viernes, septiembre 10, 2010

Dos ausencias del periodismo democrático


Retirarse de un noticiario televisivo “sin estridencias”, inmolándose en nombre de la libertad de expresión, es casi imposible. Por ello quiero referirme a dos ausencias de bajo perfil en el panorama de la opinión pública, que aunque esperamos sean momentáneas, dejan vacíos profundos.

En un primer caso está Andrés Carrión Mena, cuya salida se conoció “en exclusiva” en la sección “chismes” de un periódico electrónico. Este personaje, que ha demostrado ecuanimidad y pulcritud, acumula 35 años de experiencia en prensa y radio, pero sobre todo en televisión. Su trabajo dice (o decía) mucho de él, como cuando interrumpió a un entrevistado que se atrevió a lanzar palabras soeces (calificó de “cojudos” a los ecuatorianos), lo mandó a callar y le advirtió que ese vocabulario lo podía usar en su partido, pero no al aire y menos en aquel espacio.

En una de las entrevistas que ofreció para explicar su salida, se mostró inconforme con el galopante estilo sensacionalista de José Delgado y compañía en Canal Uno, donde tenía su espacio de entrevistas. Entonces debemos asumir que se trató de una renuncia por un motivo de principios.

Los principios éticos de un ser humano deben ser inclaudicables. Mucho más los de un periodista. Y así Carrión tenga en sus planes ir a otro canal, y por eso su renuncia, en la memoria colectiva quedará latente ese revés para una empresa que terminó apostándole a un periodismo guiado por el rating, lo que al oficio de comunicar lo vuelve inhumano, ligero, cuestionado, antiético, despreciable.

El otro caso es el de Juan Carlos Calderón Vivanco, uno de los pocos integrantes de una selecta y reducida estirpe de periodistas investigativos con que cuenta el oficio actualmente en el país.

Calderón salió de los medios impresos hace casi un año, pocos meses después de que se reveló una investigación (junio de 2009) que removió las bases de Carondelet: ‘Fabricio Correa, el holding’, cinco entregas publicadas en Expreso sobre cómo el hermano mayor del presidente Rafael Correa logró contratos con el Estado ecuatoriano –según datos de aquella publicación– por 340 millones de dólares.

La indagación documentada, pedagógica, profesional, obligó a que el Gobierno emitiera un decreto que prohíbe suscribir contratos públicos con empresas donde sus accionistas son familiares de funcionarios públicos. Pero en la práctica nada serio se hace desde las entidades de control, como Contraloría o Fiscalía, para aclarar lo denunciado. Nada serio, excepto intimidar a los autores del trabajo.

Calderón dejó, sin estridencias, el cargo de editor general y durante siete meses se dedicó, junto a Cristian Zurita, a escribir los detalles de la investigación y dar forma a un libro de 460 páginas titulado El Gran Hermano.

Nada de lo denunciado por Calderón, Zurita, María Elena Arellano y Mario Avilés, todos de un mismo equipo, ha sido desmentido contundentemente por los aludidos, lo que ratifica la calidad del trabajo y marca una guía para quienes van detrás.

Así la cátedra se beneficie con la ausencia de Calderón del “diarismo” (es capacitador), el ejercicio del periodismo como contrapoder se queda sin un aliado y estratega, ejercicio que, como nunca, soporta el más hostil de las embestidas desde las atalayas oficialistas.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

viernes, agosto 20, 2010

Miguel Ángel Bastenier: El periodista digital no debe ser el hombre orquesta


En Quito (Ecuador), y durante el lanzamiento de la más reciente versión del libro Cómo se escribe un periódico, del periodista español Miquel Ángel Bastenier, un joven se levantó del auditorio y le preguntó al autor: ¿cómo es que usted escribe un libro sobre cómo se escribe un periódico, cuando usted mismo dice que evidentemente la prensa de papel está desapareciendo?

Bastenier contestó de inmediato como si el muchacho no le hubiera hecho caer en la cuenta de algo que él no hubiera pensado antes:

"La respuesta es sencillísima -dijo- todo lo que aprendáis para trabajar en la prensa de papel, os sirve en la prensa escrita, absolutamente todo, la prensa digital añade otras cosas, que son interesantísimas y que están muy bien y que enriquecen las posibilidades expresivas de la publicación, pero todo, absolutamente todo lo que sabemos para escribir en papel, todo sirve para escribir en Internet".

Esa anécdota la contó el mismo Bastenier, el pasado domingo, durante una sesión del taller 'Cómo se escribe un periódico', que se dicta por estos días y cada año, en la fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (Fnpi), de Cartagena.

Bastenier invitó a dos sesiones de su taller a Bernardo Marín, jefe de sección de elpais.com, para que hablara de los retos del periodismo digital. EL TIEMPO habló con los dos, sobre los principales mitos de la multimedia.

¿Un periodista digital es aquel que lo hace todo, video, audio, fotos, texto...?

Bastenier: Hombre si eres experto en videos no eres periodista, si eres experto en videos, eres experto en videos, y en nada más. Pero de todos es sabido que en América Latina y no sólo en América Latina, las empresas, con las excepciones que haya, pretenden que el mismo periodista haga absolutamente todo y pensar que eso no va a producir un deterioro de la calidad, sería de una ingenuidad absoluta.

Marín: Un periodista digital sí puede ser experto en videos, pero no creo en el hombre orquesta, que lo hace todo, creo en el periodista que conoce las posibilidades del medio y que hace una parte de la información en la que está especializado y encarga a otros del resto de los elementos. El hombre descubrió la división del trabajo hace diez mil años y fue el mejor progreso de la humanidad, pero ahora algunos parecen dar marcha atrás.

¿Se escribe diferente para la web que para los impresos?

Bastenier: No, el que sabe escribir bien, escribe exactamente igual de bien en Internet que en un periódico y el que escribe mal escribe exactamente igual de mal en cualquier medio. Que es poco más corto, largo; el castellano puede ser corto, largo medio largo, medio corto, pero debe ser castellano de la misma calidad.

Marín: El lenguaje es el mismo, se habló mucho tiempo que en Internet se debía escribir con frases más cortas, pero creo que está superado, se escribe igual en Internet, la articulación de las frases es la misma que en el impreso. Otra cosa es que allí se enriquezca con otros elementos que el papel no tiene. En España es exactamente igual que en el periódico de papel.

¿Pero en muchas web de América Latina se asume el titular en la noticia por ejemplo?

Bastenier: Que se pasen por Madrid, por Roma, por Berlín, por Londres, por Washington, que se pasen por todos esos sitios y que vean cómo lo hacen, ya que les gusta copiar tanto a Estados Unidos, que copien bien.

Marín: A veces hay titulares que son mejores para la web, pequeñas variaciones, pero el lenguaje es el mismo. Nosotros repetimos otra vez el titular en la entradilla, por ejemplo, si es que a eso te refieres.

¿Es mejor el video que el texto en la era digital, en los medios informativos en Internet?

Bastenier: Son cosas distintas, la imagen es una forma de narrar la realidad o aquello que entendemos por la realidad, la palabra escrita es otra forma; que nos gusta más la imagen y creemos que es mejor, pues muy bien. Por escrito puedes hacer unas ironías, unas distancias, puedes marcar un estilo, puedes tener una voluntad de pintar de una cierta manera, mientras que el video es más lo que es, con muchos menos matices, pero con mucho más impacto, con mucha más fuerza, con mucha más intensidad.

Marín: Depende, hay noticias que piden más un video que otras, pero otras requerirían una mayor explicación textual, pero hay dos errores, pensar que todo debe tener video y pensar que un video siempre es la mejor manera de presentar una información.

¿Pero es lo que más vende en la web?

Bastenier: El 13 de septiembre de 1993 Yasir Arafat, firmó con Isaac Rabin, primer ministro de Israel, un papel, que en teoría era el preacuerdo de que permitiría discutir la paz entre Israel y Palestina, eso se retransmitió, se calculó que 300 millones de personas lo vieron en directo. Tres horas más tarde, de que 300 millones de personas hayan visto esto tan interesante, hagamos una encuesta, qué ha visto usted, un moro, un judío, la mano, la paz, cuatro vaguedades, el periódico debe ser capaz de explicar eso, y no digo que El País sea capaz: ¿cuánto dinero cuesta eso?, ¿para qué sirve?, ¿qué posibilidades de éxito tiene?, ¿Rabin qué pensaba realmente al dar la mano, al que pensaba realmente su mortal enemigo?, etc. Supongo que la gran mayoría preferirá la imagen me parece estupendo, pero son realidades distintas.

Marín: No siempre, hay videos que son completamente inútiles en algunas informaciones, un video sobre la sesión de la bolsa suele ser perfectamente inútil, salvo que se vea a unos cuantos inversores arruinados arrojándose de los alto del edificio de la bolsa, ese requiere un video.

¿Un video sensacional, como ese necesariamente es periodístico?

Marín: Ese sería muy macabro, pero periodístico, ese es noticia, pero no todos los videos sensacionales los podemos usar en la web de los informativos, sería una locura.

Bastenier: El texto escrito, dentro de sus limitaciones, permite responder a todas las preguntas, la imagen no responde a todas las preguntas, es mucha más fuerte, mucha más intensa, la preferirá la inmensa mayoría de el publico reinante. Con tus conocimiento, con tus preguntas con tu forma de ver las cosas dices Arafat estaba francamente ilusionado porque empezaba una nueva época, la imagen ven a un tío que sonríe, pero eso no te dice matemáticamente que este francamente ilusionado con una nueva época que comienza, y puedes decir del judío resignado veía la única forma de acabar con la Intifada que estaba causándole cada vez más problemas a Israel en lo territorios ocupados, se resignó a tal, eso lo puedes decir escribiendo, la imagen de Rabin no te dice eso, explica algo que se puede parecer a ello, pero no te dice eso.

¿Las facultades de comunicación deben incluir el tema multimedia, crear otras facultades formadoras de periodistas digitales exclusivamente, por ejemplo?

Bastenier: Las facultades que cierren porque no sirven para nada, empecemos por ahí, todo lo que no sea práctico, que no sea práctica, cómo hacemos en la escuela de El País, no tanto como una pérdida de tiempo pero sí fuertemente insuficiente. El periodismo se aprende pero no se enseña, pero sí que tiene que haber facultades donde se enseñe esta unión de elementos, que tenga una mentalidad web, dudo mucho que lleguen a existir algún día, pero deberían haber que enseñasen periodismo en web y escrito, y sobre papel hasta que haga falta.

¿Cómo va ese proceso de la desaparición del papel?

Bastenier: Los diarios medio importantes y menos que importantes, bajan en todo el mundo desarrollado solo crecen en la India y en China, por razones totalmente específicas, en China porque están descubriendo qué es eso del periodismo y porque en China hay un auge económico mayor y se compran bastante muchos más periódicos que hace diez años y eso permite a gente que engaña, que lleva las estadísticas de crecimiento de la prensa mundial les permite decir como ocurrió hace dos años, que la venta de periódicos en el mundo entero ha aumentado el año 2007 un 0.6 por ciento, bueno muy bien, pero hay que mirar las cifras de cerca, China aumenta un 28, la India aumenta 19 y estados unidos baja un tres, Europa baja un dos , el otro un uno, el otro cuatro y medio. En el mundo desarrollado la prensa de papel ya no se recuperará al nivel esplendoroso que conoció en su momento nunca.

Y ¿cómo van a hacer los periódicos digitales para llegar a la calidad periodística del papel?

Marín: La clave en los periódicos de calidad es en la integración de la redacción digital y la de papel, la redacción digital sola no va a ningún lado porque no tenemos corresponsales en ningún lado, nadie es experto en nada, pero el periódico tiene un montón de gente, incluso gente desaprovechada, que sabe muchísimo de muchísimos temas, tiene corresponsales en el mundo, ahora ya estamos haciendo el ensayo que trabajen para las dos cosas, eso está aumentando la calidad de la Web y espero que sea sin desmérito de la calidad de los periódicos de papel.

Artículo publicado en EL TIEMPO de Bogotá

domingo, agosto 08, 2010

‘Ladrón atrapado, ladrón quemado’


La sentencia es lapidaria y está en plazas y parques: “Ladrón atrapado, ladrón quemado”.

El más reciente ejemplo de que la advertencia va en serio es la muerte, terrible y dolorosa, de Ángel Molina, un ciudadano de 50 años que el lunes 26 de julio fue secuestrado, llevado a la fuerza a la comunidad Unión Alta, en la parroquia rural de Baños, golpeado y quemado.

La noticia no causó mayor reacción entre los devotos ciudadanos de la Atenas del Ecuador. Fue un caso más que arrancó varios “bien hecho” entre quienes siguieron los detalles en medios locales.

Doce años atrás un crimen similar ocurrió en el cantón Chordeleg: a un sospechoso de ser delincuente –era de “raza negra”, como suelen particularizar ciertos policías y periodistas– le prendieron fuego en la plaza central de la comunidad, próxima al centro cantonal.

El entonces arzobispo de Cuenca, Alberto Luna Tobar, prohibió la celebración de eucaristías en todas las iglesias del sector hasta que aparezcan los culpables. Solo así se llegó a conocer, vía confesionario, hasta quién había prendido el fósforo criminal.

Pero en este caso casi nadie reclamó. Ni la piadosa Iglesia con toda su influencia en las comunidades rurales.

Los detalles del crimen espeluznan: aquella madrugada una moradora de Unión Alta alertó a sus vecinos de robos de cilindros de gas; enardecidos, salieron en busca de los culpables y en su sed de venganza llegaron hasta el centro de Cuenca, a unos doce kilómetros de donde presuntamente se cometió el delito, interceptaron una camioneta y la llevaron, contra la voluntad de su único ocupante, a la comunidad.

Allí golpearon al “sospechoso”. Fueron cerca de dos horas de torturas. Luego lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego. Terminaba así la vida de un hombre sumido en la infelicidad total: en 1993 Ángel Molina perdió a varios de sus familiares en el desastre de La Josefina; su madre murió arrollada por un vehículo; su esposa se ahogó en un río. Y él murió en el hospital con decenas de golpes y el ochenta por ciento de su cuerpo quemado.

Su culpa –esta conclusión es mía– fue conducir, de madrugada, una camioneta cuyas placas eran de la provincia de El Oro. Hurgando detalles de este hecho, di con un mensaje en la edición digital del diario El Tiempo: “Él es el señor quien me enseñó a trabajar y ahora soy quien soy. Él nunca fue un ladrón ni mucho menos un delincuente, lo confundieron, solo fue chofer de una camioneta que trabajaba haciendo carreras… ¡Descansa en paz tío mío!”.

¿A quién debemos responsabilizar de este crimen atroz cometido en nombre de una recurrente falta de acción de la justicia?

¿Acaso los “bien hecho” que se escucharon en torno al caso tienen justificación en la sensación de inseguridad que atenaza a nerviosos ciudadanos que purgan temores y resentimientos en piras humanas?

¿Debemos permitir que una leve sospecha nos convierta en justicieros ad honórem de las causas que, creemos, nadie se hará cargo?

No proclamo la inocencia inmaculada o la leve culpabilidad de Molina. De eso se encargará –debería encargarse– la Fiscalía. Pero sí exijo respuestas para dudas que hechos como este deja a quienes creemos que la justicia siempre se merece una oportunidad.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

miércoles, julio 21, 2010

Verificar no es un arte


Sí. Se podría llamar el arte de verificar. Pero éste no debe ser un arte,sino una obligación.

Verificar todo. Hasta el más elemental de los datos para que luego los políticos no nos restreguen en la cara una ley que sanciona a quienes no verifican.

Una mañana, luego de un curso de capacitación con los redactores de Diario EL TIEMPO, doy en una intersección con un hombre de unos 45 años que exhibía su pericia en el manejo del balón: hacía "cascaritas" con la cabeza, bailaba, caminaba, todo con el balón saltando sobre de su frente a la mollera.

"Este es un ex jugador profesional", me digo y enseguida lo abordo. Le confieso que el deporte no es mi fuerte, que desconozco de nombres, hazañas, fechas... Pero que me interesa su historia.

Entonces empieza una larga entrevista, en la que repasa sus glorias en los mejores equipos ecuatorianos; sus relaciones con dirigentes y dueños de clubes; sus partidos "y goles de media cancha" en Copa Libertadores de América. Y me dice su nombre: Oswaldo "chacha" de la Cruz, más conocido como el "Zurdo de Oro".

Emocionado, y antes de que las pasiones desaparezcan, me siento frente a mi computador y de un tirón redacto una crónica sobre el "chachita" atrapado entre los semáforos.

Terminado el texto, recuerdo aquella obligación de todo buen periodista. Entonces empiezo a verificar: ninguno de los datos ofrecidos por De la Cruz (si ese es su nombre) coincide con lo que encuentro del verdadero "chachita". Un ex compañero me ayuda con la ficha de la Federación Ecuatoriana de Fútbol y la vereficación se completa con la fotografía del verdadero "Zurdo de Oro". Se decidió no publicar la nota.

El pasaje coincide con otro ocurrido en el 'The Angeles Times', cuando el reportero J.R. Moehringer publica en una edición dominical del año 2007, una crónica de un peleador callejero que se hace pasar por el mítico Samuel L. Jackson. La historia fue llevada al cine con el nombre "Resucitando al campeón" y hoy es una cinta obligada para todo estudiante de periodismo.

La verdad es que me apenó que la historia no haya sido cierta. Y que este "Zurdo de Oro" recurra a esas argucias para colarse a los medios. Pero al mismo tiempo el trabajo no publicado permitió ilustrar el valor implícito de la verificación.

La historia de "chachita falseta" sí caló en un reportero del diario local El Mercurio, que publicó una nota titulada: Las esquinas se lucen con la magia del “zurdo de oro”.

Definitivamente, gajes del oficio.

jueves, julio 15, 2010

Cuenca, en la inseguridad absoluta


Foto tomada de GUA 3.0

Que Cuenca es una urbe segura “para propios y extraños” es hoy por hoy una percepción que pocos se atreven a defender.

Pruebas al canto. En el pasado feriado de Semana Santa varios delincuentes vaciaron, literalmente, las bóvedas del Monte de Piedad del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, IESS, donde 3.200 personas tenían sus joyas como garantía de los préstamos que ofrece la entidad. Se calculó que el monto del perjuicio llegaba a 2,7 millones de dólares, por 6.136 garantías prendarias. Los delincuentes dejaron su seña particular: perforaron con martillos neumáticos cuatro paredes en una operación que no dejó rastros de sus autores y sin espacio de reacción para policías ni representantes de la institución. Hasta hoy nada está claro.

Y como si ello fuera poco, en el Día del Padre un robo similar ocurrió en una conocida joyería del Centro Histórico –por la forma de operar seguramente se trató de la misma banda–. Desde una oficina colindante perforaron dos paredes y se llevaron 3.000 gramos de oro en joyas trabajadas. Esta operación fue más audaz, ocurrió a 50 metros del Comando del III Distrito de Policía y los cacos tampoco dejaron huellas ni espacio de reacción para los responsables de ofrecer seguridad a los ciudadanos.

Claro que en rigor se debe explicar que entre robo y robo, a diario, los asustados habitantes de la otrora pacífica ciudad soportan constantes asaltos a mano armada, estruches, secuestros express, extorsiones, estafas, agresiones, etcétera.

Un reciente caso recordó a las autoridades provinciales que el tema de la inseguridad se mantiene intacto, que sus víctimas no olvidan, que la tarea no está hecha. El sábado 3 de junio una banda de delincuentes irrumpió en una agencia bancaria y tras llevarse los depósitos protagonizaron una huida en la que tomaron como rehén a Carlos Salamea Chaca, ciudadano de 64 años que aquella mañana fue secuestrado con su vehículo por los bandidos, cuando regresaba a su domicilio.

Salamea cayó en el enfrentamiento entre la Policía local y los ladrones, y aunque se le quiso vincular con ellos, el representante del Gobierno en el Azuay admitió esta semana que fue una víctima inocente de las balas policiales, y ofreció a nombre del Estado una indemnización.



(Claro que ese desagravio post mórtem quedará en los límites de la ciudad, pues al día siguiente del asalto el diario Extra publicó una descarnada fotografía de Salamea tendido en el piso, abaleado y empapado en su propia sangre, imagen acompañada de un burdo pie de foto que lo involucraba como cómplice de los delincuentes. Aquella mañana la familia Salamea seguramente creyó ver a una amenazante serpiente que salía de esas páginas para conminarles a que demuestren la inocencia de Carlos. Para el resto del país, él será por siempre un delincuente que cayó en su propia ley).

La demanda de seguridad de parte de los ciudadanos no tiene plazo. Quienes sí están condicionados a cumplir con sus obligaciones son los integrantes del Consejo de Seguridad, que bastante dinero manejan por los recargos en los servicios públicos, y los de la Policía, que hoy tienen hasta un helicóptero para patrullar la ciudad. No responder a esta demanda los desnudará como incompetentes.

Para ellos no hay otro adjetivo.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

jueves, julio 08, 2010

Una ley que no mejorará el periodismo


Conclusión: el país ha perdido la gran oportunidad de contar con una ley que garantice lo que acertadamente se incluyó en la última Constitución de Montecristi: el derecho a una “comunicación libre, intercultural, incluyente, diversa y participativa”, como lo establece el numeral 1 del artículo 16, Sección Tercera. A una comunicación como condición humana vital como lo es respirar. No solamente la comunicación mediática, sino otra mucho más amplia.

Lamentablemente el intento naufragó en medio de los cálculos y cabildeos políticos; de la egoísta posición de detractores que antepusieron sus intereses de grupo; de la mediocridad de asambleístas que en su momento fueron hábiles políticos capaces de reemplazar “constitucionalmente” a presidentes, de organizar golpes de Estado o de ejercer un periodismo sensacionalista. Porque fueron todo menos legisladores con solvencia moral y académica.

Y lo que dieron forma no fue una ley que esté a la altura de lo que manda la Constitución. Conformaron una serie de remiendos que pretenden enseñar a ejercer un “mejor periodismo”. Entonces en su proyecto nos dicen que los periodistas debemos contrastar y verificar. Dos lecciones que se enseñan en los primeros niveles de las escuelas de comunicación social, y que si bien hay periodistas que no contrastan ni verifican, han sido los políticos quienes se han beneficiado de la deficiencia y falta de rigurosidad profesional. Sus denuncias catapultaron a muchos a los escaños del Congreso, hoy Asamblea. Ellos, que tuvieron falta de escrúpulos para lanzar especulaciones, encontraron periodistas mediocres que les hicieron el juego.

Y fue el Gobierno el que terminó sembrando dudas cuando, en la práctica, contradecía lo que pretendía regular: la posibilidad de aplicar la cláusula de conciencia para negarse a “desarrollar contenidos, programas y mensajes contrarios al Código de Ética del medio de comunicación o a los principios éticos de la comunicación”, como ocurrió en El Telégrafo.

Todos le fallaron al país. Los promotores de la ley, y quienes se sentían amenazados.

Dicho sea de paso, he leído con atención el proyecto de Ley de Comunicación en más de una ocasión buscando los argumentos que me den la licencia de llamarla “Ley Mordaza”, y no los he encontrado. Que perdonen mis limitaciones quienes piensan lo contrario.

Tampoco creo que la ley, como está, vaya a garantizar la asignación de frecuencias de radio y televisión “con métodos transparentes y en igualdad de condiciones”, como manda la Constitución. Si esa fuera la intención, ya se estarían revirtiendo al Estado todas las frecuencias entregadas de forma ilegal y antiética, como lo demostró el informe de la comisión auditora formada por la transitoria vigésimo cuarta de la Carta Magna.

En todo este proceso faltó pedagogía de ambos lados: Gobierno y prensa; pedagogía para involucrar al ciudadano en la elaboración de la Ley de Comunicación. Por eso la apatía demostrada por varios sectores, especialmente de los que no estamos en ese eje bicentralista Quito- Guayaquil. Porque nunca fuimos convidados a la elaboración de una ley –que sí nos afectará a todos– mientras nos llenaban con temores a un Consejo de Comunicación que finalmente no podrá clausurar medios.

Y ahora tenemos una ley que no mejorará el periodismo.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

lunes, julio 05, 2010

¿Y todavía dudamos de la presunción de inocencia?


Carlos Salamea Chaca es dos veces víctima: la mañana del sábado 3 de julio un grupo de delincuentes que huían de la Policía tras asaltar un banco en el centro histórico de Cuenca, lo secuestraron junto a su vehículo.

Inicialmente los delincuentes, sorprendidos en delito flagrante, escapaban en una camioneta por una vía secundaria, y al irrespetar un disco PARE se estrellaron contra un bus y luego contra una vivienda. Se bajaron y se dirigieron al Vitara de Carlos Salamea Chaca, que coincidencialmente pasaba por allí. Lo encañonaron y obligaron a que les ayude a escapar. Un taxista que estaba junto a él corroboró esta versión.

Luego de una persecución de varios minutos, la Policía acribilló a dos involucrados en el robo –quienes dispararon primero contra los agentes- y al conductor Carlos Salamea Chaca. Al día siguiente, un medio sensacionalista calificó al rehén como delincuente.

En su defensa la Policía dice que ignoraba que Salamea haya sido un rehén. Los familiares de la víctima inocente dicen que los guardias debían tomar precauciones. Muchos de quienes han participado en las redes sociales de los medios de comunicación han dicho que esos medios hacen mal en recurrir a la presunción de inocencia cuando califican de “presuntos” a quienes son detenidos por la Policía y vinculados con actos delincuenciales, o cuando ocultan sus rostros o nombres. En este caso específico, muchos han pedido la pena de muerte y le han otorgado, indirectamente, la razón a ese medio sensacionalista.

En este punto, el desenlace mortal para Salamea deja varias lecciones:
- Aunque todos lamentamos la muerte de Carlos Salamea, su testimonio se convierte en un antecedente más de que la presunción de inocencia, no solamente desde la prensa sino desde la propia Policía, es una garantía irrenunciable que beneficia a quienes están involucrados injustamente en actos delictivos.
- Está claro que la campaña del Gobierno que acusa de corrupción a ciertos medios de comunicación, está dirigida a diarios como la Extra, que como se demuestra en este caso, acusa primero y verifica después. Este medio publicó la foto de Salamea tendido junto al vehículo en el que fue secuestrado, calificándole de “delincuente”.
- El periodismo ecuatoriano no va a mejorar con la aplicación de una Ley de Comunicación, sin embargo la memoria de víctimas como la de Salamea necesitan un ordenamiento legal que garantice que su dignidad no se afecte en medios como la Extra.



Video de El Mercurio

jueves, junio 24, 2010

El deporte y el ¡salud!


No estimado lector, en el titular no hay ningún error de concordancia. No me refiero a la práctica del deporte y la salud. Me refiero a la estrecha relación que tiene, al menos en el Austro, el fomento del deporte y el acto de ofrecer, convidar, desear salud al otro cuando se brinda con una copa de licor en alto: ¡A tu salud…arriba, abajo, al centro y adentro..!

¡A tu salud! dice el padre a la quinceañera.

¡A tu salud! le dicen al bachiller en “época de grados”.

¡A vuestra salud! les convidan a los deportistas azuayos cuando logran el ansiado auspicio de una marca de licor para exhibirla en la camiseta que empapará, en base a entrega, con el sudor necesario antes de subirse al podio. El licor, que hoy es motivo de disputa entre quienes quieren hacerse ricos embruteciendo a los demás y los que aseguran que son una causa de delitos, por estos aires tiene una fuerte vinculación con el deporte.

De hecho, una de las primeras empresas que creyeron en el mejor deportista de todos los tiempos, Jefferson Pérez, fue Zhumir. Y por ello –pese al contrasentido que representa vincular deporte con consumo de licor- la marca de esta bebida fue el “sponsor” de Pérez y de muchos marchistas y otros atletas de pista que diariamente buscaban la gloria en el emblemático Parque de la Madre.

La vinculación es más fuerte aún con el fútbol. Más de un comentarista deportivo ha “bautizado” al estadio municipal Alejandro Serrano Aguilar, reducto del Expreso Austral, como “la cantina pública más grande del mundo”.

Viernes a viernes –porque la dirigencia deportiva local sabe que debe organizar los partidos la noche del San Viernes para asegurar una buena taquilla- cuando la hinchada más fiel de todos los clubes de fútbol llena los graderíos, el licor corre a raudales. Y hay para todos los gustos: puro, canelazos, “chumir”; biela, cerveza o como quieran llamarla.

Y fíjense qué curioso: el partido del domingo anterior –excepcional e impuesta por la agenda del Mundial de Sudáfrica- no fue diferente en lo que a consumo de aguardiente se refiere. Por sobre las restricciones la oferta fue “normal”; hubo goles (en contra, por supuesto), decepciones y chispos. Los únicos ausentes fueron los encargados de velar por el cumplimiento del acuerdo ministerial que busca reducir los índices de inseguridad.
El licor es el primer hincha en ingresar a los escenarios deportivos, y el contrasentido se instala semanalmente: ¡Salud por el deporte… salud por las medallas… por todo el esfuerzo de los deportistas, digamos salud!!!

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, 2.3 millones de personas mueren cada año en todo el mundo por causas relacionadas con el consumo de alcohol. Señala al vicio como “el quinto factor de muerte prematura y de discapacidad en todo el mundo, y provoca el 4.4 por ciento de la carga mundial de morbilidad”, es decir por enfermedad.

Ojala el mal hábito del licor –sea puro, whisky, de moderación- se corrija y no cobre tantas víctimas como lo hace anualmente. Y se superen posiciones políticas o inhumanas, como la defender su consumo en nombre del bienestar económico.

¡Salud!

lunes, junio 14, 2010

José Ignacio López Vigil: la radio es una cajita de música y noticias


Enorme, con su acento cubano intacto, cabello bien acicalado y una barba cana. Así llega José Ignacio López Vigil al aula 105 de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Cuenca donde lanza su primera pregunta:


“Ustedes –como Escuela de Periodismo- ¿tienen una frecuencia de radio?”

“Nooo”, responden al unísono los pocos alumnos presentes.


“¿Y por qué hijueputa no tienen?”, increpa mientras los estudiantes –indecisos de si reírse o no- se miran unos a otros.
A López Vigil no sólo se lo relaciona como miembro de la Comisión de Auditoría de las Frecuencias de Radio, sino sobre todo como un radialista apasionado – Radialistas Apasionados es un centro de producción en Quito que distribuye por internet microprogramas sobre leyendas, derechos humanos, sexualidad-.


Es también un sacerdote jesuita especializado en teología bíblica que ha escrito varios libros; uno de ellos, Un tal Jesús , inició como un guión y en dos años pasó a ser un texto de más de 400 páginas que recogían y enseñaban una versión muy humana del que dicen fue hijo de Dios.


La charla con los estudiantes aborda temas como el desarrollo, “que realmente está en la manera cómo se distribuye la riqueza más que en la cantidad de lo que se produce”; también “la cloaca que destapó la auditoría a la concesión de frecuencias de radio”, el machismo, y el “prepucio como símbolo de la alianza entre Dios y el hombre”.


Al final, siempre hay tiempo para un diálogo más:

¿Cómo mira a la radio en Ecuador?
“La radio en Ecuador y en América Latina sufrió un bajón importante cuando muchos creativos migraron a la televisión, luego se saturó el mercado, bajaron los ingresos; total que la radio se redujo y se ha convertido en una cajita de música y noticias que pasan los mismo discos, sin personalidad ni opinión editorial: sólo leen noticias “refritadas” por otros medios. Los dramatizados, los segmentos de humor y educativos se escondieron”.

Sin embargo el nivel de penetración de la radio está intacto.
“Siempre ha estado intacto, y es la Cenicienta más popular de todas, sigue llegando a los carros, a los que caminan por la calle, sigue siendo el medio de mayor penetración y democracia porque te ocupa los oídos sin esclavizarte como lo hace la televisión o el cine. Pero está subutilizada”.

Quienes están al frente de la radio, ¿deben pensar en nuevos planteamientos para que no muera?
“Nuca va a morir la radio; lo que hay que hacer es dinamizarla, hacer autocrítica y todo un proceso de capacitación para recuperar las mejores técnicas y formatos radiofónicos, recuperar el mejor lenguaje radiofónico”.

¿Incluídas las Escuelas de Comunicación?
“Directamente las escuelas de comunicación; eso supondría recuperar un ejercicio dinámico de producción radiofónica y de televisión; deben experimentar, darle permiso a la imaginación para plantear formatos más dinámicos de producción radiofónica”.

Por ejemplo, en noticieros no limitarse a leer periódicos sino establecer un lenguaje propio...
“Lo que suponen una buena dosis de imaginación y creatividad; en la radio tenemos los ojos de la imaginación, pero son esos formatos de la imaginación los que se han evacuado de la producción radiofónica”.

Y con una buena dosis de democratización también...
“Totalmente, y lo primero que hay que democratizar es la entrega de las frecuencias de radio y televisión; la Constitución garantiza el acceso a las frecuencias para los sectores público, privado y comunitario. Las frecuencias de radio y televisión deben ser redistribuidas de una forma equitativa”.

El informe de la comisión que auditó las frecuencias de radio, que también la integró usted, dispone una redistribución..
“Pero eso se quedó en palabritas bonitas por obra y gracia de los terribles intereses económicos y políticos que hay detrás de toda esta historia de las frecuencias; en el informe detectamos no menos de 400 frecuencias dadas con mecanismos sucios, con indicios claritos de peculado y sin embargo nada ha cambiado”.

Ustedes identificaron once líneas irregulares de concesión ¿cuáles fueron las más perversas?
“Creo que la más perversa de todas fue la que la Conartel (Consejo Nacional de Radio y Televisión, hoy Conatel) llamó mecanismo de devolución – concesión, que permitía trasferir frecuencias pese a ser un bien público; el mecanismo permitía que, mediante una triangulación, se devuelvan frecuencias al Conartel pero obligándolo a entregarlo a un nuevo concesionario, que había dado un montón de plata (a veces más de un millón de dólares) al que devolvía. Eso es peculado, no tiene otro nombre”.

Con todo ello, el contralor Carlos Pólit dijo que el informe no es vinculante...
“Sí, pero ya le cuestionamos al contralor para que haga vinculante el informe de la Contraloría; pero lo que pasa es que cambiaron una palabrita del informe del primer borrador: reversión por revisión; al final ni se revertió ni se revisó nada”.

La entrevista termina y regresamos a la reflexión inicial. Finalmente los asistentes al foro manejan más elementos de juicio para entender el “por qué hijueputa” algunas Universidades Públicas no tienen una frecuencia de radio o televisión.


Entrevista publicada en EL TIEMPO

domingo, junio 13, 2010

El hombre es dueño de lo que calla…


Abrupto fue el retiro de Rodrigo, menudo personaje con colita de caballo, del periodismo local. Mientras Jamil Mahuad caía en Quito, él, investido de no sé qué poder, en la sede de la Gobernación exigía “a nombre de la prensa” la renuncia al entonces Gobernador del Azuay. Su jefe terminó despidiéndolo para que no se le olvide nunca el verdadero papel del reportero.

Igual de abrupta resulta la salida de Helen Thomas, corresponsal en la Casa Blanca. Thomas, de 89 años, ha cubierto la sede presidencial desde 1960. La semana anterior precipitó su jubilación –forzada por pedidos de la Casa Blanca y de su Asociación de Corresponsales– tras comentarios antiisraelíes vertidos en un video para la página www.rabbilive.com

El 27 de mayo, la periodista dijo que “los judíos debían irse cuanto antes de Palestina”, desencadenando críticas y obligándola a ofrecer disculpas públicas en su portal web. Thomas, de origen libanés, ha escrito cinco libros sobre la Casa Blanca, periodismo y sobre cómo –según ella– debe gobernar un Presidente.

Bien es cierto que los dos ejemplos guardan una enorme distancia, por sus implicaciones y connotaciones, pero igual sirven para ilustrar lo perjudicial, peligroso e irresponsable que resulta entre periodistas confundir servicio con poder.

Pero no somos los únicos, ni el periodismo el único escenario. El nueve de septiembre de 2009, el diario español El País publicó una lista de las diez frases más incoherentes, seleccionadas con la ayuda de 4.000 personas consultadas vía internet:

1. George W. Bush: “Nuestros enemigos son innovadores y tienen recursos, y nosotros también. No dejan de pensar nunca en nuevas maneras de hacer daño a nuestro país y a nuestra gente, y nosotros tampoco”.

2. Arnold Schwarzenegger: “Creo que el matrimonio gay debería ser entre un hombre y una mujer”.

3. Donald Rumsfeld: “Las informaciones que dicen que algo no ha pasado siempre me resultan interesantes. Hay cosas que sabemos que sabemos. También hay cosas desconocidas conocidas, es decir que sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero también hay cosas desconocidas que desconocemos, las que no sabemos que no sabemos”.

4. Murray Walker, comentarista: “El coche que va en cabeza es absolutamente único, excepto por el que va detrás, que es idéntico”.

5. John Motson, comentarista: “Para aquellos que estén viendo el partido en blanco y negro, los Spurs van de amarillo”.

6. Gordon Brown, primer ministro británico: “El gasto público total seguirá aumentando y será de un 0% en el periodo 2013-2014”.

7. Bill Clinton, en el caso Lewinsky: “Depende de cuál sea el significado de la palabra ‘es’. Si ‘es’ significa ‘es y un nunca ha sido’, eso es una cosa; si significa ‘no hay ninguno’, entonces fue una declaración completamente cierta”.

8. Eric Cantona, futbolista: “Cuando las gaviotas siguen a la barca de arrastre, es porque piensan que las sardinas van a ser arrojadas al mar”.

9. George W. Bush: “Yo sé lo que creo. Seguiré expresando lo que creo y en lo que creo. Creo que lo que creo es lo correcto”.

10. Boris Johnson, alcalde de Londres: “No podría discrepar menos contigo”.

Sí, amigos, el hombre es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

jueves, mayo 27, 2010

Función pública: para servir o servirse


Carlitos no quería perder tiempo. A poco de conseguir el puesto de relacionista público del Centro de Reconversión Económica del Azuay, Cañar y Morona Santiago, CREA, quiso congraciarse con sus amigos periodistas. Los necesitaba para que su actuación como funcionario se refleje en la publicación de boletines de prensa.

El CREA –especie de superministerio que allanó el camino para que el Austro aproveche la riqueza del Oriente– no vivía su mejor época. Pero había que hacer el intento. Así que nada mejor que visitar las granjas del organismo de desarrollo regional en Morona Santiago.

Los vehículos de la institución estuvieron prestos. Y la atención en la granja debía ser de lo mejor. Por eso, el primer día del paseo de Carlitos –como cariñosamente lo llamaban– y sus amigos periodistas, ordenó que se preparen los mejores ejemplares de los criaderos de tilapias, para que los comunicadores sociales constaten la calidad de la producción piscícola del CREA.

Todos quedaron satisfechos. Tan ensimismados estaban que no se percataron de que acababan de almorzarse los ejemplares adquiridos para reproductores. Se comieron las gallinas de los huevos de oro, en medio del paseo periodístico.

Cada vez que recuerdo este episodio esbozo una sonrisa, pero al mismo tiempo me indigno porque este delito contra la función pública quedó en total impunidad.

El pasaje me vino a la mente luego de leer en la prensa local una información que recoge el auto de llamamiento a juicio contra el prefecto del Azuay, Paúl Carrasco Carpio, y cinco funcionarios más, porque “con personal y maquinaria institucional se ejecutaron trabajos en terrenos particulares”.

La acusación se centra en que el Consejo Provincial del Azuay abrió un camino en la comunidad Sigcho, parroquia Sinincay, beneficiando a los administradores de la radio Splendid: sus antenas de transmisión se encuentran en ese sitio. El gerente del medio privado era, en ese entonces, Fernando Valencia, quien al mismo tiempo fungía como director del departamento de comunicación de la Prefectura.

El auto de llamamiento a juicio fue formulado por la Segunda Sala de lo Penal del Azuay, argumentando que los funcionarios incurrieron en el artículo 257 del Código Penal, que tipifica la figura de peculado.

La denuncia se remonta al año 2008, en la Comisión del Control Cívico contra la Corrupción. En una primera etapa se sobreseyó al Prefecto y a su amigo Valencia, pero la Fiscalía apeló y en este nuevo auto de llamamiento se incluyen a los dos funcionarios.

¿Hay alguna diferencia entre comerse las tilapias reproductoras del CREA y abrir una carretera para beneficiar a periodista y emisora leales?

Ninguna. En ambos casos se configura el abuso contra los bienes del Estado en beneficio particular. Y ejemplos como estos hay muchos en el sector público.

De comprobarse el delito en mención, se pondría en evidencia el abuso. Y tal como van las cosas, el prefecto Carrasco será juzgado en rebeldía, pues al momento cursa una maestría en España, para lo cual en abril pasado se adjudicó dos meses de licencia.

El trabajo en el sector público debería estar investido de un afán puro de servicio. El servirse de los bienes públicos en beneficio personal, no es más que otra forma de corrupción.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

jueves, mayo 20, 2010

Deroguemos la Ley Arizona Ecuatoriana


Una mala noticia: desde hace mucho que la Ley Arizona, en versión ecuatoriana, está vigente en nuestro país.

Se trata de una obcecación, manifestada con juicios de valor, de ciertos periodistas y policías que criminalizan, por su aspecto, a peruanos, colombianos, cubanos, e incluso a ecuatorianos de una región diferente a la suya. En las páginas de crónica roja de los medios de aquellos periodistas se lee con frecuencia que tal o cual sospechoso de un delito “tenía aspecto de peruano”, “acento de colombiano” o era “de raza negra”.

Claro que cuando el “sospechoso” tiene aspecto de ecuatoriano, tez blanca o un bonito cantado cuencano, el detalle se vuelve irrelevante y se lo obvia. Acto consciente entre quienes creen importante destacar la nacionalidad o el “aspecto” del “presunto” –palabreja con la que buscamos inmunidad– solamente cuando el involucrado es un inmigrante.

En el año 2006, gracias a una beca de investigación periodística otorgada por Fundación Avina, recorrimos durante dos meses –junto a los periodistas Juan Francisco Beltrán, Juan Pablo Vintimilla y Francisco Ipanaqué– varias provincias del Austro Ecuatoriano y departamentos del norte del Perú, en busca de lo que en nuestro proyecto llamamos: la expansión del Tahuantinsuyo y el camino de la migración.

Al menos 30 mil peruanos viven hoy en el Ecuador, según cifras extraoficiales. Es el caso más palpable de la seducción del dólar desde que se implantó como moneda corriente en Ecuador. Los colombianos desplazados por la violencia son otro componente.

En Sabanilla, por ejemplo, al sur de la provincia de Loja, miles de peruanos llegan para trabajar en las plantaciones de maíz, en siembra entre enero y marzo, y en cosecha entre junio y septiembre. El resto del año van a sus hogares.

La situación es diferente para quienes se han internado en las minas de Bella Rica, en la zona costanera del Azuay. Allí trabajan nueve horas seguidas por siete dólares diarios; actividad en la cual cobran solamente cada 30 días. O para los trabajadores de la zafra en La Troncal, donde ganan 35 dólares semanales, a razón de 1,40 dólares por tonelada métrica de caña cortada, y con ello financiar su estadía, alimentación y enviar el resto a sus familiares.

De paso por la provincia de El Oro, un Intendente de Policía nos confirmó que en una sola bananera trabajaban tres mil ciudadanos peruanos sin ningún tipo de beneficio legal, por su condición de indocumentados.

Son a estos trabajadores, inmigrantes honestos como los ecuatorianos que sobreviven en Norteamérica –bajo “sospecha razonable”– o Europa, a los que también les perjudica la criminalización mediática “por su apariencia o acento”, cuando uno de ellos está involucrado en un acto delictivo.

Por eso asistimos, con estudiantes de periodismo de la Universidad de Cuenca, a la marcha anti Ley Arizona convocada la semana anterior por la Senami, pero con un pedido propio: que primero eliminemos la Ley Arizona-Ecuatoriana.

Exigimos justicia para los ecuatorianos fuera del país, pero también ofrezcamos garantías para los inmigrantes en el Ecuador.

Al menos el grupo de futuros periodistas que marchó la semana pasada no criminalizará por su aspecto, acento o color de piel, a ningún inmigrante más. Ahora la propuesta debe sensibilizar a periodistas prejuiciados e industriales inescrupulosos.

Es lo justo.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

sábado, mayo 15, 2010

¿Los nombres importan?


La verdad no sé. Yo los hubiera obviado.

La madrugada del viernes 14 de mayo el guardia del motel El Edén halló a dos parejas, muertas, en el interior de una habitación. Habían ingresado cerca de las dos y media de la mañana, los cuatro al mismo cuarto.

Se deduce, por las evidencias halladas, que para ambientar su estadía colocaron música directamente del equipo del vehículo, cuyo motor estaba en marcha a la hora del hallazgo: seis y treinta de la mañana. Las autopsias determinaron la causa de las muertes: asfixia por inhalación de monóxido de carbono.

La noticia llamó la atención más que la visita del presidente Rafael Correa a la conventual Cuenca. Gran despliegue de medios. Se abundó en los detalles, pero no en los importantes. Brotaron los moralismos.

“Los dos varones habían sido casados, y las chichas eran del Oriente”, fue el comentario con el que arrancó la conversación instalada tras la pregunta ¿se enteraron de los muertos del motel?, en un curso al que asistí como capacitador, la mañana del sábado.

Antes, había revisado la nota en todos los diarios locales y nacionales para ver el tratamiento, con una preocupación básica: ¿incluirían las identidades de las víctimas?

La preocupación me nació la tarde del viernes, cuando en un noticiero de radio identificaron a los fallecidos y envié un mensaje al locutor inquiriendo si era necesario dar las identidades: “desde mi punto de vista sí…considero que son mayores de edad y sabían lo que hacían”, fue la respuesta.

Esa misma tarde, en el vespertino de la ciudad circuló la noticia con los nombres de las víctimas. “Puse los nombres porque ya están muertos”, respondió el director del medio a un fotógrafo que hizo la misma pregunta.

La mañana del sábado los diarios El Tiempo, El Comercio, El Universo incluían las identidades.

Solamente El Mercurio los obviaba:
“Los fallecidos fueron identificados como: Nancy Gabriela F., María Soledad P., Miguel Fernando C., y Félix Armando L. Sus edades oscilan entre los 21 y 25 años”.

¿Vale la pena desvelarse por este detalle?
Definitivamente sí.

En la conventual Cuenca los moteles son considerados como lugares sucios, repugnantes, refugio de los amores infieles. Lo verifiqué cuando propusimos un tema a propósito del 14 de febrero, Día del Amor, (allí se hace el amor, y según un sexólogo amigo, en estos lugares se han salvado muchos matrimonios) y nos cayó una avalancha de críticas, incluso dentro del mismo diario.

En la memoria colectiva de los cuencanos, según lo he confirmado en las charlas que sobre este tema he tenido con personas de varios estratos, se ha fijado un estigma sobre los cuatro jóvenes que escuchaban música y tomaban cerveza dentro de una habitación, mientras el escape de su vehículo les ofrecía una muerte lenta: traicioneros, ellos; mujeres fáciles, ellas.

¿Y lo realmente importante?
¿Y las explicaciones sobre cómo actúa el monóxido de carbono en el organismo? ¿La investigación sobre los sistemas de ventilación que deberían tener estos sitios de tolerancia? ¿Quién responde por las cuatro muertes inútiles? ¿Y qué harán todos -medios de comunicación, fiscales, dueños de moteles- para evitar que esto suceda de nuevo?

Habrá que esperar el seguimiento noticioso. Por el momento lo que más interesaba ya se descubrió: los nombres de los infieles y las locas, y en lo más profundo de los anti infidelidades y las anti locas, las cuatro muertes les dará la paz que solo el castigo ejemplarizador puede dar…

Que su memoria, sus esposas, sus padres, sus hijos, sus primos y amigos… ¡que todos se jodan!

viernes, mayo 14, 2010

Otra vez La Josefina


El gobernador del Azuay lo dijo como si finalmente el tema se lo trataría en serio: el sector de La Josefina, 25 kilómetros al Este de la ciudad, está –nuevamente– en estado de emergencia. Y solicitará al Presidente de la República un estado de excepción.

La Josefina ha estado en emergencia desde la presidencia de Sixto Durán-Ballén, estado que fue ampliado por Mahuad y otros mandatarios a otras zonas de influencia en la cuenca del río Paute.

Según el representante de Correa en la provincia, “hay el inminente peligro de un macrodeslizamiento”. Ese peligro era latente desde antes del primer deslizamiento: el 29 de marzo de 1993, 200 millones de metros cúbicos de rocas y tierra taponaron los ríos Cuenca y Jadán inundando extensos territorios tanto del Azuay como del Cañar. Se calcula que se represaron 300 millones de metros cúbicos de agua; 100 millones menos que lo que almacenará Mazar.

El agua subió durante 30 días y obligó a la evacuación de 14 mil personas. Fue catalogado como el segundo desastre en magnitud en Sudamérica y culparon de todo eso a la explotación ilegal de áridos en las faldas del cerro Tamuga y en el cauce del río Cuenca y Paute, que a ese punto llega con los aportes de los ríos Tomebamba, Tarqui, Yanuncay, Machángara, Jadán y Burgay. Un enorme caudal que da vida al mayor proyecto hidroeléctrico de país: Hidropaute.

Por allí atraviesa una falla geológica que se origina en el valle de Yunguilla, pasa por Girón, Turi, La Josefina y llega tras recorrer 100 kilómetros al cantón Cañar. La explotación indiscriminada aceleró el desastre.

Para atender la emergencia de 1993, cuando hubo pérdidas por 150 millones de dólares, el Ecuador recibió una generosa ayuda internacional en vituallas, implementos de supervivencia, dólares y euros. La Defensa Civil del Azuay, hoy invisibilizada totalmente, quedó como una de las más equipadas del país.

Iniciada la etapa de reconstrucción se reasentaron comunidades, se levantaron barrios (solo en Paute se construyeron 240 casas para recuperar Paute Viejo), se reubicaron puentes, pero también hubo quienes huyeron de la justicia tras malversar fondos, y sobre todo los explotadores de los áridos responsables de la tragedia quedaron en la impunidad.

Y mientras todo esto ocurría, la explotación minera seguía incólume. Ha seguido incólume hasta el martes anterior, cuando se hizo el anuncio de una nueva emergencia.

Entonces, a más de distraer un poco la atención de la opinión pública fijada este momento en la Ley de Recursos Hídricos y las movilizaciones indígenas, nada nuevo hay detrás de esta decisión “que no pretende causar alarma”, como lo dijo el Gobernador.

Mejor se hubieran ahorrado el nuncio, pues se pusieron en evidencia. Lo único que debían hacer, esta y las anteriores administraciones, es cumplir la ley: obligar el cese de la explotación y mandar a la cárcel a los explotadores, así hayan sido alcaldes o familiares de alcaldes.

Y obligarlos a reforestar la zona, a devolver el cauce natural al río, pues su actividad provoca la erosión que va a parar en las represas de Mazar y Daniel Palacios, disminuyendo su vida útil.

Es decir, el problema no está en las emergencias, sino en que la ley se cumpla.

De los dos lados.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

viernes, mayo 07, 2010

Pero si solo piden consenso por el agua



La indiscutible obra vial que el Gobierno de Rafael Correa ha realizado en el Austro no será, por sí sola, argumento suficiente para sostener el respaldo que la región ha dado a su gestión, si es que la Asamblea, donde tiene mayoría, se empeña en no escuchar las demandas que en torno a la Ley de Recursos Hídricos y al tema minero formulan varios sectores sociales.

Al menos, y tras una prolongada calma, esta semana se constató una sensación de descontento: volvieron el gas lacrimógeno, las marchas y las detenciones en medio del cierre de vías interprovinciales, sobre todo en el sector de Victoria de Portete, donde se afincó un grupo que reivindica como un derecho el acceso libre al agua y condena la explotación minera a gran escala –también con la intención de asegurar la provisión del líquido vital–.

Y el primer día de protesta, justamente cuando la Asamblea Nacional se disponía a iniciar el segundo debate del proyecto de Ley de Recursos Hídricos, hubo detenidos en medio de una acción policial calificada como exagerada. Las fotografías captadas en los fríos páramos del Portete de Tarqui son elocuentes: en una de ellas, por ejemplo, tres policías se llevan a rastras a un dirigente comunitario de cuyas prendas está aferrada su madre, una anciana mujer campesina que intenta alcanzar el brazo del hijo; ambos tumbados sobre el asfalto mojado, mientras otro grupo de policías reprime a quienes reclaman por el hecho.

¿Fue necesaria esa demostración de fuerza?


Y la situación de protesta amenaza con radicalizarse por una tozuda posición política que no siente, como lo sentimos en el Sur, descontento y desencanto.

El comentario en varios círculos es: ¿Y cuál es la salida que promoverá el cuencano Fernando Cordero Cueva, desde la posición privilegiada de presidente de la Asamblea, a la que llegó con el actual Gobierno?

Recuerdo cuando Cordero Cueva era alcalde de Cuenca, y por lo tanto acérrimo defensor de Etapa, Empresa Municipal de Teléfonos, Agua Potable y Alcantarillado –de hecho trataba de mostrarse en el contexto nacional como paladín de la descentralización y Etapa era el arma para denostar contra el “Estado centralista”–. Eventualmente pedía a sus asistentes, cuando estaba al frente de una gran cantidad de periodistas, que le trajeran un vaso con agua obtenida directamente en la llave de su despacho. Y lo bebía frente a las cámaras.

Así impresionaba a los periodistas y sancionaba a las empresas que, desde aquel entonces, embotellaban el líquido para, a través de recursos “marketineros”, otorgaban “estatus superior” a quienes iban por allí exhibiendo en una mano, o en uno de los bolsillos de su mochila, una botella plástica con un poco de agua.

El Corcho –perdón, es la primera vez que le llamo así– debería reflexionar y pedir a uno de sus asesores, en la Asamblea Nacional, un vaso con agua obtenida en la llave de su despacho, tomarse unos tragos y después declararse opuesto a los intereses privatizadores del agua que, según denuncian los protestantes, tiene el actual proyecto de ley.

Después de todo, ellos solo piden consenso, y Cordero necesita demostrar que el agua no sirve solamente para lavarse las manos.

Artículo publicado en EL UNIVERSO

jueves, abril 22, 2010

Cementerio Patrimonial: aristocracia en la otra vida


Para quienes vivimos en Cuenca, Ecuador, resulta que la aristocracia es un asunto que se conserva aún después de la muerte.

Eso lo demuestra una campaña publicitaria que sugiere que en esta ciudad gracias a la benevolencia municipal los descastados tenemos la oportunidad de compartir un pedacito de eternidad con quienes, en vida, pertenecían –o se creían pertenecer- a una dinastía elegida por los dioses.

Y resulta que, según aquella campaña publicitaria, enterrarnos en el “Cementerio Patrimonial” es una oportunidad única para estar junto a Remigio Crespo Toral, Luis Cordero Crespo, Paco Estrella… aunque a ellos seguramente les revolverá que quienes hemos sido mortales comunes y corrientes y de una orgullosa sangre roja, terminemos con nuestros huesos en la sagrada tierra que ellos moran.

Y la aristocrática campaña publicitaria además es excluyente: en la edición de fin de semana en los diarios locales de Cuenca, “la Atenas del Ecuador”, circuló una invitación “A los descendientes y familiares de personajes cuyos restos reposan en el Mausoleo de Personajes Ilustres del Cementerio Municipal Patrimonial, al acto de homenaje y presentación de la obra biográfica Personajes ilustres que reposan en el Mausoleo del Cementerio Municipal Patrimonial de Cuenca…”
La invitación se completa con una lista de 93 nombres cuyos apellidos –algunos- estaban en las estrofas del Himno a Cuenca, que ya nadie canta.

La aristocracia puede hacer lo que le plazca con su mundo de fantasía. Lo que la Empresa Municipal de Cementerios, Empresa Pública, no debe hacer es malgasta su dinero en campañas prejuiciosas y excluyentes. ¿O es que el cementerio ya no es de todos?

Un ejemplo de una errónea campaña marketinera.

¿No lo cree así?

jueves, abril 01, 2010

Notas del lenguaje


Tomado de la agencia EFE

"Hat-trick", anglicismo innecesario
Madrid, EFE. La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), en una nota difundida hoy, recuerda que en español existen las formas "triplete" o "tripleta" para sustituir al anglicismo "hat-trick", que se refiere al hecho de que un mismo jugador marque tres tantos en un mismo encuentro En las informaciones deportivas suele usarse con bastante frecuencia el término "hat-trick", como vemos en los siguientes ejemplos: "El astro Lionel Messi anotó el 'hat trick' que dio la victoria al Barcelona", "El Barça golea al Valencia con un 'hat-trick' de Leo Messi" o "Higuaín logra un hat-trick en Valladolid".

Para referirse a este tipo de acción, la Fundéu BBVA aconseja utilizar "triplete" o "tripleta", vocablos usados en España e Hispanoamérica, respectivamente.

Así, en los ejemplos anteriores se podía haber escrito: "El astro Lionel Messi anotó la tripleta que dio la victoria al Barcelona", "El Barça golea al Valencia con tres goles consecutivos de Leo Messi" o "Higuaín logra un triplete en Valladolid".

Además, la Fundéu BBVA, que recibe el asesoramiento de la Real Academia Española, recuerda que si se emplea la palabra inglesa "hat-trick", esta se puede escribir con o sin guión, pero siempre en cursiva o entre comillas.

La Fundación del Español Urgente (www.fundeu.es) patrocinada por la Agencia Efe y el BBVA, cuyo principal objetivo es el buen uso del español en los medios de comunicación, cuenta con la colaboración, entre otros, del Instituto Cervantes, la Fundación San Millán, El Corte Inglés, Red Eléctrica, Gómez-Acebo & Pombo, CEDRO, CELER Soluciones, Hermes Traducciones y Linguaserve.

La Fundéu BBVA recuerda que "al norte" no es "en el norte"
Madrid, EFE. La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) recuerda, en una nota que ha hecho pública hoy, que debe distinguirse entre estar "al norte, al sur, al oeste" de algún lugar y estar "en el norte, en el sur, en el este" de ese mismo lugar.

Es muy frecuente leer u oír en los medios de comunicación frases como "Se producirán precipitaciones al sur de Galicia", "Atentado en Kirkuk, al norte de Irak" o "El encuentro tuvo lugar en el estado de California, al oeste de EEUU".

Lo que pretendía expresarse era que iba a llover en la zona sur de Galicia, que Kirkuk se halla en la zona norte de Irak y que California está en la costa occidental de los Estados Unidos.

Sin embargo, lo que se dijo realmente fue que llovería en Portugal (que se encuentra al sur de Galicia), que Kirkuk es una ciudad de Turquía (situada al norte de Irak) y que California no se encuentra en Estados Unidos, sino en el Pacífico.

Según explica la Fundéu BBVA, cuando se dice que algo se encuentra "al norte, al sur, al este" de un lugar lo que se expresa es que está fuera de ese lugar, en la dirección en la que se indica.

Para expresar adecuadamente lo que pretendía decirse en las noticias, la Fundéu BBVA, que trabaja asesorada por la Real Academia, aclara que debería haberse dicho: "Se producirán precipitaciones en el sur de Galicia"; "Atentado en Kirkuk, en el norte de Irak"; "El encuentro tuvo lugar en el estado de California, en el oeste de EEUU".


Fundéu BBVA: "Sintecho" es una sola palabra y su plural es invariable
Madrid, EFE. La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) recuerda, en una nota difundida hoy, que el término "sintecho" se escribe en una sola palabra, en redonda (no en cursiva, ni entre comillas) y su plural es invariable ("los sintecho").

Ante las informaciones sobre el aumento de personas que carecen de hogar y que se refugian en algunos aeropuertos españoles, la Fundéu BBVA ha detectado expresiones como: "El Ayuntamiento de Madrid reconoció hace unos días que al menos 30 sin techo viven en las terminales del aeropuerto de Barajas" o "Ha incrementado de número de sin techo que viven en el aeropuerto de El Prat" de Barcelona (noreste de España).

La Fundación del Español Urgente, siguiendo el ejemplo del Nuevo diccionario de voces de uso actual, de Manuel Alvar Ezquerra, y el Diccionario de uso del español, de María Moliner, que registran "sintecho", aconseja escribirlas unidas, en redonda y sin comillas, como ocurre con "sinfín", "sinrazón" o "sinvergüenza".

Asimismo, la Fundéu BBVA, que trabaja con el asesoramiento de la Real Academia Española, señala que "sintecho", en su uso, se mantiene invariable en plural: "un sintecho", "varios sintecho" o "los sintecho".

Así, lo apropiado en los ejemplos anteriores hubiera sido escribir: "El Ayuntamiento de Madrid reconoció hace unos días que al menos 30 sintecho viven en las terminales del aeropuerto de Barajas" o "Ha incrementado de número de sintecho que viven en el aeropuerto de El Prat".

La Fundación del Español Urgente (www.fundeu.es) patrocinada por la Agencia Efe y el BBVA, cuyo principal objetivo es el buen uso del español en los medios de comunicación, cuenta con la colaboración, entre otros, del Instituto Cervantes, la Fundación San Millán, El Corte Inglés, Red Eléctrica, Gómez-Acebo & Pombo, CEDRO, CELER Soluciones, Hermes Traducciones y Linguaserve. EFE

El idioma español vive una etapa de expansión mundial, asegura académico
México, 22 mar (EFE).- El idioma español goza de cabal salud, es flexible, inmune a la asimilación de nuevos y necesarios vocablos, tiene una gran unidad interna y vive actualmente una etapa de expansión mundial, dijo hoy a Efe el académico José G. Moreno de Alba.

El también director de la Academia Mexicana de la Lengua recordó que el español es el segundo idioma con más hablantes en el mundo, solo superado por el chino mandarín, lenguaje oficial en más de 20 países.

Además, "según diversos pronósticos, en unas décadas Estados Unidos será el país con mayor cantidad de hispanohablantes", indicó Moreno de Alba.

El académico aseguró que el español tiene "más fortaleza que sus hablantes" e indicó que lo principal de una lengua es la unidad para comunicar las ideas y trasmitir con precisión lo que se quiere decir.

Advirtió que lo que debilita a la lengua es su división en la fragmentación de las expresiones.

Así, se refirió, por ejemplo, a que "si en un país se dice computadora y en otros ordenador", son temas que se superan en la misma la práctica y se asimilan las más usuales.

El académico indicó que la introducción de anglicismos, galicismos, barbarismos y de todo tipo de neologismos no representan riesgos para el español y los calificó de preocupaciones inútiles derivadas de algún tipo de "inseguridad"·

Añadió que si el inglés tuviera temores por la asimilación de vocablos extranjeros ya no existiría, pues más de la mitad de sus términos no son originarios del mismo idioma.

Recordó que antes se decía que las academias de la lengua hablaban de defender la pureza del lenguaje, pero ahora lo que "nos interesa es la unidad de la lengua, que nos permita entendernos a todos los hispanohablantes en el mundo".

Explicó que afortunadamente las 22 academias de la lengua española han trabajado conjuntamente y de manera intensa para establecer los criterios sobre la ortografía, el léxico y la gramática, que unifiquen al español en todo el mundo.

"Lo que hacemos es trabajar para que cualquier texto que se publique se pueda entender en cualquier lugar, por eso decimos que defendemos a los hablantes", indicó.
Sostuvo que, por fortuna, las academias de la lengua tienen credibilidad y los hablantes "nos hacen caso", ya que su influencia no depende del poder político ni de los Gobiernos.

El español, agregó, no pertenece a los Estados nacionales como en el caso del portugués brasileño y el de Portugal, que tienen algunas diferencias en la escritura por decisión gubernamental.

El académico indicó que uno de los trabajos de las academias es la elaboración de una Nueva Gramática de la Lengua Española, que ya fue presentada en España y que se dará a conocer mañana en México.

Afirmó que esta Nueva Gramática es el resultado de 11 años de trabajo intenso y compendia todas las variantes del español de los países hispanohablantes, que abarca el de España, América Latina y de los grupos que lo hablan en diversos países como Estados Unidos.

Señaló que esta es la primera vez que, en una gramática académica, se explican, con rigor científico y con lujo de detalles, las diversas variedades del español americano.

"Esta obra es la descripción más completa de la lengua española, es el intento más logrado de que sea una descripción total del idioma", aseguró.
Afirmó que la Nueva Gramática no es como una novela sino una obra de consulta para especialistas, lingüistas y filólogos.

Añadió que para los lectores en general saldrá en las próximas semanas "una edición más breve y sencilla que podrá tener la gente en su casa".

Moreno de Alba recordó también la necesidad de las academias, los expertos y las fundaciones de trabajar cerca de los medios y con los productores de noticias, con el objetivo de buscar la unidad de la lengua.

"Corregir no significa dar reglazos (golpes con una regla) al que habla mal, sino ponernos de acuerdo en las mejores formas de comunicación", explicó.

domingo, marzo 28, 2010

Telégrafo ¿Y los que creyeron en el proyecto?


La censura es fuerte en El Telégrafo, autodenominado el primer diario púbico del Ecuador.

Dos capítulos vergonzosos se han escrito en el intento por desconocer la opinión personal de quienes sienten que se está poniendo en riesgo no solo el proyecto de una comunicación alternativa a los medios privados, sino de la mismísima Revolución Ciudadana.

Los involucrados están –estaban- dentro, donde, según la más reciente víctima, “no hay aguas mansas”. Interpretación que la expresó en un artículo que debía estar en la edición de este domingo 28 de marzo, pero que nunca apareció por la comedida mano del censor (“policía de contenidos”, dicen que se hace llamar)

Que por qué me importa lo que ocurra con el diario público? Pues porque si es público, es de todos – o debería serlo-.

Sobre el diario público siempre tuve dudas. Su agenda siempre estaba en torno a los ministerios, a las actividades de la cancillería, a los enlaces sabatinos. Pura agenda oficial.

Pero se merecían una oportunidad.

Conocí a más de uno de los soñadores que creían, y que siguen creyendo, en el proyecto del diario público. Tenaces defensores que se mantienen firmes en su negativa de permitir que ingrese el nuevo “periódico popular” de los Alvarado a su sala de redacción y a su rotativa. Porque el oficio que llevan en la sangre les obliga a tomar esa postura.

Ciertos Retratos me sorprendieron. Las crónicas de Espectáculo eran oportunas. Interesante enfoque deportivo. Buen intento. Pero hacía falta más tiempo en medio de toda esa corriente de agoreros del desastre.

Lamentablemente la prepotencia ha llegado para poner su parte. Esos miopes que no ven más allá de los dos o tres años que les queda en el poder, antes de regresar al mismo lugar de donde salieron: el anonimato.

Qué pena que empiece a hacer agua antes de que alcance su línea de flotación. Los agoreros estarán contentos; y los promotores del desastre ahora estarán más convencidos de que el primer diario público del Ecuador, y los que se vienen detrás, es el espacio para que se cumpla su santa voluntad, y la de nadie más.

Porque ellos son el poder.