresionó por su franqueza, fue de cuando, por su condición de funcionario de la DAC, ingresaba al área de carga de los aviones que llegaban desde el Oriente con carne a bordo. Sin rubor contó cómo “huangliaba” (término quichua que quiere decir “llevar algo”) los rabos, patas y riñones dentro de fundas negras. “Mijito, si sigues así hazme nomás más hijos”, le respondió, según él, su esposa cuando llegó con la carga.

La segunda “anécdota” me preocupó un poco más, por la irresponsabilidad con la que se trató. El singular personaje recordó con nombres y apellidos cómo uno de sus jefes enroló a sus dos hijos en el equipo encargado de proveer combustible a los aviones, y cómo ellos le empezaron a sugerir que incluya sobreprecios en las planillas. “Sí, pero y a mí qué me toca”, dijo “Toralito” a los jóvenes, otra vez sin ningún rubor.

Pero lo que realmente me paralizó fue la tercera “anécdota”. El singular personaje y sus dos ayudantes recargaron ¡¡con agua!! a un avión que volaría a Macas, capital de Morona Santiago. El singular personaje, en medio de risas de sus entrevistadores, contó que el avión llegó a Macas gracias a que el remanente de combustible que había quedado en los tanques y el agua que le añadieron no se mezclaron, pero que cuando correteaba para decolar de Macas, los motores se apagaron.

Ese momento debí estacionar mi vehículo porque no lo podía creer. ¿Era en realidad ésta una entrevista responsable? ¿Las que estaba contado fueron anécdotas ciertas o propias de una mente mitómana? ¿A la salida de la radio en la que se realizó la entrevista, estaba un fiscal para exigir puntualizaciones a esta especie de confesiones de parte?

Sí. Recuerdo que conocí a este singular personaje una noche de seis de enero, cuando una turba le perseguía al grito de “cójanle al ladrón…cójanle al ladrón”.

Y usted ¿qué opina?

* La foto, tomada de El Tiempo, corresponde a un accidente de aviación, que es lo que le pudo ocurrir al avión cargado de agua.

A confesión de parte…

A este singular personaje lo conocí una noche de seis de enero, Día de los Inocentes, cuando una comparsa que interactuaba con el público intentó jugarle una broma, por lo que salió en fugaz carrera. Uno de los integrantes de la comparsa, para completar la broma, salió tras él gritando “cójanle al ladrón…cójanle al ladrón”. Muchos festejaron la ocurrencia.
Pero la entrevista que le hicieron la mañana del sábado 25 de abril a este singular personaje, me dejó estupefacto…
Veamos: los presentadores, Leonardo Guillén y El Indio Manuel –otro singular personaje cuya característica es imitar con la voz a un indígena, pero cuyas características son la de ser medio estúpido y con frecuentes bromas de doble sentido, sexual preferentemente-, y el entrevistado “el Toralito”, ex funcionario de la Dirección de Aviación Civil, DAC, en el aeropuerto de Cuenca, que en la entrevista se autodefinía como “el más fregado de la DAC”.
Nada interesante hasta que la entrevista entró al tema de las anécdotas. Una de ellas, y la que me impresionó por su franqueza, fue de cuando, por su condición de funcionario de la DAC, ingresaba al área de carga de los aviones que llegaban desde le Oriente con carne a bordo. Sin rubor contó cómo “huangliaba” (término quichua que quiere decir “llevar algo”) los rabos, patas y riñones dentro de fundas negras. “Mijito, si sigues así hazme nomás más hijos”, le respondió, según él, su esposa cuando llegó con la carga.
La segunda “anécdota”, me preocupó un poco más, por la irresponsabilidad con la que se trató. Recordó, el singular personaje, cómo uno de sus jefes enroló a sus dos hijos en el equipo encargado de proveer combustible a los aviones, y cómo ellos le empezaron a sugerir incluir sobreprecios en las planillas. “Sí, pero y a mí qué me toca”, dijo “Toralito” a los jóvenes, otra vez sin ningún rubor.
Pero lo que realmente me paralizó fue la tercera “anécdota”. El singular personaje y sus dos ayudantes recargaron ¡¡con agua!! a un avión que volaría a Macas, capital de Morona Santiago. El singular personaje, en medio de risas de sus entrevistadores, contó que el avión llegó a Macas gracias a que el combustible y el agua no se mezclaron, pero que cuando correteaba para decolar de Macas, los motores se apagaron.
Ese momento debí estacionar mi vehículo porque no lo podía creer. ¿Era en realidad ésta una entrevista responsable? ¿Las que estaba contado fueron anécdotas ciertas o propias de una mente mitómana? ¿A la salida de la radio en la que se realizó la entrevista, estaba un fiscal para exigir puntualizaciones a esta especie de confesiones de parte?
Sí. Recuerdo que conocí a este singular personaje una noche de seis de enero, cuando una turba le perseguía al grito de “cójanle al ladrón…cójanle al ladrón”.

Y usted ¿qué opina?

jueves, abril 23, 2009

El tubo de ensayo



¿Por qué relanzar la edición de un periódico que ha salido, con cierta regularidad en los últimos siete años en la Escuela de Comunicación de la Universidad de Cuenca?
La reflexión retumbó en mi cabeza y consideré seriamente la posibilidad de que el “acto de relanzamiento” de EL UNIVERSITARIO se suspenda.
Pero, minutos después de que una suerte de espíritu de cuerpo de los profesores de la Escuela ponía reparos al acto de relanzamiento, una estudiante me hizo una pregunta con toda su inocencia: “Profe, ¿puedo invitar a mis papis al lanzamiento?”, me dijo, y concluí que sí, que EL UNIVERSITARIO debía relanzarse por razones que, ante la contundencia de los hechos, no los citaré.
Solamente repararé en una, la más importante: toda esa voluntad que los estudiantes de prácticas pre profesionales pusieron desde el momento mismo en que integraron la Sala de Redacción de EL UNIVERSITARIO, esa que funciona en cualquier parte, el piso de la oficina del diseñador, la sede de un gremio de periodistas o los café nets donde se redactan las notas y se editan las fotos. Voluntad que raya en pasión cuando los mismos redactores y fotógrafos se ofrecieron para armar una red de distribución que puso a circular 2.000 ejemplares de EL UNIVERSITARIO en todas las Facultades de la Universidad de Cuenca, y en las Escuelas de Periodismo del resto de Universidades de Cuenca.
Esta presentación debía ser una charla didáctica sobre formatos, paginación y esas cosas técnicas que muchas veces al lector no le interesan. Pero mejor he aprovechado para presentar estas breves reflexiones personales y decirles nuevamente a los alumnos felicitaciones. Felicitaciones y gracias. *

*Extracto del discurso del director del diario EL UNIVERSITARIO, Ricardo Tello, en el acto de relanzamiento del periódico de prácticas pre profesionales de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Cuenca.

lunes, abril 20, 2009

La web social se toma nuestra vida

"Una tecnología es tecnología solo para la gente que nació antes de que fuera inventada". La frase le pertenece a José Luis Orihuela, profesor de la Universidad de Navarra, España, y autor de la bitácora eCuaderno que el 16 de abril brindó una charla en Quito y por el sistema de videoconferencia a varios asistentes a los centros virtuales de la Universidad Técnica Particular de Loja, UTPL.

Reveladora. Así podría calificarse a este encuentro entre expertos y neófitos, en torno al maestro Orihuela. Con un lenguaje fresco -como el tema- en poco más de una hora se cumplió un recorrido por los territorios de la web social y su impacto sobre los medios y la comunicación.

Y las conclusiones tumbaron muchos prejuicios:
- “Es falso que los jóvenes no leen; leen más que nunca, solo que otras cosas y escriben en otros lugares”.
- “Toda tecnología abre una brecha; hay que aprender para no quedarse fuera”.
- “La web se parece más a la radio y televisión que a la prensa”.
- “Si los medios llegan a tiempo, es porque estaba montado para ellos”.
Para quienes estén más interesados, pueden dedicarle tiempo al video del canal eclusivo de la UTPL en You tube.

viernes, abril 17, 2009

A un año de Mufith


En abril de 2008 un incendio de grandes proporciones consumió una ferretería que ocupaba un tercio de una manzana en el centro histórico de Cuenca. Las lecciones fueron muchas, incluso para la prensa.

Se trató de un incendio en la ferretería Vázquez Brito en la que por una explosión falleció Mufith Hanna, un bombero voluntario que hasta ese entonces llevaba un matrimonio de ocho meses.

Recuerdo la cobertura mediática y el seguimiento que dieron los diarios semanas después. El canal local Unsión lo transmitió en directo y recuerdo perfectamente cuando uno de los jefes de bomberos dijo que en el interior había dinamita (claro, se trataba de una ferretería).

Más allá de si la ferretería cumplía o no con las disposiciones de seguridad –tener solamente dinamita de muestra, instalaciones blindadas para los explosivos, etc- queda la pregunta de si hubo o no negligencia entre el personal voluntario que atendía la emergencia. Nada se ha dicho hasta el momento.

Ha pasado un año, y la prensa escrita se limita a crear “héroes” en lugar de dar un seguimiento serio a las investigaciones del caso: se pagaron las indemnizaciones, se determinaron las causas, se ajustaron las ordenanzas sobre centros de expendio de explosivos?
Nada…solamente una pobre palabrería sobre llamados de Dios y textos de mal gusto alrededor de “cómo ser un héroe y morir en el intento”.



Foto tomada de EL MERCURIO

jueves, septiembre 11, 2008

La integración de redacciones



Cuando en agosto de 2008 EL TIEMPO decidió lanzar su “nueva” página WEB –nueva entre comillas porque recién nos animábamos a actualizar tecnologías vigentes en otros medios desde hace una década- no esperábamos que la reacción iba a tener esos indicadores.
Las visitas se quintuplicaron. Empezamos a tener reportes de las notas más leídas, comentarios sobre las notas más leídas, reportes, saludos, etc. (las curvas de esta página, de las que ustedes quieran, las pueder ver en un nrastreador de tráfico Alexa)
La página pasó de ser un “copy-paste” del impreso, con noticias inamovibles durante 24 horas, y empezamos a actualizar –"cuando la noticia lo amerite", como dicen los presentadores de televisión- la información de última hora.
Y no solo que actualizamos permanentemente, sino recurrimos a las posibilidades de la multimedia: “subimos” el video de la agresión a una estudiante ecuatoriana en España y la avalancha se desató, tal como lo demuestra el gráfico del inicio.
En la competencia de Jefferson Pérez actualizamos los detalles de la carrera “minuto a minuto” y la versión digital empezó a promocionar informaciones que las ampliaríamos en el impreso, y a la vez abría la posibilidad de ampliar –con hipervínculos- otras informaciones que presentamos en el mismo impreso.
Ahora, en ciertas reuniones de planificación de la mañana en la Reacción del impreso, analizamos los reportes de las notas más leídas en la WEB y tenemos una guía sobre lo que quiere cierto sector de lectores de EL TIEMPO.
Con esto nos metimos, inconscientemente, en lo que Cristian Espinoza sostiene en su módulo de periodismo digital en la Universidad Técnica Particular de Loja, UTPL, sobre la integración o fusión de las redacciones. – A propósito, por estos días, además, Discovery Channel estrenó un muy interesante trabajo sobre Internet y la convergencia digital-
Como parte de este módulo, se propuso un trabajo que resulta un entretenido ejercicio para los periodistas que se inician en el uso de la herramienta del Internet como una fuente más de cobertura y consulta: una investigación sobre la INTEGRACIÓN DE REDACCIONES utilizando operadores lógicos al menos en cuatro buscadores de la red.

Y definitivamente los resultados permiten tener un conocimiento global de lo que está pasando al interior de las redacciones sobre experiencias como la que acaba de iniciar EL TIEMPO.
Veamos algunos resultados:

Tipos de palabras utilizadas: Edición digital e impresos, Periodismo digital y edición impresa, “Integración redacciones digitales e impresas”

Buscadores:
Google.com
Clusty.com
Altavista.com
Todoenlaces.com

Recomendado1

¿Puede convivir una redacción digital con una tradicional?

Una reseña periodística con las conclusiones de las IV Jornadas de Prensa y Nuevas Tecnologías de España, donde se recomienda no fusionar las redacciones impresas y WEB.
“Roberto de Celis, del Grupo Vocento, destacó que aún no existe una fórmula clara sobre qué es mejor: si mantener redacciones separadas que se limiten a colaborar o integradas para aprovechar todos los recursos al máximo”.



Recomendado 2


Situación del periodismo digital y de los sitios Web de periódicos de América

Un extenso y documentado análisis sobre las fusiones de redacciones en América Latina. El estudio es de los periodistas Guillermo Franco, Julio César Guzmán y Mauricio Romero, que entre otras cosas concluyen que “Esta estrategia les permitiría expandir su operación online, que sigue siendo extremadamente dependiente de los contenidos de la edición impresa (producidos una vez cada 24 horas), y de pequeños equipos de periodistas en la operación, cuyo énfasis no es la generación de productos originales ni la reportería”.


Recomendado 3

Las redacciones integradas serán la norma, según el Newsroom Barometer

Evento anual auspiciado por el World Editors Forum y Reuters, donde en este año se concluyó que “Los editores identifican las redacciones multimedia como una garantía de supervivencia de los medios impresos. Su generalización va más allá de un simple cambio para la colaboración entre redacciones y afecta, casi por igual, a los periódicos que pierden lectores como los que no”.



Interesante ejercicio propuesto por Cristian, ejercicio para sus alumnos, pero una verdadera obligación para los periodistas que queremos sobrevivir a este nuevo embate tecnológico de la red.

viernes, septiembre 05, 2008

"Los periodistas tenemos que recuperar la calle"



Jorge Urien Berri, prosecretario de Redacción de La Nación, y Gerardo Young, editor de Investigación de Clarín, brindaron la charla: "Refundar el periodismo". Fue anoche, en el marco de los festejos por los cinco años del periódico universitario El Paraninfo.

Frente a la ambiciosa propuesta del título de la charla, los conferencistas optaron por aportar algunas ideas y ejemplos que van en el sentido de reorientar la práctica actual de esta profesión.

El primero en la ronda fue Gerardo Young, editor del Equipo de Investigación de Clarín. Su ponencia comenzó con la confesión de una "obsesión": "Cómo escapar del tedio informativo, de la información impuesta por el poder, por las empresas, e incluso por el público".

"En un tiempo de constante bombardeo de datos, somos los periodistas quienes tenemos que saber priorizar, analizar, seleccionar. Ése es nuestro rol", apuntó, frente a un auditorio formado en su mayor parte por colegas y estudiantes.

El disertante remarcó que "el 95 por ciento de las notas que se publican, son aportadas por organismos públicos o privados. Así, nos hemos ido colocando en el lugar de voceros del poder", criticó.

"Hay que cambiar esto: hay que salir a buscar la información. Eso nos va a permitir una mayor democracia informativa", subrayó.

Young valoró la importancia de atender a una agenda propia de cada periodista, que ponga en crisis o al menos establezca alguna alternativa a- la alienación casi automática que imponen los grandes intereses.

Destacó la herramienta de Internet como modo de acceder fácil y rápidamente a informaciones útiles y brindó un listado de sitios oficiales a los que recurre a la hora de encarar sus trabajos.

También aportó ejemplos de notas que se inscriben en esa premisa de abandonar la agenda para instalar, como opción de lectura, temas que tienen que ver con historias cotidianas.

"Los periodistas debemos recuperar la calle. Nos hemos olvidado de la acción, de lo que le pasa al vecino en el día a día. Por eso, cuando estallan crisis como la de 2001, nos encontramos sin saber dónde estamos parados", opinó.

"El periodismo se puede hacer esperando noticias, o saliendo a buscarlas. Ahí está la diferencia. La segunda alternativa requiere voluntad y pasión", concluyó.

Urien Berri puso el foco sobre algunas características que condicionan el proceso actual de crisis y transformación del periodismo.

El primer punto fue el impacto de las nuevas tecnologías. "Yo empecé a trabajar antes de su aparición. Me acerqué con desconfianza, conocí sus ventajas, y hoy convivo con ellas. A partir del impresionante caudal de información que genera Internet, la investigación periodística es mucho más fácil ahora", sostuvo.

La contracara de estas cualidades es, para el especialista, "la sobreinformación, que no siempre se traduce en calidad informativa".

Otro de los factores que alientan la crisis actual es la concentración de grandes grupos mediáticos, para los cuales este trabajo "es sólo un negocio". "Esto atenta contra la libertad de información y restringe la salida laboral de los periodistas", afirmó.

El tercer punto es el de la "competencia de la televisión". "Creo que es una discusión superada. Hace años que se debate su influencia en los medios gráficos. Hoy vemos la pérdida de espacios destinados a textos, porque hay que darle más despliegue a la imagen.

En la redacción de La Nación hay veinte televisores, y los periodistas viven pendientes de la placa roja. No estoy de acuerdo con esto: para mí, el lector de un diario busca profundidad", explicó.

Y en este orden, el periodismo de investigación se inscribe como una de las ramas que más sufre las consecuencias. "Quizá por la competencia de Internet y del periodismo online, quizá porque es más caro, quizá porque ocasiona perjuicios a las empresas, por eventuales enojos del gobierno o de los factores investigados. Lo cierto es que el periodismo de investigación hoy no atraviesa un buen momento", indicó.

De todos modos, advirtió que se trata de un proceso cíclico, y que luego del estallido de investigaciones producido durante la década del 90, con la posterior inacción de la justicia, "es lógico que haya una sensación de saturación y desinterés" por parte del público e incluso de editores.

Urien Berri coincidió con su colega en la necesidad de "buscar los ángulos humanos, cotidianos, que vuelvan atractivos aún aquellos temas más áridos".

"Es apasionante descubrir cómo se construye un entramado, una historia oficial, debajo de la cual aparece la historia real", confesó.

Para el periodista, "nuestra función es informar, más allá de lo que haga después la Justicia. Por lo general, las causas no se cierran, sino que duermen durante mucho tiempo. Entonces, si bajamos los brazos, estamos cerrando la posibilidad de que algún día se conozca la verdad".

Vicente Tello y su arte



Hugo Darquea López*

Al acercarnos al salón de la Alcaldía para apreciar la obra fotográfica de Vicente Tello Tapia (**), encontramos el valor de una vida que se expresaba y se expresa, porque así es el testimonio y el aporte del conjunto luminoso de formas, colores y destellos vitales, que el artista nos ofrece. Para algunos la fotografía no se la considera en esta dimensión sino más bien en el nivel de la técnica y de la aplicación de elementos científicos.

Debemos recordar que el arte fundamentalmente es inspiración, porque mediante la capacidad de la cámara se debe captar en el instante preciso el detalle fundamental de ese mundo real que es tomado por el sujeto que imprime su mente y su visión en la capacidad de aplicar el instrumento a esa captación del fenómeno escénico de la naturaleza que es traducido en imagen o que permite detener en un momento de fulgor inspirado, el tiempo, con su significación y peculiar lenguaje.

En virtud de la consideraciones aludidas quien sabe aplicar esa técnica científica para producir, crear o motivar armonía, sentimientos, recuerdos, pasiones, es un artista en la profunda significación de su contenido y proyección; de suyo, no se trata de establecer la competencia con el sentimiento que se imprime en la mano sensible del pintor o dibujante, sino más bien significa emplear la capacidad de la cámara, con la inspiración necesaria, en la creación sentida de la belleza o en el impacto que producen las formas y las situaciones: alegría o dolor. Estos factores encontramos en la muestra fotográfica que presenta Vicente Tello, por eso nuestra admiración.

¿Qué encontramos en el salón de arte de la alcaldía gracias al artista Tello? La historia de Cuenca y de su gente; el primer impacto fue la plástica inspiradora de una madre tan joven y tan vital y esperanzadora, como un verdadero poema a la vida y que da de lactar a dos criaturas, en este elemento, existe todo un mensaje y simbolismo que rescata la fidelidad inclaudicable a la vida y a la vida humana en particular.

Todo el poder y toda la belleza conjugadas por la naturaleza y el espíritu que le anima en la manifestación cósmica, auténtica y pura, para escribir y entonar el más noble y elevado canto al amor y a la vida. ¿Cómo no puede ser arte lo expresado por Vicente Tello? Siguiendo en el recorrido encontramos las calles, plazas, los ríos y templos de Cuenca, la luminosidad del barranco y el esplendor del Cajas. Resalta la figura, la mirada y la acción de Carlos Crespi, con el entorno de María Auxiliadora y el parque de los salesianos, para los que vivimos su época, indudable es que el autor de la muestra logra conjugar auténticamente lo que fue y lo que es la esencia de nuestra ciudad y su gente. ¡Cuánto valor artístico y cuanta verdad fulgurante como los cielos de esta ciudad nos ofrece Vicente Tello!

* Articulista de diario El Mercurio
** Vicente Tello, fotógrafo de prensa de varios diarios y revistas del país, inauguró el 22 de agosto una exposición en Cuenca, su ciudad natal.

jueves, septiembre 04, 2008

El Gabo, como un perro

El premio Nobel de Literatura 1982, el colombiano Gabriel García Márquez, afirmó hoy que "sufre como un perro" por la mala calidad del periodismo escrito y porque es raro encontrar notas o reportajes que sean "auténticas joyas".
"El periodismo es una vaina que uno lleva por dentro", explicó el escritor antes de su participación en el "VI seminario internacional sobre la búsqueda de la calidad periodística", al que asiste más de un centenar de comunicadores de América Latina, Europa y Estados Unidos.
El Premio Nobel se encuentra en Monterrey, capital del norteño estado de Nuevo León, para participar en la séptima edición de los premios que otorgan Cementos de México (Cemex) y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) en las categorías de texto, fotografía y trayectoria a los más destacados periodistas iberoamericanos.
El autor de "Cien años de soledad" y de "El amor en los tiempos de cólera", en un espacio para conversar con los medios antes del encuentro, lamentó que el periodismo actual se hace de prisa, por lo que los periodistas no pueden pensar mejor lo que escriben.
García Márquez dijo que el periodismo lo lleva en el alma y que "es el oficio más bello", y que contra eso "no hay nada que hacer".
"No hay mejor oficio en el mundo que éste, pero ya a mi edad me aburre mucho", afirmó el Premio Nobel de Literatura.
Explicó que debido a esa necesidad diariamente lee varios periódicos, por lo que "cada mañana son un desastre".
"Sufro como un perro", dijo al comentar sobre esas lecturas.
El escritor ha sido reconocido con el Premio Rómulo Gallegos (1972), el Premio Jorge Dimitrov por la Paz (1979), el Premio Nobel de Literatura (1982), el de la Legión de Honor francesa (1982) y la Orden del Águila Azteca (1982), entre otros.
García Márquez señaló que su impresión es que los medios no le dan tiempo suficiente a sus periodistas y que se da cuenta de que a los reporteros "no les dieron tiempo, que cerraron a las seis, cuando debieron cerrar a las nueve" de la noche.
Explicó que pasa mucho tiempo en el teléfono peleando con los jefes de la redacción de algunos medios porque no les dan lapsos suficientes para escribir a los reporteros.
"Cuando uno está apurado no tiene tiempo de pensar, y al otro día uno dice mejor hubiera dicho esto, pero uno a veces así aprende", indicó.
No obstante, admitió que ahora los periódicos deben competir con la radio y la televisión, pero que la escritura tiene una gran ventaja sobre los medios electrónicos.
"Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos son máquinas", subrayó el literato colombiano.
García Márquez, representante del denominado "realismo mágico", destacó que encuentra muy pocos reportajes o notas que pueden ser consideradas "joyas", pero que cuando las encuentra piensa: "¿Quién será este tipo?".
"Siempre ha sucedido así, pero antes había la ventaja de que el periódico era más difícil de hacer y las máquinas nunca funcionaban bien y daban tiempo para pensar un poquito", afirmó el autor de más de dos decenas de obras literarias.
"Esa era la vida de los periodistas de antes, entonces sufríamos tanto que nos teníamos que emborrachar todas las noches", añadió García Márquez.
Aseguró que ese "ciclo ya se cerró" y actualmente los periodistas ya no tienen tiempo para redactar, por lo que mejor se dedicó a escribir libros.
"Duré diez años escribiendo un libro", añadió, y acto seguido soltó una carcajada.
"Ahora estoy terminado un libro. Siempre empiezo a escribir un libro, lo voy escribiendo y cuando termino voy haciendo las correcciones", contó.
En respuesta a la pregunta de qué tema abordará en su última novela, dijo "La última jamás", pero "si lo supiera ya la tendría escrita", sentenció.
"El día que conozca cómo se van a llamar mis novelas dejaré de preocuparme", concluyó Gabriel García Márquez.

Tomado de la AFP

martes, agosto 19, 2008

Imágenes ofensivas ¿para qué?

Era el primer accidente de tránsito del año. Y la primera víctima.
Una niña de tres años de edad viajaba en un furgón con sus padres, por la Circunvalación Sur.
Horas antes el conductor de una plataforma había estacionado para desayunar, junto a un restaurante de carretera, y cuando el furgón estaba por pasar por el costado izquierdo, un carro a exceso de velocidad lo rebasó simultáneamente obligándolo a regresar al carril derecho: se impactó irremediablemente. La única víctima mortal fue la niña de tres años de edad, que viajaba en los brazos de su madre en el asiento delantero, junto a su padre conductor.
Siete meses antes de que el gobierno prohiba la difusión de imágenes violentas en los medios de comunicacion escritos y televisivos, en nuestra Redacción ya debatíamos cómo respetar la dignidad humana evitando imágenes que pueden resultar grotescas y ofensivas, pero al ismo tiempo atender nuestra obligación de informar a nuestros lectores. Y la solución que nuestro fotógrafo nos ofreció fue muy buena: la pequeña pelota que la niña traía en sus brazos, bajo la enorme plataforma contra la que se impactó. La pelota sola, olvidada, junto a los enormes neumáticos. Una realidad que no fue recreada, sno oportunamete observada por el fotógrafo que sabía perfectamente que no son necesarias las imágenes violentas.

Por eso no nos preocupa la disposicion del Gobierno. Debería preocuparles a quienes han mostrado cuerpos calcinados

martes, junio 17, 2008

La carta



He recibido una carta, tímidamente grapada y sin sobre, dejada en la garita del Diario. La firma un "periodista página policial" (sic) llamado César Padilla, que asumo, no me consta, es el autor de un par de notas que he propuesto para un foro de discusión tanto en este blog como en el aula virtual de la Universidad Técnica Particular de Loja, UTPL, sobre el vicio de no consultar a las dos fuentes involucradas en casos de confrontación.
Mi afán, en este espacio, es que sigamos aprendiendo, con humildad. Por ello, en anteriores foros he ejemplificado con mis propios errores, porque no quiero dar la impresión de ser un experto en el oficio. La intención es que reflexionemos juntos.
Deduzco que el señor Padilla no ha logrado visualizar esta página, o dejar un comentario, y por ello envió la carta en papel.
Este es un tema que actualmente lo tratamos en un foro de la UTPL: los nuevos medios y la tecnología al servicio de los periodistas. Interesantes aportes y un solo consenso: no debemos tenerle miedo a la tecnología, debemos asumiarla y ponerla a nuestro servicio.
Pero no nos alejemos del tema. Como hay que aprender de todo, dejo constancia a continuación de las lecciones que me ha ofrecido la misiva del licenciado Padilla:
- Dice que le agrada saber que soy uno de los 23 mil lectores diarios de El Mercurio, y que "su diario -EL TIEMPO- nunca lo leo". Sí, en realidad admito que lo primero que leo, y a veces la noche anterior en la página WEB, es El Mercurio, pues lo asumo como una obligación de mi parte. Todos debemos leer los periódicos de la región no solo por el hecho de que somos competencia, sino por una obligación moral con nuestros lectores y nuestra propia formación.
- Dice que está conciente de que la competencia es buena y por ello: "espero que pongan todo empeño tratando de superar mi página, ese seria un reto para mi. Es aburrido ser siempre el primero siempre y en todo". (sic) Esto me parece arrogante, pues, como dice el escritor y periodista Rubén Darío Buitrón, no hay competencia pequeña y siempre hay que tenerle respeto.
- Dice que una cobertura hecha en un incendio está en un concurso de periodismo de alto riesgo en Bolivia. y que "está entre los finalistas". En este caso recomiendo leer el comentario "El premio del periodista es su trabajo" que está en esta misma página.
Finalmente, y eso prefiero comentarlo en otro espacio más amplio, se refiere a una aclaración pública realizada en este Diario por un grave error de una periodista. Aquí le doy la razón: no hay que echar las culpas de nuestros males a otros. Cuando un periodista se equivoca, el primer responsable es el periodista que deslizó el error. Lo dice Àlex Grijelmo.
Esta contestación no es porque se trate del señor Padilla, a quien no conozco, sino porque la carta nos da otra oportunidad de seguir aprendiendo.

Y usted qué opina?

miércoles, junio 04, 2008

El conflicto colombiano y los medios


El periodismo colombiano –algunos medios del periodismo colombiano- sigue convencido y sin dudas de la certeza de los hechos en el tema del computador de alias Raúl Reyes. Al menos eso lo dejaron ver dos periodistas de esa nacionalidad, que en dos jornadas distintas hablaron sobre el tema del conflicto Ecuador-Colombia en la Fundación El Universo, en Guayaquil, y en la Universidad Andina Simón Bolívar, en Quito.
María Alejandra Villamizar, editora política de la revista Semana, y Salud Hernández-Mora, columnista del diario El Tiempo de Bogotá y corresponsal del diario El Mundo de España, compartieron el foro en Guayaquil con la directora de la Fundación El Universo, Nila Velásquez, y con el editor general de EL TIEMPO de Cuenca, Ricardo Tello.
Tanto Villamizar como Hernández-Mora contaron los detalles que muchas veces solamente se quedan en lo anecdótico del ejercicio profesional: la ediciones especiales, las composiciones fotográficas, las decisiones editoriales al filo de la hora de cierre, precisamente cuando ocurre un hecho como el de la dimensión que tuvo el bombardeo al campamento de las FARC en Angustura, provincia de Sucumbíos, en el que murió el número dos de las FARC, alias Raúl Reyes.
Y contaron también sobre las implicaciones de no hacer “una pausa en medio del vértigo”, como el hecho de haber dado un gran despliegue al recibimiento “como héroe” del cadáver del único soldado colombiano muerto en dicha incursión colombiana, y luego enterarse que el solado no murió en combate, sino porque le cayó un árbol.
Por su parte, tanto Nila Velásquez, que actuó a la vez como moderadora, como Ricardo Tello, ahondaron en el tema de la responsabilidad de informar sin alinearse con tesis o manifestaciones de patrioterismo.
“Los países en conflicto requieren la verdad de lo que está sucediendo, por encima de cualquier otra cosa y cualquier otro interés…cuando se producen esas crisis la opinión pública tiende a radicalizarse y el nacionalismo se vuelve una enfermedad muy peligrosa porque distancia posiciones y no ayuda al diálogo ni a la paz”, dijo Tello citando una entrevista realizada por Rubén Darío Buitrón al periodista colombiano Javier Darío Restrepo a propósito de la publicación, en El Tiempo de Bogotá, de una fotografía de un activista argentino al que lo confundieron con el ministro Gustavo Larrea, junto a Raúl Reyes.
Al día siguiente de la publicación, que fue distribuida en Washington durante una comparecencia de los cancilleres de ambos países para tratar la crisis por el bombardeo, El Tiempo de Bogotá reconoció que no confrontó la información y admitieron que fue un “error que afectó la tesis colombiana”, lo cual demostraba que había asumido posición.
Al final del foro en Guayaquil quedaron muchas dudas flotando en un auditorio, que estuvo compuesto más por lectores que por periodistas y expertos en el tema de comunicación. Un auditorio que no se inmutó cuando Villamizar mostró la portada de la edición en la que trataron el tema de los computadores: Raúl Reyes sentado en medio de la selva con su brazo derecho apoyado en una rústica mesa de madera y sobre ella una flamante computadora portátil en cuya pantalla se mostraba una de las cartas que supuestamente dirigidas a sus aliados.
Auditorio que no se inmutó pesa a que esta composición era un ¡montaje fotográfico!

miércoles, mayo 21, 2008

La pornomiseria

¿Vieron a la reportera de Ecuavisa, Ximena Gilbert, practicando un poco de pornomiseria en el noticiero matinal al tratar el tema de la inseguridad en la Isla Trinitaria?

Fue realmente ofensivo. Un reporte de las "condiciones de miseria en la Isla Trinitaria", en Guayaquil, en el que sin permiso se coló dentro de una vivienda e hizo un relato trágico de "las miserables condiciones" en las que vive una familia del sector.

"Y aquí podemos ver apenas una cama, el piso es de tierra, como ustedes ven no hay qué comer en la alacena", fueron entre otras las frases del relato que acompañaban a los "paneos" de cámara, ante una impotente señora que debía soportar la forma pública en la que le estaban ventilando "las miserables condiciones" en la que vive.

Con seguridad parecía el reflejo de muchísimas viviendas y hogares ecuatorianos pero recién "descubiertos" por la reportera en este sector marginal.

La pornomiseria es una de las formas más inhumanas de hacer periodismo: valerse de la ingenuidad de las personas simplemente por el afán de mostrar un poco de miseria. Mostrar por mostrar, nada más.

Y en medio de toda esa miseria, la reportera pregunta a la avergonzada mujer que cuántas veces le han robado dentro de su casa de caña. Esto para reforzar un poco el ambiente de inseguridad que vive el sector y que fue el que originó la nota ¿periodística?

Definitivamente muchas veces somos reproductores de prejuicios...

viernes, mayo 16, 2008

El escudo de Felix Narv?ez


Sí.
Fue el mismísimo Felix Narváez que años atrás hizo una nota sobre un supuesto cambio de imagen de Wilfrido Lucero, entonces presidente del Congreso Nacional, afirmando que para ello utilizó recursos del Estado, el que ha levantado la polémica. El mismo que por su ligereza obligó al canal de televisión Ecuavisa a aclarar dicha "información" porque no se trataba de un cambio de imagen, sino de las consecuencias de las sesiones de radioterapia a las que el político se sometía para combatir un cáncer.
Ahora, con su estilo atrevido que tanto mal ha hecho a la televisión ecuatoriana, apoyado en recursos gráficos de mal gusto, ha agitado el avispero de lo público al "interpretar" -argumento con el que lo ha querido justificar su colega Carlos Vera- los datos obtenidos en una rueda de prensa a la que no asistió y en la que un grupo de ciudadanos, junto a la asambleísta Tania Hermida, hablaron sobre la necesidad de debatir ciertos cambios en los símbolos patrios.
Y en la nota en la que "interpreta" lo expuesto en la rueda de prensa a la que no asistió, se atrevió a diseñar su propio escudo, el símbolo patrio en la perfecta medida de su capacidad de interpretación.
Y como no podía ser de otra manera, los medios tradicionales, en lugar de reparar en la ligereza de Narváez -o de abrir el debate sugerido por Hermida y los ciudadanos proponentes- se dedicaron a escandalizar y "sacar reacciones" sobre el escudo de Narváez.
Incluso la presentadora Tania Tinoco, colega del reportero, debió aclarar la interpretación que él hizo a lo expresado en la rueda de prensa a la que no aistió.

¿Acaso Narváez no aprendió la lección del caso Lucero?
¿Qué hay detrás del escudo de Narváez?

O realmente muchos de los sensatos periodistas con los que he hablado se perdieron el momento en el que en Montecristi se presentó lo que en reiteradas ocasiones he llamado "el escudo de Narváez".

No pude sino sonreir por tanta ingenuidad -real o solapada- y falta de crítica al escuchar a periodistas de radio tomando opiniones a los ciudadanos sobre "el nuevo escudo y la nueva bandera" que saldría de Montecristi,o mirar a reporteros de televisión entrevistando a militares mutilados o intercalando imágenes de Jefferson Pérez en el podio olímpico.
¡Tanta sensiblería!

Y si usted vio el escudo de Narváez,
¿Qué opina?

martes, mayo 13, 2008

Lecciones de un incendio II

Lo dicho:
La acusación el primer día, la aclaración al día siguiente.

¿Por qué no activamos esa vieja recomendación de tocar las dos partes de una denuncia, en un mismo plano?

Este es un vicio frecuente a vaces por la premura, otras por la irresponsabilidad.

sábado, mayo 10, 2008

Lecciones de un incendio


Hablar como habla la gente. Esa fue una de las recomendaciones de Alex Grijelmo a un grupo de editores que asistían a un taller sobre edición de textos periodísticos. Grijelmo, autor de libros como El Estilo del Periodista, Defensa apasionada del idioma y El aroma de las palabras, escribió también el manual de estilo de diario El País, de España.
Y el ejemplo que citaba, para ilustrar esta recomendación, era que cuando estamos enfermos no vamos al nosocomio, vamos al hospital.

Y traigo a colación este pasaje porque tras escuchar a una llorosa viuda del joven bombero Mufith Hanna, voluntario que el 17 de abril murió cuando intentaba apagar un incendio en una ferretería, me vino a la memoria una serie de "perlas", imprecisiones y otras irresponsabilidades de parte de periodistas que transmitieron en vivo y en directo, en radio y televisión, los acontecimientos de aquel día.

¿Ejemplos?
La presentadora de noticias de un canal de televisión da el paso a su reportero, para una "entrevista en vivo". Una hora antes un incendio se había desatado en la ferretería Vázquez Brito, del centro histórico de Cuenca, y amenazaba con propagarse a otras casas.
El reportero, tomando el brazo a un oficial bombero, inicia su interrogatorio:
¿Con cuántos bomberos y vehículos están en esta emergencia?
"Estamos con unos 150 voluntarios y todas nuestras unidades, esperamos la colaboración de bomberos de Azogues y cantones por la magnitud del incendio; además sabemos que en el interior hay 200 kilos de dinamita", responde.
El periodista da el paso a la presentadora, que remata "la microonda" con la observación de: "bien amigos televidentes, como lo escucharon hay 150 voluntarios trabajando en la emergencia".
¿Y los 200 kilos de dinamita?
¿No se percata la presentadora del dato que acaba de dar el bombero a su reportero, y lo que puede causar una explosión de 200 kilos de dinamita?
¿El entrevistador no repara en lo que podría provocar una información no confirmada de que 200 kilos de dinamita están expuestos al fuego? ¿Por qué no repreguntó -si ya no pudo evitar que el dato salga al aire- sobre el tema de la presunta existencia de dinamita, y sobre lo que se debe hacer?

Preferí apagar el televisor para informarme por radio. Pero fue peor.
En algunas emisoras los reporteros deportivos se habían sumado a esta especie de "transmisión de los hechos" al mejor estilo de partido de fútbol.
Entonces un locutor de radio anunciaba que efectivamente acababa de ocurrir lo que todos temían: ¡Una deflagración!
Y fue cuando mi esposa, que escuchaba la radio a mi lado, me preguntó: ¿si vas al vulcanizador, le dices que lo necesitas porque la llanta de tu vehículo deflagró o explotó?
Para salir de dudas fui al diccionario de la Real Academia Española, vigésima primera edición.
Deflagración: acción y efecto de deflagar.
Deflagar: Arder una sustancia súbitamente con llama y sin explosión.

Y lo que escuchamos fue una explosión, sin dudas. Entonces, ¿será que cuando el periodista aquel -que más tarde dijo que estaba transmitiendo cerca del "edificio flagelado" - cuando se enferma va al nosocomio, o le pide al vulcanizador que le arregle el neumático de su vehículo que poco antes deflagró?
En este punto, entonces, vale la pena recordar la recomenación de Grijelmo: hay que hablar -informar- como la gente habla.

Ah, una cosa me falta aclarar en esta breve reflexión sobre las lecciones que dejó el incendio del 17 de abril: hace pocos minutos estuvo en el Diario la llorosa viuda del bombero, porque vino a quejarse de una información que apareció en la prensa local, 20 días después del incidente. Se sentía impotente por una extensa entrevista al propietario de la ferretería incendiada donde descarga su responsabilidad en la muerte de Hanna.
Entrevista donde se vuelve a cometer un error frecuente entre nosotros los periodistas: la falta de confrontación.

¿Y usted qué opina?

martes, marzo 25, 2008

“El patrioterismo es antiético”


Un buen motivo para regresar.
Tras una pausa obligada, retomamos este espacio de análisis y reflexión sobre el oficio de comunicar, y lo hacemos con una entrevista del periodista y escritor ecuatoriano Rubén Darío Buitrón al también periodista y escritor, colombiano, Javier Darío Restrepo.
Una entrevista, publicada en diario Expreso, muy oportuna en la coyuntura informativa de estos días: el conflicto diplomático Ecuador - Colombia y el verdadero papel de la prensa seria.
Cualquier comentario adicional está por demás.*


Javier Darío Restrepo: “El patrioterismo es antiético”
Rubén Darío Buitrón

¿Cómo hacer un periodismo que contribuya a la paz y no eche leña al fuego del conflicto? En la reciente crisis entre Ecuador y Colombia, medios de ese país se alinearon con la tesis de ahondar ese conflicto...
Cuando hay guerra o conflictos en la frontera hay confusión. En esos momentos es cuando necesitas hacer el mejor periodismo. El periodista tiene que contribuir a desvirtuar la confusión con claridad y sobre todo honestidad en la información. Si hay una información clara y honesta contribuyes a la paz. Esa es la gran deuda de los periodistas y los medios cuando abordan los conflictos.

La verdad por encima de cualquier cosa, incluso del interés de un Gobierno o un Estado...
Los países en conflicto requieren la verdad de lo que está sucediendo, por encima de cualquier otra cosa y cualquier otro interés. Hay un segundo elemento importante: cuando se producen esas crisis la opinión pública tiende a radicalizarse y el nacionalismo se vuelve una enfermedad muy peligrosa porque distancia posiciones y no ayuda al diálogo ni a la paz. Los medios que contribuyen al nacionalismo o al patrioterismo hacen un trabajo antiético.

¿Patrioterismo periodístico que no mide consecuencias ni es leal con la verdad?
El nacionalismo enfermizo y ciego solo ha traído desastres. Pero el principal desastre es que impide que la gente piense inteligentemente y la lleva a pensar únicamente con los sentidos, juega con su sensibilidad y nubla su inteligencia. En épocas como esta se requiere que el periodista, aunque ame su país, su tierra y su gente, vaya más allá de sus sentimientos y sienta la necesidad de contar a la población lo que esta necesita saber para entender mejor el problema y no para agravarlo o crear enemigos falsos.

¿El periodista debe alinearse con una tesis de Estado?
Jamás. El periodista no debe alinearse ni con gobiernos ni con naciones. Debe alinearse con la población y con el objetivo de prestar el mejor servicio a toda esa población. Es un objetivo y una ética que siempre debemos manejar, pero mucho más cuando se produce una crisis.

En la aclaración que hizo diario El Tiempo de Bogotá, al día siguiente del error con la fotografía donde supuestamente aparecía el ministro ecuatoriano Gustavo Larrea y el guerrillero Raúl Reyes, pidió disculpas por el error pero en uno de los párrafos dice: “esto perjudica a la causa del Estado colombiano”. ¿El medio de comunicación tiene que alinearse con causas?
No le corresponde a un medio alinearse con causas por más nacionales o del Estado que fuesen, puesto que se está informando para que la gente tenga una mayor claridad, y sobre todo para defender la paz entre las naciones. El periodista tiene que dar una información que sea a la vez rigurosamente exacta pero que sea también creíble.

Un error de este tamaño más bien contribuye a la pérdida de credibilidad de la sociedad en la prensa...
Cuando el periodista de cualquier país distorsiona la verdad, ya sea por prisa, negligencia o falta de una metodología de investigación, está en primer lugar contribuyendo a que lo que se dice en su país no se crea. El Tiempo estaba publicando una foto proporcionada por la Policía Nacional. Pero hubiera hecho un gran beneficio a la sociedad y a los dos países si previamente verificaba. Si se tomaba el espacio para la comprobación hubiera concluido que era una fotografía que no había sido analizada suficientemente, por tanto no debía publicarla. El alinearse de una manera irracional con un gobierno o una nación lleva a cometer graves errores técnicos y periodísticos que al final terminan perjudicando a la compresión de los hechos y a la reconstrucción de la paz.

El caso de la fotografía no es el único, entonces...
En Colombia los medios se apresuraron a publicar todo lo que decían de los computadores que supuestamente encontraron en el campamento de Reyes cuando todavía el material de esos computadores no había sido analizado técnicamente. Eso ya puso en tela de juicio la exactitud del material periodístico. El error, desde luego, lo había cometido la Policía. Cómo es posible que el director de la Policía apareciera dando datos de esos computadores sin entregar el examen previo a una misión técnica, como se hizo después.

Ahí el problema es que, por alinearse con la causa, le crees a la fuente oficial sin contrastar ni analizar...
Claro. Tomaron la información del director de la Policía como si fuera una información con técnica forense y hubiera sido confirmada, pero no se había hecho. Con todo eso se ha ocasionado un gran daño en la opinión y se ha perjudicado gravemente la credibilidad de los medios.

Ahora, Javier Darío, hablemos del problema que el director de El Tiempo, Enrique Santos, admitió en una entrevista con Radio Caracol al día siguiente del error: la relación entre poder y prensa. Como sabemos, en el caso de El Tiempo es mucho más grave, ya que el director es el señor Santos, el vicepresidente de la República es otro Santos y el Ministro de Defensa es Santos también. ¿Cómo perjudica a la credibilidad del periodismo en general, no solo de El Tiempo, esa relación demasiado estrecha entre poder político y medios?
Hay una norma que los códigos de ética están repitiendo constantemente y es la necesidad de que el periodismo tome claras distancias con el poder. No está obrando correctamente un periodista que estuviera apoyando a cualquier poder, sea gubernamental, político, económico, religioso, lo que sea, porque el papel del periodista es ser crítico del poder, pero para que pueda ser crítico debe poner distancia tanto entre la versión oficial como entre la oposición cerrada. No cabe en un buen periodismo que se oponga a ciegas ni que acepte cualquier versión porque se trata de una tesis oficial. Solo siendo independiente puedes estar en capacidad de ejercer una crítica del poder.

La independencia es un concepto muy importante. En Ecuador se nos ha criticado a algunos medios porque hemos investigado ciertas anomalías dentro del Ejército, por ejemplo bandas de sargentos y cabos que presuntamente vendían armas a grupos irregulares o la mala situación de las tropas ecuatorianas en la frontera norte. Alguien ha dicho que no es “patriota” publicar esas cosas justo cuando hay un conflicto.
Esa misma situación se presenta aquí en Colombia. Es la tendencia de los gobiernos a envolverse en la bandera patria, y resulta que la bandera patria está encima de gobernar democráticamente. El periodista comete un error al creer que tal gobernante es la Patria o que tal institución es la Patria. Hay un gran error en esos conceptos. El gran beneficio para la Patria es que existan ojos vigilantes que señalen los errores, las faltas que cometen contra los intereses de la Patria, y en ese sentido el periodista cumple una función que es irremplazable, porque generalmente todas las personas tienen intereses que de alguna manera los limitan a la hora de hacer crítica. Insisto que el periodista debe ejercer esa crítica de una manera independiente, incluso de sus afectos personales.

Muchos dirán que es una utopía este planteamiento...
Sé que suena a utopía, pero justamente esa es la utopía que hay que tener en mente para apuntar a algo grande e importante a la hora del quehacer, de ejercer en la práctica las virtudes ideales del periodismo. Esta virtud de la independencia lleva al periodista por encima de cualquier discusión, de cualquier persona, de cualquier poder y, en el caso de que haga un trabajo ético, ahora sí al servicio de la Patria.

¿Existe el concepto de “periodismo patriótico”? ¿ Qué es ser un periodista que ama la Patria?
Yo creo que el conflicto con el periodismo aparece cuando la Patria está vinculada a intereses personales o de grandes poderes económicos. La noción de patria, etimológicamente, es “la tierra de los padres”, por tanto está hecha de elementos que a veces son afectivos pero que son, sobre todo, la cultura y la historia de una sociedad. Pero esa cultura e historia de la sociedad no se detienen únicamente en lo que son unas instituciones o personas con poder.

Si durante un conflicto diplomático como el de Colombia y Ecuador el periodista revela cosas internas del país, ¿atenta contra la seguridad o la soberanía nacional, o está cumpliendo su deber?
Depende de la naturaleza de lo que revele. Si son casos que comprometen la seguridad nacional obviamente está atentando contra el interés público, pero si son datos que contribuyen a un nuevo conocimiento de la situación y por consiguiente a fortalecer la capacidad de la sociedad para tomar una decisión inteligente y firme, son datos que están contribuyendo al interés público.

¿Y si el periodista sabe cosas reservadas, debe informarlas?
Es otra pregunta esencial. ¿Hasta dónde va el secreto que el periodista debe observar sobre asuntos que se entera cuando está haciendo su trabajo? Hay cosas que un periodista sabe que no se deben informar si comprometen a la seguridad pública o la seguridad de las personas.

En tus talleres muchas veces hemos hablado de que el único compromiso del periodista es con el bien común. En el caso de un conflicto entre dos países, entendemos que el bien común es la paz, no la guerra...
El bien común es una frase bastante compleja, sin embargo, es lo que guía al periodista y hay que tener en cuenta que la gran clave para decidir qué es lo que más sirve al público y a quién está favoreciendo o perjudicando con lo que informa. El periodista hace mal su trabajo si tiene confusión sobre cuál es el amo al que sirve: a veces piensa que el amo es el periódico, o el director del medio, o el anunciante, o el gobierno. Si cree eso estará haciendo un periodismo mediocre y peligroso.... La mayor calidad periodística se produce cuando se la orienta en la búsqueda del interés público. Y claro que el interés público es la paz, jamás la guerra.

¿Hay un lenguaje específico que debemos usar los periodistas para generar un ambiente de paz y no consolidar la beligerancia?
Más que lenguaje te diría que debemos reportear, investigar, acercarnos al “otro lado”, por llamarlo así. Todo cuanto contribuya a un mejor conocimiento de los otros, de los que supuestamente son nuestros adversarios, será importante para romper prejuicios y acercarnos.

Pero si lo hacen desde la subjetividad y las emociones, no ganaríamos mucho...
No hay que olvidar que tanto la paz como la guerra comienzan en la mente de las personas y el periodista es el único que tiene el privilegio de entrar a la mente de las personas todos los días. De modo que él es el responsable de los sentimientos y las opiniones que construyen las personas a través de la información.

¿Qué debemos aprender los periodistas y los medios del error cometido por el diario El Tiempo cuando dice que confió en una fuente oficial que supuestamente era seria y que la publicó justamente el día que la OEA se reunía en busca de un acuerdo?
Aquí hay algo que no está dicho allí pero vale la pena subrayar: el periodista a medida que avanza en experiencia aprende que toda fuente miente, así sea la fuente más alta. Aquí el periodista del diario El Tiempo pareció creerle a la Policía pero resulta que de la Policía hay que desconfiar cuando informa, sobre todo cuando informa en situaciones críticas. Además hay que tener muy claro que toda información debe ser investigada siempre...

Antes de publicarla...
Particularmente cuando hay crisis hay que desconfiar de todo, en especial de la prisa. Fíjate que eso apareció en la aclaración del periódico: “nos traicionó la prisa con que usualmente se da asunto a una información”.

¿Considera usted que hay una campaña mediática de la prensa colombiana?
Es muy difícil emitir un juicio acerca de campañas mediáticas intencionadas. Habrá que esperar que pase la crisis y hacer una investigación seria. Puede ser que exista eso. Hay apariencias de eso pero tendríamos que confirmarlo.

¿Cómo podemos contribuir los periodistas ecuatorianos y colombianos, desde nuestro ejercicio diario, a reconstruir las fraternas relaciones entre los dos pueblos?
Hace una década hubo de ustedes mismos una experiencia muy importante que yo creo que debiéramos recoger nuevamente. Fue un encuentro que se hizo entre periodistas ecuatorianos y peruanos en aquel conflicto limítrofe de 1995. Esos periodistas se reunieron y surgieron una reflexiones ejemplares en el sentido de llegar a la conclusión de lo que nosotros como periodistas podemos hacer para contribuir a la armonía de nuestras relaciones.

Pero siempre sobre la base de los hechos y de la búsqueda de la verdad, porque de lo contrario se vuelve un gesto frágil que fácilmente se disuelve en el transcurso del tiempo...
Lo único que al final debe primar para volver a entendernos es el diálogo, pero un diálogo basada en la sinceridad, en la credibilidad y el conocimiento de la verdad. La verdad completa e independiente, y sobre todo una verdad que sea entregada como respuesta a la responsabilidad que tenemos con nuestras sociedades. Generalmente los conflictos bélicos, fronterizos y diplomáticos están basados en mentiras y eso ahonda las crisis.

Es decir, la verdad lleva a la paz. No hay otra fórmula...
No la hay. Todo lo que está basado sobre una mentira o sobre una estrategia oculta nunca contribuirá al entendimiento. En cambio la paz siempre estará fundada en la justicia y en la verdad.

Y eso es lo esencial para nuestro trabajo...
Si el periodista da ese aporte de verdad y de justicia está dando lo mejor para buscar la paz. Nuestro único compromiso es con la verdad y con la paz.



Ficha
Nombre: Javier Darío Restrepo.
¿Quién es?: Periodista colombiano, experto en ética periodística, catedrático y conferencista, con 49 años en prensa escrita y 25 en televisión.
Trayectoria: Fue miembro fundador de la Comisión de Ética del Círculo de Periodistas de Bogotá y del Instituto de Estudios sobre Comunicación y Cultura. Laboró como columnista de los periódicos El Colombiano y El Espectador. En el primero y en El Tiempo fue Defensor del Lector.

*La caricatura fue tomada de El Universo.

domingo, noviembre 04, 2007

La Crónica según Martín Caparrós


La crónica es ¿relatar los hechos de forma cronológica?
Para el periodista y escritor argentino Martín Caparrós, autor de medio centenar de libros inspirados en este género y la novela, es mucho más que eso; “en toda su complejidad, es una forma diferente de contar una noticia”. Contar una noticia manteniendo el interés de la lectura, a lo largo de 500 o 600 páginas.
Con su brillante calva, esmirriado y largo cuerpo, y sus característicos mostachos, Caparrós estuvo en Guayaquil para hablar sobre lo que más le apasiona: la crónica como género periodístico. A lo largo de tres días arrasó con ciertos conceptos –mitos- del periodismo, como el hecho de que ésta es una actividad objetiva. “Los periodistas son sujetos, no objetos; el periodismo será, por tanto, subjetivo más que objetivo”, dice.
Fue crítico: “El periodismo en la actualidad mira al poder; para estar en los medios hay que ser rico, famoso o tetona”.
Fue agorero: “Con Internet uno puede armar un combo de diarios que le informen por completo, podemos armar la mejor selección de diarios que reemplace al impreso que tenemos todos los días”.
Pero también fue redentor: “La fórmula para enfrentar a los enemigos tecnológicos del diario es la palabra escrita…bien escrita”.
Los periodistas tienen el privilegio de la agenda, dice Caparrós. Y no precisamente esa que en la actualidad una gama de asesores que rondan por Latinoamérica proponen: farándula, textos más breves, primacía de la imagen sobre el contenido.
“Los asesores se han inventado una extraña fauna de ¨lectores que no leen¨ y proponen medios impresos más gráficos; en los países de esos asesores, los mejores diarios están llenos de textos”, dice Caparrós.
La pregunta es contundente: ¿debemos combatir a la televisión con sus armas, es decir con las imágenes? Su respuesta es NO; que si lo de los diarios son los textos, entonces hay que trabajar cada vez mejores textos. Y en la extensión que estos requieran.

En primera persona
Una crónica se escribe en primera persona. Pero, según Caparrós, no en primera persona gramatical: yo estuve, o yo ví.
“Cuando se utiliza la primera persona del singular, el autor puede terminar hablando de sí mismo…la verdadera primera persona no es la posición del sujeto en la oración, es del sujeto frente al mundo”.
Es decir el texto, contado en tercera persona, impone un estilo singular, de una manera que solo aquel cronista es capaz de contar.
“No decir al lector cómo es una escena, sino mostrársela; para eso se necesita más espacio, que es lo que los asesores reducen por miedo a ¨los lectores que no leen¨”.
El argentino recomienda evitar la “tentación de lo pintoresco”, que lleva a pensar en crónicas del que vende agua, caramelos. “Ponerle ¨color¨ a las crónicas es una trampa muy habitual”.
También recomienda no olvidar el pacto implícito que hay entre cronista y lectores: todo lo que se escribe, con los recursos de la literatura, debe ser cierto y comprobable.

La actitud del cazador
Como hace miles de años, cuando los cazadores recolectores estaban atentos a dónde saltaba la liebre para poder atraparla y comer esa noche, los cronistas deben estar atentos a los detalles de sus historias. Lo dice Martín Caparrós.
Recurre a las antítesis de las citas textuales y las palabras rebuscadas: Hay que pelearse con las segundas palabras; escribir como la gente habla; buscar las estructuras simples para decir algo.
“Las palabras comunes tienen una belleza que viene de su falta de pretensión. En oposición, las metáforas comunes son todo lo contrario”.


Quién es Caparrós

Nació en Buenos Aires en 1957. Periodista, novelista y ensayista. Utiliza herramientas de la historia, de la literatura y de la reportería para escribir sus textos.
Comenzó su carrera periodística en 1973 en el diario Noticias. Entre 1976 y 1983 vivió en París, donde se licenció en Historia, y en Madrid. De regreso a su país dirigió los mensuarios El Porteño, Babel, Página/30, Cuisine & Vins.
Ha publicado las novelas Ansayo los infortunios de la gloria (1984), No velas a tus muertos (1986), El tercer cuerpo (1990), La noche anterior (1990), La Historia (1999) y Un día en la vida de Dios (2001).
También ha publicado el libro de ensayos La Patria Capicúa (1995), ediciones críticas de dos textos de Voltaire (El Ingenuo y la Filosofía de la Historia) y los tres tomos de La Voluntad: una historia de la militancia revolucionaria en la Argentina.
Sus últimas publicaciones son los textos de Extinción - últimas imágenes del trabajo en la Argentina, una traducción en verso de Romeo y Julieta y Qué País, Informe urgente sobre la Argentina que viene.
Sus crónicas periodísticas están reunidas en Larga Distancia (1992), Dios Mío (1994) y La Guerra Moderna (1999), producto de sus viajes por buena parte del planeta.

Fuente: www.fnpi.org

jueves, noviembre 01, 2007

Yo sí voy a la Península, y no a pelear…

“Yo sí voy a la Península, y no a pelear…” Fue la única declaración a favor de la visita, durante el feriado del dos de noviembre, a la provincia 24.
Las informaciones que la televisión, y algunos medios escritos guayaquileños, privilegiaron, fue el nuevo destino de los “ofendidos” guayasenses a los que les arrebataron su playa de fin de semana, Salinas.
El desbalance fue evidente, y por ello la toma de posición también. Fue como si se hubieran sumado al llamado de las fuerzas vivas de Guayaquil de “ahora nos vamos a Playas, aunque no nos guste”.
Personalmente tuve la sensación de que quienes decidieron la agenda informativa en esos medios, lo hicieron con el hígado –dolido también porque les quitaron su playa- y no con el afán de servicio a sus lectores – televidentes.
Los reportes, desde la mañana, fueron en directo desde General Villamil, “la playa oficial de Guayaquil”. Reportes que antes eran desde el malecón de Salinas, con sandalias y pantalón corto.
Claro, ahora se acordaron que existe General Villamil. Luego que la península de Santa Elena se les independizó precisamente por posiciones egoístas de acordarse solamente de lo que necesitaban: la playa, el malecón y sus bares, y no de la vialidad, los servicios básicos, la educación y la salud.
Por eso la contundente declaración de aquella señora la que le preguntaron ¿Se va a la Península? Y ella respondió “Yo sí voy a la Península, y no a pelear…”

¿Y usted qué opina?

domingo, octubre 28, 2007

Persigamos nuestros sueños




Para muchos, iniciarnos en este oficio ha sido casi un regalo de la vida. Y un “favor de los dueños de los medios de comunicación”.
“Yo solo necesito un fotógrafo que sepa redactar los pies”, me decía el gerente de una empresa a la que ocho años después de aquel día regresaba para ocuparme del cargo más importante de la Redacción.
La historia de Paul Potts, un vendedor de celulares que tenía encerrado un cantante de ópera en su interior, es la prueba de que debemos seguir nuestros sueños con honestidad.
Lo único que necesitaba es una oportunidad.

Su historia en:

http://es.youtube.com/watch?v=3Of2O36NSLo&NR=1


Y usted ¿qué opina?

viernes, octubre 26, 2007

Mejor no "chupar" con la Policía

La conclusión era fría y contundente: con las fuentes no hay que "chupar". Horas antes a este comentario, un policía y un periodista de televisión murieron envenenados en un "confuso incidente" en el que estaban involucradas dos mujeres. Al parecer, el licor envenenado estaba dirigido al Policía, pero el periodista pereció por una inoportuna visita a esa fuente informativa, en la que le aceptó un vaso con el letal trago.
Se me vino a la mente este capítulo de la turbulenta vida de Guayaquil, porque revisando la prensa la otra mañana se publicó, al estilo "prensa rosa" un alaja artículo sobre la fiesta de un mayor de policía en la que departieron varios periodistas hasta altas horas de la madrugada bajo la amenaza del homenajeado de "el que sale se va preso".
En realidad resulta exagerado pensar que siempre que uno acepte algo de las fuentes pueda resultar evenenado, pero sí contaminado. Creo que es mejor mantenerse al margen.
Hay que enviar señales claras a los nuevos periodistas, a esos reporteros que no quieren ser precisamente de farándula, que es ético no "acostarse con la fuente", que para construir credibilidad se deben guardar las distancias.
Los manuales de estilo de diarios serios prohiben a sus reporteros aceptar donaciones, tratos preferenciales, regalos, etc.
Porque como dice el periodista argentino Martín Caparrós: "Hay que estar lo suficientemente cerca de la fuente como para que te de información, pero lo suficientemente lejos como para publicar esa información".

Y usted ¿qué opina?

viernes, octubre 05, 2007

Bendita inmunidad

07:00. Carla, mi compaera, marca el celular del primer diputado en abandonar el Congreso para obtener sus reacciones. La situación no estaba clara: ¿renunció o lo destituyeron?
A la misma hora, otro diputado que el día anterior participó en una sesión reservada, me decí que el diputado renunciante tiene doble discurso; que en la sesion resrvada tuvo una posición y ante la prensa otra diametralmente opuesta.

08:00. El celular de mi compañera Carla suena nuevamente. Es el Diputado "arrepentido" por lo que dijo una hora antes.
"Por favor, eso de lo de la corrupción en la mayoría del Congreso no lo incluya e la entrevista...no ve que como ya no tengo inmunidad, me ùeden enjuiciar".

miércoles, septiembre 26, 2007

¿Le debo creer a Carlos Vera?

Por eso nos dicen salvajes u horrorosos.
Esta mañana, cuando me disponía a salir al trabajo, el presentador de televisión y periodista Carlos Vera desplegaba papeletas electorales y marcaba, con polla en mano, los casilleros con los candidatos de su preferencia.
La audacia llegó al extremo de escoger determinadas provincias y elegir a quienes, según él, debían ser los próximos asambleístas.
La Maru, mi esposa, que también se disponía a salir, dijo (y eso me tranquilizó pues ella no es periodista…no puede estar prejuiciada y sus comentarios provienen como ciudadana) pensó en voz alta: ¿Y a nosotros nos deben importar las preferencias electorales del señor Vera?

Sí. Efectivamente. ¿Debemos tomar papel y lápiz y hacer una polla por los candidatos de la preferencia de alguien que optó como su profesión el periodismo, especialización en televisión?

¿Es que los periodistas perdemos con facilidad la perspectiva sobre lo que debemos hacer al manejar los delicados espacios de la comunicación social? ¿Somos dueños de la verdad?
Me hago estas preguntas porque no logro hallar una razón para tal, digo yo, desatino.

Quienes optamos por el periodismo como oficio, corremos el riesgo de pensar que nuestras convicciones deben ser las del resto.
Por ello la duda: ¿Debo creer en alguien que le dijo a todo el mundo?: voten por Rafael Correa, y quince días después de haber logrado su cometido, utilizando las pantallas de los ecuatorianos que le invitan a entrar a sus hogares con la única condición de que informe la verdad y sea independiente, empezar un sistemática oposición ¡a Correa!

Nos podemos equivocar, caro…
Pero ¿debemos arrastrar a más gente con nuestros errores?

Luego del desatino de atreverse a sugerirnos por quién votar, incluso en otras provincias, a manera de comentario dijo que lo hacía por su oposición a Correa.

En realidad, sospecho, lo que más le reocupa a Vera es que Correa no le devuelva un salvaje u horroroso, para que así se trabe una pugna mediática…de esas que suben los rating…


http://www.youtube.com/watch?v=N_27BibMRDc



Y usted, ¿qué opina?

martes, septiembre 25, 2007

La Televisión Pública nada más que un sueño

Con 18 millones de costos de operación al año, sin frecuencias disponibles en el país, y con nueva Secretaría de Comunicación, el bullado proyecto de la Televisión Pública de Correa, parece ser solo eso un proyecto.

María Isabel Punín
Periodista Lojana y profesor Investigador de la UTPL
mipunin@utpl.edu.ec


Muchos sueños, ideas, desatinos y críticas mil, que por supuesto son buenas en la “democracia” en la que vivimos, lo cierto, es qué en temas y proyectos de comunicación del Gobierno de Rafael Correa, lo único que sobrevive y transciende es la amenaza y golpes bajos a la prensa.
La amenaza que roza de manera fuerte y errática con el carácter, cada vez más agresivo del Presidente. La amenaza que surge de la irrelevancia y la cotidianidad, que al igual que un cáncer está acabando con nuestra profesión, un tema que debería preocuparnos a todos.

¿Qué ganamos con tener un Televisión Pública?
Ganamos mucho y ganamos todos, siempre y cuando la tan anunciada TV Pública, cumpla con la sencilla e histórica función de los medios de comunicación: informar, entretener y educar, que es totalmente contrario a desinformar, no alienar, no contaminar.
Entonces en qué soñamos, soñamos en una televisión sencilla, libre de ataduras, inteligente, entretenida y por supuesto culta, pero para lograrlo no bastan los proyectos, los anuncios, ni las amenazas, hay que hacerlo de a poco y en silencio. Tal como van las cosas pareciera que el proyecto fue solo una bandera izada por Mónica Chuji, ex secretaria de la presidencia, mujer y comunicadora que no logró contarnos, en su paso por el poder, de donde saldrá la plata.
Para tener un TV Pública hay que iniciar respetando lo que tenemos, una prensa que sobrevive entre la angustia de la hora del cierre, sueldos injustos y censuras de todo tipo, porque un gobierno inteligente y democrático es aquel que permite disentir.
Es bueno disentir para repensar nuestros roles, reafirmar nuestras creencias y que mejor que esta tarea la estimule el gobierno con lucidez, tino y por supuesto con creatividad, en ese marco bienvenida sea la Televisión Pública.
Esperamos entonces que la Televisión Pública compita en igualdad de condiciones con la otra televisión, que busque anunciantes, que trabaje sin descanso para su audiencia, y que salga a las calles para codearse con el pueblo y su suerte, y comprobar sí es cierto que la Patria ya es de todos.
No debemos preocuparnos por su anunciado nacimiento, porque al igual que un niño, debemos festejar su presencia, eso si velar sin descanso por su correcto crecimiento, por su desarrollo fuerte, pero para eso tiene que nacer.
Cuando nazca, las Universidades, sus docentes en comunicación y periodismo deberán ser una especie de padrinos responsables.

El reto de la Televisión Pública
Y cuando nazca la Televisión Pública no será del gobierno sino de todos y su poder será el poder del conocimiento, y su rol será difusión seria, culta, su entrega y sus desvelos no serán otros que el ser una televisión diferente.
Para lograrlo basta con mirarse de frente y sin prejuicios en la televisión que tenemos y ser capaz de no repetir los mismos errores. Atreverse a rescatar la dignidad de todos y a recuperar el buen nombre el periodismo.
Le pedimos al proyecto Televisión Pública que se vea en ese espejo difuso que es la televisión ecuatoriana, ese espejo le ayudará a entender que la ética es un derecho de todos, sencillo como el anhelo que todos tenemos de ser felices.

Deberá entender que el aprender también es una tarea de los medios y que nosotros los periodistas y medios públicos o privados debemos siempre elevar el criterio y la ilusión de la audiencia.
Será esa audiencia noble diversa, por supuesto, la que se encargue de tildar, etiquetar o matar a la televisión que tenemos y por supuesto también a la pública, porque como decía Fernando Savater: mientras el periodista quiera ser protagonista de los hechos y no un informador de ellos, la truculencia será la noticia, y entonces agregó nada habrá cambiado.